domingo, 4 de agosto de 2013

Valor de la autoestima

Uno de los enlaces-web que proponíamos en el artículo "Vivir sin drogas, vivir plenamente" se titulaba: "¿Quieres que tu hijo sea feliz?, fomenta la autoestima". Es una buena reflexión que nos pone en la pista de lo que en este artículo queremos resaltar.
Hablaremos de la autoestima también en el marco de la "educación para la salud" pues es uno de los factores esenciales que contribuyen al bienestar de la persona, a su salud integral y también a su fortaleza interior ya que somos seres dinámicos, en constante crecimiento,...; pasamos de la total dependencia de nuestros padres a ser completamente autónomos, pero ese desarrollo y crecimiento en la autonomía debe ir acompañado de aquellos recursos personales que nos posibiliten de verdad esa autonomía y la autoestima es el principal de todos ellos.

¿Qué es tener autoestima?.
La misma palabra lo dice: "tener estima hacia uno mismo", valorarse, respetarse, tener confianza en uno mismo, mantener el autoconcepto independientemente de lo que el ambiente social manifieste al respecto.

Una persona con autoestima bien fundamentada es aquélla que:

  1. Tiene un concepto de sí  misma objetivo, basado en apreciaciones observables por cualquiera que también la contemple de manera objetiva.
  2. Valora sus propias cualidades tal como se expresan pero también sus potencialidades quizás poco exploradas o trabajadas hasta el momento.
  3. Se rige por sus propios criterios y valores en los que cree y aunque se abra, con naturalidad, a otras percepciones y maneras distintas de ser, pensar y actuar es capaz de confrontarse, incluso realizar cambios en sí misma sin que ello suponga perder seguridad interior cuando comprueba en su experiencia que hay criterios mejores que los que ella defendía en principio.
  4. No depende de opiniones ajenas para reconocer su valía ni tampoco entra en comparaciones de sí misma con los demás; no se considera mejor ni peor que cualquiera sino igual en dignidad.
  5. Respeta a los demás y se hace respetar también. No manipula ni se deja manipular "para agradar a los demás".
  6. Es capaz de defender sus propios criterios ante los demás cuando éstos los considera plenamente válidos aunque ello suponga el rechazo de otras personas.
  7. No teme al ridículo en su afán de aprendizaje y exploración de nuevas actividades, es capaz de disfrutar en todas ellas y obtener algo positivo en todo.
  8. Confía en sus propias capacidades para resolver cualquier problema, disyuntiva, dificultad y las ejercita con decisión; no se amilana con los  malos resultados sino que intenta a continuación nuevas maneras de afrontar esas dificultades.
  9. Mantiene una actitud positiva ante la vida, las personas y las circunstancias: tiende a quedarse siempre con lo aprendido y no pierde el tiempo lamentándose por errores cometidos o batacazos sufridos.
  10. Dispuesta a colaborar en cualquier tarea a la que se le invite pero desde la coherencia con sus propios criterios y valores que no teme manifestar abiertamente.
  11. Es sensible a su propio estado interior, capaz de reconocer y dar nombre a sus sentimientos tanto positivos como  negativos y de expresarlos ante las personas en quienes confía; del mismo modo, también es sensible a los demás, a sus estados de ánimo y se manifiesta con actitud abierta a ayudar en la medida de sus posibilidades.
  12. En principio cree que los demás tienen buen concepto de ella y si acaso comprobara que para alguien no es así... acepta esa diferencia sin que ello suponga crisis alguna para ella.
¿Cómo se construye la autoestima?.
Hay en la red infinidad de artículos que abordan este tema con mayor o menor amplitud y profundidad. Con lo que a continuación apuntamos estamos seguros de que no vamos a añadir nada, únicamente pretendemos hacer énfasis en lo que sí nos parece sustancial:
  1. Somos educados en la autoestima a través de nuestra familia y desde los primeros momentos de nuestra existencia.
    • Cuando recibimos mensajes afectuosos tanto a través de la palabra como de caricias y otras manifestaciones y en los cuales se demuestra que somos importantes para quienes nos rodean.
  2. Según cómo haya sido el trato recibido, el cómo hayamos sido corregidos en nuestros errores o cómo hayan reconocido y valorado nuestros aciertos.
    • Si nos descalifican como personas ("eres bobo, no sirves para nada, todo lo haces mal,..." transmiten la imagen de que realmente somos así y que hagamos lo que hagamos...somos así) acabamos identificándonos con esos calificativos y nos adaptamos a ello.
    • Si por el contrario esa crítica va hacia "lo que hicimos mal" y se diferencia entre "nosotros" y "nuestras cosas" entonces podremos entender que nuestro valor permanece intacto, sólo necesitamos cambiar la manera de hacer las cosas.
    • Se produce lo mismo cuando se empeñan en valorarnos por el otro extremo ("eres un genio, todo lo haces bien, el mejor,..." transmiten la idea de que hagamos lo que hagamos todo está bien, no necesitamos cambiar nada... cuando en realidad sí hay cosas que cambiar), así que al final nos creamos una imagen también equivocada de nosotros mismos y de nuestras facultades o habilidades.
    • Si la alabanza se sitúa en elementos concretos, objetivos y las apreciaciones son proporcionadas a la realidad... salvaguardando la diferencia también entre nosotros y las cosas o acciones, entonces obtenemos el valor que realmente tiene cada cosa y sabemos distinguirlo también del valor que tenemos nosotros mismos.
    • Siempre y en todo caso hemos de hacer evidente esa diferencia: mostrar un valor y aprecio absoluto e incondicional hacia la persona aunque podamos ser críticos con los hechos y actitudes que estén perjudicando al hijo y a sus relaciones con su entorno.
  3. Influirá también la coherencia entre lo que nos dicen y el modo en que nos lo dicen.
    • Si nos dicen que nos quieren mucho pero al mismo tiempo nos agreden física o verbalmente... sólo creceremos en confusión interior.
    • Si nos dicen que les importa mucho nuestra vida pero luego nunca tienen tiempo para jugar, charlar u orientarnos en las tareas del cole,... entonces obtenemos la idea de que nos mienten, no merecemos su respeto,... y se generará esa confusión interior que nunca nos hará bien.
  4. A la influencia paterno/materna se añadirán con el tiempo la de nuestros docentes, educadores de otros ámbitos, personas a quienes admiramos,... incluso nosotros mismos y aquellos mensajes que expresamos en nuestros diálogos internos.
    • Tendrán para nosotros la importancia que les queramos dar y también aquélla que con habilidad estos docentes, educadores, impriman en su interacción con nosotros; si descubrimos que nuestro autoconcepto no fue hasta este instante muy bueno, podemos aprovechar estas relaciones para realizar cambios que beneficien nuestra autoestima.
    • Si nosotros mismos, gracias a que contamos ya con criterios propios, descubrimos que nuestra autoestima es baja... podemos trabajárnosla aprovechando los recursos y aquellas dinámicas, ejercicios, etc... que nos favorezcan en ese crecimiento. Nada es definitivo, somos dinámicos y podemos cambiar, evolucionar constantemente.
  5. ...
¿Qué pasa si no hay autoestima?.
Ninguna persona puede realizarse a sí misma en la ausencia de afecto; somos seres "en relación" y en esa relación se establecen los afectos, estamos llamados al amor: amar y ser amados. Pero si no tenemos experiencia del amor, si no hemos sido conscientes de que nos aman... no podremos amar, carecemos de referencias y de experiencia en el amor. 
Si, por otra parte, desde el vientre materno hemos captado constantemente el amor incondicional de nuestros padres a través de mil muestras de todo tipo iremos adquiriendo un concepto positivo de nosotros mismos y aprendiendo e interiorizando lo que significa también "valorar a los demás, apreciarles, amarles"... gracias a esa experiencia de haber sido amados que hemos recibido.
Efectos de esta autoestima son la "confianza en nuestras posibilidades, confianza en nosotros mismos, seguridad interior, fortaleza de espíritu"; si no tenemos autoestima vivimos en lo contrario: inseguridad, falta de confianza, dudas sobre nuestra valía,... a merced de todo y de todos.
La falta de autoestima es el ingrediente mejor que aprovechan quienes hacen negocio con las personas utilizándolas como mercancía o explotándolas hasta extremos inhumanos o para hacer negocio con otras mercancías (drogas), razón por la cual a los padres y madres y educadores en general nos compete educar a los niños y niñas o jóvenes en la autoestima y dotarles de otros recursos interiores que les permitan dirigirse en la vida con verdadera autonomía, con criterios propios bien asentados, con capacidad de analizar críticamente la realidad y cualquier opción que se les pueda presentar con independencia de lo que los demás piensen, digan o hagan y sin dejarse manipular.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: