lunes, 23 de mayo de 2016

Ver las realidades familiares en positivo

Beatriz Briceño, en un post sobre Pablo VI, cita las sabias palabras de Jean Vanier (suizo con proyección internacional):
“Estoy profundamente convencido de que la familia es la portadora de la esperanza hoy en día. Al mismo tiempo, estoy asustado porque veo unas fuerzas destructivas inmensas que la atacan, levantando barreras entre el hombre y la mujer: falta de confianza entre los dos, así como barreras relativas a la fertilidad y a la esperanza; barreras contra la familia, que está llamada a ser un oasis, un lugar de vida y sosiego para una sociedad sufriente y angustiada (…) Estamos ante un mundo donde la guerra y la división son enormes. Pero sabemos que la familia está llamada a ser fuente de paz, de compasión para tanta gente que se siente sola aislada y culpable”.

El Beato Álvaro del Portillo, decía que “si la familia puede y debe ser protagonista de la paz, e influir decisivamente en la vida de las naciones, ha de cumplir una condición ineludible: que no pierda -más aún, que incremente constantemente– sus valores propios: la solidaridad, el espíritu de sacrificio, el cariño y la entrega de unos a otros, de manera que cada uno de sus miembros no piense en sí mismo, sino en el bien de los demás.”
Y en el artículo “Sal, luz y fermento”, sobre la tarea de los laicos en la misión de la Iglesia (Roma, 1989) subrayaba: “La sociedad será más fraterna si los hombres aprenden en la familia a sacrificarse unos por otros. Habrá más tolerancia y respeto en las relaciones humanas, en la medida que se comprendan los padres y los hijos. La lealtad ganará terreno en la vida social si se valora también la fidelidad entre los cónyuges. Y el materialismo estará en retirada, cuando el norte de la felicidad familiar no sea el creciente consumo.”

Hablando de la misión de la familia en la sociedad, uno de los temas más controvertidos en la historia de la Iglesia fue la encíclica Humane Vitae de Pablo VI. En muchos sentidos fue profética, levantó mucha controversia y se la tachó de exagerada, pero todas las consecuencias que preveía por no respetar la vida se han ido comprobando unas décadas después: los divorcios, las infidelidades, los abortos, el abuso de medios anticonceptivos como política de estado, la cultura de la muerte y los problemas sociales que se han derivado: invierno demográfico, falta de esperanza, la pérdida del respeto a la mujer...

1. Comunicación:
P. Thomas Rosica, Portavoz del Vaticano:  “Decir a las personas que viven en pecado, que tienen un desorden intrínseco o una mentalidad contraceptiva no ayuda a acercar a la gente a Cristo. Tampoco a que acojan el mensaje de la Iglesia”.

2. Ley de la gradualidad:
Card. Vincent Nichols Arzobispo de Westminster (Reino Unido): “Permite y anima a las personas, a todos nosotros, a avanzar con tiempo en nuestra búsqueda de santidad”.

3. No atacar:
P. Manuel Dorantes, Portavoz del Vaticano: “La Iglesia se concentró mucho en el rechazo al matrimonio homosexual y esto impidió desarrollar una propuesta más rica y atractiva. Él decía que nos debemos enfocar más en lo positivo que en lo negativo, más en el valor atractivo que en la prohibición, más en la propuesta que en la norma”.

4. Sexualidad y espiritualidad:
P. Manuel Dorantes, Portavoz del Vaticano: “Tanto se habló en contra de la sexualidad fuera del matrimonio que la sexualidad matrimonial parece una imperfección permitida. No debemos luchar contra el sexo, sino proponer una auténtica sexualidad, que es camino de santificación”.

5. Aprender de la historia:
P. Thomas Rosica, Portavoz del Vaticano: “Por ejemplo, es importante conocer el Evangelio y saber cómo usarlo. Porque citamos a menudo fragmentos como que el hombre debe abandonar a padre y madre para casarse y dejarlo todo. También es importante conocer cómo se habla del divorcio en el Nuevo Testamento”.

Para celebrar la familia también hay que contar con el sentido del humor, indispensable para una vida alegre. “No hay verdadera caridad (amor) si no queremos a los demás como son, también con sus defectos” (Beato Álvaro del Portillo).

(Fuente: http://blog.iese.edu/nuriachinchilla/2014/10/celebrar-la-familia-celebrar-mi-familia/)

Puesto que hemos recibido alguna sugerencia ya sobre este capítulo recientemente abierto sobre la "Doctrina Social de la Iglesia en relación con la FAMILIA" apuntando a que "facilitemos los accesos directos a los documentos que son emblemáticos de esta D.S.I.", anotamos a continuación respuesta a esa petición:

DOCUMENTOS DE LA D.S.I. SOBRE LA FAMILIA:
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO EN FAMILIA:
Si hemos ido leyendo cada uno de estos documentos en el orden cronológico en que se redactaron y publicaron:
  • ¿Qué ideas vemos que han ido evolucionando con el paso del tiempo?. ¿Cuáles se han mantenido tal cual desde el principio hasta hoy?.
  • ¿Dónde está poniendo la DSI, en relación con la familia, el acento más importante?. ¿Para qué esta insistencia en esos acentos?.
  • ¿Qué frutos o efectos traería vivir plenamente ese modelo de familia que la Iglesia propone?.
  • ¿Cómo tendríamos que organizarnos en nuestra propia familia para vivir el espíritu de esta DSI en relación con la familia?.
  • ¿Qué ayudas necesitamos, al respecto, del resto de la familia cristiana?.
  • ¿Qué podemos aportar y cómo para poder ayudar a otras familias?.