viernes, 26 de enero de 2018

¿Cuándo acabará el acoso escolar?

Si en la tele sale alguna noticia que se ha hecho viral en redes sociales y en diversos medios de comunicación pasa como con todo: parece como si eso fuera lo único que está sucediendo en el país, como si eso fuera lo único importante.
Cuando deja de aparecer… porque los medios de comunicación señalan otras cosas… parece como si el asunto anterior hubiera dejado de existir ¿ya se solucionó todo?.
Uno de esos capítulos es el acoso escolar y cuando éste se produce y además trasciende al exterior de forma llamativa suelen ocurrir las siguientes cosas:
  1. Las familias acusan a los docentes de no vigilar adecuadamente al alumnado.
  2. Los docentes responsabilizan a los padres del alumnado por no educarles en valores tales como el respeto y la tolerancia entre otros.
  3. Pocos se sientan conjuntamente para dialogar sobre el asunto y buscan soluciones en las que las responsabilidades son compartidas.
 Las quejas de los padres y madres.

Suelen escucharse expresiones tales como:
“Los docentes no cesan de quitarle importancia al acoso escolar y afirman que “hay niños muy sensibles que se ponen mal por cosas sin importancia. Ahora cualquier problemilla quieren que lo tomemos como acoso escolar y la mayoría vienen con quejas sin importancia”. “Siempre ha sucedido, mientras no se vaya de las manos no es grave.” “No hay que intervenir en los conflictos de los niños, deben resolverlos ellos.” “Mi trabajo es enseñar, no estar pendiente de todo lo que pasa. No soy psicólogo y tengo mucho trabajo con las clases y los informes.” “Los niños son niños.” “Tienen que venir educados de casa.”
Y concluyen en que: “Mientras se esconda que eso sucede en todas las aulas y patios, en todas, a diario y se minimice y niegue el acoso, evitando ayudar a quien pide ayuda hasta que es demasiado tarde, esto pasará. Mientras no entendamos que los niños no están preparados para estar sin compañía consciente adulta, habrá acoso”.
Otros incluso van más allá: “Mientras no cambiemos la organización y la estructura de la Educación, el estudio, el descanso, los horarios y hasta la arquitectura carcelaria de los colegios no erradicaremos el acoso escolar”.

Las quejas de los docentes.

Tienen la otra parte de la verdad y su perspectiva tan fundamentada como puede estarlo la de las familias:
“No podemos hacer de padres ni madres aunque a diario nos toque hacerlo también. Se supone que en la familia los niños y niñas deben aprender a respetar a las personas, a ser tolerantes ante las diferencias, a asumir que hay límites y unas normas para la convivencia,… ¿qué esperan?, ¿que nos encarguemos sólo nosotros de eso?”.
“Cuando indagas un poco en las razones que llevan a unos niños o niñas a acosar a otros descubres enseguida que en sus hogares hay constantes faltas de respeto y mucha violencia entre la pareja o de los padres a los hijos. Los niños son esponjas y lo único que hacen es reflejar en la escuela lo que viven en sus hogares”.
- “Otras veces es la dejación. Los padres y madres se quejan de que en los patios de recreo falta vigilancia y… ¡ojalá pudiera haber un docente por cada 5 ó 10 niños vigilando pero es al revés: cada vez hay menos recursos humanos para atender las necesidades educativas de los centros y a los que hay se les sobrecarga con mil cosas que tienen más que ver con la burocracia que con el trato directo con el alumnado!,… pero luego en los hogares los niños se atiborran de videojuegos violentos, películas con contenido inadecuado para las edades de los niños y niñas,… sin ningún tipo de control ni límite… en tal de que no molesten”.

Análisis de esta realidad.

El acoso escolar no nace de la nada. Es culpa de los adultos: Del profesorado que minimiza o desatiende los signos de acoso que los niños denuncian. Del sistema que no es realmente respetuoso con las necesidades reales de los niños y niñas (en lugar de invertir tanto en burocracia… debieran más bien invertir en recursos humanos que garanticen una mayor y mejor atención al alumnado en los centros docentes). Y de las familias y los expertos que enseñan a educar matando el alma y la bondad.
No solucionamos nada arremetiendo unos contra otros como si la culpa de todo siempre la tuviera el otro y no yo ni el de más allá (si hiciéramos esto… estaríamos incurriendo en los mismos errores de conducta que observamos en los niños y niñas).
Necesitamos humildad para reconocer en cada ámbito nuestras carencias y limitaciones, nuestros problemas de fondo, las causas de todos los despropósitos sin acusar, sin juzgar a los demás, sencillamente reconociendo las cosas tal como son.
Necesitamos humildad para reconocer que no lo podemos todo y que no tenemos en nuestras manos todas las soluciones y que es bueno recurrir al otro para, como mínimo, escuchar y observar otras perspectivas que nos hagan reflexionar y emprender procesos de cambio.

Propuestas.

Si hacemos esto en primer lugar cada uno consigo mismo y luego con las personas adultas que más cerca tenemos (en la familia: la pareja y otros familiares que se relacionen con los hijos nuestros y del mismo modo en los ámbitos docentes en los diversos espacios en que hablamos de la conducta del alumnado) estaremos construyendo un camino sólido para empezar a resolver este problema.
Necesitamos también sentarnos unos con otros y exponer con humildad nuestra realidad, también nuestras limitaciones y carencias.
A partir de ahí preguntarnos: ¿Qué podemos hacer para darle la vuelta a todo esto?.
Porque mientras sigamos tratando a los niños y niñas sin respeto, educando con insultos, chantajes, castigos físicos, gritos, negación de las emociones, burla, falta de contacto físico afectivo, autoritarismo porque sí, maltratos, dejación de funciones,… esos niños seguirán haciendo a otros el daño que previamente ellos han sufrido y sufren en cualquier ámbito. Y mientras no exista voluntad de hacer cambios en los adultos, no habrá ninguna solución.

CORRESPONSABILIDAD.
Asegurar que, desde cada uno de los ámbitos y a partir de las limitaciones insalvables, cada ámbito nos comprometamos a trabajar para erradicar los errores cometidos, pongamos en marcha actitudes y prácticas que eduquen en los valores del respeto, la tolerancia, la solidaridad con el otro, la corresponsabilidad, etc… que tanto bien pueden hacer en la convivencia.

COLABORACIÓN Y COORDINACIÓN.
Aún cuando en cada ámbito haya un firme compromiso por mejorar esta situación y tratar de resolverla es necesario trabajar en equipo con el resto de la comunidad: todos aquellos agentes que intervienen de una u otra manera en la educación de los hijos.
Por lo tanto es necesario establecer y mantener espacios de encuentro entre las diversas partes: familia, centro docente, equipos técnicos, administración educativa,… para:
  1. abordar los temas que a todos nos preocupan,
  2. ver la manera de afrontar los conflictos y demás elementos problemáticos relacionados con el acoso escolar,
  3. aportar ideas que podamos llevar a cabo desde cualquiera de los ámbitos particulares para reforzar los objetivos comunes que nos propongamos,
  4. concretar acciones y ayudarnos o enseñarnos unos a otros maneras de llevarlas a cabo y
  5. establecer espacios y herramientas para revisar el proceso y ver si es necesario cambiar, añadir, quitar, corregir,… de manera que logremos entre todos llegar a lo que nos proponemos.
¿Lo intentamos?.

PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • Desde tu perspectiva ¿cuáles son las razones por las cuales el acoso escolar se sigue produciendo aún a pesar de todos los esfuerzos para erradicarlo?.
  • ¿Cómo tendríamos que hacer para lograr un análisis amplio, claro y fiable acerca del acoso escolar?.
  • ¿A qué nos tendría que llevar ese análisis?.
  • ¿Te parecen adecuadas y suficientes las ideas que se proponen aquí para luchar contra el acoso escolar?, ¿qué otras propondrías: en el ámbito familiar, en el docente y a la administración pública?.
  • ¿A qué podemos comprometernos desde nuestro ámbito para contribuir a la erradicación del acoso escolar?.