viernes, 2 de diciembre de 2016

Consejos para reducir la factura de la luz y del agua

¿Somos de los que se quedan sin respiración mientras abren el sobre que contiene el recibo de la luz o del agua?.
Llevemos a cabo algunos consejos:

Electricidad.

-Desconectar los aparatos cuando no se estén usando.
El consumo energético de los sistemas en espera (standby) a lo largo del año supera en casi tres veces el consumo de los equipos de refrigeración empleados en verano, según el informe Análisis del consumo energético del sector residencial en España, elaborado por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDEA).
En ese sentido, hay que apagar los aparatos que no se estén utilizando. Una posibilidad para facilitar el desenchufado consiste en conectar todos los equipos (Dvd, video, TDT, etc) a "ladrones" con un único botón de apagado.
-La calefacción, a temperatura constante.
La calefacción supone uno de los principales gastos energéticos de los hogares españoles, pues significa casi la mitad (47%) del consumo energético de una vivienda. En ese sentido, trucos como mantener la temperatura constante puede aportar un ahorro del 7%, según la empresa Reparalia. En general, basta con que la temperatura en invierno se sitúe en torno a los 18-20 grados durante el día y entre 15 y 17 grados, por la noche. Cada grado de más supone incrementar el consumo energético un 7%, según Ecologistas en Acción. Cerrar los radiadores si se está fuera de casa más de un día también es una medida conveniente.
-Aislar puertas y ventanas contra las pérdidas de calor.
Medidas tan sencillas como cerrar las cortinas y persianas o colocar tiras adhesivas, masilla o silicona en puertas y ventanas permite un aislamiento rudimentario muy fácil de acometer, si no se cuenta con el presupuesto para instalar puertas y ventanas de PVC y doble acristalamiento.
Otro truco eficaz para mantener el calor es colocar los radiadores a los pies de las ventanas. De esta forma, se crea una cortina de aire caliente que atenúa la exposición al frío exterior.
-Rebelión en la cocina.
En la cocina se utiliza la electricidad de forma intensiva, por lo que un conjunto de sencillos gestos (por pequeños que nos parezcan) pueden aportar un 'pellizco' de ahorro si se suman en el conjunto del año. Para empezar, hay que plantearse si necesitamos que algunos de los útiles que empleamos sean eléctricos (abrelatas, cuchillos, etc), o si podemos 'apañarnos' con su versión manual. Asimismo, es útil emplear las tapaderas y utilizar la olla exprés para reducir el tiempo de encendido de la cocina. Asimismo, el calor residual puede ser otro truco, empleado inteligentemente, pues los alimentos siguen cocinándose en el horno o la vitro cerámica, después de apagado del fuego. Lo mismo sucede con la plancha. En cuanto al frigorífico, no es necesario tener una potencia demasiado elevada, pues los alimentos se conservan bien entre los 3 y 5º C. Por otro lado, la lavadora gasta menos electricidad cuando lava en frío. Asimismo, hay que recordar que el microondas consume menos energía que una 'vitro' al calentar alimentos como un vaso de leche.
-Eficiencia, eficiencia y eficiencia.
A la hora de adquirir electrodomésticos, conviene seleccionar los que sean eficientes energéticamente incluso aunque su coste sea ligeramente superior (hay que tener en cuenta que puede compensarse con el gasto de energía a lo largo de toda la vida del aparato). Asimismo, hay que cambiar las viejas bombillas (a ser posible por LED), a sabiendas de que el 4% del consumo se lo lleva la iluminación de la casa. En general, un mantenimiento y limpieza óptimo tanto de bombillas como de electrodomésticos supone un aumento de la eficiencia.

Agua.
La mejor manera de cuidar el agua, además de no contaminarla, es reducir su consumo, ahorrarla.
-Aseo de todo el cuerpo. Mejor ducha que bañera: la bañera provoca el triple de consumo de agua y no garantiza mayor higiene sino al revés. Evitar mantener la ducha abierta mientras nos enjabonamos; mientras no necesitemos el agua aunque sólo sea por segundos... tener el grifo bien cerrado; tampoco enjabonarse con el agua cayendo: es perderla y además no mejora la calidad del aseo. Usemos los champús y jabonmes líquidos con moderación: su exceso no mejora en nada el aseo del cuerpo, pero sí perjudica seriamente al medio ambiente y a nuestro bolsillo.
-Aseo buco-dental, de las manos y la cara. No mantener el grifo abierto mientras realicemos otras tareas para las que el agua no sea preciso: cuando nos cepillamos los dientes o mientras nos enjabonamos las manos, etc...
-Lavado de verduras. Es necesario lavar bien la lechuga, col, tomates, pimientos, calabacines, frutas que se deseen comer con piel,... pero podemos hacer esto dejando caer el agua que empleemos en un recipiente donde quede almacenada para luego emplear esta agua para regar plantas o para fregar suelos; esto es mucho mejor que botarlas por los desagües directamente.
-Lavadora y lavavajillas. Utilicemos la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén completamente llenos. Con frecuencia abusamos del lavado de ropa cuando echamos a lavar todo lo que toquemos cada día; no es necesario lavara las sábanas a diario (basta una vez a la semana), como tampoco es necesario labar la ropa de vestir también a diario (salvo que esté realmente sucia o la hayamos sudado claramente o bien sea ropa interior -ésta sí debe cambiarse a diario; eso de echar a lavar todo lo que se toca cada día de higiénico tiene bien poco y mucho menos con el Medio Ambiente (para darnos cuenta de ello llevemos el agua que sale de la lavadora a una tina y veremos cuán contaminantes son todos esos litros de agua llena de fosfatos y otras sustancias nocivas vertemos a las cloacas).
-Cisterna del baño y taza del water. Si tenemos posibilidad, utilicemos el agua de la ducha o de la lavadora para rellenar la cisterna del inodoro, no el agua potable. Nunca echemos dentro del inodoro papeles, compresas, colillas ni cualquier objeto que no sea orgánico (ello no sólo puede provocar embozos sino también un consumo innecesario de agua al vaciar la cisterna para que se lleve esa basura). La basura, papel de baño incluso,... a la papelera.
-Fugas. Cuando haya fugas de agua... hay que repararlas cuanto antes no sólo para evitar humedades sino porque ello repercutirá en el ahorro de agua, en el medio ambiente y en nuestro bolsillo. Sólo 10 gotas de agua por minuto suponen 2.000 litros de agua al año desperdiciados.
-Riego de plantas y jardines. En primer lugar, cultivemos plantas que sean propias de nuestra climatología o que precisen poca agua. Utilicemos para ellas el agua sucia de lavar las verduras y frutas y, si tenemos posibilidad, el agua de lluvia que hayamos podido retener con algún recipiente o contenedor; también puede servir el agua que hayamos empleado en cocer alimentos y que luego ya no vamos a necesitar para nada (la dejamos enfriar y listo). Utilicemos para el riego las últimas horas del día: con menos agua obtendremos los mismos o mejores resultados.
-Evitar contaminar el agua. Nada de botar el aceite ni otros líquidos contaminantes por los desagües (el aceite no se mezcla con el agua y se acaba adhiriendo a las paredes de las tuberías de las que es muy difícil de sacar y contribuye a los embozos de las mismas). Aunque no botemos plásticos ni papeles directamente en el mar, lagos o ríos, no lo hagamos tampoco en ningún otro espacio: los días de viento se encargan de llevarlos lejos y en cuanto estas basuras tocan la superficie del agua del mar, río o lago... allí se quedan contribuyendo a su contaminación.

PARA AMPLIAR Y CONTRASTAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿Qué nuevas ideas te han aportado tanto el artículo como los enlaces para ampliar para poder ahorrar más en el hogar en concepto de electricidad o agua?.
  • ¿Qué otras ideas añadiríamos a lo expuesto que puedan ayudar a otros?.
  • ¿Qué relaciones encontramos entre el consumo de energía y agua en el hogar con el cuidado del medio ambiente?.
  • Si hemos observado que "teníamos mucho que mejorar al respecto", ¿qué podemos hacer de ahora en adelante para que logremos ese ahorro y también mayor respeto al medio ambiente?.
  • ¿Cómo lo vamos a llevar a cabo de manera que nos impliquemos en ello toda la familia?.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Para construir una familia sana

No existen fórmulas secretas ni reglas generales para que padres e hijos tengan buena relación, pero está claro que algunas familias han encontrado formas de organización que les permiten desarrollarse y enfrentar problemas con éxito. ¡Conózcalas!. Es normal que al escuchar comentarios de alguna amistad sobre la convivencia en su hogar, o bien, al conocer directamente cómo es la relación en otras familias, nos preguntemos "qué tal van las cosas en nuestro propio grupo, cuáles son sus virtudes y defectos, si hay confianza y afecto y, en términos generales, si sentimos que nuestra experiencia es divertida y agradable".
Cuando la respuesta a estas interrogantes es negativa o nos obliga a aceptar dudoso “más o menos”, puede ser señal de que existe algún conflicto y de que los miembros de nuestra familia no son del todo felices o no han aprendido formas de amar y de valorarse unos a otros.
Para solucionar esta situación podemos tomar como guía los siguientes pasos, y comenzar así a cimentar las bases para lograr relaciones más saludables y enriquecedoras.

Paso a paso.

En su libro "El arte de crear una familia", la psicoterapeuta Virginia Satir expone ocho puntos a seguir por los padres (ambos, principales modelos de desarrollo para los niños), a fin de mejorar el funcionamiento de esta célula de la sociedad:

1.- Admitir la existencia de un conflicto.
El primer paso para perdonarse y perdonar por los errores cometidos es aceptar lo ocurrido y tener la confianza de que las personas pueden mejorar si se lo proponen y actúan de buena voluntad.
Una vez tomada la decisión de cambiar las cosas, urge emprender alguna acción para iniciar el proceso. Al respecto, la mayoría de los elementos que producen conflictos familiares se aprenden y, del mismo modo, se pueden “desaprender” y sustituir por otros.

2.- Que cada adulto sea capaz de cuidarse.
Múltiples observaciones han permitido concluir que el descuido de alguna de estas facetas, en el padre o la madre, puede ser origen de conflicto:
  1. Cuidar el cuerpo. Nuestro organismo es único, y es importante que cada padre descubra cuáles son sus necesidades de alimentación, ejercicio, descanso y disfrute sensorial para que lo transmita a sus hijos.
  2. Desarrollar el intelecto. Debemos darle valor a rodearnos de ideas estimulantes, libros, actividades, experiencias de aprendizaje y oportunidades de establecer diálogo con los demás.
  3. Reconciliarnos con nuestros sentimientos. Entendernos, mimarnos y no ser jueces severos, sino amigos de nosotros mismos, son valores que merecen desarrollarse.
  4. Acondicionar el espacio. Nada mejor que hacer del hogar un lugar agradable para vivir y trabajar, de modo que es importante atender detalles como orden, limpieza, decoración, y hasta sonidos, iluminación y temperatura.
  5. Comprometerse con lo que significa estar vivo. No está de más recordar que la alegría de vivir es auténtica virtud que ayuda a enfrentar adecuadamente los retos y desafíos.
3.- Mantener alta autoestima.
Otro punto que destaca la psicoterapeuta familiar Virginia Satir es que, para construir satisfactoria relación de pareja o parentesco, cada uno de los miembros tiene que sanear primero su propia autoestima, así como su capacidad de valorarse y tratarse con dignidad y amor. La fórmula es sencilla: integridad, sinceridad, responsabilidad, compasión y afecto emanan de las personas que se autovaloran, no de las que se devalúan.
Además, los individuos que se conocen a sí mismos y se apoyan, perciben que los instantes de cansancio son temporales o representan crisis momentáneas; no piensan que la vida les supera o les ha defraudado. En cambio, quienes tienen baja autoestima suelen ser más propensos a utilizar medios para evadirse de la realidad (alcohol, drogas, adicción al juego o a las compras) y ello deriva, inevitablemente, en problemas personales, de pareja y familiares.
Así pues, tarde o temprano hemos de reconocer que las dificultades vitales derivan de nuestra actitud, y creer que es posible cambiarlas para emprender un cambio, ya sea por cuenta propia, con el apoyo de la pareja o con asesoramiento de un psicoterapeuta.

4.- Mimar la relación de pareja.
Vale la pena preguntarse, como punto de partida, por qué se eligió a determinada persona, cuáles eran las expectativas de la relación y qué se esperaba mejorar. Probablemente los motivos responden a la oportunidad de incorporar algo nuevo a la propia vida: amor, cariño, satisfacción sexual, apoyo, hijos, nivel social, sentimiento de pertenencia o sentirse apreciado.
La mayoría de los fracasos en pareja (los cuales repercuten en la familia) son resultado de expectativas ingenuas y sin sustento en la realidad sobre lo que puede hacer el amor. Debemos tener en claro que ninguna relación de pareja puede satisfacer todas las necesidades de la vida, sino que la inteligencia, información, conciencia y competencia también son esenciales. Por ello, cuanto mayor sea nuestra autoestima, menor será la dependencia a recibir una demostración de amor concreta y continua por parte de nuestra pareja.

5.- Celebrar la llegada de un nuevo ser.
Dicen que la familia es el arte de crear (no criar) personas. A su vez, cuando llega un bebé, pasa de ser bidireccional (en que sólo existe el trato mujer-hombre) a multidireccional (además de la relación de pareja, se incluyen las que establece cada uno de los progenitores con el hijo). El desafío consiste entonces en encontrar formas en que cada uno de los miembros puede participar u observar a los demás sin tener la sensación de que no cuenta.
Sin embargo, no hay que olvidar que entre más nacimientos se presenten en el grupo, mayor es la presión a la que se ve sometida la relación de pareja; el tiempo, espacio y recursos deben redistribuirse en porciones más pequeñas, y puede ocurrir que la angustia por ser padres se vuelva abrumadora.
Tampoco hay que perder de vista que muchas veces la presencia de varios hijos evita la expresión adecuada de cada integrante de la familia, de modo que los lazos entre los padres se debilitan y esto puede generar ruptura.

6.- Comunicar sentimientos de libertad.
Virginia Satir enfatiza en que muchos padres no suelen hablar con sus hijos sobre cómo es su relación de pareja, a pesar de que ésta es básica para mantener la red de afecto familiar. Por ello, es relevante que comiencen a conversar con los chicos al respecto y que no duden en manifestar sentimientos positivos.
Es importante tomar en cuenta que esta medida ayudará a desarrollar una familia enriquecedora toda vez que el ejemplo será tomado por los hijos, quienes se sentirán con mayor libertad para hablar sobre sus emociones e ideas, y aprenderán a expresarse sin problemas.
Una vez que se empiece a fortalecer esta red de comunicación, puede recurrirse a interesante ejercicio: organizar una reunión en la que cada integrante de la familia diga a los demás cómo se siente y qué piensa de su relación. Se debe escuchar con atención, respeto y sin juzgar, y una vez que todos hayan terminado, dar las gracias. Conviene contar qué es lo que hace sentir alto o bajo de moral a cada uno, pues se suelen descubrir nuevas verdades sobre las personas con quienes se convive desde hace años, ayudando a fortalecer la unión afectiva.

7.- Límites y disciplina.
De acuerdo con la psicóloga Reyna Ana Quero Vásquez, de la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (Amapsi), la familia es mucho más que un conjunto de personas, ya que tiene la función de satisfacer necesidades básicas (alimento, protección, vestido, vivienda y salud), así como afectivas y sociales, que dan estabilidad y soporte a todo individuo.
Precisamente, en la familia “se establecen límites y disciplina, los cuales permiten sana convivencia con el exterior y señalan hasta dónde puede llegar el niño en su comportamiento”.
Aunque es difícil fijar límites, es importante que los padres procuren un modelo de educación donde su autoridad se manifieste a través del control consistente y razonado, además de promover la toma de decisiones del hijo y su autonomía.
A decir de la especialista, las conductas que no propician el desarrollo del niño son: agredir, culpar, rechazar y sobreproteger o desproteger.
Hay otras que parecen imponer límites, pero no lo logran: atemorizar, avergonzar, ridiculizar, “sermonear”, repetir órdenes con frecuencia y excederse en castigos o premios.
En cambio, los requisitos para poner límites son: amor y respeto, autoridad moral y jerarquía, conocimiento, fuerza de carácter, seguridad y madurez.
Es importante que los límites sean firmes y se presenten en forma clara, concreta y breve; además, tienen que marcarse con afecto y ofreciendo alternativas. Los padres deben ser constantes en su vigilancia y especificar las consecuencias en caso de no cumplir.
Los niños educados de esta manera (que requiere más calidad que tiempo) tienen ideas realistas y positivas, confianza y seguridad en sí mismos; además, logran equilibrio entre obediencia y autonomía, capacidad para dialogar y negociar, y desarrollan responsabilidad y mayor tolerancia a la frustración.
Finaliza la especialista: “Establecer límites y fomentar la disciplina como código de conducta es una forma en que los padres le dicen a su hijo que les preocupa, le enseñan cómo funciona el mundo y, sobre todo, le muestran el cariño y respeto que sienten por él, pues se le dan elementos para interactuar de modo positivo con los demás y asegurar su salud mental”.

8.- Admitir a cada hijo como es.
Cada persona es un cúmulo de necesidades por descubrir y al que se debe responder según esa cualidad especial que la hace única. Así, para educar individuos con adecuada autoestima, el secreto está en no tener ninguna idea preconcebida de “cómo debería” ser la niña o niño, evitando la comparación y también la conformidad.

Esto convierte a los padres en descubridores, exploradores y detectives, pero no en jueces ni escultores. De esta forma, finaliza la psicoterapeuta familiar, pueden canalizar los conflictos y transformarlos en fuerzas creativas que estimulen el crecimiento de todos.

PARA AMPLIAR Y CONTRASTAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
El contenido de este artículo tiene distintas réplicas en otras webs y sus puntos esenciales se hallan explicados con éstas u otras palabras en otros espacios más.
  • ¿Qué ideas de las expuestas en este artículo nos han llamado más la atención y por qué?
  • Si tuviéramos que redactar un decálogo con los elementos esenciales para construir una familia sana ¿cuáles mencionaríamos?.
  • ¿Cómo los llevaríamos a cabo en nuestro contexto concreto familiar?.
  • ¿Dónde nos parece que están las claves para que estos principios sean eficaces y no acaben convirtiéndose en una hermosa declaración de buenas intenciones?.
  • Si acaso nuestra realidad familiar necesita cambios ¿cuáles estamos dispuestos a llevar a cabo en nuestra familia desde ya a corto, medio y largo plazo?, ¿cómo los vamos a realizar?.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Evitemos la toxicidad

A veces en lugar de comunicar salud... comunicamos toxicidad. Deseamos establecer pilares en la educación de los niños que sean seguros pero nos sucede también que lejos de fomentar una madurez personal y una seguridad con la cual poder abrirse posteriormente al mundo, no hacen más que anclar pesadas cadenas vetando por completo la independencia física y emocional de esa persona.
Los padres y madres tenemos un peso muy intenso en la educación de los niños.
La madre establece ese vínculo de cuidado y afecto tan estrecho con ese recién nacido, que día a día, irá desprendiéndose de sus brazos para avanzar con seguridad por el mundo sabiéndose amado, teniendo siempre ese referente que le ha aportado un amor incondicional pero saludable, con el que madurar de modo inteligente. El padre estará ahí también y generalmente reforzará las mismas actitudes de la madre o incluso puede que sea él quien sea aún más sobreprotector que la madre.
Las "actitudes tóxicas" ofrecen un amor a los hijos hostigante a la vez que inmaduro. Proyectan sobre ellos inseguridades que provocan mayor dependencia de los hijos, llevando a tener mayor control sobre sus vidas, sí,... pero ¿con qué consecuencias?.

¿Qué hay detrás de las actitudes tóxicas?.

Puede que nos llame la atención, pero detrás del comportamiento tóxico, está el amor. Ahora bien, todos sabemos que a la hora de hablar del amor, existen dos caras de una misma moneda: está esa dimensión capaz de propiciar el crecimiento personal de la persona, ya sea a  nivel de pareja o a nivel familiar, y a su vez, está también ese lado más tóxico donde se ejerce un amor egoísta e interesado, a veces hasta asfixiante, que puede ser completamente destructivo.
Lo preocupante, es que los familiares que despliegan las artimañas de la toxicidad, lo hacen hacia criaturas que están en pleno proceso de maduración personal, ahí donde debe asentarse su personalidad, su autoestima… Todo ello, irá esculpiendo en ellos grandes vacíos, grandes inseguridades en ocasiones insalvables.
Veamos ahora qué dimensiones psicológicas que se observan en las actitudes tóxicas:

1. Personalidad insegura.

En ocasiones, suele esconderse una clara falta de autoestima y autosuficiencia que obliga a ver en los hijos “esa tabla de salvación” a la cual modelar y controlar para tener siempre al lado, para que cubran las carencias del adulto.
El ver por ejemplo que los hijos empiezan a ser autónomos, que ya no nos necesitan tanto y que poco a poco son capaces de hacer su vida, supone para las personas con actitudes tóxicas una gran ansiedad, puesto que temen ante todo quedarse solas. De ahí que sean capaces de desplegar “hábiles artimañas”, para seguir teniéndoles cerca e incluso justificarles que debe ser así, y un modo de hacerlo es proyectando en los niños desde el inicio su misma falta de autoestima, y su misma inseguridad.

2. Obsesión por el control.

La necesidad por tener controlado cada aspecto de sus vidas, hace que acaben haciendo lo mismo en la vida de sus hijos. No son capaces de ver los límites. Para estas personas, control es sinónimo de seguridad, de algo inmanente que no cambia, y lo que no cambia es bueno porque les hace sentir bien.
Lo complicado de esta dimensión es que suelen ejercer el control pensando que con ello, hacen el bien y que así demuestran amor por los demás. “Yo te hago la vida fácil controlando tus cosas para que seas feliz”, “Yo sólo quiero lo mejor para ti, y por ello evito que puedas equivocarte”…
El control llevado a cabo desde la justificación del cariño, es el peor acto de la sobreprotección. Impedimos con ello que los niños sean autónomos, capaces y valientes. Y aún más, que aprendan de sus errores.

3. La proyección de los deseos incumplidos.

“Quiero que consigas lo que yo no tuve“, “No quiero que caigas en mis mismos errores”, “Quiero que llegues a ser aquello que yo no puede conseguir”.
En ocasiones las personas con actitudes tóxicas proyectan en sus hijos los deseos incumplidos de su propio pasado, sin preguntar siquiera qué es lo que ellos desean, sin darles opción a elegir, pensando que con ello, les demuestran un amor incondicional, cuando en realidad, es un falso amor. Un amor interesado.

¿Cómo enfrentarnos a una persona con actitudes "tóxicas"?.

Dirigido a los hijos:
  1. – Sé consciente de que debes romper el ciclo de la toxicidad. Has vivido durante mucho tiempo dentro de él, sabes las heridas que te ha dejado, sin embargo, ahora ya comprendes que necesitas abrir tus alas para ser tú mismo. Para ser feliz. Te va a costar, pero debes empezar a decir “No”, a poner en voz alta tus necesidades y a alzar tus propios muros, ésos por los que nadie debe pasar.
  2. Es tu familia, los quieres y sabes que romper ese ciclo de toxicidad puede causar algún daño. En ocasiones, decir la verdad de lo que uno siente hace daño a los demás, pero es una necesidad vital. Se trata sólo de marcar límites y dejar claro lo que permites o lo que no. No deseas causar daño alguno, debes dejarlo claro, al igual que debe quedar constancia de que tampoco tú quieres ser herido/a nunca más.
  3. Reconoce la manipulación. Hay veces que es tan sutil, que no nos damos cuenta, así que atiende cualquier palabra, cualquier comportamiento. Y sobre todo, no caigas en las redes de la “victimización”, puesto que es un recurso fácil al cual suelen recurrir las personas con actitudes tóxicas. Alzarse como las más dolidas, las más heridas, cuando en realidad, al que han hecho daño es a ti. Tenlo siempre en cuenta.

Dirigido a nosotros mismos como padres/madres y familiares educadores:
  1. - Escuchemos a nuestros hijos, observemos sus ansias naturales de ir construyendo su propia autonomía para llevar un día las riendas de su vida al 100% sin dependencia alguna. Ellos nos están dando pistas constantemnete de lo que necesitan y es realmente bueno PARA ELLOS.
  2. - Practiquemos la reflexión, análisis autocrítico de nuestras conductas y actitudes. No confundamos el amor a nuestros hijos con la sobreprotección excesiva; evitemos asfixiar sus intentos por ser ellos mismos cuando esas ansias son nobles, lícitas y les irán capacitando cada vez más a ser responsables de sí mismos y, por lo tanto, con mayores cotas de libertad, armonía consigo mismos y con su entorno.
  3. Nunca creamos que "es tarde" para desandar lo mal andado. Somos seres vivos, dinámicos, capaces de evolucionar, rectificar y también de pedir perdón con humildad en el momento en que sea necesario (así es como les enseñamos a ellos también a saber reconocer sus errores; no somos héroes de tebeo ni de película).
ARTÍCULOS RELACIONADOS:
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
Aunque en algunos escritos se hable de "personas tóxicas" en realidad éstas no existen; sólo existen actitudes o acciones que son tóxicas. La persona es siempre, SIEMPRE, mucho más que todas sus apariencias, acciones, actitudes, costumbres,... es un ser dinámico y por lo tanto siempre en camino, siempre cambiante y capaz de construirse y reconstruirse a sí misma. Dicho esto:
  • ¿Hay algo de lo expuesto en este artículo y en los "relacionados" que nos hacen pensar que podemos tener alguna actitud "tóxica"?. ¿En qué nos vemos reflejados nosotros, padres y madres de nuestros hijos?.
  • ¿Qué efectos observamos en nuestros hijos que pueden indicar que esta toxicidad les está haciendo efecto?.
  • Si es ése el caso ¿cómo podríamos desandar lo mal andado y/o continuar el camino pero con actitudes completamente sanas?.
  • Si no es el caso ¿qué diríamos a los padres y madres preocupados por esta cuestión y quieran rectificar su conducta?, ¿cómo hacer para transformar la actitud tóxica en otra no-tóxica sin dejar de amar y prestar la atención que nuestros hijos necesitan?.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Niños hiperregalados


¿Qué les pareció el vídeo?. ¿Hay algo en él que nos resulte familiar o muy familiar?. Si es así... este artículo les interesa.

No pocos padres y madres se quejan de que sus hijos son unos "rebeldes sin causa", desagradecidos,... son unos malcriados. Cuando observan el modo déspota en que a veces son tratados por sus hijos no lo pueden soportar:
"Si yo hubiera tenido con mis padres un comportamiento 10 veces menos grave que el que tienen mis hijos conmigo... aún así mi padre me hubiera girado la cara de un tortazo; ¡vamos! que ni siquiera se me hubiera ocurrido a mí actuar de eso modo. ¿Por qué se comportan así con lo bien que nos portamos mi mujer y yo con ellos?".
Así contaba un padre cuando le comentaba ciertas conductas de su hijo en el colegio y le sugería que buscaran la manera de que se habituara en el hogar a "respetar las normas" (el niño aseguraba que en su casa él no necesitaba ocuparse de nada, que ya lo hacían todo papá y mamá y que a él no le iba a faltar de nada, así que le daba igual todo lo que le dijéramos los maestros/as).

Causas.

Esta tendencia de niños inconformes se conoce como ‘síndrome del niño hiperregalado’, un fenómeno común en familias con padres ausentes o que creen que "cuanto más acudan a todas las llamadas de sus hijos, cuanto más satisfagan cada petición y al instante,... mejor atendidos estarán esos hijos.
Algunos incluso llegan a pensar que "ésa es la manera más concreta de expresar el amor que sienten por sus hijos". Y otros... suelen acordarse de cuando eran pequeños y de las penurias y privaciones que pasaron y dicen:
"Mis hijos no pasarán por todo aquello. Si de mí depende a ellos no les va a faltar de nada, nunca".
Por muy inofensivas y ciertamente justificadas que parezcan estas respuestas de los padres a los hijos, esto puede representar graves consecuencias. Las cosas materiales sin nosotros son como un vehículo sin motor ni conductor.

Efectos.

Según expertos, no son pocos ni de poca importancia los efectos que produce una educación basada en atiborrar de cosas, regalos y caprichos a los hijos:
  1. Al alcanzar su madurez, serán adultos poco creativos, frustrados y dependientes.
  2. Enseñar a los menores a relacionar regalos, videojuegos y objetos con la felicidad, es educar menores insensibles e insatisfechos, quienes además podrán desarrollar signos severos de depresión a edad temprana.
  3. Un pequeño rodeado de juguetes, no desarrolla su capacidad imaginativa; mientras que uno con menos distracciones materiales se ve en situaciones que potencian su creatividad y su habilidad para resolver problemas.
  4. ...
Pautas a seguir.

Aunque a veces nos sintamos manipulados por ‘pataletas’ y lágrimas que suplican por objetos, no es necesario considerar que somos los peores padres si no complacemos sus caprichos.
No es fácil romper con la dinámica "pataleta-->demanda satisfecha", máxime si esa costumbre lleva tiempo en marcha y nunca nos hemos atrevido a romperla. Sin embargo, cuanto antes le pongamos punto final... mejor.
Al principio costará y no poco y con toda probabilidad sufriremos lo nuestro pero si queremos que esta nueva respuesta deje atrás la anterior hemos de mantenernos firmes y muy claros en nuestros criterios.
Cuanta mayor seguridad vean nuestros hijos en nuestra respuesta... con mayor facilidad se adaptarán al cambio. Lo peor que podemos hacer es ir dando tumbos: a veces ceder, otras no, y sin criterio que justifique esas diferencias en nuestras respuestas.
Sobra decir que en esto padre y madre tendremos que ir al unísono puesto que si uno de los dos -u otros miembros de la familia- van en sentido contrario... lo echaremos todo a perder o, como mínimo, haremos el camino muchísimo más costoso, con muchos altibajos, inestabilidad y enorme desgaste.
Preguntémonos qué necesitan los hijos, qué es lo que siempre les va a durar, qué van a necesitar en sus vidas para orientarlas adecuadamente, qué les permitirá manejarse con criterios propios, qué necesitan de nosotros realmente. Si lo hacemos... con toda seguridad nos daremos cuenta de que "son otras las maneras de responderles, otras las maneras de relacionarnos entre nosotros -la pareja- y también con los hijos".

Los hijos necesitan de nosotros.

Me contaba una profesora hace unos días, preparando el "día de la madre", que propuso a sus alumnos/as que "nombraran todas las cosas que sus mamás hacían por ellos, para bien de ellos". Su objetivo era "hacerles caer en la cuenta de todo el bien que reciben cada día y ante el cual debieran ser más agradecidos y valorar el esfuerzo que los padres hacen cada día para que ellos estén bien".
Durante la exposición y sobre todo en la parte final de la dinámica la profesora fue detectando con claridad lo que para los niños/as era lo que más valoraban y lo que más echaban de menos: le daban mucha importancia a los momentos en que los padres estaban con ellos, jugaban con ellos, les contaban sus cosas y escuchaban, las muestras de cariño (besos, abrazos,...),... y quienes no podían contar estas cosas echaban de menos no los juguetes, maquinitas ni demás sino todo eso que los demás habían destacado como positivo.
Lo que verdaderamente quieren los pequeños es más y mejor tiempo al lado de sus padres. No necesitan que les atiborremos de cosas, regalos y pasatiempos; sólo necesitan de nosotros.

Cómo hacer.

No hay recetas: cada familia conoce mejor que nadie sus propias circunstancias, sus posibilidades, limitaciones y tiene en sus manos todos los inéditos viables para desandar lo mal andado y emprender los caminos que le conducirán a los objetivos que pueda marcarse al respecto.
No obstante, sí hay algunas orientaciones generales que pueden venir bien a todos y que cada cual adaptará a su realidad concreta:
  1. Partir de lo que padres e hijos necesitamos -lo que necesitamos de verdad- para nosotros mismos y también en nuestras relaciones. Para ello es preciso conocer bien este punto de partida.
  2. Trazarnos unos objetivos alcanzables, que podamos revisar y evaluar, concretos,... y plantearnos acciones, maneras de alcanzar esos objetivos.
  3. Entre otros medios, es necesario buscar tiempos específicos para ESTAR con nuestros hijos y que estos tiempos sean de calidad (por eso decíamos "ESTAR", con mayúsculas).
  4. También la coherencia con nuestro discurso teórico: no pretendamos que los hijos valoren más las relaciones humanas directas que lo cibernético si nos ven constantemente enganchados al móvil, a las redes sociales, al ordenador,... La mejor predicación es el ejemplo.
  5. Establezcamos espacios de encuentro familiar sin maquinitas por en medio: una salida al campo, a la playa,... todos juntos; o una marcha de senderismo. Lo interesante de actividades como éstas es que ello nos llevará a estar horas seguidas juntos y favorecerá la comunicación, la apreciación de lo simple y sencillo, la sensibilidad hacia la belleza del medio natural y de nuestra propia presencia.
  6. ...
No llenemos nuestras vidas y las de nuestros hijos de cachivaches, llenémoslas de vida, vida compartida.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
Empezando por la pareja:
  1. Haga cada uno una autovaloración crítica de sí mismo y de su relación con las cosas y las personas: ¿a qué o a quién o quiénes dedico mi tiempo libre?, ¿qué proporción de ese tiempo libre dedico a mi pareja y a los hijos?, ¿qué calidad -del 0 al 10- le doy a ese tiempo compartido?.
  2. Luego una valoración del modo de proceder de la pareja teniendo en cuenta esas mismas preguntas.
  3. Contrastemos nuestra autovaloración con el punto de vista de la pareja, dialoguemos al respecto y hallemos unas conclusiones que satisfagan a ambos.
En diálogo con nuestros hijos:
  1. ¿Qué esperan o quieren nuestros hijos de nosotros los padres?.
  2. ¿Qué piensan de los juguetes y regalos que les damos?.
  3. Si tuvieran que elegir entre "todos sus juguetes y regalos" y "una mayor y mejor relación con los padres" ¿qué elegirían y por qué elegirían eso?.
  4. ¿Qué sugerencias nos plantean para mejorar nuestra relación con ellos y para que unos y otros podamos ser más felices?.
  5. ¿Qué vamos a poner en práctica a partir de ahora para que lo que deseamos de verdad se empiece a hacer realidad?. ¿Cómo lo vamos a conseguir?.

martes, 8 de noviembre de 2016

Comprender y acompañar la adolescencia

(El artículo que exponemos a continuación está tomado de: http://psicodiagnosis.es/areageneral/ciclo-evolutivo/orientaciones-para-padres-de-adolescentes/index.php y es una sugerencia de un lector que nos lo envió para ser publicado aunque en su mensaje no figuraba dicha fuente.
Sugerimos a nuestros lectores que siempre que quieran hacernos llegar cualquier artículo que deseen ver publicado en este espacio "no olviden nunca citar la fuente de donde lo tomaron"; es el mínimo de respeto y reconocimiento que se les debe a los autores de dichos trabajos).

Resulta frecuente que nos cueste comprender qué sucede en ese período a partir de los 12 o 13 años cuando de repente nuestro hijo o hija pierde interés por estar con nosotros, ya no nos comenta de forma tan fluida sus propias vivencias cotidianas y parece mostrar un cierto desapego hacia los valores que le hemos ido enseñando.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Todos fuimos adolescentes

Tener un hijo o una hija adolescente en casa puede llegar a resultar un auténtico reto, un ponerse a prueba la paciencia y los nervios, es poner a trabajar la capacidad de educar, la coherencia, entre otras muchas cosas.

No deseo a nadie verse en el trance de tener que lidiar con un, o una, adolescente y no contar con recursos personales suficientes para salir exitoso de dicha confrontación, discusión o, por decirlo suavemente, intercambio de pareceres.
Muchos conservan rasgos y comportamientos inmaduros e infantiles incluso. Ni nosotros somos ellos ni ellos nosotros, por mucho que se quieran medir adolescentes y adultos entre sí.

jueves, 27 de octubre de 2016

9 estrategias para enseñar a escuchar

"¡Este niño no escucha!". ¿Cuántas veces has oído o dicho esto?. Seguro que muchas. Puede que más de una vez te lo dijeran a ti de pequeño.

Es difícil no tomarse como algo personal el hecho de que un niño no nos escuche, y considerarlo como una falta de respeto. Y resulta tentador elevar el volumen y gritarle para decirle las cosas, incluso para amenazarle si persiste en su actitud.
Conseguir que un niño escuche no es cuestión de hablar más alto, ni de amenazarle para conseguir su atención.
De hecho, el problema de muchos niños es que no se dan cuenta de que alguien se está dirigiendo a ellos.

viernes, 21 de octubre de 2016

Secuelas de la sobreprotección

No debemos confundir proteger con sobreproteger. La protección hacia nuestros hijos es vital para ellos. Cuando son pequeños nos necesitan y dependen de nosotros para casi todo.
Todos los animales, por instinto, protegen y cuidan de sus crías durante un tiempo determinado, de manera que cuando la cría ya puede valerse por sí misma, comienza su andadura en el mundo en solitario, desprendiéndose de sus padres.

Concepto de "sobreprotección".

En el caso de los humanos, esta protección es más prolongada en el tiempo y no sólo eso, en muchas ocasiones, esta protección, que en principio servía para cuidar de nuestros hijos y mantenerlos seguros, puede convertirse en algo realmente dañino para su salud mental. Hablamos entonces de la sobreprotección.

sábado, 15 de octubre de 2016

Ideas para "perder" el tiempo con los hijos

El Papa Francisco publicó el martes 27 de octubre de 2015 un tuit animando a los padres a "perder el tiempo" con sus hijos.
El mensaje, que reincide en un tema que Francisco ha mencionado a menudo, pregunta: Padres: ¿saben “perder el tiempo” con sus hijos?. Es una de las cosas más importantes que pueden hacer todos los días”.

Otras veces que el Papa lo mencionó.

domingo, 9 de octubre de 2016

Educar, tarea de los padres y madres

El Papa Francisco ha aludido repetidas veces a las "relaciones familiares": relación de pareja, relación padres-hijos, relación familia-resto de la comunidad humana,....
En el artículo que hoy publicamos recogemos algunas de sus insistencias que vienen muy bien a la realidad de las familias y que tenidas con toda seguridad nos ayudarán en nuestra labor cotidiana de educar a los hijos.

"Queridos hermanos y hermanas:

lunes, 3 de octubre de 2016

¿Qué tienen en común las parejas duraderas?

No existe una receta universal para hacer que el amor perdure. No se requieren estudios profundos en psicología, ni realizar proezas románticas de película, pero sí es posible aseverar que existe un “ingrediente” fundamental: estar pendiente de lo que nuestra pareja necesita, como así también de nuestras propias necesidades.
John Gottman, conocido en los Estados Unidos por ser capaz de “predecir” si una pareja se divorciará con tan sólo escucharlos hablar por 5 minutos, ha dedicado toda su vida a investigar en qué se basa el éxito de algunos matrimonios y ha logrado identificar 5 cualidades básicas de los más duraderos.

martes, 27 de septiembre de 2016

Factores para espabilar

Cuando comenzamos una relación, al principio todo es amor, pasión y ganas de compartir momentos juntos. Ganas de descubrir al otro porque tenemos la sensación de que cuanto más sabemos, más nos gusta. Es una especie de caramelo de misterio que nos causa una gran satisfacción, que aderezada con el contacto físico se trasforma en algo extraordinariamente placentero y emocionante.
Sin embargo, el tiempo da paso a la rutina, al "descubrimiento" de los defectos… a la necesidad de hacer un ajuste real en las vidas de las dos personas que conforman la pareja para que ésta pueda seguir adelante.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Crisis de los 40

Se están rompiendo muchos matrimonios sin motivos serios. Parece que lo que manda en el matrimonio son los sentimientos, los caprichos, la inmadurez, la falta clara de optar por un compromiso serio y duradero. Y hay un dato importante que no se suele tener en cuenta: la llamada crisis de los 40, que todo el mundo suele pasar como imperativo psicológico. Y esa crisis impuesta por la naturaleza tiene remedio. Sobre eso hablamos.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Obstáculos para la vida matrimonial

Son muchos los obstáculos en la vida cotidiana del amor conyugal, y que rompen o pueden romper la unidad de la pareja. Analizamos estas dificultades, recordando que la belleza del matrimonio está justamente en el hecho de conseguir hacer vencer el amor sobre las diferencias personales de cada uno.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Educar en la fe

Desde que nacen nuestros hijos, desde el momento de su concepción habría que decir, mantenemos una atención constante sobre ellos y nos ocupamos de que todas sus necesidades estén debidamente cubiertas, que nada de lo esencial les falte: alimentación adecuada, cuidados de su salud y atención médica a la mínima irregularidad detectada; le procuramos los medios necesarios para estimular todas sus potencialidades, promovemos su adecuada interacción con el medio, le animamos a disfrutar de todos aquellos espacios naturales y sociales en los que nos movamos;... tenemos muy claro que todo ello redundará en su adecuado desarrollo personal.
A medida que va creciendo va tomando también contacto con otros aprendizajes: unos son académicos, otros tienen que ver con las habilidades sociales para una mejor convivencia con otras personas, también con sus iguales, etc...