sábado, 18 de junio de 2011

Mis amigos, mi familia. Crecer con el grupo.

(Fuentes del tema que a continuación se expone:
- Documentación de la "Fundación APRENDAMOS A AMAR".
- Enlaces-web a recursos hallados en la red sobre este tema.
- Imágenes obtenidas de la red).
PUNTO DE PARTIDA
Cuando en el quinto tema: “La sexualidad me permite transmitir la vida” dábamos tanta importancia a la necesidad de "valorar nuestros gestos sexuales" procurando la mayor correspondencia posible entre los mismos y lo que ellos significan o a lo que trascienden es porque hay mucho en juego: nosotros mismos y nuestra felicidad.

A menudo "aprendemos a base de ensayo-error-reflexión-nuevo ensayo,...". Es el método científico casero que, efectivamente, nos trae buenos resultados al final; ninguna objeción al respecto (los padres y madres y educadores debemos valorar esa dinámica, no temerle tanto, no es tan negativo que nuestros hijos experimenten el error y aprendan a madurar a partir de su reflexión; queremos evitarles tanto el dolor que, a menudo, tratamos de impedirles toda equivocación porque, en el fondo, lo que deseamos es su felicidad y "cuanto menos sufran... mejor".
Pues no, no es siempre eso lo mejor... ni en todas las personas ni circunstancias),... pero además de valorar este buen método -siempre que en él no falte la reflexión y un buen acompañamiento, que no atosigamiento- hay que valorar TAMBIÉN las consecuencias que afectarán a "terceros": en las relaciones sexo-genitales hay una vida más en juego que es independiente de la mujer y del hombre, aunque tenga que ver obviamente con los dos.
Esa nueva vida no es ninguna cosa, no es un animal extraño, tiene su propia identidad humana a partir del instante mismo de la concepción (en cuanto el espermatozoide fecunda el óvulo), ES UN SER HUMANO y la ciencia al respecto no puede ser más clara (otra cuestión es lo que los gobiernos y sus leyes hagan para solventar cuestiones que poco o nada tienen que ver realmente con los derechos de los no-nacidos: "lo legal no es necesariamente ético ni moralmente bueno".
Por lo tanto, donde hay que fundamentar un buen desarrollo de la sexualidad es en la educación de nuestros hijos y en ella, en el tema que iniciamos ahora, el ámbito en el que van formándose en ella: la familia, el grupo de amigos y... la primera pareja, su primer amor.
Hay que ayudar a nuestros hijos e hijas a desarrollar adecuadamente su sexualidad, pero "no podemos desarrollar adecuadamente esa sexualidad sin valorar o tener en cuenta sus necesidades afectivas y la conveniencia de establecer relaciones interpersonales basadas en la madurez afectiva”.
¿POR QUÉ RAZÓN?
  • La madurez afectiva se evidencia cuando somos capaces de ponernos en el lugar del otro, cuando somos capaces de reconocer y expresar nuestros sentimientos, cuando sabemos reconocer errores y disculparlos en los demás,… cuando sentimos al otro como “otro yo”, también en las relaciones sexuales.
Hemos sido creados “para ser FELICES” y esto sólo es posible “en el ENCUENTRO con el otro”. En esta relación tiene que haber:
  1. Aceptación del otro en sí mismo, no por lo que tenga, aparente, haga,… es aceptación incondicional.
  2. Aprecio: Desde la infancia todos necesitamos sentirnos valorados, preciosos, especiales,… sólo por existir.
Si no hay experiencia de ENCUENTRO auténtico con el otro no podrá haber experiencia de crecimiento.
1.- Desarrollo evolutivo de la afectividad.
1.1.- Etapa de fusión.
Es la etapa “bebé”: somos uno con la madre.
La figura de la madre es central porque es quien:
  • Transmitirá gratificación a las necesidades del hijo.
  • Hará que el hijo experimente placer y tranquilidad interior.
Gracias a esto el hijo adquirirá la seguridad emocional básica necesaria para:
  • Crecer con actitud de optimismo ante la vida.
  • Tener confianza en que sus deseos más intensos sean satisfechos.
  • Adquirir la capacidad de confiar en los otros.
1.2.- Separación del amor de los padres.
  1. Se comienza un período de diferenciación que hace comprender al niño que es vulnerable.
  2. Con la ampliación progresiva de vínculos (hermanos, otros familiares,…) el niño va entendiendo que “papá y mamá no son exclusivamente suyos: los tiene que compartir”.
El niño vive una “relación utilitarista”:
  • Está la “madre buena”: la que es siempre gratificante.
  • Está la “madre mala”: la que le pone límites, la que alguna vez le regaña,...
Las dos las entiende como separadas, no entiende bien que la una y la otra sean la misma mamá.
1.3.- Los compañeros. La pandilla.
La escuela contribuye a la socialización de los niños a través de la amistad y conocimiento de sus “iguales”.
El afecto se amplía: ya va más allá de lo familiar e incluso se translada a los “amigos”.
1.4.- El imaginario.
En su proceso de crecimiento los jóvenes se sienten atraídos “hacia el otro sexo” pero al mismo tiempo les da miedo y sienten inseguridad.
Florecen los “diarios íntimos”: son el confidente secreto.
Los móviles, internet,… son instrumentos que favorecen el desarrollo de los “amores de fantasía” en los que los adolescentes se sumergen.
El adolescente necesita “espacios de intimidad” pero no deben ser la excusa para encerrarse en sí mismos sin “contrastarse con la realidad”.
¿Qué podemos hacer?:
  1. No perder nunca el nexo comunicativo con nuestros hijos.
  2. Ayudar a los adolescentes a salir de lo “virtual” y contrastar sus “relaciones platónicas” con la “realidad” (terapia de las “responsabilidades”).
  3. Ayudarles a tomar conciencia de la continuidad de cada instante y su relación con el siguiente: su maduración se construye en el tiempo.
  4. Tomar conciencia de que “dejarlos en sus cosas sin más” para “evitar conflictos”, porque “están p’allá” o porque pensamos que “ya madurarán”… no es forma de ayudarles a crecer…, eso sería desentendernos de ellos.
  5. Tomar conciencia de que seguimos siendo un referente muy importante para ellos, aunque a veces no lo parezca.
1.5.- El narcisismo.
  • El adolescente necesita tranquilizarse para sentirse seguro. Por eso sus preguntas necesitan respuestas que le den sosiego a su espíritu.
  • Desea saber “qué es normal” porque le preocupa “no serlo”.
  • Al responderle, es importante acogerle y entender su inquietud.
  • Más importante que la “información” que pida es el “sentimiento” que está en juego: su seguridad interior.
  • Ayudarle a asentar en él una imagen corporal basada en la aceptación positiva e incondicional de sí mismo.
  • En el narcisismo el adolescente busca “en la otra parte” una imagen mejorada de sí mismo: todavía no es capaz de ver la riqueza de la diferencia.
1.6.- Los compañeros y amigos.
Los adolescentes van saliendo poco a poco de sí mismos para asombrarse ante la presencia de la “otra” persona.
Necesitan relaciones afectivas y comienzan abriéndose a personas de su mismo sexo.
“El amigo” es visto tal como es, con virtudes y defectos.
Nace el “amigo/a del alma”:
  • Aquella persona con la que la confidencia se hace más fácil.
  • Una fuente importante de apoyo: se comparten actividades de ocio, sentimientos y preocupaciones.
LOS CHICOS (generalmente):
1. Utilizan en ese apoyo la estrategia de “distracción del problema”.
2. Se sienten “cercanos unos a otros” haciendo cosas juntos.
LAS CHICAS (generalmente):
1. Prefieren “hablar de sus sentimientos y compartir lo que viven”.
2. Establecen lazos de unión sólidos casi amorosos con expresiones físicas manifiestas sin que ello tenga que significar orientación homosexual alguna: son sólo signos de complicidad, camaradería, empatía y apoyo mutuo.
Unos y otras emplean el cuerpo para establecer esta relación y hallan en ella intimidad y comprensión.
Esa intimidad crece en ocasiones hasta hacerles dudar (en algunos casos) de su orientación sexual aunque realmente no exista ningún tipo de homosexualidad.
Las razones son varias:
Es natural que en edades adolescentes aparezcan sentimientos, fantasías,… e incluso contactos físicos con carga erótica con personas del mismo sexo a causa de:
  • los lazos afectivos con personas del mismo sexo,
  • curiosidad e interés por saber cómo son los otros,
  • dificultades para relacionarse con personas del otro sexo,…
Hay una cierta “presión mediática” que tiende a mostrar este tipo de gestos como claramente homosexuales.
¿Cómo orientar adecuadamente?:
  1. Dialogar ampliamente y en profundidad sobre estas cuestiones cuando la persona adolescente muestre inquietudes, miedos, dudas,… sobre su inclinación sexual.
  2. Llamar la atención sobre “aquellas conductas o experiencias repetidas” porque éstas depositan en la mente un cierto reclamo en el que puede quedar atrapado.
  3. Transmitirle el convencimiento de que “lo que vive es fruto de una afectividad que está todavía en desarrollo, de su curiosidad, de su falta de habilidad para relacionarse con el otro sexo y que lo que cree amar es un reflejo de sí mismo, algo que busca en otro y que en el fondo desea para sí mismo”.
  4. Animarle a abrirse “al diferente”: dialogar y valorar esas diferencias es signo de humanidad y de crecimiento grandes.
1.7.- La pandilla.
Se amplía el círculo y comienza la experiencia de la “pandilla”.
Con la pandilla van desapareciendo miedos y el acercamiento al otro sexo se hace más natural.
La pandilla permite al joven:
  • Soltar lazos que le sujetan a la familia: ser más autónomo.
  • Conocer el mundo exterior en compañía de otros para no caer en el extravío.
  • Mitigar el temor al fracaso y a lo desconocido.
  • Descubrir una nueva fuerza de identidad sexual, social y emocional.
  • Compartir frustraciones, fracasos, dudas y necesidades.
1.8.- El otro sexo con ciertas características.
Van descubriendo las características encantadoras del otro sexo (las chicas no son tan “tontas” y los chicos no son tan “brutos”).
  • Se introducen en la relación sexuada.
  • Van aprendiendo a desenvolverse en una relación de igual a igual.
  • Descubren en “el otro” cualidades y capacidades que les atraen, desconciertan, enriquecen y complementan.
Sin embargo esta relación chico-chica no es tan sencilla debido a la frontera tan difusa que hay todavía entre “amistad” y “atracción especial”. Eso lleva a:
a) Situaciones ambiguas.
b) Malos entendidos.
c) Celos (más patentes en las chicas que en los chicos por ser más exclusivistas, posesivas).
d) Uno y otra suelen considerarse como “trofeos” a conquistar y motivo de afirmación en el grupo.
1.9.- El primer amor.
Toda la experiencia vivida hasta este momento de relación chico-chica ayuda a los jóvenes a adquirir una madurez afectiva y le facilita el camino de crecimiento posterior si hay:
1. Mutuo respeto.
2. Franqueza.
3. Compañerismo.
  1. Ahora se van dando ya especiales predilecciones y se determinan “criterios” para hacer cada cual su elección.
  2. La emoción por el “descubrimiento del otro” es muy intensa y tiene por objeto aquél o aquélla con quien la confidencia es más sencilla y con quien hay más “química”.
  3. Esto lleva a que esta nueva pareja tienda a buscar mayor intimidad, “separación” del grupo.
  4. Si esta relación se rompe… juega un papel decisivo el grupo de amigos… si sabe acoger de nuevo.
1.10.- El amor duradero.
Estamos hechos para amar y entregarnos de forma total y definitiva.
Esta donación exige:
- Valoración de la diferencia.
- Capacidad de adaptación.
Todos los “peldaños” anteriores tienen su sentido para conquistar esta “madurez afectiva” que prepara al ser humano a su “encuentro con el otro”.
Nada es vanal. Todo el proceso vivido hasta hoy ha ido conformándonos tal como somos ahora.
Ha sido necesario la vivencia de la amistad, el acercamiento al otro sexo, la atracción, celos, los conflictos y su resolución, comunicación, expresión de sentimientos, perdón,…
Cada cual tiene su proceso y vive esto de formas diferentes pero el adolescente debe saber que “todo esto se realiza en el tiempo y necesita vivirlo”.
Los jóvenes sienten una gran necesidad de afecto, comprensión y apoyo. Desean ser queridos y el ámbito natural en el que han de encontrar ese afecto es la familia y la amistad de su grupo de amigos.
Cuando las relaciones son “verdaderas” experimentan felicidad y para que sean “verdaderas” es necesario que estén basadas en:
  1. La honestidad: Sabiendo reconocer y expresar lo que pensamos y sentimos.
  2. Coherencia: Mostrando referencias inequívocas de lo que decimos en nuestros hechos y actitudes.
  3. Respeto mutuo: Reconociendo y potenciando la dignidad sagrada de cada uno.
  4. Aceptación incondicional: Aceptar “al otro” tal como es, piensa y siente. Amarle por encima de todas sus manifestaciones.
Abrirse “al otro”, por lo tanto, puede representar un obstáculo “porque sus deseos y planes” no serán siempre los nuestros,… pero también es una constante ocasión de crecimiento.
En el grupo de amigos, el joven se volverá a encontrar con “el otro” y con él aprenderá a:
  • Identificarse con los iguales iniciando así la búsqueda de su identidad.
  • Aceptar la “alteridad”; no se libran de ella por salir de la familia: la descubren ahora en el grupo de amigos (un complejo entramado de relaciones interpersonales, conflictos, afectividades, ambivalencias emocionales, sentimientos encontrados,…).
Con el grupo proseguirá su crecimiento y se complementará, le permitirá adquirir los aprendizajes para ser “novios” y un día “esposos”:
  • Saber escuchar.
  • Saber expresar pensamientos y sentimientos.
  • Saber aceptar eso mismo en los demás.
  • Aprender a perdonar y reconocer errores.
  • Aprender a ponerse “en el lugar del otro”.
  • Desterrar envidias y celos.
  • Mostrarse como uno es, sin fachadas.
APRENDER A AMAR: acogida y donación.
No sólo hay que cuidar lo académico y cuestiones disciplinarias, también hay que estar atentos a:
  1. Problemas que puedan venirle de unas relaciones familiares poco constructivas.
  2. Dificultades de interacción con sus iguales.
  3. Ansiedades extremas.
Razón de más para aumentar en cantidad y calidad nuestra relación con la comunidad educativa de los centros escolares en los que estén nuestros hijos, para coordinarnos educadores y padres en este trabajo.


2.- Cristo, el amigo.
Desde la perspectiva cristiana es necesario trabajar las relaciones interpersonales a tres niveles:
1. Familia.
2. Amigos.
3. Dios.
La razón es sencilla: “Sólo en Dios puede descansar nuestro espíritu”. (Esto lo entiende perfectamente el creyente a poca experiencia de Dios que tenga. No  obstante, lo que a continuación se expone también se ofrece a los no-creyentes como una alternativa que pueden valorar seriamente porque... en realidad ¿quién puede decir que conociendo realmente a Dios no crea en Él?; a menudo la increencia en Dios no es consecuencia del rechazo real de la idea de Dios sino de otro tipo de rechazo: a la "imagen que los creyentes hemos dado de Él en muchas ocasiones" y que ha llevado a muchos a rechazar la idea de Dios por culpa de esa imagen).
Él representa otra “alteridad”, la más trascendente y la que es capaz de orientarnos a todos, de enriquecernos constantemente y la que es capaz de amarnos SIEMPRE de forma incondicional hasta el punto de darse a sí mismo por nosotros.
La herramienta fundamental para relacionarnos es la comunicación, pero nuestros jóvenes:
  1. Envían sms cuanto más cortos mejor.
  2. Utilizan poco vocabulario.
  3. Tienen dificultades para expresar sus sentimientos y para interpretar los del otro,…
Relacionarse “con el otro” es ser capaz de transmitir y de dejarse impactar por el otro.
Jn. 11,1-43 “Resurrección de Lázaro.
Jesús es alguien que:
- Se conmueve ante el dolor de sus amigos.
- Llora ante la tumba de Lázaro.
- Actúa: le devuelve la vida, no se queda sólo en lamentos.
No hace nada de esto “a distancia” sino que se hace cercano, es alguien que:
a) Se hace presente en la dificultad.
b) No abandona a los amigos en el dolor.
c) Busca su bien.
Es el AMIGO fiel que no falla.
Lc. 10,30-35 “El buen samaritano”.
En la amistad verdadera hay cercanía no sólo física sino también espiritual:
- El amigo es el que se acerca, se deja impactar, se solidariza con el otro en momentos de apuro.
- Se compromete con él y le acompaña en su proceso de recuperación, no le abandona.
- No hace todo eso por interés personal sino por amor desinteresado.
Cuando estamos bien nuestros amigos nos conocen; cuando estamos mal… conocemos a los amigos”.
Jesús es el amigo que está a las duras y a las maduras.

Jn. 15,13: “Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por sus amigos”.
Y Él dio su vida por los amigos día a día y también muriendo en la cruz:
- Pagó culpas que no debía y no rechistó.
- Sufrió tortura y no devolvió mal por mal, más bien disculpó la ignorancia y pidió el perdón por ella: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen".
Es el AMIGO que ama tanto que es capaz de renunciar a todo en tal de que el bien llegue al otro.
Nuestros jóvenes tienen sus limitaciones en la comunicación, como es patente, pero no por ello dejan de necesitar esa “cercanía” que en Cristo pueden hallar.
Necesitan que nosotros los adultos se lo presentemos con frescura y puedan ellos contar realmente con Él, no con imágenes devaluadas.

CONCLUSIONES:
Los jóvenes tienen necesidad de afecto y de relaciones interpersonales basadas en una madurez afectiva. Para poder cubrir adecuadamente esas necesidades es preciso:
  1. Enseñarles a comunicarse: expresarse y escuchar, incluído el lenguaje de los sentimientos (reconocerlos, identificarlos, formularlos y ser capaces de aceptar los sentimientos de los demás también sin juzgarles).
  2. Promover en ellos el desarrollo de la empatía, de manera que sean capaces de “ponerse en el lugar del otro” y favorecer así una mejor relación interpersonal.
  3. Animarles a establecer relaciones de grupo basadas en la honestidad, respeto mutuo y apertura constante “a lo diferente” y, en lo diferente, “al otro sexo” que tiene unas características propias y que son complementarias.
  4. Ayudarles a descubrir a Cristo, a Aquél que nos amó primero y que da sentido a toda nuestra existencia.
BIBLIOGRAFÍA: