Quizá
no los conozca por este nombre, pero si le hablo de las famosas varices o de
piernas hinchadas y doloridas, seguro que sabe a qué me refiero.
Es un
mal generalizado que sufren más de nueve millones de personas en nuestro país,
especialmente las mujeres, y que va más allá de las típicas “arañitas” venosas
que se ocultan con una falda más larga y listo.
Se
trata de una enfermedad vascular (de hecho, una de las más comunes) que afecta
a la calidad de vida de quien la sufre. Incluso, en casos extremos, puede
derivar en patologías muy graves, como una varicorragia -rotura venosa- o una
tromboflebitis, un tipo de coágulo que incrementa el riesgo de embolia pulmonar. Y esto va más allá de una mera cuestión estética.


