lunes, 16 de diciembre de 2013

Ahorita va a ser Navidad

Cualquiera que conozca el significado de este tiempo litúrgico para un cristiano y compare ese significado con lo que se ve en la calle, en los comercios,... observará con facilidad que aunque hay algunos elementos "comunes" también se dará cuenta de que hay muchos otros enormemente dispares incluso contradictorios.


¿Qué es realmente la Navidad?.
"Navidad" viene de la  palabra "Natividad" y ésta significa "Nacimiento". ¿Nacimiento... de quién?. Nacimiento de Jesús. No se ha hallado todavía constancia escrita de que Jesús naciera el 25 de diciembre pero ante la creciente necesidad de establecer una fecha "para celebrar su nacimiento" y puesto que este Jesús efectivamente nació (lo corroboran incluso escritores no cristianos de la época) y compartió con nosotros una intensa experiencia hasta su muerte, resurrección y ascensión a los Cielos... puestos a elegir un día se optó por la del 25 de diciembre. Hay diversas teorías que explican la elección de esta fecha (la enciclopedia wikipedia lo explica con bastante amplitud):
¿Qué nos cuentan los evangelios al respecto?.
De la infancia de Jesús hay muy poca documentación y de los evangelios sólo Mateo y Lucas nos hablan al respecto.
El evangelio de Mateo nos lo cuenta en el capítulo 1, versículos del 18 hasta final del capítulo 2. El evangelio de Lucas lo habla con mayor amplitud también en sus dos primeros capítulos.
Si nos ceñimos únicamente al nacimiento de Jesús, entonces la cosa aún es más breve:
Mt. 1,18-25:
Únicamente nos dice que María estaba prometida con José, concibió por obra del Espíritu Santo, que Jesús sería llamado "Emmanuel": "Dios-con-nosotros", que nació en Belén y fue adorado por unos Magos que venían del Oriente.
Lc. 2,1-20:
Lucas enriquece muy ampliamente los preliminares pero esencialmente, en el nacimiento de Jesús, destaca sólo estos datos: Coincide con Mateo en la concepción virginal de María y que Jesús nació en Belén, pero añade el dato de la adoración de los pastores: gente mal vista por los dirigentes religiosos de la época porque no iban nunca al Templo (no habla de los Magos de Oriente) y a quien encuentran es a un bebé recostado en un pesebre, un comedero para animales (fue lo mejor que José y María pudieron hallar allí en Belén).
Y... ya está. ¿Ya está?, sí, es todo, ¿y... todo esto que hoy hacemos... qué es?.

La celebración de la Navidad hoy.
Pasa como hemos hecho también con otras celebraciones que en esencia son algo muy sencillo pero lo hemos llegado a complicar tanto que al final... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pura casualidad.
Apenas llegamos al 21 de diciembre es todo un corre-corre de todo el mundo y tal cantidad de cosas "que hay que hacer, lugares donde ir, cosas que comprar, reuniones que realizar, cenas, comidas,... enorme gasto, aglomeraciones de gente en todas partes, fiestones,... borracheras, trasnoche,..." hasta el 6 de enero en que se vive su último día y utilizamos el 7 para "descansar" -si es que lo logramos- de tanto ajetreo.
El 8 reanudamos la "marcha normal" y... nos volvimos a perder la Navidad... un año más.

¿Es esto "vivir" la Navidad?.
En modo alguno, para nada.
Jesús no nace en un palacio ni en medio de comodidades; ni siquiera hubo una simple posada en la que María pudiera dar a luz con unos cuidados mínimos; allí no hubo banquete alguno aquella noche y la precariedad en todo fue la nota dominante... pero así se llevó a cabo la encarnación de Dios.
Jesús no recibe fastuosos regalos que dejen a cero las arcas de sus donantes; los pastores... ¿qué podían ofrecer?; y los Magos de Oriente... le dan regalos simbólicos, que no riquezas y mucho menos caprichos... pero así de simple y austera fue aquella celebración.
Algo, pues, tendrá todo esto que decirnos y algo deberíamos revisar en nuestras prácticas.
Se puede entender que en estas fechas los comercios, sobre todo las grandes superficies y todo su marketing publicitario, fomenten todo esto en lo que con tanta facilidad caemos porque lo importante para ellos es el negocio; pero... ¿es realmente necesario seguir la corriente consumista que nos marcan?,¿realmente es imposible "hacer las cosas de otro modo", con más sentido y autenticidad?.

