Al
levantarse, una pastilla, y otra más con cada comida principal. Otra más
después de la cena y una última al acostarse. Si se ha acatarrado, prepare el
arsenal de jarabes, gotas y píldoras. Añada otra pastilla si tiene problemas
para dormir. Y otra más si está bajo de ánimo. ¿Colesterol alto?: Pastillazo al
canto. ¿Hipertensión?: Otra pastilla más.
¿Exagerado?. Desgraciadamente no.
Vivimos
en una sociedad acelerada que busca soluciones fáciles y urgentes para todo. Y
los medicamentos parecen proporcionarlas.
Los
botiquines de los hogares están llenos a rebosar, los médicos despachan recetas
como quien firma autógrafos y hay cola en las farmacias.





