Es posible que ya siga este tipo de dieta sin
ni siquiera ser consciente de ello.
Creo
que lo mejor es refrescar la memoria y recordar la base sobre la que se
sustentan dos de los regímenes más en voga en la actualidad:
1ª)- La
dieta paleo trata de imitar la forma en que comían nuestros antepasados
cazadores-recolectores antes de la llegada de la agricultura, en la época del
Paleolítico (de ahí su nombre). Se basa en prescindir de cereales y azúcares
añadidos y consumir el mayor número de alimentos crudos. Esto implica mucha
carne, fruta, frutos secos, vegetales verdes y grasas “buenas”.
Permite
reducir los picos de glucemia (azúcar en la sangre) y el sobrepeso, así como
luchar contra la inflamación. Y es que si bien la carne es proinflamatoria, el
“truco” es que la carne de la dieta paleo “original” no provenía de cerdos y
vacas de granja (sedentarios y alimentados con piensos industriales), sino de
animales salvajes como liebres, conejos, jabalíes, cerdos salvajes e incluso
avestruces o bisontes.



















