martes, 8 de julio de 2014

Cinco ingredientes del matrimonio

El matrimonio tiene mucho que ver con el arte de cocinar. Se seleccionan los mejores ingredientes, se prepara cuidadosamente y se realiza un proceso de cocción. Luego se prueba y se plantean mejoras para que la próxima versión sea superior. Así debe ser el matrimonio, un proceso en permanente construcción para lograr un estupendo resultado, dando siempre lo mejor de cada uno. Y estos cinco ingredientes que no deben faltar:

1. El buen humor.
Si bien es importante llevar una vida ordenada y con cierta estructura, igualmente es primordial ser flexible ante las circunstancias desfavorables que hacen parte de la naturalidad de la vida.
Una sonrisa en medio de un ambiente tenso, puede despejar la hostilidad y cambiar el rumbo de una situación que seguramente no iba a desembocar en un buen final.
Francisco M. González en un artículo publicado por The Family Watch anota lo siguiente: ¡Cuántas amargas discusiones de pareja se evitarían si ante un malentendido,una presunción equivocada, el error inevitable o el despiste habitual, en lugarde la “chispa incendiaria” saltara la carcajada o la sonrisa franca y natural!. En el fondo, el optimismo y el buen humor en el matrimonio creo que indican, también, madurez, imaginación y no tomarse por la tremenda lo que no tiene tanta importancia.”
 
2. La creatividad.
Cuando la monotonía se instala en la vida de familia... hay que sacudirse y buscar formas de revitalizar esa chispa que no debe apagarse nunca (cambiar de forma sí, pero no extinguirse). Ver: "Erradicar la monotonía: reto en el matrimonio". No es de extrañar pues, que los quehaceres de la vida diaria desplacen los espacios que los cónyuges están llamados a compartir juntos, ¡gran error!. Por ello se convierte en una tarea apremiante, el buscar alternativas que rompan la monotonía e inviten a la re-conexión de la pareja.

3. La comunicación.
Se especula que la mayoría de las crisis matrimoniales tienen el mismo origen: falta de comunicación. No hay nada que una buena plática no pueda solucionar, el diálogo es una herramienta básica de toda relación humana y en especial cuando se trata de la conyugal.
Los esposos han de adoptar la comunicación como su aliada, su compañera y así llegar a conocer al cónyuge de manera tan profunda, que dicho conocimiento puede evitar situaciones que causen disgusto. Una pareja que se comunica, es una pareja que se reconoce, que identifica las fortalezas y debilidades del otro y sabe además encontrar un apoyo en los momentos de dificultad. La comunicación genera lazos de confianza e intimidad que fortalecen la relación. Un diálogo sincero, sereno, amoroso y respetuoso hace maravillas, incluso en ciertos casos, puede ayudar más que cualquier terapia.

4. El respeto.
Una relación de respeto, es una relación fiel, sincera, amorosa. La autora Sheila Morataya Fleishman habla con relación a este tema y expone: “¿Recuerdas la primera vez que tuvieron una pelea y preferiste guardar silencio?. O por lo menos ¿no alzaste la voz?. Lo hiciste por respeto, ¿verdad? (…)". La actitud `respeto´ hacia lo que el cónyuge es, decide, hace y opina es básica para que la relación de pareja no sufra heridas que con los años si no se cuidan pueden volverse en verdaderas llagas que jamás podrán cerrarse. El famoso filósofo Dietrich Von Hildebrand llamaba al respeto `la madre de todas las virtudes´, e insistía en que "el respeto es la clave para una vida feliz y desde luego para un matrimonio feliz.”
Las faltas de respeto resquebrajan el amor e impiden además el desarrollo humano; desterrar estas negativas conductas, se convierten en una de las búsquedas incesantes del matrimonio.

5. La confianza.
Todo aquello que se basa en la confianza, tiene un éxito casi que seguro. El confiar en el cónyuge, es decir, confiar en su amor, en sus capacidades, en sus promesas… es un acto que provee solidez a la relación. Depositar en el otro la confianza, es un acto de amor, es más, el matrimonio en sí mismo, es una demostración maravillosa de confianza, se entrega al otro lo mejor de sí para formar uno solo.

No olvidemos estos cinco ingredientes que están del lado del matrimonio, se encuentran al alcance de los esposos para servirles, ayudarlos y mantenerlos fortalecidos.
Es necesario reflexionar, dejar que las ideas calen la mente y el espíritu como la lluvia fina que empapa la tierra. La fe se demuestra con obras. El amor al matrimonio hay que vivirlo poniendo en práctica todo aquello que lo pueda favorecer. 


La base de la EDUCACIÓN de nuestros hijos la constituimos la pareja. Si en la pareja hay estabilidad (que no estatismo) nuestros hijos hallarán seguridad en nosotros; si somos un cúmulo de conflictos que ni siquiera se abordan... estamos transmitiendo el mensaje de "¡sálvese quien pueda!" y lo que arranque de ahí... será de todo menos educativo.
Por ello es tan importante que NOS CUIDEMOS; si estamos BIEN podremos generar BIEN.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
El 14 de mayo celebramos el "Día de las familias", así que razón de más para entrar en su fundamento. Ésa es la razón de ser de este artículo centrado en la pareja.
  • De estos cinco ingredientes ¿cuál sería más necesario en el guiso que estemos haciendo entre todos?. ¿Cuáles pueden ser las causas de ese déficit?.
  • Y de ellos cinco ¿en cuál o cuáles hallamos mejor sabor?, ¿qué hemos hecho para conseguirlo?.
  • Si hubiera que ordenarlos de mayor a menor importancia ¿qué orden estableceríamos y por qué?.
  • ¿Añadiríamos algunos más a esta relación de ingredientes?, ¿cuáles?.
Propongamos a nuestros hijos que opinen también al respecto: su perspectiva nos ayudará enormemente a entender más aún el valor de estos elementos: los que el artículo cita y también aquéllos que se nos hayan ocurrido añadir.


PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: