martes, 17 de abril de 2018

Nuggets de pollo

Hace unos años estuvo circulando por internet un vídeo que afirmaba que los nuggets de pollo de McDonald’s se elaboraban a partir de una pasta rosa y pegajosa parecida a las nubes de golosina que se hacía con entrañas, cartílago, tendones y otros desechos del pollo.
En realidad se trataba de un bulo, de una de tantas noticias falsas que se vuelven virales en internet.
Lo cierto es que unos periodistas pudieron entrar en las fábricas de nuggets de McDonald’s y comprobaron que seguían un correcto proceso de elaboración a partir de pechugas de pollo.
Se troceaban y condimentaban las pechugas y posteriormente se mezclaban con la piel del ave. Por último, se les daba forma con cuatro moldes diferentes (forma de hueso, pelota, bota y campana) para acabar rebozadas en dos capas de pan rallado.
Este proceso de elaboración no tiene nada de repulsivo. La piel de pollo se come; a mucha gente le encanta.

¿De dónde proceden los pollos?.

Lo que la historia no cuenta es de dónde proceden los pollos que se utilizan para elaborar los nuggets. Cómo se crían, cómo se alimentan.
Y lo peor es que nadie tiene ningún interés en saberlo; les da exactamente igual.
De los numerosos periodistas que han investigado los nuggets, hasta donde yo sé ninguno ha planteado jamás esa pregunta, lo cual demuestra una vez más que vivimos en una época de oscurantismo poco vista antes en la historia.

¿De verdad estamos viviendo la época dorada del progreso?.

La omnipresencia de ordenadores a nuestro alrededor nos da la impresión de estar viviendo una época de triunfo de la ciencia y la razón.
Nos burlamos de nuestros antepasados, a quienes imaginamos ingenuos, crédulos y sumidos en supersticiones e ignorancia, mientras que nosotros nos consideramos objetivos e ilustrados.
Yo no viví en la Edad Media, pero está claro que entonces nadie le daba a sus pollos, vacas o corderos alimentos desnaturalizados, harinas hechas a partir de otros animales o piensos o soja transgénica, sino verdaderos alimentos. Y hoy, que creemos estar a años luz de aquella época, es con lo que los alimentamos, engañándonos a nosotros mismos, como si no pasara nada por cometer semejantes aberraciones.
Hoy la gente no se para a pensar que ha pasado con esos animales antes de que ellos se los coman. Aceptan comer carne y productos animales cuando no tienen ni la menor idea de quién los ha alimentado y con qué.
Y eso aun cuando es muy probable que la carne o el pescado de los platos precocinados proceda de países en vías de desarrollo con unos procesos de fabricación en los que la calidad es lo último de lo que se preocupa el productor.
Producir bien: “¡eso sí que no!”.
Aunque dicho productor quisiera hacer las cosas bien, no podría. Seleccionar una alimentación de calidad para sus animales incrementaría sus costes y daría lugar, en la práctica, a quedar excluido del mercado agroalimentario internacional.
Estos productos son importados por empresas de trading (comercialización) repartidas por toda Europa que les solicitan que hagan la entrega directamente en la fábrica de sus clientes, y que jamás ven la mercancía real. Los intermediarios se mueven en lo ficticio y lo virtual.
Su principal objetivo es de tipo económico. Pueden hacer competir entre sí a miles de productores de todo el mundo; por tanto, la presión para reducir aún más sus costes es máxima, lo que pasa necesariamente por una peor alimentación del animal, puesto que la alimentación es la principal partida de gasto.
Los productores, a su vez, tratarán de encontrar alimentos capaces de engordar cuanto más mejor a los animales a un precio cuanto más bajo mejor, sin importar el estado de salud con el que llegan al matadero.

¿Dónde están los consumidores responsables?.

Lo malo es que todo eso llega luego a los lineales del supermercado por donde desfilan consumidores empujando un carrito, los cuales dedicarán menos de 10 segundos a estudiar la etiqueta de lo que están comprando, eso si es que se molestan en leerla.
Su decisión de compra viene dictada antes que nada por la publicidad que han visto en televisión, y por el precio del producto en la tienda. Y las marcas ya se encargan de hacer todo lo posible para que los consumidores nunca lleguen a asociar las marranadas que se utilizan para alimentar a los animales con las enfermedades graves que esos propios consumidores sufren después de años de consumo, desde cáncer a depresión pasando por diabetes, artrosis y alzhéimer.
Pero, como es evidente, la realidad es que no hay magia que valga.
Si el animal ha recibido medicamentos, hormonas, antibióticos u organismos modificados genéticamente (OMGs); si le han alimentado con harinas animales y soja transgénica y si ha bebido agua contaminada por metales pesados, todo eso se lo encontrará usted en el plato.
Y por supuesto que nada de esto jamás se ve a simple vista. Incluso al probarlo es difícil detectarlo, incluso en según qué casos imposible.
Y cuando usted consume carne, leche o huevos procedentes de un animal que ha sido alimentado de esta forma, todas estas sustancias se acumularán en su cuerpo, dentro de sus propios órganos. Y en las mujeres embarazadas, las toxinas pasan al feto.

Ceguera colectiva.

Pero la gente hace como que no se entera. Los propios médicos, que se ven obligados a tratar a un paciente tras otro, no pueden dedicar el tiempo suficiente a sentar las bases de una educación en materia de nutrición.
Nos comportamos como si las autoridades sanitarias se ocuparan de todo por nosotros, impidiendo la comercialización de productos que son perjudiciales para la salud. Sin embargo, estamos viendo que, por otro lado, fracasan estrepitosamente en su labor, puesto que se ha producido un avance vertiginoso de enfermedades provocadas por la comida basura y del número de obesos en las calles.
Pero en el fondo, reconozcámoslo, compartimos una tremenda mala conciencia colectiva con respecto a nuestra alimentación.
Todos intuimos que no puede ser normal que un producto tan procesado como los nuggets de pollo cueste menos, por kilo, que el pollo en sí.
Pero nos hemos vuelto esclavos de nuestro absurdo sistema de valores que quiere que uno no se sienta integrado y a gusto en su época si no posee montones de gadgets inútiles, sin importar que para ello tenga que reducir continuamente el presupuesto dedicado a la alimentación.

Una terrible decisión.

En los países en vías de desarrollo, la alimentación siempre representa la mayor parte del presupuesto. Eso mismo ocurría en Europa hasta la Segunda Guerra Mundial.
Pero en nuestro caso, como por arte de magia, la parte dedicada a la alimentación lleva 50 años disminuyendo hasta el punto de que hoy en día en nuestro país no representa más que el 14,6% del gasto total familiar en los hogares, según los últimos datos oficiales.
La gente sencillamente ha decidido, más o menos de forma voluntaria y en cualquier caso influida por la comercialización masiva, adquirir productos de ocio y objetos que no tenía antes reduciendo para ello la parte dedicada a comida dentro de su presupuesto total.

Cuarenta años de rápido deterioro.

En los años 60 y 70, las frutas y verduras, la carne y el pescado, los huevos y el queso empezaron a perder sabor.
Los 80 fueron los años en los que los alimentos perdieron también su textura: aparecieron tomates, melocotones y albaricoques duros como piedras que podían seguir intactos durante semanas sin llegar nunca a madurar de verdad o pasando directamente de la fase “verde” a la fase “podrido”.
A pesar de los intentos desesperados de algunos activistas de los productos orgánicos adelantados a su tiempo, el movimiento se aceleró en los años 90.
En lugar de exigir el regreso de los alimentos de verdad sanos y naturales, la inmensa mayoría de la población encontró una “solución” para la carencia de “buen sabor” de los alimentos, decantándose por alimentos industriales altamente transformados: patatas fritas, galletas, comida congelada, conservas, helados, caramelos, bombones y bebidas azucaradas.
Sólo algunas personas mayores han seguido conservando sus huertos, en el campo, o simplemente invirtiendo tiempo en cocinar mientras las masas se lanzan sobre los platos preparados y la comida rápida.

La aparición de la alquimia alimentaria.

Los fabricantes se anticiparon a este movimiento introduciendo sin cesar nuevos productos alimentarios, jamás vistos antes, elaborados a partir de harinas refinadas y empobrecidas, grasas cocidas de mala calidad, azúcar, sal y aromas artificiales.
Para hacérselos atractivos a los consumidores se basan en ocasiones en recetas antiguas y cultivan a través del packaging (envase) una imagen falsa de elaboración artesanal (no hay más que ver cómo los alimentos industriales usan las palabras “artesano”, “casero” o “100% natural” como recurso publicitario). Esta evolución materializó el aumento de la cantidad de azúcar que se consumía en la alimentación con la consiguiente aparición, en apenas unos años, de entre un 40 y un 50% de adultos con sobrepeso u obesos y de unos efectos especialmente dramáticos en los niños y adolescentes, que empezaron a sufrir diabetes tipo 2, una enfermedad que en los años 80 sólo afectaba a los jóvenes en contadas ocasiones.
Se desarrolló una industria gigante dedicada en exclusiva a producir aromas alimenticios. Su objetivo: engañar los sentidos de los consumidores. Darles la sensación de que siguen comiendo frambuesa cuando en lo que comen no hay nada de frambuesa, o que están saboreando un pollo asado como los de antes cuando ya sólo quedan aves enfermas que se mantienen vivas de forma artificial a base de antibióticos.

Las despreciables técnicas de marketing.

Más importante aún que la industria de los aromas y conservantes ha sido el triunfo del marketing, que ha tenido como objetivo prioritario a los niños, los cuales no disponen de medios psicológicos para defenderse.
Hoy en día la publicidad engañosa les incita de una manera totalmente traicionera a darse atracones de golosinas que se les ofrecen como la llave para tener una vida feliz, llena de alegría y diversión.
En los anuncios de los famosos huevos de chocolate, por ejemplo, que se emiten en medio de las series de dibujos animados, se suele ver a familias perfectas jugando y riendo juntos, compartiendo la escena con un personaje con forma de huevo.
Estos mensajes por supuesto que conquistan a los niños que lo escuchan, a quienes les entran unas ganas tremendas de comerse ellos también esos huevos de chocolate que parecen traer tanta felicidad a las familias.
Millones de años de evolución nos han programado desde el punto de vista biológico para buscar azúcar. Pero hacerles creer además que comerse esas chocolatinas les permitirá jugar felizmente en familia cuando en realidad están, puede que desde hace unas cuantas horas, tirados en el sofá, con actitud pasiva y solos me parece de una gran falta de ética.

Y dejamos que ocurra…

¿Se está invirtiendo esta tendencia gracias a la moda de lo orgánico, la defensa del medio ambiente y el resurgimiento de lo “natural” dentro de las preocupaciones de la gente?.
Déjeme que lo ponga en duda. Algunos consumidores afortunadamente cada vez están más concienciados con la nutrición y su influencia en la salud, pero para muchos otros no es más que una moda más, otra forma de consumo, en este caso lo saludable, lo verde, lo healthy.
Hace unas décadas la gran ambición de las familias era comprarse un coche, después una televisión, y a partir de ese momento se entró en una vorágine consumista a la que siguieron las videoconsolas y los smartphone. Ahora que cualquiera tiene un smartphone, todo el mundo siente la necesidad de renovarlo cada año, y ahora lo que quiere es tener un dron. Y en la cartera ya no nos queda dinero para comprar comida de calidad y tenemos todavía menos tiempo para ocuparnos del huerto o hasta para cocinar.
Que todo esto no nos impida seguir dirigiendo la mirada hacia la tierra para contemplar las maravillas de las plantas, así como levantando la vista hacia la majestuosidad de esos árboles enormes que continuarán, eternamente, ofreciéndonos todo su esplendor.

¡A su salud!.
Luis Miguel Oliveiras
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Fuentes empleadas por el autor:
  1. This Is What Chicken McNuggets Are Made Of, According To McDonald's.
  2. Encuesta de Presupuestos Familiares Año 2016 . Instituto Nacional de Estadística (INE). 27 de junio de 2017 EPF - AÑO 2016. *

sábado, 14 de abril de 2018

7 trucos para ahorrar tiempo en la cocina

En internet se pueden encontrar toda clase de trucos para ahorrar tiempo en la cocina, ya que gente muy ingeniosa da a conocer sus secretos.

He recopilado siete de los mejores trucos que he encontrado. Aquí los tiene:

1.- Cortar 20 tomates cherry en 5 segundos:

  1. Coloque los tomates cherry en un plato y tápelos con otro plato.
  2. Y ahora deslice un cuchillo largo de sierra horizontalmente entre los dos platos para cortar los 20 tomates de una sola pasada.
Aquí tiene la demostración.

2.- Separar la yema de la clara muy fácilmente:
Hay algo bastante estresante al cocinar y es cuando hay que separar las yemas de las claras de los huevos; sobre todo cuando la receta puntualiza: “que no se mezclen en ningún caso la yema y la clara”. Y es entonces cuando nos ponemos a hacer pasar torpemente la yema de una cáscara a otra, siempre a punto de quedarse enganchada en el filo de la cáscara.
Para dejarse de malabarismos, haga lo siguiente:

  1. Casque uno o varios huevos en un plato.
  2. Consiga una botella de plástico vacía y quítele el tapón.
  3. Dirija el cuello de la botella hacia la yema que desea separar. Presione con la mano la botella y suelte después para crear una succión que aspirará la yema hacia el interior de la botella sin peligro de que se rompa.
  4. Puede llenar la botella con varias yemas al mismo tiempo.
  5. Suéltelas después donde desee.
Aquí tiene la demostración.

3.- Sandía para compartir:
La sandía está deliciosa, pero al comerla uno se pone perdido en un momento.
Esto es lo que tiene que hacer cuando la vayan a comer entre varios:

  1. Parta la sandía en dos y coloque una de las mitades sobre un plato para cortarla en rodajas como un tomate.
  2. Mantenga todas las rodajas pegadas unas a otras y córtelas en perpendicular de la misma manera. No las separe. Desde encima parecerá una media sandía cortada en cuadraditos.
  3. Cada invitado podrá servirse entonces una porción de sandía sin derrumbar el resto de la estructura. Además, se come más fácilmente, sin que gotee por los extremos.
Un consejo extra: un truco para comer la sandía en rodajas sin mancharse es recortar los bordes de la corteza menos en su parte central, por donde se sujetará la rodaja. Es decir, la rodaja quedará en forma de una especie de rombo, con una base de corteza para sujetarla. De esta forma podrá comerse la rodaja con la mano sin que la corteza le toque las mejillas.

4.- Aguacates, mangos y kiwis: el método definitivo para pelarlos:
Si alguna vez ha pelado un mango o un kiwi sabe lo complicado que puede llegar a resultar. Con un cuchillo lo habitual es que la piel se acabe rompiendo, y con un pelador tampoco resulta nada fácil hacerlo.
En el caso del aguacate, la carne se desprende con demasiada facilidad, por lo que resulta imposible conseguir un aguacate intacto.
Esta es la técnica definitiva:

  1. Parta el mango, kiwi o aguacate por la mitad. Prepare un vaso de tamaño grande. Coloque el extremo de la fruta en el borde del vaso con la carne hacia el interior y la piel hacia el exterior. Enganche la fruta en ese borde de manera que la carne se vaya separando.
  2. Ya verá, ¡es magia!. El borde del vaso se amolda de forma natural a la forma de la fruta, por lo que podrá despegar la carne más pegada a la piel sin desperdiciar ni un trozo.
Aquí tiene la demostración.

5.- Cortar una tarta para que se conserve varios días:
Cuando nos ponen delante una tarta redonda, nos resulta tentador cortarla como si fuera un queso camembert, en triángulos que parten del centro de la tarta. Esto implica varios inconvenientes:
1º)- Si la tarta es gruesa, los trozos son inestables. Nunca sabemos si es mejor servirlos de pie o tumbados.
2º)- Si la tarta no se termina, la parte interior que queda en contacto con el aire se seca muy rápido.
¿Solución?: Lo mejor es cortar las raciones en diámetro:

  1. Para ello, corte la tarta en dos en todo su grosor. Realice un segundo corte transversal, en paralelo al primero, con unos centímetros de separación.
  2. El primer gran trozo de la tarta sale justo del medio. Sírvalo y conviértalo en dos o tres raciones según el apetito que tengan los invitados. Junte las dos mitades de la tarta que quedan a los lados para conseguir un conjunto homogéneo.
  3. Vuelva a partir la tarta en dos, en perpendicular al primer corte. Realice un segundo corte paralelo para hacer más trozos como antes. Sirva las raciones y junte las dos mitades de la tarta.
Y así sucesivamente.
En cada fase irá obteniendo una tarta más o menos redonda pero cada vez más pequeña. El interior no queda expuesto al aire y se conserva mejor.
Este troceado fue presentado hace más de cien años por el matemático Francis Galton.

Aquí tiene la demostración.

6.- Saber si un aguacate está maduro (sin abrirlo):
Me va a decir: “Esto es muy fácil, ya conocemos la técnica. Sólo hay que palpar el aguacate y, si está ligeramente blando, entonces significa que está maduro”.
Pues no. Porque palpar el aguacate falla la mitad de las veces por las siguientes razones:
El aguacate maltratado. Antes de usted ya lo habrán palpado otros 15 clientes. Y a la fuerza, de tanto manoseo por parte de todo el que pasa por ahí, el aguacate se acaba ablandando. Puede que la carne parezca blandengue, ¡pero no estará más maduro que antes!.
Variedad de carne firme. Se puede hacer un mal diagnóstico debido a la variedad del aguacate. Puede tratarse de una variedad de carne firme, como el aguacate Hass (de piel gruesa, granulosa, de un color morado-violáceo cuando está maduro) o el Nabal de Israel (redondo, de piel lisa con vetas negras). Otras variedades de carne firme son Fuerte (en forma de pera, de piel fina y color verde oscuro) y Lula de las Antillas (en forma de pera, de piel lisa y color verde amarillento).
Una mala palpación. Usted cree que el aguacate todavía no ha madurado y en realidad ya se está pudriendo. Si hubiera palpado el aguacate por todas partes, habría notado uno o dos pequeños huecos en un lateral. Es raro que un aguacate madure de manera uniforme. Resultado: cuando lo abrimos convencidos de que está a punto, nos encontramos con unas manchas negras incomibles, si bien el resto todavía no está listo.

¿Qué hay que hacer?:

  1. El truco está en inspeccionar la parte que se encuentra debajo del pedúnculo del aguacate, el lugar en donde el tallo se encuentra con el fruto. Es la “mirilla” a través de la cual podemos inspeccionar la carne.
  2. Si queda un trozo de pedúnculo, hay que retirarlo. Si el agujero es verde claro, el aguacate no está maduro todavía. Si el agujero es amarillo, el aguacate está en el momento justo. Si el agujero es amarillo con unas manchitas negras, cómalo de inmediato. Y si el agujero es negro, demasiado tarde… ya ha empezado a pudrirse.
Aquí tiene la explicación en imágenes.

7.- Pelar el plátano en la dirección correcta; haga como los simios:
A todos nos han enseñado a pelar los plátanos por el tallo (la parte por la que está unido al racimo).
Muchas veces tenemos que apretar el plátano para abrir una rajita en un lado. A esas alturas el plátano ya ha quedado aplastado por la presión y hay que introducir entonces la uña en la rajita, algo que es imposible hacer con una sola mano.
Si alguna vez ha visto a un simio comiéndose un plátano, habrá observado que lo sujeta de otra manera y que consigue hacerlo incluso con una sola mano.

  1. Para hacer como él, sujete el plátano al revés (el tallo hacia abajo). Arranque el extremo negro, que en cualquier caso no pensaba comerse, y el plátano se abrirá con mucha más facilidad.
Aquí puede ver una demostración.

¡A su salud!.
Luis Miguel Oliveiras
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Fuentes empleadas por el autor:

miércoles, 11 de abril de 2018

Una planta que ayuda al hígado

Si su hígado pudiese hablar, tendría muchas cosas que decirle.
El hígado libra una batalla constante para mantenerle con buena salud.
Este órgano desempeña un trabajo monumental de transformación, regulación y depuración del organismo. Sintetiza proteínas a partir de los aminoácidos, el colesterol y las sales biliares, y también captura y transforma las sustancias tóxicas a las que usted se expone cuando come, bebe o simplemente respira.
Por ello, es fundamental mantenerlo en buen estado de funcionamiento.
¡Su hígado le está pidiendo a gritos una detoxificación!. Detrás de esta palabra se esconde una necesaria “limpieza general” del organismo. Y hay una planta africana que lleva milenios usándose y que va a convertirse en el mejor aliado de su hígado: el Desmodium adscendens.

El hígado transforma, regula y purifica.

El hígado es el órgano más grande, el más pesado y uno de los más complejos del cuerpo humano. Pesa cerca de 1,5 kg y contiene de 10 a 20 trillones de unidades celulares especializadas (conocidas como hepatonas) que intervienen en más de 500 funciones esenciales.
Con la ayuda de la vesícula biliar, desempeña un papel decisivo en la digestión y en la absorción de los nutrientes.
Permite especialmente la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K (solubles en materia grasa), pero también de oligoelementos como el hierro y el cobre, que puede almacenar en pequeñas cantidades. El hígado también contiene enzimas que permiten las miles de millones de reacciones químicas que tienen lugar en el organismo y en las células, y que son indispensables… ¡simplemente para vivir!.
El hígado también desempeña un papel importante en las funciones metabólicas más complejas del cuerpo humano. Por ejemplo, almacena la glucosa en forma de glucógeno y la lleva a la sangre en función de las necesidades del cuerpo. También convierte las grasas en energía.
Además, también actúa sobre las hormonas. Así, interviene en la conversión química de la hormona tiroidea, segrega la hormona IGF-1 -factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IDF-1)-, que favorece el crecimiento celular, y también fabrica el angiotensinógeno, que interviene en la cascada enzimática renina, angiotensina, aldosterona, para regular la tensión arterial. Por último, también elimina las hormonas cuando dejan de ser necesarias.
En definitiva, el hígado es el órgano clave para liberar al cuerpo de venenos y sustancias tóxicas.
Su hígado se comporta como una verdadera depuradora en miniatura de los desechos que se infiltran en el cuerpo (alcohol, contaminantes, productos de síntesis, metales pesados, medicamentos...), hayan sido ingeridos, inyectados, tocados o inhalados.
Trata de eliminar todas las sustancias químicas por medio de un sistema de enzimas muy eficaz que los toxicólogos llaman “el metabolismo de los xenobióticos”.
No hace falta decir que, en nuestro mundo moderno, ¡este órgano tiene más trabajo que nunca!.
Los procesos naturales de digestión, absorción y metabolización de nutrientes generan una serie de sustancias intermedias o finales que pueden considerarse toxinas y que, por tanto, deben ser eliminadas del organismo. Estos procesos que facilitan la eliminación de sustancias de desecho y toxinas acumuladas es lo que llamamos detoxificación. Pero no siempre funcionan correctamente. O se ven sobrepasados en periodos donde nos hemos excedido con la comida y el alcohol, poniendo a prueba a nuestro hígado, uno de los órganos que más interviene en estos procesos.
Las toxinas que se van acumulando en el organismo pueden tener dos procedencias:
Endógenas: se generan en las propias células a través de sus procesos metabólicos de obtención de energía y reparación.
Exógenas: sustancias como el alcohol, el tabaco, la contaminación ambiental, los restos de herbicidas y pesticidas en la comida, los medicamentos, los metales pesados o los aditivos añadidos a las comidas procesadas y envasadas.
El grado de toxicidad que acumula cada organismo depende del tiempo de exposición a estas sustancias, la cantidad, la naturaleza de las mismas o el mayor o menor grado de acumulación de cada individuo.
Piénselo por un momento, ¿desde cuánto que no se hace una limpieza general del organismo (si es que se la ha hecho alguna vez)?.

Es fundamental que proteja el hígado y lo cuide.

Aunque son varios los órganos que intervienen en los procesos de detoxificación -los riñones, el intestino, la piel- es el hígado el órgano con mayor implicación, ya que debe transformar previamente estas sustancias de desecho en compuestos más hidrosolubles antes de ser eliminados (por la orina, las heces, el sudor).
Cuando el hígado funciona en óptimas condiciones es capaz de limpiar el organismo correctamente y eliminar un número determinado de toxinas por lo que éstas no generan ningún efecto secundario, pero con el paso de los años y los excesos, el hígado ya no funciona al 100% de su capacidad y esas toxinas se van acumulando poco a poco, por lo que dañan a las estructuras y las células corporales impidiendo que ejerzan correctamente sus funciones.
La consecuencia es que las células presentan una menor capacidad para regenerarse, lo que a la larga se traduce en enfermedades crónicas de distinta índole.
Además, el hígado se destruye con facilidad: por sobreexposición a tóxicos (como el alcohol), virus (hepatitis C y B), anomalías genéticas, alteraciones metabólicas, cáncer... ¡El hígado tiene incontables enemigos!.
Estas enfermedades del hígado pueden manifestarse en varios síntomas, como pueden ser fatiga, problemas renales y sexuales, ictericia, aumento del volumen del abdomen o edemas.
Debido al papel crucial que desempeña el hígado para la salud, es fundamental que usted lo proteja con una alimentación y un modo de vida sanos.
En naturopatía, los terapeutas recomiendan curas regulares para revitalizar el hígado. Cada vez hay más investigadores que reconocen la necesidad de brindarle esa ayuda extra en los momentos en los que se le exige más.
Para conseguirlo, la fitoterapia ofrece numerosos remedios (como el diente de león, el rábano negro, la alcachofa salvaje o el cardo mariano), pero sólo uno puede presumir de ser considerado como “la planta del hígado” (aunque, sorprendentemente, es la menos conocida entre los no expertos): el Desmodium adscendens.

La planta del hígado.

El Desmodium adscendens crece en estado salvaje sobre todo en regiones del África ecuatorial, en lugares húmedos o a los pies de las palmeras aceiteras. Sus hojas se componen de tres foliolos ovalados de color verde bastante claro, y se utilizan desde hace milenios en la farmacopea tradicional de ciertas zonas de África, como Senegal, Ghana, Congo, Liberia y Costa de Marfil, donde llevan utilizando desde hace siglos las hojas y tallos de esta planta para tratar afecciones respiratorias y hepáticas.
A principios de la década de 1960, el médico francés Pierre Tubéry y su mujer, la doctora Anne-Marie Tubéry-Crauzes, ejercían la medicina en un dispensario fundado en Camerún por los Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (Charles de Foucauld).
Del ejercicio de la medicina en Camerún volvieron con un importante descubrimiento para la medicina universal. Y es que allí pudieron recoger el testimonio de varios europeos que se habían curado en pocas semanas tras sufrir hepatitis graves. Con la ayuda de un enfermero camerunés, identificaron la planta que usaban los curanderos tradicionales, que no era ni más ni menos que el Desmodium adscendens.
De vuelta a Europa empezaron a investigar sobre esta planta. El análisis de los principios activos dio muestras de una importante concentración en alcaloides (isovitexina, entre otros), saponinas, antocianinas y flavonoides.
Numerosos ensayos clínicos emprendidos en Francia, Inglaterra, Canadá y en algunos países del África ecuatorial confirmaron las propiedades de esta planta. Su capacidad para normalizar niveles elevados de enzimas del hígado, la acción relajante sobre las fibras musculares lisas, sus propiedades broncodilatadoras y también antihistamínicas han sido probadas.
Los diversos estudios llevados a cabo sitúan al desmodium como un gran aliado tanto para las disfunciones hepáticas más leves (necesidad de detoxificación, acción preventiva y protectora de las células hepáticas) hasta para los trastornos hepáticos más graves, como la hepatitis, la cirrosis, la quimioterapia aplicada al hígado, el alcoholismo crónico o el desequilibrio de las transaminasas, y ha demostrado ser seguro para la salud en las dosis estudiadas.
De inmediato, el remedio se erigió como el tratamiento natural más eficaz en la lucha contra los ataques que sufre el hígado, ya sean virales o químicos, sobre todo como consecuencia de una intoxicación alcohólica o medicamentosa.
Además, la práctica ha demostrado que esta planta, al proteger y reparar las células del hígado, ayuda a mantener el sistema inmune en buenas condiciones. Por ello, se utiliza a menudo como tratamiento en los cambios de estación para preparar mejor al cuerpo ante los rigores del invierno o los períodos de más calor.
Es una planta muy rica en nutrientes y principios activos que le proporcionan sus beneficios terapéuticos. Cabe destacar su aporte en alcaloides indólicos (unos 4 mg de tritamina por kg de planta), saponinas, ácidos grasos (linoleico, oleico, palmítico, linolénico…), aminoácidos en forma libre (ácido aspártico, glutamina, prolina…) y minerales (azufre, magnesio, potasio, fósforo…). ¡Una planta muy completa!.
Y gracias a esa riqueza en nutrientes, el desmodium ha demostrado una excelente capacidad antioxidante que ayuda a combatir el exceso de radicales libres, responsables de algunas de las enfermedades crónicas y degenerativas más frecuentes en la actualidad. Estudios más recientes sugieren incluso que los principios activos de esta planta podrían tener efectos antimicrobianos.

Cómo utilizar el Desmodium adscendens.

En otras ocasiones, al hablarle de algún producto, destaco el efecto combinado de varias plantas o extractos herbales para conseguir los mejores resultados. Pero en este caso es distinto. La acción del desmodium es tan potente que no necesita otros aliados para ayudarle a detoxificarse y cuidar la salud de su hígado.
Si usted quiere puede acudir a una herboristería y utilizar la planta para preparar sus propios remedios.
Pero si quiere usar el desmodium como cura para desengrasar, detoxificar y revitalizar el hígado, lo que le aconsejo es un producto a base de desmodium con una concentración en principios activos elevada y garantizada, pensado especialmente para ello y de la máxima calidad. Este producto es Desmo Forte, del laboratorio Supersmart.
Para obtenerlo se lleva a cabo un proceso en los que se utiliza material vegetal natural, en este caso hojas enteras de desmodium, y de ellas se extrae (con disolventes, agua o alcohol) sólo lo que más interesa, los principios activos, por lo que el resultado final, tras evaporar el disolvente, es una alta concentración. Por lo tanto, es una forma cómoda y completamente segura de lograr el efecto deseado.
El Desmodium adsendens es el ingrediente único de este preparado, obtenido de la hoja entera de la planta (que es la que tiene el mayor contenido de principios activos).
Y, en otro orden de cosas, también me encanta su presentación, en extracto líquido, muy recomendable para todo el mundo, pero en especial para aquellas personas a quienes les cueste tragar.
Un envase tiene 250 ml. Para detoxificar su organismo en sólo 15 días, le recomendamos una dosis diaria de 15 ml. Si quiere un efecto más a fondo, podrá prolongar el tratamiento durante más tiempo.
Si quiere ayudar eficazmente a su hígado a desintoxicarse, puede pedir Desmo Forte en este enlace.

¡A su salud!.
Felipe M. Miller
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Fuentes empleadas por el autor:
  • Ishii, Y., Nurrochmad, A. and Yamada, H. (2010) Modulation of UDP-glucuronosyltransferase activity by endogenous compounds. Drug Metab Pharmacokinet. 25(2):134-48.
  • Obras de Boye, G & Ampopo, O, 1990. “Plants and Traditional Medicine in Ghana”. Economic and Medicinal Plant Research Vol. 4, p. 33-34 Academic Press Ltd., Devon, Inglaterra.
  • Dr. Josep Allué Creus. Desmodium adscendens Swartz (Papilionáceae). NATURA MEDICATRIX n.• 49. 1998
  • Mourad Fares, Claudio Baiocchi, and Jean Michel Maixent. Safety of Desmodium adscendens extract on hepatocytes and renal cells. Protective effect against oxidative stress. J Intercult Ethnopharmacol. 2015 Jan-Mar; 4(1): 1–5.
  • Dr. Josep Allué Creus. Desmodium adscendens Swartz (Papilionáceae). NATURA MEDICATRIX n.• 49. 1998
  • François Nsemi Muanda, Jaouad Bouayed, Abdelouaheb Djilani, Chunyan Yao, Rachid Soulimani, and Amadou Dicko. “Chemical Composition and, Cellular Evaluation of the Antioxidant Activity of Desmodium adscendens Leaves,” Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, vol. 2011, Article ID 620862, 9 pages, 2011.
  • A. Hamid, Abdulmumeen; O. Oguntoye, Stephen; Ajao, Ajibola; Y. Bintinlaiye, Baliquis; A. Akinbile, Abdulafeez; O. Owolabi, Nurudeen. Chemical Composition, Antimicrobial and Free Radical Scavenging Activities of Extracts from the Leaves of Desmodium adscendens. The Natural Products Journal, Volume 6, Number 3, September 2016, pp. 194-202(9).

domingo, 8 de abril de 2018

La consuelda

Esguinces, moratones, heridas, eccemas… Descubra una solución natural que ha sobrevivido durante siglos. Durante siglos, nuestras abuelas han preparado ungüentos de consuelda para tratar llagas, heridas y moratones.

Existe un dicho popular que no deja lugar a dudas: “La consuelda todo lo suelda”. De hecho, su propio nombre proviene del término latino “consolida” por su efecto para reunir, consolidar y fortalecer la piel, los tendones, los ligamentos y los huesos.
Sus propiedades cicatrizantes se deben a la abundante presencia de alantoína, un eficaz agente de renovación celular.
Y por eso este remedio todavía se utiliza hoy en día, entre otros, contra los esguinces, los hematomas y las escaras, es decir, las lesiones de la piel que padecen aquellas personas encamadas durante cierto tiempo (debido a enfermedades incapacitantes, a un posoperatorio largo o porque se encuentran en cuidados paliativos, por ejemplo).
La receta es muy simple: se pela y se muele la raíz fresca, recogida en otoño. La textura de la pasta resultante es viscosa y pegajosa. Debe mezclarse con vaselina y llevarse a ebullición, para dejar reposar esa masa después toda la noche.
Luego la pasta se filtra y se guarda en un bote, lista para usar.
La vaselina habrá adquirido todos los principios activos de la consuelda.

De lumbalgias a faringintis: un sinfín de usos.

Las propiedades de la consuelda son tantas y tan variadas que cuesta creer que puedan proceder de una única planta.
Quemaduras, hemorroides, tendinitis, epicondilitis, periartritis, mialgias y lumbalgias e incluso osteoartritis y fracturas óseas son otras dolencias que pueden ser tratadas eficazmente con soluciones a base de consuelda.
Y la acción antibacteriana que le confiere su riqueza en taninos (además de su contenido en diversos tipos de ácido) la convierte también en un remedio natural muy útil contra las enfermedades bacterianas del aparato respiratorio.
Así, se utiliza su decocción para hacer gárgaras (una cucharada de raíz por vaso de agua y endulzado con miel) para combatir las anginas, la faringitis y la laringitis, por ejemplo.
Y asimismo por sus propiedades antibacterianas se utilizan mucho las irrigaciones con decocción de raíz de consuelda como tratamiento contra las infecciones vaginales o en la pared del útero.

¡No es una mala hierba!.

Como sucede con muchas otras plantas medicinales de primer orden, la consuelda ha sido víctima del olvido y la ignorancia.
Es especialmente menospreciada por los jardineros, ya que sus grandes hojas rebrotan rápidamente después de ser arrancadas.
Es cierto que, si no le pone freno, su jardín no tardará en ser invadido por esta planta. Pero la clave está en cambiar la forma en que se ven las cosas.
Todo pasa por darse cuenta de que estas hojas que brotan una y otra vez son en realidad un regalo; un “cuerno de la abundancia” que le ofrece todos sus beneficios continuamente… ¡y gratis!.
En vez de desesperarse viendo cómo sus hojas crecen sin parar, coja un cuchillo y póngase manos a la obra. Y es que sus hojas no sólo le servirán para curar infinidad de síntomas y dolencias, como ha visto, sino que además podrá aprovecharlas como un excepcional abono para sus cultivos, pues la consuelda es un excelente estimulador del compost.
Esta planta genera un fertilizante líquido de virtudes semejantes al abono de ortigas. Su preparación es sencilla: debe poner 1 kilo de plantas en 10 litros de agua y dejarlas fermentar durante 15 días a 20º C, antes de filtrar el resultado. Después, diluya el abono en agua con una parte de abono por cada 10 ó 20 de agua y vierta el fertilizante en la tierra de cultivo.
También puede colocar hojas de consuelda secas en el fondo de los hoyos en los que siembre tomates o patatas. Esas hojas se convertirán en un muy buen terreno para el cultivo, dado que la consuelda ayuda a la multiplicación de las raíces.
De hecho, esta planta es capaz de alargar increíblemente sus propias raíces, ¡incluso más de 2 metros!-
Es su capacidad para traer los minerales a la superficie (como el potasio en sus hojas, por ejemplo) la que explica sus virtudes fertilizantes y le otorga a la consuelda un papel crucial en la vida de los jardines.

Además, coopera con las abejas.

Como casi siempre en el reino vegetal, las flores de la consuelda atraen a numerosas abejas y otros insectos. Sin embargo, esta planta posee una particularidad muy notable: las flores de la consuelda son de color rosa o rojizo cuando son nuevas o “jóvenes”, y posteriormente se vuelven azules, cuando alcanzan la madurez.
Y, por supuesto, este cambio de color tiene una razón de ser.
De hecho, las abejas no perciben el color rosa. Eso permite a la planta evitar que las abejas vacíen sus flores demasiado pronto, lo que sería dañino para ella. Después, volviéndose azules, las flores logran atraer a las abejas y otros insectos en el momento adecuado, cuando pueden ser polinizadas.

¿Una planta venenosa?.

Aunque tradicionalmente y hasta hace relativamente poco la consuelda se ha consumido tanto en crudo como cocinada (por ejemplo, en sopas o pasteles), recientes análisis químicos han demostrado que contiene alcaloides tóxicos para el hígado (concretamente pirrolizidínicos y alantoína).
Por ese motivo, en 2011 fue clasificada como planta venenosa por la Food and Drug Administration (FDA) americana y se prohibió la venta de cualquier solución interna a base de consuelda. También la Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) recomiendan su uso externo -tópico- para múltiples dolencias, pero no el interno.
Lo cierto es que los componentes tóxicos de esta planta están presentes principalmente en su raíz (de la que también se extraen la mayoría de preparados terapéuticos), mientras que lo que habitualmente se come de ella son sus hojas.
No obstante, nuestra recomendación en este caso es que se ciña a su uso tópico (externo) y que evite siempre el contacto directo con las mucosas. Así, tanto usted como su familia podrán beneficiarse de esta gran fuente de salud ¡sin correr absolutamente ningún riesgo!.

¡A su salud!.