miércoles, 17 de julio de 2013

Adicción y salida

La variedad de drogas es ya enorme; sus variables en cuanto a los efectos también. Unas crean adicción con muy pocas tomas y otras "parecen" no causarla. Hablamos de la adicción física.
Existe también la adicción psíquica que es aún más fuerte que la física:
  1. Se da el caso de muchas personas jóvenes y adultas que son "alcohólicas de fin de semana" (de lunes a viernes aguantan perfectamente sin beber una gota de bebidas alcohólicas y sin embargo su ansiedad se desata fuertemente cuando se acercan al fin de semana).
  2. También existe dependencia psíquica en aquéllos que emprenden un proceso de privación del alcohol, tabaco o cualquier otra droga y logran estar sin consumir durante semanas, meses,... sin embargo no han dejado de pensar en esa droga ni un instante; siguen todavía presos de ella (si no ejerciera el poder de la voluntad estarían consumiéndolas de nuevo).
Si tuviéramos ocasión de hablar con todas  las personas que la sufren o la  han sufrido hasta hoy obtendríamos infinidad de respuestas diferentes. No obstante, podríamos al menos aquí enumerar algunas de las que hablan infinidad de autores que se plantean también esta pregunta:
  1. PREDISPOSICIÓN GENÉTICA: No todas las personas reaccionan igual frente al consumo de la misma droga como tampoco se produce en ellas los mismos efectos que en otras. Por lo tanto, la adicción se producirá antes o después, con mayor o menor fuerza y también sus efectos serán diferentes (hablamos de adicción física y/o psíquica, cualquiera de las dos se traduce en dependencia).
  2. PREDISPOSICIÓN AMBIENTAL: Si nuestra vida transcurre en un ambiente en el que es "normal" el consumo abusivo del alcohol, tabaco u otras drogas... se va a ver como "normal" también el consumir esas mismas sustancias incluso a edades tempranas. Esto tampoco es universal, no obstante, porque siempre queda la libre decisión de cada individuo que es la que determinará el resultado final.
  3. PROBLEMAS DE SALUD MENTAL: Llámense depresiones, conflictos internos sin resolver o situaciones de conflicto social, laboral o académico que no se abordan o no se afrontan eficazmente produciendo una constante insatisfacción, ansiedad,... de la que se intenta escapar de alguna manera.
  4. DERIVADA DEL CONSUMO DE MEDICAMENTOS: No pocos autores la señalan como pieza determinante; cuando se abusa del consumo de medicamentos -incluso no siendo ya necesarios- y se siguen tomando "porque creemos que sin ellos no vamos a poder estar bien". Otras veces pasamos de ellos a sustancias análogas cuando nos hemos habituado a la que tenían aquellos medicamentos.
  5. INFRAVALORACIÓN DEL PODER ADICTIVO DE LAS DROGAS: A menudo podemos escuchar estas frases: "Yo controlo, a mí no me va a enganchar esto". "Cuando yo diga que LO DEJO, tú verás como lo dejo y no va a pasar nada". "Sé hasta donde puedo llegar, no soy bobo y me doy perfecta cuenta de cómo estoy en cada momento". ... Ante esto habría que decir: "Si tan seguro estás de que eso no puede contigo, déjalo radicalmente durante unas tres semanas y luego hablamos"... aunque ya conocemos algunas respuestas que apuntan hacia esto: "Yo sé que lo puedo dejar cuando quiera, pero es que yo no quiero dejarlo, de momento". Y cuando por fin deciden en serio tratar de dejarlo... ven que no era tan sencillo como creían.
  6. DEBIDO A CARENCIAS: Las adicciones casi siempre nacen debido a una carencia, las más de las veces esta carencia es de tipo afectivo o emocional, entonces el individuo tiende a compensar su carencia (de cualquier tipo que sea) mediante la exploración de áreas para él antes desconocidas. La vinculación con un área agradable llega a parecerle tan placentera que se van generando los nexos o anclajes con dicha área; por ser más específicos, en el caso de las sustancias se da un proceso parecido a lo que estamos diciendo, sólo que siempre hay que tener en cuenta el contexto en el que vivimos, porque las adicciones generalmente suelen ser compartidas con las personas que tenemos alrededor, siendo el contexto -como decíamos antes- también un motivador y generador de la adicción.
¿Cómo se sale de la adicción?.
"Basta con dejar de consumir y punto".
¿De verdad?. Así, no obstante, lo creen muchos. Quien sabe lo que es el "síndrome de abstinencia" (mono) sabe perfectamente que "no es tan simple ni sencillo".
Se han dado y se seguirán dando muchos casos de personas que emprenden un programa terapéutico con total determinación a afrontar de una vez su problema, pasan apenas un par de meses y se sienten de repente en lo más alto de su victoria "porque dejaron de consumir y comprueban que tienen  fuerza de voluntad, evitan con éxito las drogas, todas; ha crecido enormemente la confianza en sí mismos e incluso se plantean que ya no tiene sentido continuar en el programa terapéutico" y... muchos, efectivamente, lo  abandonan... para acabar recayendo a las pocas semanas y volver a pisar los bajos fondos como en la peor de sus noches oscuras. ¿Por qué pasa esto?.
Pasa porque, efectivamente, se superó el síndrome de abstinencia, se superó la dependencia física... pero no se había superado la psíquica, no se le había plantado cara suficientemente a la adicción psíquica y tampoco a los problemas o cuestiones de fondo que le llevaron a consumir estas sustancias para acabar dependiendo de ellas.
"Si mi hijo se metiera esa mierda lo metía en un centro y no salía de allí en cinco años. Te aseguro que se le iba esa tontería de por vida".
Así me decía un padre cuando pregunté en una reunión: "¿Qué harían ustedes si un día sorprendieran a un hijo tomando droga que saben que es adictiva, que este hijo reconoce que está enganchao y que no quiere dejar de tomar esa sustancia?".
Hay personas que ingresan en prisión siendo adictos a alguna droga y allí dentro aprovechan el cambio para dejar de consumir y cuando salen de esos muros "salen como nuevos" -según sus propias palabras- pero... ni es la generalidad, ni esa expresión de aquel padre es garantía de éxito. ¿Por qué razón?;  hay opiniones para todos los gustos, como la de quienes piensan que "no podemos esperar a que los hijos se convenzan de que deben dejar las drogas porque por sí mismos nunca lo harían".
Hay algunas condiciones que son esenciales o contundentes para que el camino de reconstrucción personal pueda iniciarse y continuar sin romperse a los dos días:

