miércoles, 18 de mayo de 2011

Vivir los cambios como algo positivo

(Fuentes de este artículo: El esquema y algún comentario son una síntesis de los materiales de la Fundación "APRENDAMOS A AMAR"; los términos que se hallan escritos en color canelo y se subrayan al pasar el puntero del ratón por encima nos derivan a enlaces-web de wikipedia, fundamentalmente, aunque no exclusivamente, donde hallaremos información muy amplia y debidamente fundamentada; las imágenes han sido bajadas todas de la red).
PUNTO DE PARTIDA
Cuando hablábamos del tema “Mi cuerpo está cambiando” concluíamos en que los adolescentes viven cambios trascendentales hacia su vida adulta en el plano físico; también decíamos que nada hay en nuestro cuerpo que carezca de sentido: todo en él, incluídos sus cambios, responde a un BIEN que conviene descubrir y valorar.

Y... ¿qué es el BIEN, en el marco de la "educación afectivo-sexual"?.
• Es nuestra maduración y capacitación para vivir unas relaciones sexuales plenas, llenas de sentido.
Y... “¿quiénes y cómo son los adolescentes?”.
  1. Ante todo son PERSONAS, cada cual con su propia personalidad, carácter, dignidad que ha de ser asumida y respetada por todos.
  2. Están realizando una TRANSICIÓN entre la infancia y la edad adulta, con todo lo que ese proceso de cambio supone de nuevos cuestionamientos, dudas,… inseguridades,…
  3. Desde la pubertad empiezan a PROFUNDIZAR EN SU INTERIORIDAD, además de descubrir sus cambios en el plano físico y psíquico.
  4. Se despiertan al deseo sexual o líbido, acercarse más al otro sexo, deseo de estar en grupo,…
Adolescencia” proviene del latín: “adolescere”=“crecer”. A diferencia de la pubertad que tiene una edad de inicio marcada por los cambios hormonales, la adolescencia puede variar mucho en cada persona, tanto en la edad de comienzo como en su duración ya que depende de “FACTORES PSICO-SOCIALES” más complejos. (Hay jóvenes de 17 años con gran madurez y personas de 30 años o más con psicología adolescente).


1.- Mitos profundos de los adolescentes y sus hechos.
  • Se dice de los adolescentes que "viven un proceso muy anormal, meramente transitorio y menos importante que otras etapas de la vida,... que todos son iguales o muy parecidos, son sólo unos niños grandes y no hay que prestarles demasiada atención: todo eso se pasa solo".
  • La realidad es que "la adolescencia es realmente una fase normal del desarrollo humano y, por lo tanto, forma parte de la vida real de cada persona, pero cada adolescente es un mundo, cada cual vive esa historia de forma muy diferente en todos los aspectos y, por supuesto, no son niños: tienen mayor capacidad de ser responsables y de gestionar su libertad".
  • Hay que ayudarles, por lo tanto, a vivir esos cambios asumiéndolos, aceptándose a sí mismos, equilibrar sus distintos crecimientos y hallando significado a cada una de sus realidades, pensamientos, sentimientos y situaciones. El DIÁLOGO sereno, la acogida, aceptación incondicional, ternura en la educación, equilibrio libertad-responsabilidad,... van a ser claves esenciales que los padres y madres necesitaremos ejercitar constantemente con ellos.
Las intenciones de los padres hacia sus hijos buscando su felicidad, salud y seguridad pueden a menudo quedar sin recompensa. Aún así... seamos constantes en nuestro ACOMPAÑAMIENTO, sepamos ESTAR:
  • No demos consejos si no son solicitados.
  • No impongamos criterios "porque sí", razonémoslos con ellos.
  • No interpretemos nunca "que no nos quieren" sólo porque ya no aceptan que les demos "achuchones" delante de sus iguales.
  • No creamos que "porque nos discuten todo es que ya nada les vale" (están en proceso de afirmación de su identidad y todo esto forma parte de su camino de maduración).
  • ...
Para la reflexión y el diálogo:
Hay una canción de SANTAJUSTA KLAN titulada “Pienso en ti constantemente” que nos puede situar muy claramente en esta etapa (y también recordarnos viejos tiempos). Y preguntémonos:
  • ¿Responde la canción a lo que un/a adolescente descubre en estas edades?.
  • ¿Qué consecuencias se pueden derivar de este “pienso en ti constantemente”?.
“Un fin de semana más, pero distinto.
Molaría saber dónde estás.
Es la primera vez que no quiero dormir.
Sólo quiero pensar.
Mejor cerrar la puerta de mi habitación y cortar mi conexión.
Paso de televisión pero no paso de ti”.
“Pienso en ti, pienso en ti constantemente.
No me preguntes por qué, no lo comprendo ni yo”.(bis).
“Una coca-cola más y chateando.
Molaría saber dónde estás.
Es la primera vez que no quiero dormir.
Sólo quiero pensar.
Mejor cortar el cable de mi ordenador y apagar el monitor.
Paso de juegos de rol pero no paso de ti”.


2.- Tareas para el desarrollo.
2.1.- Conseguir la madurez física y sexual.
Lo realizan en su interacción constante con los adultos y sus iguales: son muy importantes los "patrones" que les presentamos, los  modelos  que les podamos ofrecer y el modo en que lo hagamos. 
2.2.- Desarrollo de la individualidad.
Los jóvenes experimentan una profunda necesidad de significado para su propia existencia.
2.3.- Separación y autonomía.
Es lo más difícil tanto para los padres como para los jóvenes, es durillo porque:
- Como padres “deseamos ser necesitados por nuestros hijos”.
- Como hijos… su deseo es “no necesitarnos”.
Padres e hijos debemos adoptar en esta etapa una COMUNICACIÓN abierta, amplia y profunda, practiquemos la empatía mutuamente para poder llegar a una separación saludable.
2.4.- Incremento de responsabilidad.
La juventud también necesita ser considerada RESPONSABLE dentro de la sociedad.
Para ello es necesario:
  1. Fijarse más en sus posibilidades que en sus dificultades.
  2. Confiarles responsabilidades adecuadas a su momento evolutivo.
  3. Corregir con afecto cuando haya errores.
2.5.- Los valores revaluados.
Los adolescentes cuestionan los valores aprendidos de los adultos. Aunque esto irrite a veces a los adultos… es algo normal, connatural a esta relación. Así que… calma.
2.6.- Ir superando el egocentrismo.
Dicen los materiales de la Fundación "APRENDAMOS A AMAR": En los adolescentes hay dos clases principales de EGOCENTRISMO:
  1. Sentimiento que tienen siempre de que “les están mirando, escuchando o juzgando”. Esto viene acompañado por el “ensimismamiento” y la preocupación por el propio cuerpo y sus cambios físicos.
  2. Soledad psicológica en la que la persona adolescente “se siente sola, que nadie le comprende”. Esto incluye “sentimientos o creencia de inmortalidad/invencibilidad” en la cual los adolescentes creen: “Yo nunca moriré de esa manera,… no me quedaré embarazada,… no seré adicto a las drogas,…”. Esto puede llevar a los adolescentes a tomar parte en “comportamientos de riesgo” como símbolos de madurez, sofisticación y desafío a la autoridad, creyendo verdaderamente que están a salvo de todo.
Nuevamente hay que insistir en la necesidad de afianzar en la familia un ambiente de COMUNICACIÓN natural de manera que podamos entrar en estas cuestiones, hacer notar la existencia de estas trabas que no son un problema en sí sino oportunidades para el crecimiento si de ello hacemos diálogo, reflexión conjunta y buscamos y hallamos caminos para vivir lo que en verdad deseamos.
Y el convencimiento de que TODOS y TODAS deseamos SER FELICES.  Y no podemos ser felices si no nos relacionamos bien”.
La persona es un ser social y no llegamos al pleno desarrollo personal si no estamos abiertos constantemente “al otro” que es “otro yo” con quien nos complementamos y con quien estamos llamados a vivir de forma realizante para ambos.


3.- Conseguir la madurez física y sexual.
En poco tiempo, a partir de la edad de la pubertad, los jovencitos y jovencitas observan cómo el cuerpo les cambia completamente.
Tienen que iniciar, por lo tanto, un esfuerzo psicológico que les permita aceptarse y valorarse:
  • Les cambian las proporciones.
  • Viven contradicciones entre “el cuerpo del que están orgullosos” y “ese cuerpo que a veces les avergüenza”.
  • Aparece el sentimiento de “insatisfacción” que se expresa en el deseo de tener lo que otros poseen.
  • Buscan ser atractivos y con frecuencia se dejan llevar por los estereotipos sociales.
Pero… ¿qué es el atractivo?, ¿dónde reside esto?.
  • Es el “misterio personal del otro” el que nos cautiva y permite hacer surgir una “amistad especial”.
  • El atractivo por el físico se desvanece rápidamente cuando “la forma de expresarse o de reaccionar no resulta simpática o agradable”; hay una clara conexión entre el cuerpo y la interioridad.
Es preciso que “les ACOMPAÑEMOS” y les transmitamos el convencimiento de que “son amados tal como son” y les podamos ayudar a “traspasar la apariencia” y llegar a lo esencial de la persona.

4.- Deseos fundamentales del adolescente.
4.1.- Deseo de estar juntos.
4.2.- Necesidad de ternura y primer amor.
4.3.- Contar para alguien.
4.4.- Deseo sexual.
4.5.- Deseo de “dar la vida”.
Cuestiones para la reflexión y el diálogo:
- ¿Qué actitudes mantener con los hijos/as que manifiestan ya claramente estos deseos?.
- ¿Cómo ayudarles a reconocerlos, orientarles en el manejo de estos deseos y que los afronten con sensatez?.
- ¿Qué argumentos les transladaríamos para que postpongan sus relaciones sexuales-coito hasta conseguir el equilibrio y madurez necesarias?.
- ¿Qué hacer cuando la joven nos dice: “Mamá, creo que… estoy embarazada”?.

De cuanto leamos a este respecto y dialoguemos unos con otros,  seguro que obtendremos varias conclusiones que apuntan directamente a nuestra responsabilidad como educadores como padres y madres que somos:
  1. - Escuchemos, acojamos esos sentimientos y deseos que expresan.
  2. - Si sabemos que los tienen pero no los quieren reconocer ni hablar de ello... respetemos su proceso y sus ritmos pero no renunciemos a crear el ambiente necesario para que esa comunicación se dé con naturalidad.
  3. - Ayudémosles a explicarse todos esos deseos: compartiendo experiencia, conocimientos,...
  4. - Apoyemos su proceso de maduración: razonando sobre el equilibrio que debe haber entre el deseo y la realización de esos deseos con sentido de la responsabilidad.
  5. - Insistamos en la necesidad de valorar los gestos en la relación afectivo-sexual: que éstos  correspondan claramente a lo que en verdad sentimos y no sólo a impulsos de los que mañana podemos arrepentirnos y haber hecho un daño irreparable.
  6. - Si a pesar de estas actitudes y otras que podríamos añadir nuestros hijos nos vienen con lo que no nos gustaría oir ni ver... nunca olvidemos que uno de sus grandes deseos es el "CONTAR PARA ALGUIEN" y nosotros somos los primeros en ese "alguien", somos en eso insustituíbles; razón de más para cuidar con detalle nuestra relación con los hijos en cualquier etapa de sus vidas.
5.- Desarrollando la personalidad.
Los jóvenes se plantean cuestiones básicas de “identidad y sus preferencias; se empiezan a definir con mayor claridad sus intereses y su personalidad”.
Con frecuencia se hallan desconcertados: “¿Dónde esta el niño/a que fui?, ¿en qué se ha convertido?”. Y se preguntan: “¿Quién soy?,… ¿soy valioso para los demás?”.
Dicen los materiales de APRENDAMOS A AMAR:
"Si en estos años el o la joven adolescente no encuentra un sentido a la propia vida y una respuesta adecuada a esa pregunta existencial… le será muy difícil también dar un sentido a su sexualidad".
Una de las principales tareas de los padres y/o educadores es transmitir a la persona adolescente que es ALGUIEN amable: digna de ser amada.
Hay conflictos inevitables pero también potencialidades. Así que debemos desarrollar actitudes posibilitadoras:
  • Aceptemos el deseo del adolescente por dejar de ser niño (realmente está dejando de serlo) y comprendamos que quiera dejar atrás todo lo que connote en su vida elementos infantiles.
  • Quieren ser originales: Reflexionemos con ellos ese deseo de originalidad y razonemos las formas de expresarla de forma racional e inteligente.
  • Analicemos los modelos sobre los que se basan de forma crítica y propiciemos en ellos la verdadera originalidad: ser ellos mismos, libres de esterotipos, manipulaciones del entorno,... buscando siempre y en todo aquellos caminos que les puedan llevar a vivir la felicidad duradera. 
6.- Separación y autonomía.
6.1.- Duelos y desprendimientos de los jóvenes.
Viven un período de grandes contradicciones: por una parte desean emprender un camino aparte del de sus padres y, por otra, seguir en él porque es donde más seguros se sienten.
En la afectividad y sexualidad sucede lo mismo:
Por una parte desean acercarse al otro, decirle… y por otra… no se atreven y prefieren realizar esto en su fantasía. Todo se hace “en sueños”.
Es la etapa del “romanticismo”, la “idealización del otro”.
6.2.- Duelos y desprendimientos de los padres.
Parecido a lo que les ocurre a los hijos con sus padres… les pasa a los padres con los hijos; también a los padres les invaden sentimientos ambivalentes.
Es necesario:
  1. Aceptar que los hijos crecen; aceptar envejecer.
  2. Hacer esto con alegría, porque es necesario para la educación de los hijos entender que “merece la pena cumplir años”.
  3. Mantener el “corazón joven”: despierto al deseo de felicidad.
  4. Vivir atentos a la realidad y apasionados con ella.
  5. Tener amigos que nos recuerden “lo que de verdad importa en la vida” y con quienes compartir apoyo, fortalezas y dificultades.
7.- Incremento de responsabilidad.
Es justo que los chicos y chicas de estas edades “tengan a su cargo unas responsabilidades y respondan plenamente de ellas” ya que esta formación les servirá también para ejercer su responsabilidad en lo afectivo-sexual.
Puesto que no se puede educar la responsabilidad hacia la propia sexualidad si no se educa en la responsabilidad hacia uno mismo y la vida en todos sus aspectos, conviene:
  1. Implicar a los hijos en el desarrollo de tareas domésticas, aparte de las suyas académicas, de las que se sientan plenamente dueños. Para ello nada mejor que sacar a relucir con claridad y concreción todo lo que supone llevar un hogar adelante y plantearnos en familia: "¿Cómo podemos organizarnos para que todo esto se pueda hacer mejor entre todos?".
  2. Esta educación no se inicia en la adolescencia sino mucho tiempo antes; no podemos pretender que de repente nuestros hijos ya adolescentes o jóvenes adquieran niveles de responsabilidad altos si no hay entrenamiento en ello.
  3. Evitar la tentación del “hacerles” las cosas y esforzarnos en “enseñar a hacerlas”, aún a riesgo de que “no salgan perfectas”. (Podemos emplear esa imperfección para el diálogo: no para echar en cara ese resultado sino para analizar las causas y ver maneras de que a la siguiente ocasión salga mejor).
  4. Ante las resistencias naturales que en estas edades puedan presentarse para "asumir unas tareas concretas" en el hogar, tratar de "negociar", pactar unas u otras; no importa tanto que hagan esto o aquello sino que sean capaces de responder de aquello que asuman de forma realizante y constructiva para ellos.
  5. Inculcar la convicción cierta de que “todo es más sencillo si nos implicamos todos”.
RESPONSABILIDAD es dar un sentido a los actos y asumir sus consecuencias.
Para la reflexión y el diálogo: Para ser responsable”.

"Pete es un joven de 16 años que no ha tenido ni tiene buenas relaciones con sus padres; como estudiante es de los que carga carretas de calabazas pero tampoco se apura por ello; tiene muchos “colegas” con los que pasa fuera de casa la mayor parte de su tiempo libre y en casa está para “comer, dormir,… y meterse en el chat con su pibita del insti”.

- Últimamente, sin embargo, parece distinto: todavía hace menos en casa… pero se asea más, se le ve iluminado en cuanto le llama Angie, su novieta,… e incluso empieza a hacer preguntas sobre eso de “vivir en pareja”.
- Sus padres se temen lo peor y se echan las manos a la cabeza de lo que puede pasar porque saben que a él le “da igual 4 que 80” y hasta ahora les ha escuchado bien poco. Todo son peleas con él, por cualquier cosa.
  • ¿Cuál es el problema en esta situación?. ¿Quién o quiénes lo tienen?.
  • ¿Qué alternativas se les presentan a cada una de las partes: padres, Pete, Angie,…?.
  • ¿Qué consecuencias pueden derivarse de cada una de esas alternativas?.
  • ¿Cuáles podrían ser los primeros pasos de sus padres para tratar de “hacerse” con su hijo y que éste conecte con sus padres?.
  • Puesto que él empieza a plantear cosas que son propias de cierta madurez y grado de responsabilidad… ¿cómo iniciar un proceso de crecimiento al respecto?.
  • ¿Cómo continuar “con él” caso de que no haya acuerdo y al final pase lo que los padres tanto se temían?.
8.- Los valores revaluados.
Respecto al desarrollo intelectual, con el inicio de la adolescencia se alcanza el “pensamiento abstracto”:
  • Puede desarrollar el pensamiento crítico”: el adolescente critica a sus padres, a la sociedad, a los profesores y también a sí mismo.
  • Puede comparar la realidad con los ideales imaginados y constatar las diferencias entre ambos” obteniendo al final sus propios criterios morales.
Necesita “encontrarse a sí mismo”, saber quién es y cómo es, averiguar lo que le gusta de verdad y lo que no,… tendrá que aprender a tomar decisiones que nadie puede ni debe tomar por él.
EN RESUMEN: El paso de la infancia a la pubertad-adolescencia permite al joven:
  • Adquirir la propia identidad.
  • Plantearse “qué es lo que quiere y lo que le conviene y buscarlo”.
  • Adherirse, o no, libremente a lo que le conviene.
  • Solucionar problemas por sí mismo.
  • Aprovechar las oportunidades culturales que se le ofrecen.
  • Orientar su vida hacia fines propios.
  • Madurar en las relaciones sociales y sexuales.

Todas estas adquisiciones reflejan su “posibilidad cada vez mayor de poner en juego su libertad”.
¿Qué es la libertad para muchos adolescentes?:
Con frecuencia: “Hacer lo que a uno le apetece” (es lo que perciben especialmente a través de los medios de comunicación).
Y el adolescente traduce esto a: “Elegir lo que quiere hacer para satisfacer sus deseos inmediatos”.
Pero… ¿qué supone “satisfacer un deseo”?. Dicen los materiales de APRENDAMOS A AMAR: "Hacen falta las POSIBILIDADES para lograr ese deseo; sin ellas esa libertad queda muy mermada. Las posibilidades son necesarias pero aunque las hubiera… aún así no podríamos hablar de “libertad personal” sino de “algunas condiciones para ser libre”.
¿Qué otras condiciones son necesarias para la libertad?:
La subyacente a todas es la que se deriva de las “exigencias más profundas para nuestro desarrollo”: si nuestro proceso o camino no nos desarrolla ni nos perfecciona… nuestra libertad no podrá ser auténtica.
Estas “exigencias” equivalen a todo lo que nos lleva a formarnos como PERSONAS responsables, íntegras,… y buscar la felicidad auténtica que va más allá de lo inmediato y pasajero, exigencia de justicia, de verdad, de amor,…".
En síntesis:
Las condiciones clave, pues, para que la libertad se realice son:
  1. Buscar que los verdaderos deseos, los más profundos, del corazón se cumplan.
  2. Aprender el gobierno de uno mismo.
Aprendiendo a ser libre:
En lugar de “hacer algo que en principio nos apetece más”, “hacer un esfuerzo por tomar la decisión más justa, coherente o necesaria”.
En lugar de “pedir rollo a la primera chica o primer chico que me haga tilín” “preguntarme: ¿qué me une a ella/él?, ¿es ese beso o ese gesto sexual expresión de amor real?, ¿me hace ser más hombre o más mujer relacionarme así?, ¿habría formas más adecuadas para lo que realmente siento?”.
En lugar de “estimularme con un cubatta bien cargaíto para pasármelo dagutten” “plantearme si al hacerlo seré más yo mismo o sólo seré víctima de primeros impulsos que ya no controlaré realmente, o si necesito de verdad eso para relacionarme como creo que me conviene”.
Si el joven pide “mayor libertad” ésta se ha de reflejar por su parte en “responsabilidad”.

CONCLUSIONES:
Para que la persona adolescente pueda asumir los cambios corporales como algo positivo, en armonía, y asumir también los efectos psicológicos importantes, es necesario que:
  1. Los adultos les ayudemos a descubrir el valor y sentido de todos esos cambios que están experimentando y también el valor de su persona en su globalidad.
  2. Acompañarles en el proceso de conseguir una madurez personal y social a través de un constante DIÁLOGO, aceptación de su realidad y potenciación de todos sus recursos para lograrlo.
  3. Asumir los adultos la necesidad del adolescente de “abrirse su propio camino” y aceptar este proceso como algo connatural en este viaje por la vida para padres e hijos.
  4. Colaborar con los hijos adolescentes en su proceso de emancipación orientándoles con formas adecuadas a estas nuevas edades con mensajes inequívocos: coherencia y autenticidad.
  5. Ayudar a afianzar una verdadera autoestima en los hijos que les permita crecer en seguridad en sí mismos y puedan tomar decisiones realmente libres y responsables.

BIBLIOGRAFÍA: