lunes, 19 de octubre de 2015

Tareas para casa ¿sí o no?

¿Qué opinamos sobre "los deberes"?.
Hay defensores y detractores de las "tareas para casa" o "deberes" y a ultranza en uno y otro lado.
Quienes defienden la existencia de "deberes o tareas para casa" dicen:
"Ayudan a crear hábito de estudio en diferentes espacios o contextos".
- "Favorecen el aprendizaje afianzando conceptos trabajados ya en el aula".
- "Desarrollan el sentido de la responsabilidad y de la autonomía personal".
- "Facilitan la labor docente".
- "..."
- Y de paso, indirectamente, esto sirve a los padres para "estar más al día de los instrumentos de trabajo y de los saberes que sus hijos están trabajando en el colegio".

Quienes están en su contra afirman:
"Restan demasiado tiempo a otros aspectos no menos importantes de la vida de los niños: el juego, relaciones interpersonales no forzadas por lo académico, ejercicio de la libre iniciativa,...".
- "Generan monotonía, cansancio y aburrimiento: 5 horas en el colegio como mínimo; llegan a casa y otras tantas; una "jornada laboral" de más de 8 horas diarias... para un niño".
- "Obligan a organizar toda la vida familiar alrededor de lo académico de sus hijos y no alrededor de ella misma y sus necesidades".
- "..."
Y de paso, indirectamente, "los padres acaban haciendo cosas que deberían hacerse en los centros escolares organizando mejor los tiempos que pasan en sus aulas".

¿Con qué argumentos nos quedamos?.

Muy probablemente hallaremos buenas razones en uno y otro grupo, elementos a favor de las "tareas para casa" y elementos en contra.
Hay también sus variables:
- "Hay días que no hay tareas, sólo repasar lo que se dio en clase; otros, efectivamente, se hacen las tantas de la noche y aún la cosa sin terminar".
- "Lo que para unos es nefasto para otros es su salvación": Si un niño necesita "repasar" constantemente unos conceptos y destrezas para afianzarlos... los deberes van a jugar un buen papel.
- "..."

Organización familiar y coordinación con el centro escolar.

Éstas serían las claves para lograr sacar de esto una oportunidad y no quedarnos sólo con la dificultad. Muy probablemente si en el colegio tienen por norma mandar "tareas para casa", sean muchas o pocas, y nosotros asumimos esa norma al matricular a nuestros hijos en dicho centro escolar... ahora lo que toca es adaptarnos lo mejor posible buscando el beneficio de todos. (Es fácil decirlo, es verdad, pero es lo mejor que podemos hacer).

Organización familiar.

Por lo general los colegios hacen jornada intensiva y los niños a las 14 h. ya han salido y vuelven a casa. Si calculamos la cena para alrededor de las 8 de la tarde-noche tenemos por en medio 6 horas que podremos organizar armónicamente donde el estudio, tareas escritas, merienda, juego,... se sucedan de manera que unos tiempos sirvan de apoyo a los otros.
1º)- Empecemos por el necesario diálogo con nuestros hijos: hablamos sobre el día transcurrido en el colegio y todo lo concerniente.
2º)- Consultamos la agenda escolar y otras previsiones que los hijos nos puedan dar a conocer.
3º)- De acuerdo con estas informaciones organizamos la tarde.

Por ejemplo:

Vemos en la agenda que nuestro hijo trae unos ejercicios de Matemáticas; también ha de estudiar un tema de Naturales que mañana le van a preguntar y hacer una manualidad. Todo para mañana.

Hacemos un horario:
14-15 h.: Descanso y organización de lo que haremos en la tarde.
15-16 h.: Estudio de Naturales.
16-17 h.: Ejercicios escritos de Matemáticas.
17-18 h.: Merienda, juego y convivencia familiar.
18-19 h.: Estudio de Naturales.
19-20 h.: Manualidad.

Mantengamos unos criterios claros:
  1. ALTERNANCIA: Situar actividades distintas alternándose unas con otras, de tal manera que unas sirven de descanso para las otras. El criterio lo marca la capacidad de atención sobre una tarea concreta (está demostrado que es irreal tratar de mantener la plena concentración y rendimiento en una tarea más de una hora seguida, por lo tanto conviene hacer cortes, variar esa actividad y así mejorar el rendimiento generando menos cansancio).
  2. DOSIFICACIÓN: Situar las tareas que requieran más esfuerzo al principio, cuando estamos más descansados y las más fáciles o relajadas al final.
  3. HORARIOS ESTABLES: Si adoptamos un horario como el descrito tratemos de mantenerlo siempre, aunque sea con distintas actividades. Dentro de esas actividades pueden haber otras como: "leer, escribir o pintar... por el gusto de leer, escribir o pintar..., escuchar música o practicar un instrumento musical, ver un documental, jugar juntos padres-hijos,...".
  4. INICIATIVA y CREATIVIDAD: Siempre que sea posible cuando veamos que hay tiempo libre abundante... podemos proponer actividades alternativas como acabamos de decir, pero también "invitar a nuestros hijos a que propongan una actividad o actividades que ellos quieran realizar en esos espacios libres". El que nuestros hijos lleguen incluso a hacer su propio horario y el correspondiente plan de trabajo... sería un gran logro que conviene ir planteando y reforzando positivamente.
  5. ACOMPAÑAR, NO HACER SUS TAREAS: A medida que nuestros hijos crecen en edad van acrecentando su autonomía y nosotros debemos facilitar ese proceso. No se trata de estar pegados a ellos como lapas haciéndoles incluso sus tareas (algunos lo hacen así) en unos años y luego desaparecer totalmente "porque en el colegio dijeron que ya  hay que dejar a los chicos solos"; hay que estar, acompañar, pero sin agobiar, impulsando o fomentando su autonomía, reforzando sus logros, ayudándole a resolver dudas mediante los instrumentos que el niño tenga a su alrededor y enseñándole a manejarlos,...
Coordinación con el centro escolar.

Si vemos que el conjunto de tareas es abusivo y obligan a eliminar totalmente los espacios de juego, descanso y relaciones familiares que no tengan que ver con lo académico y esto se prolonga en el tiempo sin atisbos de que la cosa vaya a cambiar... no dudemos un instante en contactar con los tutores de nuestros hijos.
  1. Puede ocurrir que efectivamente haya un poco de descoordinación entre profesores y cada uno mande un montón creyendo que es el único o de los poquísimos que está mandando tarea.
  2. Puede ocurrir que nuestros hijos se pasen las horas de clase mirando las telarañas o cualquier mosca que pase volando, o se pase las horas cotorreando hasta por los codos,... y, claro, lo que no se termina en clase... hay que acabarlo en casa.
  3. Puede ocurrir... 
Necesitamos informar al colegio de lo que está pasando, analizar juntos las causas con sencillez y humildad y buscar alternativas o soluciones conjuntas para corregir la situación.
Pasado un tiempo revisemos los acuerdos adoptados y evaluemos juntos de nuevo la situación actual para ver avances, retrocesos o estancamientos. La cuestión es solucionar el asunto y lograr en esto la PARTICIPACIÓN Y COMPROMISO DE TODOS: padres y madres, niños y profesorado.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:

1.      ¿Qué opinamos de las "tareas para casa"?. ¿Qué pros y contras destacaríamos de los expuestos en este artículo?, ¿habría otros que no figuran aquí, cuáles?.
2.      ¿Cómo resolvemos en nuestro caso el tema de las "tareas para casa"?, ¿qué otras estrategias no apuntadas aquí compartiríamos para ayudar a los demás?.
3.      ¿Nos sirven los criterios que aquí apuntamos para afrontar adecuadamente las "tareas para casa" con éxito y beneficio para todos?; ¿los estamos aplicando?, ¿qué frutos observamos?. ¿Apuntaríamos algunos más?, ¿cuáles?.