domingo, 16 de marzo de 2014

Terapia familiar

"La terapia familiar es un tipo de terapia psicológica (psicoterapia) hecha para ayudar a los miembros de la familia a mejorar la comunicación y resolver los conflictos. La terapia familiar es generalmente proporcionado por un psicólogo, trabajador social clínico o terapeuta con licencia. Estos terapeutas tienen títulos universitarios o de postgrado y pueden ser acreditados por la Asociación Americana de Terapia Matrimonial y Familiar (AAMFT).
La terapia familiar es a menudo a corto plazo. Puede incluir a todos los miembros de la familia o sólo los más capaces de participar. Su plan de tratamiento específico dependerá de la situación de su familia. Sesiones de terapia familiar que pueden enseñar habilidades para profundizar en las relaciones familiares y pasar momentos de estrés, incluso después de que haya terminado yendo a sesiones de terapia".


Por lo tanto, necesitarán de un recurso externo que:

1.   Acoja la situación que la pareja o familia le presente.
2.   Haga un diagnóstico claro de lo que está sucediendo: sus causas, consecuencias y los recursos personales que hay en cada una de las partes implicadas en el conflicto.
3.   Organice un proceso terapéutico que lleve a la pareja o familia a ir entrando de manera ordenada y sistemática en todas las cuestiones problemáticas que le estaban afectando y que se quieren superar para beneficio personal de cada uno de ellos y también para mejorar sus relaciones interpersonales, no sólo durante el proceso terapéutico sino sobre todo a partir de ese instante pero ya de manera autónoma 100%.

Recursos de la terapia familiar.

El primero y principal son las propias personas que acuden a esta terapia. Ningún resultado positivo se puede esperar de alguien que no se implique en su propio desarrollo; por lo tanto, es la pareja, la familia, cada una de sus personas quienes tienen en esto el principal protagonismo. Ellos son quienes marcarán el ritmo a seguir, la intensidad del trabajo a desarrollar,... y por lo tanto el resultado final dependerá esencialmente de ellos como conjunto y de cada uno en particular.
El segundo es el recurso externo, el equipo terapéutico que trabaje con esta pareja o familia. Este equipo suele ser multidisciplinar: su capacitación les permite observar las diversas situaciones desde perspectivas diferentes pero complementarias, de tal manera que pueden ofrecer -tras un estudio objetivo de la situación global y también personal de cada uno- un guión adaptado a la realidad sobre la que se pretende trabajar y puedan alcanzarse los objetivos que la pareja o familia se proponen alcanzar.

Es indispensable, por lo tanto, en este ejercicio que:

1.   Haya una verdadera confianza en el recurso al que se acude pero sobre todo que esa confianza sea en sí mismos: que estén convencidos de que podrán resolverlo aunque no tengan claro cómo conseguirlo (por eso acuden a este recurso).
2.   La comunicación sea fluida, honesta, abierta de principio a final en este proceso de todas las partes una vez iniciado. Esta comunicación se verá muy beneficiada si se realiza con asertividad.
3.   Se comprometan mutuamente a llevar a la práctica aquellos compromisos que vayan asumiendo libremente y sean capaces de valorar sus resultados sin dejarse llevar por los desánimos en sus aparentes fracasos ni tampoco la euforia de los primeros frutos positivos les lleven a creer que ya está resuelto todo.

Hablando con asertividad.

Puesto que esta cualidad de la comunicación es esencial para, además de preservar el respeto a uno mismo y a los demás, ayudar a resolver adecuadamente una situación conflictiva, vamos a ofrecer algunas ideas que nos ayudarán a comprenderlas convenientemente en este contexto. Proponemos la lectura de los siguientes artículos:
Conclusiones.

No vamos a resumir  las lecturas que hemos propuesto pero sí vamos a insistir en algunas claves sencillas que nos orienten en esta comunicación y nos ayudarán a plantear y resolver cualquier conflicto familiar, empezando por nosotros, la pareja:

1.   Prestémonos atención. Asertividad es comunicar lo que pasa en mis adentros; para poder saber lo que pasa en mi interior he de estar atento a ello, así que... la clave para lograr ser una persona asertiva con mi pareja es prestar atención a lo que sucede en ella. La pareja me aporta suficiente información para entender cómo expresar lo que necesito decir sin herirle. Si le presto atención, entenderé la perspectiva suya y lograré que se sienta cómoda con lo que planteo.
2.   Definamos exactamente lo que queramos decir. Antes de hablar, he de pensar. Muchas veces decimos cosas de las cuales nos arrepentimos al instante o a los pocos minutos. Esto ocurre porque no tenemos claridad en cuanto a los objetivos que perseguimos. Si necesito que mi pareja entienda bien lo que le planteo y quiero llegar a entenderme bien con ella, me tendré que expresar de forma clara y sin agresividad.
3.   Honestidad. Este punto parece evidente, pero en una relación donde no existe un lenguaje asertivo, no existe franqueza al hablar. Cuando hay conflicto fuerte la confianza en la pareja está débil, pero aún así confiemos plenamente en ella. Esa confianza es lo que realmente nos conectará emocionalmente.
4.   Evitemos juzgar a la pareja. “Es que tú nunca me escuchas” solemos decir cuando empezamos una discusión. Esto no ayuda a llegar a una solución ya que achacamos al otro directamente las causas del desencuentro. Pero si decimos: “A veces me siento mal porque creo que no me escuchas” estamos comunicando nuestra interpretación de las cosas. De esta otra manera estamos dando la oportunidad a la pareja a que confirme o desmienta lo que pensamos. Puede parecer una diferencia sutil, pero es fundamental para el proceso de comunicación que se producirá después.

Cuando vemos que somos poco o muy poco asertivos y ya tenemos el conflicto encima... será entonces cuando más vamos a necesitar del recurso de la "terapia familiar"; en esa dinámica podremos aprender, entrenarnos en la comunicación asertiva y resolver nuestros problemas mediante ese tipo de comunicación.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN:
  • ¿Qué "accidentes" se suelen producir en nuestra comunicación de pareja o de padres-hijos?, ¿a qué creemos que son debidos, cuáles son sus causas?.
  • ¿Cómo andamos de "asertividad"?. Pensémoslo cada cual individualmente y luego contrastemos la respuesta con lo que nos diga la pareja (ella nos pondrá el contrapunto, si lo hay, y sabremos entonces cuáles son nuestros escollos en este asunto).
  • ¿Cómo podríamos hacer para mejorar nuestra comunicación de pareja, padres-hijos y con el resto de la familia?.
  • Si hace un tiempo teníamos problemas en la comunicación y los resolvimos ¿qué nos ayudó a superarlos?, ¿qué propondríamos a otras parejas o familias al respecto?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: