Las
infecciones urinarias son un molesto trastorno de origen bacteriano que afecta
generalmente a las mujeres (una de cada dos las padece a lo largo de su vida).
Y también generalmente, son tratadas con antibióticos.
Si
tiene suerte, pueden funcionar. Pero si la infección es recurrente, el uso
sistemático de antibióticos hace que las bacterias desarrollen cada vez mayor
resistencia, con lo que las siguientes infecciones serán cada vez más difíciles
de eliminar.
Además,
los antibióticos actúan como bactericidas no selectivos, es decir, eliminan
tanto las bacterias buenas como las malas, debilitando la flora intestinal y
vaginal y aumentando la vulnerabilidad ante otras infecciones (micosis,
trastornos intestinales…).
Conclusión:
Evite los antibióticos contra las infecciones de orina siempre que sea posible,
y sustitúyalos por otras soluciones naturales, eficaces e inocuas.
Agua
mágica de San Juan: el secreto mejor guardado por los gallegos.












