viernes, 27 de julio de 2012

Primeros dos años: Desarrollo psiocosocial


Depende de la cultura en que nace el bebé. En el desarrollo psicosocial del niño va a tener mucha importancia la influencia cultural que le envuelve.
Perspectiva etológica.
Etología: La ciencia que estudia la conducta de los animales en su entorno natural. Incluyen sobre todo como evolucionan y la supervivencia.
Los estudios etológicos aportan mucha luz en el estudio de los primeros años del niño. Ej. el llanto del niño provoca la misma reacción en cualquier raza.
Desarrollo emocional.
De entre las emociones con pocos días y con la que se expresa el desarrollo emocionalLa primera emoción que desarrolla el bebé es la angustia, ésta provoca el llanto y con ella el bebé consigue llamar la atención y suplir las carencias que desea.
Tristeza o al menos la sensibilidad a la tristeza. Sobre todo a partir de los 7 meses los bebés expresan con más intensidad la angustia.
Sonrisa. Es capaz de sonreir muy pronto sonríe sobre todo cuando tiene el estómago lleno o cuando escuchan sonidos agradables.
Entre los 6 - 9 meses las emociones básicas están perfectamente desarrolladas y discriminadas.
De entre todas las emociones existen dos realmente interesantes:
  1. Desconfianza ante lo extraño. Miedo que experimentan los bebés ante personas que no conocen. Aparece a los 6 meses pero su máxima expresión a los 12. Esa desconfianza depende de 3 variables:
    • El temperamento.
    • El tipo de extraño.
    • Situación en la que se produce ese encuentro.
  2. Ansiedad por la separación. Miedo que experimenta el niño cuando en una situación la persona que lo cuida se aleja. Aparece a los 8 - 9 meses y alcanza su desarrollo a los 14 meses.
La vida emocional en la segunda mitad del primer año de vida es diferente a los primeros meses de vida.
En torno a los 8 meses hay un crecimiento cognitivo especial coincidencia con lo físico.
Autoconciencia.
Antes de 1 año ningún bebé es consciente de sí mismo. Sobre los 14 - 15 meses ya sabe quién es, tiene conciencia de sí mismo. En relación con esto aparecen dos emociones muy relacionadas: la vergüenza y la culpa.
Personalidad y temperamento.
Personalidad es aquello que nos diferencia y distingue de los demás. Es una estructura estable dinámica y específica de cada persona. Son rasgos emocionales, cognitivos, físicos y existenciales. Mediante  este conjunto de rasgos influimos en el ambiente y viceversa. La personalidad no se ve, la tenemos que inferir de la que hace o dice la persona.
TemperamentoEs la parte más biológica, innata, orgánica. Es la heredada. Va a determinar las características más primarias, más fijas.
Rasgos del temperamento:
  • nivel de actividad,
  • ritmicidad: si son bebés predecibles o no son predecibles,
  • adaptabilidad,
  • intensidad de la reacción,
  • umbral de capacidad de respuesta: hay bebés que con un mínimo de estimulación reaccionan y viceversa,
  • calidad del humor: hay niños que se muestran más felices que otros,
  • susceptibilidad de distracción,
  • ámbito de atención: fija o no la atención en los estímulos. 
Los bebés desde el primer momento son sociables, disponen de habilidades pero cuanto más ganan en autocontrol más habilidades tendrá.
El estilo de los padres determina que el bebé se críe de una manera más o menos fácil. Ej.: Un padre que ofrece mucha estimulación beneficiará a un bebé con poca actividad. Un padre con mucha estimulación y un bebé con mucha actividad estresará al bebé.
El apego.
Es la conexión emocional entre una persona y otra o también con un objeto o con un animal.
Este apego nos produce un deseo de contacto, cercanía así como sentimientos de angustia ante una posible separación. Es universal.
Podemos distinguir entre apego seguro e inseguro:
  1. Seguro: conexión sana entre la madre o el padre y el hijo. Se demuestra por la confianza que manifiesta el niño cuando el padre o la madre está presente y la angustia cuando la persona se ausenta, pero es seguro si en el momento que vuelve el progenitor el bebé se calma.
  2. Inseguro: conexión entre padres y bebés problemática. Se demuestra por dos cosas:
    • por un exceso de dependencia del niño,
    • o bien demuestra la más absoluta falta de interés de tal manera que no se calman con la presencia o cercanía de los padres y a la vez exploran mucho menos el entorno.
Los estudios longitudinales demuestran que los niños que tienen un apego seguro en los 3 primeros años de vida son mucho más competentes, mientras que con el apego inseguro en la escuela son muy dependientes de los maestros y sobre todo menos competentes, menos extrovertidos.
Nuestra interacción en relación con lo psicosocial.
En esta etapa de los dos primeros años conviene a nuestros hijos y a nosotros mismos:
  • Aprender a interpretar las expresiones de sentimientos y emociones de nuestros hijos analizando las posibles causas para poder actuar adecuadamente a esas expresiones.
  • Cuidemos y respetemos la expresión de su emotividad: toda ella tiene un por qué y un para qué.
  • El famoso "complejo de culpa" surge de un concepto distorsionado de la persona sobre sí misma, en el cual la "acción negativa" causante del daño se confunde con la "identidad personal" y no sabemos distinguir una cosa de la otra. Cuidemos las formas en que corregimos o señalamos lo que nuestros hijos hacen.
    • Ej.: "Ya has roto el vaso, ¡es que eres un desastre!, siempre haces igual. Más nunca toques eso, eres un manirroto" (con este tipo de expresiones estamos identificando el valor del hecho  con la persona), en vez de decir: "Rompiste el vaso, ¿cómo  fue?", (y dialogamos sobre lo sucedido y concluímos): "La próxima vez pon más atención y cuidado; mira, de esta manera; ahora hazlo tú, ¿viste?, ahora lo hiciste perfecto, felicidades" (de esta manera cargamos las tintas en el hecho y lo separamos del valor de la  persona que siempre es independiente). Nunca pongamos calificativos a las personas y menos si éstos son denigrantes o peyorativos.
    • ¿Y si observamos que hacen esto para ver "hasta qué punto pueden llegar en su afán explorador" con nosotros?; en ese caso sin renunciar a nuestra pedagogía positiva, necesitamos añadir una sanción (las normas no son consejos) que sea proporcionada a la gravedad del hecho y lo más cercana posible en el momento a esa acción (el niño necesita asociar adecuadamente la acción incorrecta con sus consecuencias adecuadas).
  • Nuestros hijos vienen ya con un temperamento y empiezan a dar pasos en la formación de su personalidad que necesita irse desarrollando y educando; el natural y necesario respeto que nuestros hijos merecen y necesitan no debe impedirnos el limar, en todo caso, las expresiones de su temperamento y estimulando su propia personalidad de forma constructiva para ellos.
  • Fomentar el desarrollo de su autocontrol, proponiéndoles en diversas circunstancias el "pensar en lo que vamos a hacer o decir antes de hacer o decir"; en la realización de cualquier actividad, reforzar sus logros, progresos y sobre todo su esfuerzo -aunque los resultados no sean una maravilla-, etc... ya que de esas maneras estamos facilitando la adquisición de mayores habilidades y seguridad en sí mismo. Un niño que no adquiera esta capacidad de autocontrol acabará siendo tirano para con su entorno y víctima de su propio capricho.
  • Trabajemos el tema del "apego", máxime si por razones laborales o de fuerza mayor hemos de dejar a nuestros hijos en una guardería o bajo el cuidado de los abuelos o de otros familiares:
    • Evitar reforzar el drama de la "separación" (a veces viendo la espectacular llantina demoramos excesivamente el momento de la despedida y casi hasta lloramos nosotros también; en otras ocasiones nos volvemos a personar allí a mitad de la mañana para ver a nuestro hijito y darle un abrazo, besos,... y ¡vuelta al principio!).
    • Vivir este momento con naturalidad y con expresión alegre (aunque por dentro estemos en un mar de dudas y preocupaciones) y no variar en esa tónica; si nos ven seguros y naturales en nuestra decisión ellos también adquirirán seguridad, no añadamos más dudas e inseguridad a lo que de por sí no debiera ser pero por desgracia a veces hay que asumir.
  • Y siempre, SIEMPRE, expresarles nuestro amor incondicional: nuestros hijos son queridos por ellos mismos, no por sus características físicas, cognitivas, psicosociales, de salud o por sus acciones,... ellos tienen para nosotros un valor especial independientemente de todas las cosas. Que ellos experimenten ese amor y lo perciban a diario será el mayor fundamento para el desarrollo de su autoestima. Nuestra forma de actuar con ellos es ya una escuela: la familia es la primera y principal escuela para la socialización y la afectividad.
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