martes, 29 de marzo de 2016

Vitamina D

La vitamina D sirve para prevenir enfermedades de los huesos (como la osteoporosis), para regular el sistema inmunológico (y prevenir enfermedades como la gripe), para prevenir numerosos tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple o la diabetes tipo 1, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, demencia y hasta el estrés y la depresión. 

Nuestra realidad.

La realidad es ésta: nos falta vitamina D. Y eso que se trata de una vitamina que necesitamos tanto como el agua que bebemos y el aire que respiramos.
Tratemos de contestar estas preguntas antes de seguir leyendo:
  1.  ¿Sabe cuánta vitamina D necesita realmente?.
  2. ¿Cuándo se ha analizado por última vez su nivel de vitamina D?.
  3. ¿Está seguro de que no tiene déficit?
Conocer la respuesta a estas preguntas es esencial para la salud. 

Importancia de la vitamina D.

Las investigaciones científicas no dejan de sacar a la luz nuevos beneficios de la vitamina D. Los que siguen son algunos de los más destacados y recientes. Quizá se pregunte cómo es posible que esta información tan importante no haya ocupado titulares de portada:
  1. Un nivel bajo de vitamina D en niños incrementa el riesgo cardiovascular, según una investigación de 2015 de la Universidad Complutense de Madrid. Tras analizar la presencia de esta vitamina en una muestra de escolares de distintas ciudades, los investigadores concluyeron que los niños con niveles más bajos presentan niveles más elevados de tensión arterial y triglicéridos séricos.
  2. Suplementos de vitamina D evitan que el cáncer de próstata se vuelva más agresivo. Un estudio de 2015 llevado a cabo en pacientes con cáncer de próstata de bajo grado a los que se prescribió vitamina D muestra que, en el 55% de los casos, experimentaron disminuciones en la escala de Gleason o incluso la desaparición del tumor. El estudio pone de manifiesto que la ingesta de suplementos de vitamina D podría retrasar o incluso revertir la progresión de estos tumores sin necesidad de cirugía o radiación.
  3. Se confirma la relación entre la falta de vitamina D y el riesgo de demencia. Según un estudio internacional publicado en Neurology, los adultos que presentan un déficit moderado de vitamina D presentan un 53% más de probabilidad de desarrollar demencia de cualquier tipo, y el porcentaje asciende al 125% en el caso de déficit muy acusado.
  4. Un estudio publicado en The Lancet diabetes and endocrinology ha demostrado de forma concluyente la relación causal que existe entre el déficit de vitamina D y la hipertensión. Los investigadores sugieren que la suplementación con vitamina D podría ser eficaz en la lucha contra algunos casos de hipertensión. Hasta ahora los resultados de análisis de observación apuntaban a una estrecha vinculación entre un déficit de vitamina D y la hipertensión, pero no había pruebas consistentes; ahora este estudio ha demostrado la relación causa-efecto entre ambos.
Hay más. Empecemos con algunos datos descubiertos recientemente:
  1. Un nuevo estudio ha sacado a la luz la relación entre un índice bajo de vitamina D y el virus del papiloma humano (HPV) en las mujeres. Los investigadores partían de la numerosa evidencia científica respecto a que contar con suficiente vitamina D mejora la protección contra varias enfermedades infecciosas; sin embargo, su asociación con el virus del papiloma humano no había sido estudiada. Así, y tras estudiar un total de 2.353 mujeres sexualmente activas teniendo en cuenta los resultados de las pruebas respecto a infección por VPH cervicovaginal y el estado de vitamina D llegaron a una tajante conclusión: la prevalencia de infección por VPH se asocia a niveles bajos de vitamina D.
  2. Se ha demostrado que altas dosis de vitamina D ayudan a pacientes con tuberculosis a recuperarse con más rapidez. El estudio, publicado en PNAS y dirigido por investigadores de la Universidad de Londres, revela que las dosis altas de vitamina D, además del tratamiento antituberculoso, ayudan a los pacientes en su respuesta inmune ante la enfermedad infecciosa, suavizando la respuesta inflamatoria del cuerpo.
  3. Otro estudio publicado en diciembre de 2015 en Neurology, la revista médica de la Academia Americana de Neurología, asegura que tomar vitamina D beneficia a las personas con esclerosis múltiple. Los científicos concluyeron en la necesidad de que los niveles de vitamina D de estos pacientes estén por encima de 50 ng/ml para, de ese modo, reducir la actividad de la enfermedad. Por el contrario, los bajos niveles de vitamina D en la sangre estarían vinculados a un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple. Ademas, las personas que tienen esclerosis múltiple y bajos niveles de vitamina D son más propensas a sufrir mayor discapacidad y más actividad de la enfermedad.
Nos falta vitamina D.

Y éstos son sólo los resultados de los últimos informes que los investigadores han realizado, publicados recientemente. Por no hablar de la utilidad ya sobradamente demostrada de esta supervitamina capaz de protegernos de la gripe, prevenir las fracturas de la osteoporosis, diabetes, párkinson, depresión o reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, entre otros.
Cómo se sintetiza la vitamina D.

Cada vez que el sol está en lo alto y que sus rayos acarician nuestra piel, sin saberlo estamos fabricando vitamina D. Quizá por eso, al ser España un país bañado por el sol, nadie prestó demasiada atención a cuál sería el nivel de vitamina D de la población, dando por hecho que nunca nos faltaría.
Y sin embargo los últimos estudios aseguran que el déficit de vitamina D entre la población española, como también ocurre en otros países europeos, es alarmante, hasta el punto de que tiene dimensiones de pandemia. Por poner un ejemplo, el 80% de los adolescentes españoles (que están en una edad crítica para su crecimiento y salud) tendrían déficit.
¿Y cómo hemos llegado a este punto?. Es un disparate, una negligencia de enormes dimensiones, estar privando a su cuerpo de esta supervitamina.
La lección es muy clara: conviene tener suficiente, tanto en invierno como en verano. De ello depende en gran parte nuestra salud.

¿Y cuánto es “suficiente”?.

Del mismo modo que hace dos décadas las autoridades sanitarias se equivocaron al considerar que un adulto necesita, como máximo, unas 200 UI (5 µg) de vitamina D al día, hoy también se equivocan en las dosis que aconsejan, que no son mucho mayores. 
Y es que 200 UI al día es el aporte nutricional recomendado (CDR –cantidad diaria recomendada-) en Europa, y el que consta en la información nutricional que aparece en la etiqueta de los alimentos, redactada según la legislación vigente a nivel de la Unión Europea. 
En Estados Unidos las cosas están algo mejor. En el año 2011, por ejemplo, el IOE (el que era el Institute of Medicine de Estados Unidos, que acaba de cambiar su nombre a HMD –National Academies of Sciences, Engineering and Medicine-) ya actualizó su recomendación respecto a la CDR de vitamina D (es decir, la dosis mínima que se debe consumir) y lo estableció en 600 UI/día para edades comprendidas entre 1 y 70 años, incluyendo durante el embarazo y la lactancia. 
Pues bien, 200 UI es una cantidad simplemente ridícula, pero es que 600 sigue siendo baja. 
Las autoridades europeas comienzan a prestar atención al asunto. De hecho, y ante lo que han calificado de datos “alarmantes” en sus niveles en la población, la Unión Europea ha emprendido el proyecto de investigación ODIN, liderado por la universidad irlandesa de Cork y en el que participan también científicos españoles de la Universidad Politécnica de Madrid. Sus objetivos son claros: medir exhaustivamente el déficit de vitamina D en Europa por grupos de población, implementar una estrategia de salud pública eficaz para prevenirla y revisar las recomendaciones actuales de ingesta.

Sus resultados. 

