jueves, 8 de diciembre de 2016

Los centros comerciales y el consumismo





¿Qué pensamos de lo que este vídeo expresa en relación con el consumo y los centros comerciales?.
Además de lo que señalan los locutores de este vídeo ¿qué otros elementos críticos señalaríamos?.

Somos consumidores.

Somos consumidores porque tenemos unas necesidades: de alimentación, vestimenta, aseo/higiene, alojamiento, protección, culturales, transporte,...
Estas necesidades pueden también clasificarse según si son de primera necesidad (como la alimentación, vestido, aseo personal, alojamiento,...), de segunda o tercera; para establecer este orden utilizamos el criterio de "mayor o menor necesidad" o de "productos imprescindibles y prescindibles" para la subsistencia digna.
En esta escala juega poderosamente el orden de valores que cada uno tiene en su mente, de tal manera que lo que para unos es un "bien de tercera necesidad" (un teléfono móvil, por ejemplo) para otros ese teléfono móvil es "imprescindible" y no se imaginan la vida sin ese aparatito,... y así en todo.

¿Cómo establecer un orden de valores que nos sirva de orientación en nuestras compras de cada día, cada semana o mes?.

Hay algunas cuestiones que nos pueden ayudar:
  1. Esto que decimos que queremos comprar ¿lo necesitamos de verdad o podemos prescindir de ello?.
  2. ¿Existe ya en nuestro hogar algo que se podría reutilizar y/o transformar para evitar tener que comprar un nuevo útil?.
  3. ¿Hay alternativas a eso que quiero adquirir que pueden aportarme los mismos o mejores frutos?, ¿cuáles?.
  4. ¿Por qué pienso que he de comprar tal cosa?: ¿porque lo he visto por mí mismo... o ha sido a través de la tele, paneles publicitarios u opiniones de mi entorno sociofamiliar?.
  5. ¿Cómo afectará a mi entorno sociofamiliar la adquisición de ese producto?, ¿y al medio natural?, ¿y a quienes intervinieron en la producción de dicho producto?, ¿y a mí mismo?.
Marketing comercial.

No todo lo que adquirimos y metemos en casa es realmente necesario. No todo lo que consumimos es imprescindible para vivir (algunos elementos incluso van precisamente en contra de nuestra salud y de nuestra calidad de vida).
Hagamos la prueba: Si queremos saber si algo es auténticamente imprescindible, cuando lo llevemos a casa dejémoslo donde nos parezca y evitemos su uso durante una semana, un mes, un año,... y si al cabo de ese tiempo hemos visto que nos hemos arreglado perfectamente sin ello es prueba clarísima de que "esa compra no era necesaria". (Obviamente, si en un momento preciso lo necesitamos sin poderlo sustituir por otra cosa... utilicémoslo).
Con frecuencia, mucha más de la que nos imaginamos, damos por "imprescindibles" muchas cosas que en realidad no son en absoluto necesarias siquiera; útiles sí, pero no necesarias a poco que ejercitemos un poco la imaginación, el ingenio y nuestras habilidades personales.
El marketing comercial y quienes trabajan en ello lo saben. Saben que:
  1. Fomentando nuestra comodidad evitaremos poner a trabajar nuestra creatividad, ingenio; ellos piensan por nosotros y nos ponen todo a mano para que podamos tener respuesta precisa a cualquier necesidad específica y en el espacio más corto posible (aunque para ello tengamos que coger el coche, gastar gasolina,...).
  2. Si sólo adquiriésemos lo imprescindible 2/3 de todo el flujo comercial desaparecería y, además, ese flujo comercial existente se ralentizaría porque el consumidor alargaría lo más posible la vida de esos elementos adquiridos.
  3. Lo que fabrican y venden quizás ni siquiera sea necesario para nuestra subsistencia, salud,... pero sí lo es para su bolsillo. Así que... lo que hacen es tratar de hacernos creer que NECESITAMOS más para ser felices y para que la espiral del consumismo no decaiga sino que siga creciendo exponencialmente.
  4. Y para que caigamos en ese consumismo que se deriva cada vez más de sí mismo (no de nuestras necesidades reales) la publicidad y su machaconeo jugará un papel decisivo: "sólo existe lo que es publicitado". (Por poner un ejemplo: cuando queremos pedir una bebida de cola ¿cómo decimos: "una bebida de cola" o decimos directamente "la marca" de esa bebida?).
  5. Transladando esa correspondencia de que "sólo existe lo que es publicitado" bastará a continuación con organizar nuestros espacios de ocio y consumo de acuerdo con esa publicidad y, por lo tanto, orientada al gasto, que tengamos que pagar por cada actividad o entretenimiento, cada objeto. Lo demás no existe (y cuanto más escondido esté... mejor para este marketing).
  6. Los productos han de durar poco, lo menos imprescindible, de tal manera que "resulte más barato adquirir un producto nuevo que reparar el roto". Así es como se asegura su negocio aunque eso sea la ruina para nuestro bolsillo y sobre todo la ruina total del medio ambiente.
  7. Si fomentan nuestro egocentrismo, nuestro hedonismo, la autocomplacencia y atención a lo inmediato harán que el impulso consumista ya no necesitará de la publicidad sino sólo de nuestra mentalidad hábilmente manipulada por ellos para que sirvamos a sus fines. Por eso te dicen frases tales como: "Te lo mereces", "Porque tú lo vales",... (como si nuestro valor y lo que merecemos tuviera que equivaler necesariamente a la adquisición de tal o cual producto: para ellos sólo somos un mecanismo más para su lucro).
  8. ...

Conciencia crítica y consumo.

En el ámbito académico muchos docentes, educadores convencidos de su papel, trabajan incansablemente por ayudar a las familias en la educación en valores y entre ellos éste: el del consumo responsable.
También hay no pocos padres y madres -cada vez más- quienes se toman esto muy en serio y fomentan la capacidad de análisis del marketing comercial, los anuncios, las estrategias del sistema consumista (aquél en el que lo único que prima es "obtener cuantos más beneficios económicos mejor, sin criterios ético-sociales ni de respeto al medio ambiente").
Analicemos con nuestros hijos la publicidad y su lenguaje (lenguaje verbal y no-verbal, contextos, música de fondo, tono en la voz,...); analicemos con ellos esos deseos de comprar tal o cual cosa con los criterios que señalábamos al principio de este artículo; analicemos las consecuencias de cualquier decisión adoptada o que queramos tomar;... es decir, enseñémosles a reflexionar antes de tomar cualquier decisión al respecto de manera que finalmente puedan decir que aquella compra que decidieron hacer:
  1. Era una compra imprescindible.
  2. Cumple con criterios ético-sociales (no es un producto cuyo bajo coste se deba a condiciones laborales y de salud infrahumanas de quienes intervinieron en el proceso hasta que ese producto llegó a nosotros).
  3. Cumple con criterios de respeto pleno al medio ambiente.
Ojalá todas nuestras compras cumplieran con esos tres criterios imprescindibles.

PARA AMPLIAR Y CONTRASTAR:
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué conclusiones teóricas hemos obtenido de la lectura de este artículo?, ¿y de los enlaces propuestos para ampliar?.
  • ¿Cómo estamos trabajando en nuestra familia la "educación para el consumo responsable"?.
  • ¿Qué frutos observamos en nosotros mismos?, ¿y en nuestros hijos?. ¿Qué relación hay entre la educación que pretendemos dar a nuestros hijos en relación con el consumo y nuestra coherencia con nuestras propias ideas?.
  • ¿Cómo hacer para que a partir de ahora podamos decir que "en nuestra casa practicamos el consumo responsable"?.