sábado, 10 de enero de 2015

Comunicación humana

El tema de la COMUNICACIÓN es tan amplio que sería ilusorio abordarlo en unos pocos artículos, máxime cuando es necesario tener claro desde el principio los conceptos que vamos a emplear.
Sin pretensión de exponer absolutamente todo lo que al respecto tendríamos que aportar, sin embargo nos ofrecemos a exponer al menos algunos elementos que consideramos esenciales. Empezamos para ello con alguien que sobre este tema "sabe bastante":

Paul Watzlawick (1967) ha sido unos de los principales teóricos que ha reflexionado amplia y seriamente sobre la "teoría de la comunicación humana". Esta teoría parte de la idea de que "no podemos explicar bien las cosas mientras no seamos capaces de observar ampliamente la realidad en todo su contexto".
Esta idea se aplica también al estudio de la conducta humana: estudiar una conducta aislada del contexto es hacer un estudio deductivo de la mente, pero también hay que observar el contexto, o sea, las relaciones observables con las demás personas. El vehículo de estas relaciones observables es la comunicación. Una comunicación que no tiene en cuenta el contexto es pobre y no es significativa.
Esta teoría se nutre de los siguientes principios o axiomas:

Es imposible no comunicar.

Aunque no digamos nada, estamos comunicando algo. El hecho de estar callado o en silencio no significa que nuestra presencia resulte neutra para nuestros interlocutores. El silencio también comunica.
Veamos algunos ejemplos:
- "Pensemos en el hijo que no habla, que no participa, que no se integra,... cuando se encuentra entre un grupo de personas al entrar todos nosotros en ese grupo; está comunicando algo con esa conducta. Nosotros percibimos esa actitud poco comunicativa y algo pensamos respecto a lo que a nuestro le puede pasar".
"Pensemos en lo que a veces pasa en relación con la escuela: no acudimos a las reuniones de curso, no vamos a las entrevistas a las que somos citados, ni nos ponemos en contacto con la escuela para nada hasta que no llega el momento de "recoger las notas",... ¿qué estamos comunicando con estos hechos y actitudes?, ¿qué interpretarán de todo esto?.
- ...     
Relaciones "circulares".

¿A qué se refiere esto?: Toda relación es circular: la conducta de A influye en B, y la respuesta de B influye a su vez en A (lo que yo haga en mi relación con mi hijo le influye a él y lo que él haga me influye a mí) y así sucesivamente, de tal forma que resulta complicado situar el inicio de cualquier acto comunicativo en cualquiera de los dos A o B.

Contenido y Relación.

Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y otro de relación. La comunicación no sólo trasmite información (aspecto de contenido), sino que también genera conductas (aspecto relacional). Por ejemplo, no es lo mismo hablar de sentimientos con nuestra pareja junto a un contenedor lleno de basuras malolientes que hacerlo sentados contemplando de noche las estrellas y la luna en un espacio natural. Aunque el contenido es el mismo y nosotros -los principales protagonistas- también, la relación que se establece entre nosotros es otra, y eso marca una gran diferencia en la comunicación. Resumiendo, el mismo contenido conversacional entre dos personas diferentes o en dos contextos diferentes cambia el significado mismo de lo comunicado.

Comunicación verbal y no verbal.

Las personas se comunican tanto verbal como no verbalmente.
El lenguaje verbal es el que formulamos con palabras orales o escritas y el no verbal es el que se expresa a través de los gestos, la postura, el tono de voz, el ritmo del habla,... El lenguaje no verbal es muy potente, y puede enfatizar o cambiarle el sentido por completo el contenido de una expresión. Somos muy sensibles al lenguaje corporal y nos resulta fácil detectar cómo puede estar nuestro hijo o hija con sólo ver cómo se sienta en una silla y cuál es el gesto de su cara, a pesar de que con las palabras diga lo contrario.

Comunicación simétrica o complementaria.

Todos los intercambios de comunicación son:
  1. Simétricos (una escalada de agresividad, por ejemplo: nuestro hijo se enfada con su hermano y le insulta, y el otro hace lo mismo, así continuamente en una escalada de violencia). O bien:
  2. Complementarios (cuando una persona se comporta de modo agresivo y la otra reacciona de manera sumisa, como puede ser en el caso del acoso escolar). Este tipo de intercambios de comunicación también se dan entre hijos y padres, entre hermanos y primos, entre nuestros hijos y sus compañeros de clase, entre profesorado y familia,...
Ambas posturas (simétricas o complementarias) pueden ser patológicas si se llevan al extremo, lo que supone un obstáculo para mantener relaciones sanas y equilibradas.
Por otra parte, pueden establecerse relaciones simétricas positivas (cuando somos capaces de descubrir en el otro elementos que hay en nosotros sin entrar en competición  y buscando el mutuo refuerzo) o complementarias positivas (cuando lo que nos es diferente lo tomamos como una oportunidad de enriquecimiento, ampliación de perspectivas -en este caso la actitud de tolerancia juega un papel esencial).


(Basado en la documentación del Curso "Comunicación y Convivencia en las relaciones familia‐alumnado‐centro". Desde la óptica del modelo Sistémico‐Narrativo.
Autoras: Dácil Josefa Baute Hidalgo y María de la Cruz Pérez Bethencourt).

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:
Implicaciones de estos principios o axiomas en nuestra comunicación familiar:
Lo expuesto puede parecer muy teórico y hasta un poco "tecnicista" pero nos servirá para familiarizarnos con estos conceptos y también para comprender algo más y mejor todo lo relacionado con la COMUNICACIÓN en nuestro ámbito familiar y con el entorno.
Nos conviene prestar atención no sólo a lo que decimos de manera verbal como no-verbal, a lo que en el fondo queríamos comunicar, al contexto o ambiente, lugar,... en que nos comunicamos, a los estados de ánimo de uno y de otros,... que acompañan o empapan esa comunicación ya que con mucha frecuencia:

  1. Cuando queremos decir "A" estamos diciendo "B" y nuestros hijos entienden "B". (Ej: Le quiero decir a mi hijo "que estudie más y se organice mejor en sus estudios" y para ello le digo gritando y con mirada iracunda: "¡¡¿En qué estás pensando?, ponte a estudiar ya de una vez, ponte las pilas cacho vago!!". Pero mi hijo lo que VE es la ira dibujada en mi cara y lo que escucha es una descalificación de su persona, un calificativo peyorativo de él con lo cual... muy probablemente yo esté dando a entender que "tengo muy poca estima hacia mi hijo". ¿Era eso lo que quería que mi hijo entendiera?).
  2. Cuando queremos decir "A" y realmente decimos "A" pero nuestros hijos entienden "C". (Ej.: Quiero decirle a mi hijo que "baje la basura al contenedor que está en la calle"; él, que está en la habitación escuchando música, contesta: "Vale, papá"; él baja la música y no baja la basura. ¿Qué pasó?,... el hijo entendió que debía bajar la música pero no captó lo de la basura; y como no bajó la basura luego se genera una discusión entre él y nosotros porque "a nuestro juicio él nos dio una respuesta falsa". Problema de contexto y de falta de comprobación de que todos entendimos lo mismo).
  3. ...
Hay muchos detalles a tener en cuenta en la comunicación, hay que valorarlos y sobre todo HAY QUE COMENTARLOS en familia, empezando por la pareja y después o al mismo tiempo también con el resto de la unidad familiar.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué conclusiones teóricas y prácticas hemos obtenido de la lectura de la información anterior, tanto del artículo en sí como de los elementos ofrecidos para ampliar, contrastar o profundizar?.
  • En la escala del 1 al 10 ¿qué nivel de comunicación tenemos con nuestra pareja?, ¿y con nuestros hijos?. ¿Qué razones nos mueven a dar esa nota?.
  • Es fácil detectar el lenguaje verbal, tanto en nosotros mismos como en los demás pero ¿valoramos igualmente el lenguaje no-verbal?, ¿cómo lo expresamos?, ¿cómo lo atendemos cuando son los demás quienes lo expresan?. ¿Cómo cuidamos uno y otro lenguajes?.
  • Si el contexto juega un papel importante en nuestra comunicación ¿cómo cuidamos el nuestro?, ¿qué ambiente, qué contexto generamos para que puedan darse en nuestra familia niveles óptimos de comunicación constructiva para todos?.
  • ¿Qué comunicación nos gustaría alcanzar en nuestras relaciones familiares?, ¿qué haría falta para alcanzarla?, ¿qué estamos dispuestos a poner de nuestra parte para alcanzar ese futuro viable?.