Dicho en el idioma original en el que lo han escrito los investigadores para que no haya riesgo de malinterpretar sus palabras: 
The present work within the ODIN project (…) provide the first firm evidence that vitamin D deficiency is widespread across Europe and at prevalence rates that are indicative of a serious public health problem underlying not only risk of metabolic bone diseases but potentially other health outcomes as well”.
Como se ve, los investigadores son contundentes en sus primeras conclusiones:
El presente trabajo dentro del proyecto ODIN (...) proporcionan la primera evidencia firme de que el déficit de vitamina D está generalizado en toda Europa y en unas tasas de prevalencia que indican que se trata de un problema grave de salud pública en el que subyace no sólo el riesgo de enfermedades óseas metabólicas, sino también de otros problemas potenciales de salud”.
Los beneficios de la vitamina D son incalculables, como también lo son los perjuicios que acarrea su carencia. Por eso, si tiene déficit, corregirlo puede aportarle beneficios extraordinarios a su salud.

FUENTES UTILIZADAS POR LOS AUTORES PARA ESTE ARTÍCULO:
  • “Vitamina D sérica y factores de riesgo metabólico en un grupo de escolares españoles” Alexia De Piero Belmonte , Elena Rodríguez-Rodríguez, Liliana Guadalupe González-Rodríguez, Rosa María Ortega Anta y Ana María López-Sobaler. Departamento de Nutrición, Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid, Ciudad Universitaria. Madrid. Nutrición Hospitalaria. 2015;31(3):1154-1162 ISSN 0212-1611 • CODEN NUHOEQ S.V.R. 318
  • “Vitamin D and the risk of dementia and Alzheimer disease”. Thomas J. Littlejohns, MSc, William E. Henley, PhD, Iain A. Lang, PhD, Cedric Annweiler, MD, PhD. Neurology. (August 6, 2014).
  • “Association of vitamin D status with arterial blood pressure and hypertension risk: a mendelian randomisation study”. The Lancet. Diabetes&Endocrinology. Lancet Diabetes Endocrinol 2014; 2: 719–29 Published Online June 26, 2014 http://dx.doi.org/10.1016/ S2213-8587(14)70113-5
  • “The Association between Serum 25-hydroxyvitamin D and Human Papillomavirus Cervicovaginal Infection in Women in the United States”. Shim J, Pérez A, Symanski E, Nyitray AG. PubMed. J Infect Dis. 2016 Feb 15. pii: jiw065.
  • “Shedding light on the vitamin D–tuberculosis–HIV connection”. Susan Realegeno and Robert L. Modlin. Department of Microbiology, Immunology, and Molecular Genetics and Division of Dermatology, David Geffen School of Medicine, University of California, Los Angeles, CA 90095-1750. PNAS | November 22, 2011 | vol. 108 | no. 47 | 18861–18862
  • “The multiple sclerosis-associated regulatory variant rs10877013 affects expression of CYP27B1 and VDR under inflammatory or vitamin D stimuli”. Karaky M, Alcina A, Fedetz M. PubMed 2015 Oct 14.
  • Urashima M, Segawa T, Okazaki M, Kurihara M, Wada Y, Ida H. Randomized trial of vitamin D supplementation to prevent seasonal influenza A in schoolchildren. Am J Clin Nutr 2010;91:1255-60.
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  • Vitamin D deficiency in Europe: pandemic? Cashman KD, Dowling KG, Škrabáková Z, Gonzalez-Gross M, Valtueña J, De Henauw S, Moreno L, Damsgaard CT, Michaelsen KF, Mølgaard C,Jorde R, Grimnes G, Moschonis G, Mavrogianni C, Manios Y, Thamm M. Mensink GB, Rabenberg M, Busch MA, Cox L, Meadows S,Goldberg G, Prentice A, Dekker JM, Nijpels G, Pilz S, Swart KM, van Schoor NM, Lips P, Eiriksdottir G, Gudnason V, Cotch MF,Koskinen S, Lamberg-Allardt C, Durazo-Arvizu RA, Sempos CT, Kiely M. AJCN. First published ahead of print February 10, 2016 as doi: 10.3945/ajcn.115.120873.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: