Cualquiera que conozca el significado de este tiempo litúrgico para un cristiano y compare ese significado con lo que se ve en la calle, en los comercios,... observará con facilidad que aunque hay algunos elementos "comunes" también se dará cuenta de que hay muchos otros enormemente dispares incluso contradictorios.
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lunes, 16 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
Adviento en clave educativa

Antes de
nada, nos conviene saber "qué es el adviento, cuándo se
celebra, finalidad de esta celebración, simbología y su
significado".
El adviento (latín: adventus Redemptoris, «venida
del Redentor») es el primer período del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de
preparación para el nacimiento de Cristo.
Su duración es
de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad
de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de
reflexión, de renovación y reconciliación.
Marca
el inicio del año litúrgico en casi todas las confesiones cristianas.
Durante este periodo los feligreses se preparan para celebrar la conmemoración
del nacimiento de Jesucristo y para
renovar la esperanza en la segunda Venida de Cristo Jesús, al final de los
tiempos, o Parusía.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
¿Qué es eso del "año litúrgico"?
Lo de "año" lo entendemos bien: son 365 días, está claro, pero
¿litúrgico"?... ¿Qué es eso de "litúrgico"?.
Para entenderlo bien habría que explicar lo que es la "Liturgia".
Hay en internet buenas explicaciones al respecto; basta leer las que a
continuación recomendamos:
- Liturgia (Wikipedia).
- Definición
de liturgia (The Free Dictionary).
Si unimos pues las palabras "año" y "litúrgico"
podremos concluir en que el "año litúrgico", dicho brevemente, es la
forma en que la Iglesia organiza la celebración comunitaria de la fe a lo largo
de todo un año.
Anotamos a continuación algunas explicaciones más obtenidas de las webs a
las que hacemos referencia después:
jueves, 28 de noviembre de 2013
La Biblia, ese libro de libros
Cuando oimos la palabra "Biblia" nos vienen a la mente dos
ejemplos de libro: uno con muchos dibujos e historias fantásticas pensado para
los niños y el otro... un tocho gordo de mucha letra y con numeritos por todas
partes.
Una y otra imagen hacen mención a lo mismo: la Historia de Salvación de un
pueblo en todo su proceso de encuentro y diálogo con Dios a través de los
acontecimientos cotidianos que este pueblo va experimentando a lo largo de toda
su trayectoria como tal pueblo pero desde la perspectiva de su fe: desde sus
orígenes hasta el culmen de la revelación de ese Dios dado en Jesucristo y
pregonado por la primitiva Iglesia.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Ir a la Iglesia o ser Iglesia
Escrito por: Néstor Mora Núñez
He leído un interesante texto que habla sobre “Las 4 razones por las que la gente deja de ir a la iglesia”
escrito por Pablo J. Ginés, en este mismo portal.
El artículo está basado en el libro: «Por qué ya nadie quiere ir a la
iglesia», que habla de las iglesias protestantes, pero que tiene algunas
consideraciones similares a lo que nos ocurre a los católicos. No voy a repetir
el artículo, pero les recomiendo que lo lean.
Esta mañana tuve una larga conversación con un amigo que me señalaba lo
vacías que estaban las iglesias y los pocos jóvenes que había en ellas. Mi
amigo vive en el centro histórico de una ciudad en fuerte declive demográfico,
en la que hay 10 iglesias entre 5 y 10 minutos de tranquilo paseo. Sobre los
jóvenes, le comentaba que si uno va a comprar a un supermercado del centro,
también lo verá lleno de personas mayores, la demografía es un hecho
implacable.
jueves, 11 de marzo de 2010
Unidad fe-vida

"Me gritan tanto tus hechos que no oigo lo que me dices", proclama un refrán. No convencen las palabras, discursos y elucubraciones sino la coherencia de los palabras con los hechos y actitudes.
Puedo hablar maravillas en este blog de lo que los padres y madres deberíamos valorar mucho con nuestros hijos e hijas, pero si en mi casa empleo más tiempo en despotricar de lo mal que hacen otros las cosas que en hacerlas bien yo mismo... ¿quién me va a tomar en serio?, pues... muy sencillo: sólo quien no me esté viendo.
Lo mismo ocurre con nuestra fe cristiana y lo que esa fe tiene de trascendencia en la vida. "No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el Reino de los Cielos sino aquél que escucha la Palabra y la pone en práctica" -lo dijo Jesús de Nazaret-, más claro agua.
A menudo nos quejamos de nuestros hijos e hijas porque "no van a Misa, no leen la Biblia o no les vemos hacerlo y tienen actitudes que demuestran poco sentido cristiano". Preguntémonos en primer lugar si ellos mismos no pensarán igual de nosotros; en segundo lugar, pensemos en lo que hemos hecho y dejado de hacer para que vivamos la situación que estamos viviendo (no para culpabilizarnos sino para tener la ocasión de revitalizar una COHERENCIA que nunca se debiera haber perdido), y hallaremos la paz con nosotros mismos y mayor naturalidad en el trato con nuestros hijos, seremos más creíbles, seremos más visibles, no andaremos a trozos.
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