¿Cómo recuperar el sentido de la Navidad?.
No dependerá de lo que hagan los demás, tampoco de lo que hagan los profesionales del comercio, la publicidad ni el ambiente callejero. Dependerá únicamente de nosotros mismos, de lo que hagamos concretamente para vivir estos días de una manera más auténtica, respetuosa con nosotros mismos y fiel al mensaje que Navidad nos aporta.
La familia.
En Navidad es propicio reunirnos todos o al menos intentarlo. Tenemos una buena excusa y si somos creyentes cristianos... con mayor motivo aún. Pero... ¿hay necesidad de botar la casa por la ventana cuando tenemos apuros para llegar a fin de mes en cualquier época del año?. Y, por otra parte, estas reuniones familiares ¿tienen como centro o al menos hacen recuerdo del nacimiento de Jesús?.
Celebrar la amistad, el compañerismo.
Cenas o comidas de empresa, fiestones, movidas,... idem de idem.
Los regalos.
Aquí se han reunido Santa Claus, Papá Noël -son el mismo pero ya hay quien los diferencia y hasta tiene regalos de uno y otro en días diferentes según quien sea- y los tres Reyes Magos. A nadie le amarga un dulce, no está mal que haya regalos,... pero analicemos la cuestión y planteémonos: ¿son realmente necesarios, útiles de verdad o son un capricho?, ¿parten realmente de nuestra propia iniciativa o nos los han metido por los ojos y nos han manipulado a su antojo?,... ¿para qué tantos regalos?, ¿por qué éstos y no otros... que quizás no nos costaran tanto dinero o puede que ninguno?. ¿Qué relación hay entre tanto gasto en esto y tanta pobreza entre quienes ni siquiera tienen qué comer?.
Tarjetas navideñas, llamadas telefónicas, e-mails mil,...
Están muy bien y en modo alguno hay que menospreciar estos medios de comunicación,... pero ¿porqué esperamos a que lleguen estos días para COMUNICARNOS como no hicimos en todo el año?.

Otros valores.
"Cuando llegan estos días me siento más solo que nunca, porque parece como si de repente todo el mundo se esconda en sus casas; voy por la calle y les oigo reir, a carcajadas,... oigo sus maquinitas nuevas,..., les veo salir con sus abrigos de sus casas que parecen castillos, meterse en sus coches y pasar zumbando a mi lado. Cuando llegan estos días siento que le importo al mundo ¡...!, aún menos que nunca".
Este comentario es de una persona sin hogar, en la Noche Buena, cuyo único techo era un puente de la autopista que da la entrada a la ciudad; su único plato caliente, el almuerzo y cena que CÁRITAS le daba en aquel comedor llamado "TAMARCO" ("Manta", en guanche).
¿No podríamos retomar la sencillez y humildad que Dios mismo nos mostró en Belén?, ¿es compatible aquella lección de cercanía con el excluido con lo que hacemos nosotros en estas fechas?, ¿habría otras formas de vivir estas fiestas sin tanta ostentación pero con el mismo o mayor cariño que el que nos hemos demostrado hasta la fecha?, ¿habría posibilidad de abrir más nuestros corazones a quienes viven a diario la dureza del asfalto, la soledad de las noches y de los días... por la ausencia de una mano amiga que con él, con ella, quiera ser solidaria no un día sino de por vida?.
Si no es Navidad para ellos, para quienes no reciben amor... entonces ¿podrá serlo para nosotros si no hacemos por hacérsela llegar también a ellos?.

UNOS APUNTES MÁS PARA AMPLIAR Y REFLEXIONAR: