lunes, 11 de abril de 2016

Inteligencia Emocional



Todos, cuando hemos sido pequeños, nos han barrido con los conceptos estereotipados del “niño listo” y “del niño torpe…“.
Cuántas veces, hemos sido golpeados injustamente por la etiqueta de “torpes”, por estar soñando en el aula del colegio, sobre si el cielo es azul, o simplemente si las gotas del cristal caen, se juntan o desaparecen…

Normalmente, entendemos por inteligencia, la que nos dicta cuál es nuestro cociente intelectual, es decir, aquél que nos hace conseguir mejores resultados académicos. Se ha demostrado que personas con un cociente muy alto, han llegado a puestos de trabajo “normalitos”, mientras que personas, con un cociente “normalito” han conseguido puestos de trabajos millonarios y con un nivel de sociabilidad muy alto.
Ello es debido a la llamada “inteligencia emocional” que no es otra cosa, que el conocimiento de las propias emociones (autoconocimiento), la capacidad para manejarlas (autorregulación emocional), capacidad para automotivarse, reconocer las propias emociones y las de los demás (empatía) y poseer la habilidad en las relaciones (habilidades sociales y liderazgo). Esta definición, fue dada por Salovey (1990) que organizaba la inteligencia en cinco competencias.

La explicación más sencilla de inteligencia emocional, es la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional es dirigir las emociones y equilibrarlas.
Este maravilloso descubrimiento, nos hace despertar la conciencia de una educación bañada en valores, en la que por fin se desenmascara, el burdo estigma del “niño torpe”, para abrir la multiplicidad de emociones que deben aflorar en los niños, desde la base más primaria. Encontramos niños más inteligentes y despiertos, y adultos más abiertos mentalmente y sin prejuicios ni resentimientos, cuando aprendemos a conocernos y aceptarnos tal y como somos.

Comprendemos que SOÑAR, es poder realizar todo aquello que queremos realizar. Aprendemos que bajo un punto de vista creativo y positivo, podemos querernos y perdonarnos, para crecer en una sociedad en la que debemos utilizar las herramientas necesarias para afrontar todos los acontecimientos que nos vengan en la vida cotidiana.
Soñar a través de la inteligencia emocional, es hacer realidad nuestros sueños: ¡SOÑEMOS!.
Un abrazo intenso.
Autora: Carolina Fátima Bello Correas
Cáceres (España)
PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿Qué conclusiones obtenemos del artículo de Carolina Bello?. 
  • ¿Nos han sido de utilidad los enlaces-web ofrecidos para ampliar?, ¿qué sacamos en claro de su lectura?. 
  • Cuando nos relacionamos con nuestros hijos y abordamos el tema académico: ¿qué valoramos más: sus notas o sus esfuerzos?. ¿Qué recalcamos más: sus errores o sus logros?, ¿su expediente académico o su estado interior, motivación?.
  • ¿Qué consecuencias se derivan de valorar más lo primero que lo segundo?. ¿Y si optáramos por reforzar más lo segundo que lo primero?.
  • ¿A qué tendría que llevarnos una mayor y mejor atención sobre la Inteligencia Emocional?.