viernes, 17 de junio de 2016

Niños y niñas superdotados

"Los alumnos superdotados han de poder beneficiarse de las condiciones educativas apropiadas que les permitan desarrollar plenamente sus capacidades, por su propio bien y el de la sociedad en general. De hecho, ningún país puede permitirse malgastar talentos, y se estarían malgastando recursos humanos si no se identificasen a tiempo las potencialidades intelectuales o de otro tipo. Para ello es necesario contar con las herramientas adecuadas”.
Recomendación 1248 sobre la Educación de los Alumnos Superdotados
(Comisión de Cultura y Educación del Consejo de Europa, 1994).

Introducción.

Frecuentemente asociamos inevitablemente la posesión de unas altas capacidades intelectuales al éxito académico. No obstante, tal como se viene recordando desde diferentes ámbitos relacionados con el estudio y trabajo con estos niños, eso está muy lejos de realidad, al menos, en una parte importante del colectivo. Según algunos informes, alrededor del 30 al 40% de los niños con altas habilidades no alcanza el rendimiento académico esperado y aproximadamente la mitad de los niños superdotados españoles no llegan a la universidad debido a que no encuentran un sistema adaptado a sus necesidades.
El aburrimiento, la desmotivación, el aislamiento e, incluso, la sintomatología depresiva pueden acompañar a estos niños a partir de un determinado momento evolutivo cuando se hace más evidente sus diferencias con otros iguales.
Los sistemas curriculares actuales, que están adaptados para la media del grupo, suelen ser poco motivantes y los recursos para detectarlos y adoptar los ajustes necesarios son escasos cuando no desconocidos totalmente por parte de la comunidad educativa de nuestro país.
Se calcula (según datos del Ministerio de Educación Cultura y Deportes) que en España hay 300.000 alumnos escolarizados con aptitudes intelectuales superiores a la media y el 99,4% de los cuales estarían sin identificar. Cuando son detectados, no reciben la atención y respuesta necesaria por parte del sistema educativo.
Parece, pues, que nuestro sistema de enseñanza está mejor adaptado para niños que presentan bajas capacidades en comparación con los que se supone no deben tener problemas debido a su potencial de aprendizaje.
Desde 1.996 la LOGSE (artículos 35 y 36) reconoce las necesidades educativas especiales de los alumnos superdotados. No obstante, esta medida sólo se traduce en la práctica en una estrategia denominada “aceleración”. Se trata de que los alumnos puedan ser adelantados dos cursos. Uno en educación primaria y otro en secundaria. Esta medida se justifica en gran medida por su mayor potencial de aprendizaje y capacidad para adaptarse, si bien pueden plantearse nuevos retos como la denominada “disincronía evolutiva”. Es decir, su inteligencia avanzada a nivel cognitivo no se corresponde con una mayor maduración a nivel emocional y, por tanto, presentan es esta área las mismas necesidades que sus iguales.
La discusión acerca de cual es el mejor plan educativo para estos niños sigue abierto y generando cierta polémica. La cosa se complica cuando somos conscientes, al igual que ocurre con otros colectivos bajo el epígrafe de cualquier diagnóstico diferencial, que cada niño es diferente y resultado de múltiples factores tanto internos (genéticos) como medioambientales (familia, entorno, cultura, educación, etc.).
El superdotado obedece a una serie de rasgos cognitivos y de funcionamiento generalmente compartidos por este grupo. No obstante es también un ser único, con necesidades propias y a partir de aquí el mejor plan educativo sería aquél que diera la respuesta más eficiente en cada caso a partir de los recursos disponibles.
Para conocer las características generales de estos niños ir a:

Diferenciar la superdotación.

Quizás uno de los primeros retos a los que se enfrentan los maestros con estos niños (recordemos que puede haber al menos 1 en cada aula) es diferenciar el concepto de Altas Capacidades de otros estados parecidos.
  1. Hay niños que denominamos “talentosos” o “con talento”. Ello hace referencia a la posesión de una gran capacidad para destacar en algún tema o área de interés concreto (lenguas, matemáticas, música, etc.). No obstante, estas habilidades quedan restringidas a dichas áreas y, por tanto, sería un estado diferente a la superdotación.
  2. Hay también alumnos “brillantes”. Son niños estudiosos, aplicados, que no dan un problema y que cursan sus estudios con una buena media. Seguramente estos alumnos “perfectos” que para algún profesor podrían ser superdotados, solamente poseen un tipo de talento (el académico), mientras que el verdadero superdotado puede pasar fácilmente inadvertido (especialmente en grupos de 20 o 30 alumnos) al presentar una serie de conductas disruptivas (inatención, desmotivación, aburrimiento e incluso fracaso escolar) que mal entendidas nos pueden negar la evidencia.
  3. Finalmente hay niños “precoces” que en un momento dado de su ciclo madurativo logran anticiparse a ciertos hitos evolutivos. Así, hay niños que empiezan a andar o hablar antes, que se inician en la lectura anticipadamente, etc. Hoy sabemos que muchos niños con superdotación mostraron avances significativos en muchos de los hitos evolutivos. No obstante, no es condición suficiente para la presencia de una superdotación. Hay niños con ciclos de aprendizaje disarmónicos que inician con cierta anticipación para regularse posteriormente. Contrariamente, puede suceder también el retraso en la consecución de ciertos aprendizajes y su posterior mejora con el paso del tiempo.

Técnicamente hablamos de Altas Capacidades cuando un niño/a tiene un CI (Cociente de Inteligencia evaluado por un especialista) igual o superior a 130. No obstante, siendo ésta una condición necesaria no es suficiente ya que el niño superdotado tiene que presentar una serie de características cognitivas y de funcionamiento escolar y social. A continuación se detallan las más importantes en el ámbito escolar.

Algunas pistas para identificarlos en el aula.

Las características que se muestran a continuación comprenden los elementos más comunes en esta población. No obstante no tienen por qué presentarse todas y en la misma intensidad.
  1. Gran capacidad para efectuar razonamientos lógicos, en especial con material abstracto (en el WISC-IV, altas puntuaciones en Matrices entre otras).
  2. Alto grado de interés y curiosidad por todo lo que les rodea.
  3. Amplio vocabulario. Gran capacidad de expresión verbal y argumentación.
  4. Excelente memoria semántica y procedimental.
  5. Extraordinaria habilidad para hacer un uso efectivo de gran cantidad de información.
  6. Suelen tener la necesidad de profundizar en los temas de su interés y recuren a libros, enciclopedias, internet u otros para saciar su curiosidad. Pueden agobiar a los maestros con excesivas preguntas y parecer pedante.
  7. Rápido aprendizaje de las materias. Pueden empezar a leer antes de los tres años sin ayuda. Gran facilidad para aprender lenguas extranjeras.
  8. Disponen de una gran creatividad para presentar soluciones originales y novedosas delante un determinado problema.
  9. Cuestiona las decisiones arbitrarias. Sentido crítico. Necesidad de aplicar el método científico y la racionalidad.
  10. Muy sensible a temas como la justicia, la moral, los problemas sociales.
  11. Muestran un agudo sentido del humor.
  12. Muy perfeccionistas y autocríticos con su progreso lo que les lleva a frustrarse con frecuencia.
  13. En la escuela pueden aburrirse con facilidad por lo que pueden mostrarse distraídos u absortos en su mundo.
  14. Preferencia por el trabajo individual.
  15. Pueden cuestionar las instrucciones recibidas de los maestros si no las ven justas o adecuadas. Desobediencia.
  16. Exige demasiado a él mismo y a los demás. Se siente insatisfecho.
  17. A menudo son intolerantes, críticos y escépticos impacientándose con mentes más lentas. Ello les puede acarrear algunos problemas en la relación con los iguales.
  18. Suelen obsesionarse por crear, inventar o descubrir las cosas por sí mismo, rechazando seguir el camino habitual generalmente aceptado.
  19. No le gusta que le interrumpan cuando algo es de su interés.
  20. Confusión o desazón cuando perciben que sus ideas no son tenidas en cuenta.
  21. No soportan respuestas vagas, inconsistentes o ambiguas a sus preguntas.
  22. Frustración fácil con la inactividad o autopercepción de falta de progreso.
  23. Sentimientos de incomprensión, "sentirse diferente" al no coincidir sus intereses con los de la mayoría de sus iguales. En algunos casos, junto con determinadas variables de personalidad, puede producirse rechazo escolar, retraimiento y sintomatología depresiva.
  24. Pueden utilizar su peculiar sentido del humor para atacar verbalmente a otros de forma contundente.
  25. Si las actividades en clase son demasiado monótonas, mecánicas y con poca implicación personal (creatividad) del niño se sienten ahogados.
  26. No suelen soportar muy bien las pruebas bajo presión del tiempo. Cuando están absortos en sus áreas de interés pierden fácilmente la noción del tiempo y suelen frustrarse cuando se les indica que deben pasar a otra cosa.
  27. Su rendimiento académico puede estar muy por debajo de su potencial.

PARA AMPLIAR Y CONTRASTAR:
  • Según la información que el artículo y los enlaces para ampliar nos muestran ¿qué entendemos por "altas capacidades" en un niño/a?.
  • ¿Para qué más nos ha servido este artículo?, ¿qué consecuencias prácticas tiene para nosotros este conocimiento?.
  • ¿Qué nos parece que debemos hacer si descubrimos que nuestro hijo o hija es de altas capacidades o superdotado/a?.