  1. TOCAR FONDO. Por desgracia, a pesar de nuestro esfuerzo por ayudar a nuestros hijos a recapacitar se hace necesario muchísimas veces "tocar fondo", llegar a las últimas para que la persona se plantee muy en serio dejar de consumir. Muchos no valoran dejar ese consumo porque ven que "sin dejar de consumir mantienen su trabajo, no se llevan mal con la  gente, no se gastan un dineral -todavía- y parece como si todas las voces de advertencia fueran simples bulos".
  2. TOMAR DECISIONES DESDE SÍ MISMOS. Si la persona que es adicta no toma por sí misma la decisión de abandonar el consumo de drogas, si no se convence a sí misma de que quiere dejarlas, si no reconoce en su interior que las drogas son un problema para él,... no bastarán todos los centros ni mil recursos para que esta persona salga de esa trampa.
  3. HONESTIDAD, AMOR INCONDICIONAL Y SOSIEGO. Nos referimos a los padres. Las dos primeras cualidades pueden parecer más o menos "fáciles" de expresar; la tercera... se hace muy complicada, mucho, porque no podemos sustraernos a todas nuestras sospechas, dudas, temores,... de que nuestro hijo esté tomando lo que no debiera,...y si encima ya hemos pasado por el infierno de verle atrapado con todo lo que eso ha traído consigo (mentiras mil, ruptura de toda promesa, hurtos, cosas hechas a escondidas,...)... mantener la calma y saber evitar reproches, reprimendas,... es muy difícil... pero NECESARIO.
  4. BUSCAR JUNTOS UNA SOLUCIÓN. "Juntos", decimos. No se trata de "buscarle un centro a nuestro hijo", sino de buscarlo juntos pero partiendo siempre de la iniciativa de nuestro propio hijo. Él es el que busca diferentes recursos, él tiene que barajar los pros y contras de todo sellos; nosotros le acompañamos, le asesoramos, podemos ayudarle a razonar sobre el análisis objetivo y su coherencia con su problema,... pero no imponerle nunca una solución, salvo que le veamos completamente incapaz de tomar una decisión clara y él nos pida o plantee que tomemos nosotros esa decisión.
  5. TODOS A UNA. Una vez elegido el recurso o programa hay que ponerse a caminar todos a la par. Ése es el mejor "acompañamiento". Ello implica por parte de nuestro hijo que asuma todas sus condiciones; para nosotros eso ha de suponer lo mismo y colaborar con ese recurso asumiendo unos mismos criterios de actuación, manteniendo un diálogo constante, honestidad total sin resquicios, sin colegueos con nuestro hijo, sin querer tapar esas "minucias" -que parecen minucias-, sin prisas o ansiedad por acabar cuanto antes el programa.
  6. RECONSTRUCCIÓN DE NOSOTROS MISMOS. Si una de las razones más serias por las cuales se llega al consumo de drogas es "por escapar de una realidad que no nos llena, en la que sufrimos,... porque hay carencias,...", tenemos ahora la ocasión para desandar todo lo mal andado. Retomar nuestras personas, buscar la autenticidad, construir relaciones humanas desde la honestidad, verdadero amor, con sentido de la responsabilidad,... ser una familia donde las personas seamos lo primero: eso es emprender juntos el camino de la felicidad. (Para esto nos necesitamos todos). Si no pretendiéramos esto sino que todo siguiera como era antes de este nuevo problema... nos exponemos seriamente a repetir la historia.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Compartimos el análisis de "cómo se puede llegar a la adicción"?, ¿añadiríamos algún elemento más?. ¿Cuál de esos factores creemos que es el más decisivo o más grave y por qué?.
  • ¿Son fáciles de asumir y vivir las condiciones que apuntamos para iniciar el camino de reconstrucción personal?, ¿nos parecen exageradas?; ¿apuntaríamos otras?, ¿cuáles?.
  • ¿Qué hacer cuando ya no podemos más y este hijo que es adicto hace barbaridades, nos hace vivir un infierno cada día las 24 h. y se niega a dejar de vivir así?.
  • Si acaso estamos en una situación en la que efectivamente tenemos un hijo o un familiar en situación de adicción ¿cómo lo estamos viviendo, cómo nos sentimos?, ¿cómo lo estamos afrontando?. ¿Conocemos recursos que nos puedan ayudar?, ¿cómo los estamos aprovechando?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: