jueves, 24 de mayo de 2012

Educar en valores en la familia y en la escuela

Como decíamos en el capítulo de: "Educar en valores, tarea de todos", tenemos en la escuela, en los centros docentes, un aliado, una ayuda enorme a poco que lo aprovechemos, nos coordinemos con ellos, nos complementemos y nos ayudemos mutuamente a intervenir lo más adecuadamente posible en el proceso educativo de nuestros hijos.
Es verdad que la tarea de EDUCAR es eminentemente nuestra, de los padres y madres, y que nadie más puede pretender ni debe suplantarnos en esa tarea, pero... nos conviene contar con cuantos elementos nos puedan ayudar a desarrollar mejor nuestra misión.
Educación en valores desde el medio docente.
En el capítulo de "Para qué educar en valores" dábamos a entender las razones o motivos por los cuales nos conviene darle importancia fundamental a esta educación:
  • Para contrarrestar ciertas actitudes personales, ambientales y estructurales que contribuyen a perpetuar la injusticia, la violencia, exclusión social, desprecio hacia la naturaleza,...
  • Para proponer alternativas constructivas: actitudes potenciadoras de todo aquello que nos humanice más, nos sirva par vivir en armonía y genere auténtica felicidad tanto personal como colectiva.
  • ...
Pero no pocas veces sucede que con tanto interés en conducir este proceso "según nuestras entendederas"... a veces incurrimos en el directivismo, en la toma de decisiones de forma unilateral y sin posibilidad alguna de discusión; puede que lo hagamos con una buena intención pero la cuestión entonces es o debería ser "contrastar nuestras propuestas, nuestras maneras de pensar, en pareja", debatir sobre ello y finalmente optar por aquello en lo que ambos estemos de acuerdo; las diferencias y su expresión son siempre ocasión para el crecimiento mientras permanezca abierto el diálogo.
La "educación en valores" en la escuela:

  • Debe fundamentarse en el respeto al papel que juega el profesorado, también al resto del alumnado y a la familia.
  • Requiere potenciar la figura del profesor y vivencia del código de conducta (normas) previamente consensuadas.
  • Utiliza el diálogo interactivo entre profesorado, alumnado y sus padres y madres o demás familia.
  • Promueve esos valores a través de técnicas y actividades diversas dentro y fuera del aula (incluídos los espacios de recreo, salidas-excursiones, actividades extraescolares,...).
  • Lleva a mejorar el rendimiento escolar, aminorar la conflictividad, colaborar en la socialización de la persona y asimilar mejor las normas y actitudes constructivas para ella.
Lo esencial en esta educación es el ser de cada niño o niña. Es el sujeto activo, el protagonista principal de su propio proceso de desarrollo y la educación que se le aporta desde la escuela ha de pretender darle tal formación que le capacite para conformar su propia identidad, para lo cual:
  1. Partimos de la realidad de cada niño o niña: sus propios valores manifiestos, sus actitudes positivas.
  2. Hacemos notar esos valores, actitudes y cualidades personales tanto evidentes como latentes, de manera que el alumnado por una parte se valore más a sí mismo (crezca su autoestima) y, por otra, utilice eso que ya tiene y que ve notoriamente para hacerlo valer, lo rentabilice para su beneficio personal y para el bien común (todos vivimos en sociedad y la escuela es un instrumento de socialización muy importante también, además de la familia).
  3. Señalamos los "contravalores": todo aquello que perjudica tanto al individuo como a su entorno; no como reproche sino como "señal de alerta",  llamada de atención:
    • Analizando con el alumnado las causas de esas actitudes y elecciones perjudicailes a la luz de las consecuencias observadas.
    • Provocando la reflexión al respecto relacionando las decisiones que el alumnado toma con los efectos de esas decisiones.
  4. Invitamos a la toma de postura ante esa realidad: adopción de nuevas actitudes, compromisos, acciones concretas,... que vayan ayudando a cambiar o sustituir los "contravalores" por auténticos valores que aporten a la persona la posibilidad de emprender el camino de la felicidad y contribuir también a la de su entorno.

Nada de esto es realmente posible ni duradero, ni consistente sin la familia. La escuela NECESITA de la familia y quiere ser apoyo e instrumento de las familias para trabajar con decisión por la EDUCACIÓN de los niños y niñas o jóvenes. Los maestros y maestras no son simples profesionales de la educación, son a su vez también padres y madres -la inmensa mayoría de ellos- que viven y entienden sobradamente el mundo particular de cada familia que lleva a la escuela a sus hijos.
Por eso es esencial  que vayamos a una unos y otros, que compartamos unos mismos criterios de actuación, que no nos desautoricemos mutuamente sino que nos respaldemos, que nunca nos falte el DIÁLOGO,... lo esencial es el niño o niña, está en juego su EDUCACIÓN, su formación integral y preparación para el presente y futuro.
A ambos nos interesa TOTALMENTE caminar juntos, entendernos, apoyarnos mutuamente y colaborar en todo cuanto se pueda.

OTRAS  REFERENCIAS PARA AMPLIAR, PROFUNDIZAR O  CONTRASTAR:

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