
El 10 de diciembre es el "Día internacional de los Derechos Humanos", tema que se aborda también en el ámbito escolar por sobradas razones desde las tutorías y desde asignaturas como Religión y Educación para la Ciudadanía.
¿Hay que hablar también de ello en el ámbito familiar?. ¡Naturalmente!, porque hay sobrados motivos. ¿Le damos importancia a los contenidos de ciertos videojuegos?: averigüen si no "qué hay que hacer para llegar a cumplir una misión", ¿es eso inocuo?; hay mensajes subliminales que atentan directamente al valor que la vida humana tiene en sí misma.
Todo arranca de ese valor precisamente. ¿Qué es un ser humano para nosotros?; lo somos desde el mismo instante en que un óvulo es fecundado por el espermatozoide, a partir de ese preciso instante tenemos todo el código genético específico del ser humano que lo hace diferente de cualquier otro ser vivo.
¿Conviene, pues, que nuestros hijos e hijas adquieran conciencia de lo que eso significa?. ¿Cómo lo estamos haciendo?, ¿qué nos convendría hacer?, ¿cuándo empezar a educar en esto y cómo?.
El racismo, xenofobia, exclusión social,... son expresión vergonzosa de una escala de valores mal construída. ¿Qué importancia le damos a expresiones, actitudes, gestos de indiferencia, burla e incluso agresión respecto a las personas víctimas de esas actitudes de insolidaridad y de rechazo?.
La Biblia dice que "el ser humano fue hecho por Él a imagen y semejanza suya": eso le da a la persona una dignidad de un grado altísimo; Jesucristo enseñó una oración que empieza diciendo: "Padre nuestro"; si Dios es PADRE de todos... es obvio que todo ser humano es nuestro HERMANO.
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