domingo, 31 de agosto de 2014

¡Al cole!

Se acabó lo que se daba; julio y agosto pasaron como un soplido (quizás alguno diga: "Por fin, ya vuelven las clases") y ya estamos en septiembre. Repasemos:
  1. ¿Ya tenemos los libros de texto y demás material escolar listo para llevar al cole?.
  2. ¿Están terminadas y bien hechas las tareas de verano?.
  3. ¿Estamos con ganas de empezar esta nueva etapa?.
  4. ...
Empieza el curso.
Los niños y niñas tienen sus tareas, nosotros también. El profesorado nos convocará a una serie de reuniones (general, de ciclo, de nivel,...) con las finalidades de:
  1. Presentarnos el nuevo curso escolar en su globalidad.
  2. Plantearnos los objetivos que globalmente se pretenden alcanzar, también por ciclos y niveles, de manera que nos podamos situar en lo que al respecto podamos hacer nosotros.
  3. Buscar nuestra colaboración y presencia: a través de la asistencia a reuniones que se vayan convocando a lo largo del curso, a las entrevistas personales con los tutores o profesores especialistas,... (en la educación de nuestros hijos nos conviene ir todos a una, con unidad de criterios de actuación, muy en equipo unos con otros).
  4. ...
Nada de la vida escolar nos debe ser ajeno, todo nos incumbe y cuanta mayor sea nuestra participación en ella... mejor para nuestros hijos. En el artículo "¿Podemos hablar?" ya mencionábamos esto y les invitamos a retomar sus ideas.

Actividades extraescolares.
Suelen empezar siempre en el mes de octubre y salvo que no haya presupuesto para ellas y tampoco las podamos pagar (también en esto han disminuído las ayudas de la administración pública)... son un buen recurso educativo para nuestros hijos y ante las cuales nos interesa tener claros varios criterios:
  1. A ser posible que sean una elección libre de nuestros hijos: no tiene mucho sentido que se las impongamos nosotros salvo que haya razones compartidas que justifiquen lo contrario (necesidad de refuerzo en determinadas áreas, desarrollo de habilidades que necesitan ineludiblemente,...).
  2. Que no dificulten el seguimiento del curso académico. "Primero la obligación, luego la  devoción", dice el refrán. No se trata pues de llenar el tiempo libre de actividades cuando hay dificultades para poder responder a lo mínimo que nos van a exigir.
  3. Que contribuyan al equilibrio de la formación integral de nuestros hijos: ¿valoramos de igual modo el crecimiento y adecuado desarrollo en lo físico como en lo intelectual y espiritual?. Saber equilibrar esta formación integral es clave para la construcción de la persona.
  4. Realistas, que se ajusten a nuestras posibilidades de seguirlas a lo largo de todo el curso; iniciar actividades que no vamos a poder seguir (llegando muchas veces tarde u otras veces sin acudir siquiera...) además de servir de muy poco a los niños que hacen así las cosas es también una dificultad para el grupo del que formen parte.
  5. Nuestros hijos necesitan espacios variados que respondan a todos sus intereses y necesidades: Nuestros hijos en etapa estudiantil han de prepararse bien en lo académico, pero también necesitan desarrollarse a sí mismos a través de otras dinámicas armonizándolas adecuadamente (estudio, descanso, juego, relación con otros familiares y con los amigos,...); las actividades extraescolares no deben ser un "tapaespacios" que no sean de estudio sino contribuir a la armonización de su formación y desarrollo personal.
Formación en la fe.
En el tercer criterio para la elección de las actividades extraescolares mencionábamos la expresión "formación integral". Educar a nuestros hijos en la fe es contribuir a esa formación integral:  no somos sólo  materia e intelecto, somos también espíritu y estamos abiertos a la trascendencia, nos hacemos preguntas de sentido, experimentamos el impulso hacia la felicidad y en su trayectoria hallaremos caminos que nos ayudarán a experimentarla y compartirla y otros que nos apartarán de ella,...
Para los cristianos ese camino de felicidad es el mismo Jesucristo quien con su mensaje expresado en hechos, actitudes y palabras nos muestra el verdadero rostro de Dios que es AMOR y nos invita a vivirlo con nosotros mismos y también con los demás. No puede haber mayor tesoro que aquél que aporte a la persona sentido a su vida y encuentro permanente con Aquél de quien vinimos y con Quien estamos invitados a ser uno en Él.
¿Cómo llevar a cabo esta formación?.
  1. Primordialmente en familia. Los padres y madres somos los primeros y principales educadores en la fe de nuestros hijos; nosotros somos sus principales catequistas tanto si les llevamos a la parroquia para que reciban esa catequesis como si decidimos darla en casa exclusivamente.
  2. Buscando el apoyo de la Parroquia, para cuestiones de formación nuestra y también para vivir la fe en comunidad y celebrarla juntos al estilo de Jesús con sus discípulos en la Última Cena.
Al respecto les animamos a entrar y conocer el contenido de los siguientes enlaces-web:
Motivación.
Se hallaba un día mi hija sentada frente a un libro de texto, en 3º de Primaria, y con cara de preocupación le dijo a su madre:
"Mamá, he descubierto que no me gusta estudiar. Yo no quiero estudiar".
Su madre, entre sorprendida y curiosa, le preguntó:
- "Y... ¿por qué dices eso?".
"Antes era todo más divertido; ahora me dicen que tengo que aprenderme estas cosas de memoria, lo tengo que decir sin mirar al libro y ahora resulta que tengo que estar mucho rato aquí sentada con lo mismo todo el rato".
Su hermana mayor que la estaba escuchando dijo:
"¡Bienvenida al club!".
¿Nos suena esta situación?.
¿Qué es lo que ha pasado?, ¿por qué cuando son más pequeñitos van encantados al cole y les entusiasman los libros y todo lo relacionado con la escuela y a medida que crecen se vuelven cada vez más apáticos e incluso reacios a lo escolar?.

Causas:
  1. Entra en juego lo que significa "esfuerzo" más allá del capricho o libre iniciativa.
  2. Hace falta ejercitar la voluntad: hacer las cosas gusten o no, estemos cansados o no.
  3. ...
  4. NOS FALTA LA MOTIVACIÓN: Cuando ella está ausente no tiene sentido el esfuerzo ni poner a trabajar la voluntad; con ella cobra sentido todo.
... y esto... ya no apetece tanto ¿no nos ha pasado a nosotros otro tanto cuando éramos niños?.

Alternativas:
Todas pasan por el objetivo de DESPERTAR Y DESARROLLAR LA MOTIVACIÓN:
  1. Antes de que se nos muestren expresiones como la mencionada anteriormente, nos conviene ir educando en el "sentido de las cosas", ir enseñando a nuestros hijos que todo tiene un "porqué" y un "paraqué" (ellos mismos preguntan mucho y nos dan pie para ir educando en esto pero... ¿cómo les respondemos?, ¿les damos largas, les contestamos con "mira que eres pesao hijo" o similares?,...).
  2. Cuando observemos expresiones como la de la niña mencionada más arriba, entablar diálogo, analizar con nuestros hijos la situación y buscar juntos los pros y contras, las ventajas y los inconvenientes de estudiar o realizar los ejercicios que nos  mandan desde el colegio,... pensando también en las consecuencias de optar por una actitud u otra para llegar al final a conclusiones prácticas, actitudes coherentes y compromisos con esas conclusiones.
  3. Buscar juntos soluciones para hacer de ese trabajo algo más llevadero sin renunciar a todo lo que éste necesite. Cuando las soluciones salen de ellos mismos y se comprometen a llevarlas a cabo tienen más consistencia que aquéllas que vengan de fuera.
  4. Acabamos de decir que "estudiar es un trabajo" y nuestros hijos necesitan valorar su trabajo, entender que lo que hacen es IMPORTANTE y tanto como pueda ser el de los adultos; los mayores trabajamos para ganar un dinero que nos permita "adquirir lo necesario para vivir y realizar aquello que esos medios nos permitan"; los niños estudian para "adquirir la formación necesaria que les permita abrir al máximo su abanico de posibilidades, además de abrir su mente, desarrollarla,..." independientemente de las notas (no se estudia para aprobar unos exámenes, pruebas, controles o como se les quiera llamar sino para formarse).
  5. ...
Si los padres y madres sabemos despertar la motivación de nuestros hijos respecto a lo académico, estén en el nivel que estén, les evitaremos muchos problemas a ellos y a nosotros también.
Animemos pues a nuestros hijos a empezar el nuevo curso habiendo pensado en estas cosas:
  1. ¿Qué quiero conseguir en este nuevo curso que empieza?: en relación con:
    • Las asignaturas que tenga.
    • La relación con mis compañeros y compañeras, amigos del cole.
    • La relación con el profesorado y otras personas adultas del cole.
    • Los momentos de juego, comedor y descanso.
    • Las actividades extraescolares y la catequesis.
  2. ¿Qué voy a hacer para conseguir eso que quiero en cada uno de los aspectos anteriores?.
  3. ¿Cómo los voy a revisar para mejorar caso de que a veces no esté consiguiendo lo  que quiero?.
  4. ¿Qué ayudas necesito de mis padres, demás familia, profesorado, catequistas, amigos,...?.
En esto pueden intervenir muchos factores, no sólo lo individual de nuestros hijos: el ambiente de relaciones humanas que tienen en el colegio con sus compañeros, profesorado, normativas,... es cuestión de acudir a la necesaria e ineludible relación familia-escuela que nos conviene desarrollar cuanto más  mejor.
PARA EL DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿A qué conclusiones compartidas llegamos en relación con las actividades extraescolares, la catequesis y la necesaria relación familia-escuela?.
  • ¿Valoramos el tema de la MOTIVACIÓN?, ¿cómo la estamos trabajando con nuestros hijos? (les animamos a que compartan aquí sus experiencias al respecto: no hay recetas seguras para todos pero las experiencias positivas de unos pueden ayudar a otros).
  • ¿Podemos decir que nuestros hijos tienen objetivos claros y asumidos respecto al nuevo curso?, ¿salen de ellos esas metas, medios que van a emplear para conseguirlos?; ¿qué nos piden a los padres y madres?, ¿estamos seguros de poderles responder conforme necesitan? (a veces también nosotros los adultos les decimos: "Sí, hijo, sí, no te preocupes"...pero luego... se nos olvidan las promesas quizás porque no escuchamos bien lo que nos pedían).
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: