viernes, 23 de marzo de 2012

Resolviendo conflictos en familia

En los capítulos anteriores sobre el tema "Resolución de conflictos" hemos ido entrando en buena parte de sus elementos:
Hemos procurado además ofrecer, al final de cada uno de los artículos citados, otras fuentes de información que complementen y mejoren lo expuesto con la  finalidad de ofrecer un abanico relativamente amplio sobre este asunto. Todo ello,  no obstante, no es más que una introducción a esos elementos que necesitamos manejar bien para afrontar nuestra cotidianidad en relación con los conflictos con los que nos solemos tropezar; estos elementos pueden ser comunes para el ámbito laboral-social, escolar y familiar y son aplicables, por lo tanto, a cualquiera de esos espacios.

Ahora estamos entrando ya de lleno en nuestro campo específico: nuestra realidad familiar y los conflictos que en ella de forma natural se van produciendo y que nos están sirviendo o pueden servirnos para revisar nuestras relaciones, organización familiar, actitudes personales,... y establecer nuevas maneras e ir revitalizando nuestra pequeña comunidad familiar. Todo puede ser oportunidad; toda crisis, todo conflicto puede ser rentabilizado y utilizado para generar cambios en beneficio nuestro.
Hemos mencionado nuestra realidad de pareja (base esencial y de referencia constante para la educación de nuestros hijos) aunque de manera muy sencilla pero orientadora de lo que nos conviene tener presente si queremos construir positivamente; en el último capítulo hemos abordado ya algunos ejemplos de conflicto padres-hijos en el ámbito familiar describiendo además un modelo o estructura de mediación y resolución de conflictos en y desde la familia:
Queremos también ofrecerles a continuación algunos elementos concretos que son aplicables perfectamente a nuestra realidad familiar para la resolución de conflictos:
No hay varitas mágicas.
No obstante... NO HAY RECETAS, por muchas y buenas ideas que encontremos. Quienes hacemos de la EDUCACIÓN nuestra profesión comprobamos también que "en casa del herrero... cuchara de palo", lo cual quiere decir que "todos necesitamos aprender... aprendiendo, viviendo, partiendo siempre de la realidad que cada cual tenga en su casa".
No hay recetas universales, las personas no funcionamos como las máquinas, aunque, eso sí, haya muchos elementos de juicio que nos puedan orientar y servir para clarificar y señalar caminos de solución de los conflictos cotidianos. Pero tenemos algunas cosas muy importantes a nuestro favor que pueden contribuir poderosamente a vivir procesos de construcción familiar realizantes para todos y que harán que todos esos instrumentos, ideas, conocimientos universales,... puedan alcanzar su aplicación óptima:
  1. COMUNICACIÓN. En la pareja y entre padres-hijos. Si ésta es positiva, si los canales de comunicación están en "buen estado"... no hay conflicto o problema que no pueda entrar en proceso de solución; si esa comunicación no es la que debiera ser -cada cual sabe dónde le aprieta el zapato- entonces habrá que empezar por ahí.
  2. ACTITUD DE QUERER CAMINAR Y CONSTRUIR FAMILIA JUNTOS. Si yo, padre de familia, quiero a mis hijos -y los quiero con locura- desearé que sean felices y ¿cómo lo van a ser si en vez de educar lo que hago es descargar mis frustraciones con ellos?; me conviene más, nos conviene a todos, pararme un poco a pensar el "cómo" responder, cómo "nutrir", cómo ayudar a esclarecer y descubrir el camino a seguir que permita a nuestros hijos realizarse a sí mismos, siendo felices ya en esa andadura. Esto requiere sosiego, mucho diálogo interno y capacidad de escucha y acogida del otro, indudablemente.
  3. RECONOCER ERRORES Y PERDONARNOS. En primer lugar estar a bien con uno mismo (reconciliarme conmigo mismo, saber perdonar mis errores, es el primer paso y quizás más difícil que perdonar los errores del otro), expresar el reconocimiento honesto de esos errores ante los miembros de la familia a quienes hayamos hecho daño innecesario -daño distinto del dolor que puede producir a veces un arresto necesario y que busca la reflexión y cambio de actitudes que son en sí negativas- y acoger con generosidad de corazón los deseos de reconciliación expresados por el otro.
  4. ANALIZAR LA REALIDAD DESDE ESTA PAZ INTERIOR COMPARTIDA. Se puede retomar el conflicto o situación conflictiva en cuestión, analizar sus causas a la luz de las consecuencias que ya estamos observando, ver la manera de buscar alternativas que lleven a consecuencias realmente positivas para todos y concluir con compromisos concretos de todas las partes que podamos revisar en el momento que hayamos pactado de común acuerdo.
Estamos hablando de ACTITUDES, más que de estrategias concretas, pero no dejan de ser elementos esenciales en nuestra forma de ir abordando cualquier conflicto.
Retomando el debate padre-hijo del capítulo anterior pero con una alternativa al desencuentro que en ese capítulo se produjo:

- "Papá, he quedado con mis amigos a la salida de clase hoy para irnos al cine, necesito unos 20 € ¿me los puedes dar ahora o me los das cuando vengas a buscarme al colegio?".
El padre, ya sabedor de que su hijo olvida con facilidad las conclusiones a las que se llega cuando éstas le comprometen, le contesta:
- "Entiendo que has dado ya tu palabra a tus amigos y, lógicamente, esperan verte ya con ese dinero y disponible para ir al cine al final de las clases, ¿no es así?".
- "Sí, papá, exactamente. ¿Podrá ser?". 
- "Podría ser, hijo mío, si hubieras tenido en cuenta lo que acordamos al respecto la última vez que hablamos sobre esta forma de organizarse; ¿en qué quedamos entonces?".
- "En que... debía tener en cuenta que somos una familia y hemos de pensar antes de tomar cualquier decisión si ésta pueda afectar al resto de la familia; pero papá, yo ya pensé eso mas... me apetecía tanto...".
- "Me siento desconcertado y contradicho porque por una parte me gustaría complacerte pero por otra... no me siento animado a tomar confianza en tus promesas y no me deja saber si te tomas en serio lo que hablamos o no.
Por lo tanto, pienso y decido que no debo dejarte ir ni darte los 20 € por las razones que ya hablamos la última vez y también te pido que busques la manera de contactar con tus amigos y les des la respuesta que sea coherenmte con lo que estamos hablando".
- "Siento vergüenza por no haber cumplido mi palabra contigo y con mamá, aunque ya sabes porqué lo hice y espero que me disculpes, papá, entiendo que no me dejes ir y no iré,haré lo que me estás pidiendo pero también quiero que sigas confiando en mi palabra".
- "Entiendo tus sentimientos y te agradezco mucho que los estés expresando porque me das a entender la importancia que tiene para ti la amistad y me alegra mucho también, y me hace sentirme orgulloso de ti, el que seas capaz de reconocer el error y tengas deseos de rectificar".
¿Qué pasó en este caso?:
  1. No hubo gritos ni insultos,  tampoco hubo ironías ni calificativos peyorativos.
  2. Al igual que en el capítulo "Conflictos familiares" al final el hijo se queda en casa y no sale con sus amigos ese día al final de clase, pero ¿tiene ahora la misma disposición interior que entonces?, ¿qué ha cambiado?.
  3. El gran elemento clave es el "lenguaje asertivo":
    • El padre "reformula" lo que el hijo le plantea de forma clara y trata de ponerse en la tesitura que al hijo se le presenta tras haber dado una palabra a sus amigos que no es seguro que pueda cumplir (de esta forma da a entender que no sólo capta el mensaje del hijo sino que entiende lo que con ese mensaje se transmite).
    • Expresa sus sentimientos al respecto y centra las causas no en lo que el hijo haya hecho sino en su contradicción entre sus deseos -los del padre- y lo que se constata en la realidad. Explica el  porqué se siente así sin juzgar a nadie.
    • Le plantea abiertamente y con toda claridad su postura y decisión, así como aquello concreto que el hijo habrá de asumir en ese momento.
    • Finalmente, valora los elementos positivos que ha observado en el hijo a lo largo de la conversación, los agradece y con ello fomenta la autoestima del hijo y da muestras de la confianza que el hijo demanda en el padre.
  4. El desarrollo del actual diálogo supone también varios elementos fundamentales ya existentes:
    • Hay una buena comunicación padre-hijo, hay conexión, nada se hace a las bravas.
    • En esta comunicación se establecen acuerdos que se cumplen o hacen por cumplirlos (la diferencia entre "norma" y "consejo" es que "la norma tiene consecuencias sancionadoras caso de no cumplirse" y "el consejo no las tiene, uno puede seguirlo o no pero no existe sanción alguna si no se sigue") y en este caso se evidencia que hay normas claras y aunque a veces se falle en ellas... no dejan de respetarse.
    • Hay acogida de los sentimientos, del mundo interior, y se dan muestras claras de la naturalidad al compartirlos.
    • Se constata un deseo común por caminar juntos y se adivina paz interior que se traduce en la serenidad y claridad al mismo tiempo en el diálogo establecido.
No importa dónde estemos sino la dirección en la que nos movamos.

Hay un trecho, obviamente, entre lo que señalábamos en el capítulo anterior y ese mismo diálogo en éste. ¿Cuál de los dos es más real?.
Los dos, ambos extremos pueden ser reales. La cuestión que nos debe "pre-ocupar" no es "dónde estamos" sino la "dirección en que nos movemos". Puedo haberlo hecho fatal hasta ahora mismo... o puedo haberlo hecho maravilosamente bien hasta hoy pero lo importante es lo que pueda hacer a partir de ahora mismo (tanto para rectificar actitudes y formas como para continuar o tratar de ir mejorando lo que ya estoy haciendo bien).
PARA AMPLIAR, PROFUNDIZAR O COMPLEMENTAR: