martes, 27 de septiembre de 2016

Factores para espabilar

Cuando comenzamos una relación, al principio todo es amor, pasión y ganas de compartir momentos juntos. Ganas de descubrir al otro porque tenemos la sensación de que cuanto más sabemos, más nos gusta. Es una especie de caramelo de misterio que nos causa una gran satisfacción, que aderezada con el contacto físico se trasforma en algo extraordinariamente placentero y emocionante.
Sin embargo, el tiempo da paso a la rutina, al "descubrimiento" de los defectos… a la necesidad de hacer un ajuste real en las vidas de las dos personas que conforman la pareja para que ésta pueda seguir adelante.
 Llegan los momentos en los que uno de los dos tiene que ceder y ceder parece costar mucho más que al principio…
No te alarmes, esto no es cosa de otros mundos, "pasa también en las mejores familias". Vivir eternamente con el grado de dedicación y la idealización que existe al principio no es precisamente lo más recomendable ya que suele generar personas dependientes.

Dicho esto, ¿Cuáles son realmente las señales que nos tienen que poner en alerta respecto al estado de nuestra pareja?. ¿Existen indicadores de que una pareja se está rompiendo?. ¿Cuándo aparecen estos indicadores, hay solución o ya es demasiado tarde?.

1.- Crítica destructiva.

Es normal que cuando hay confianza y se quiere mucho a una persona, haya críticas por ambas partes. De hecho, esto es una forma sana de conocerse mejor y mejorar ciertos aspectos de la pareja que desconocíamos. Sin embargo, hay un tipo de crítica que es mucho más dolorosa y que se usa para hacer daño a la otra parte. Es lo que se llama "crítica destructiva".
Todo el mundo comete errores, pero cuando nuestra pareja acude a este típico de crítica para atacarnos o herir nuestros sentimientos, puede denotar que ésta ya no siente lo mismo. Un ejemplo claro de esto puede ser decir “Has llegado tan tarde que ya no te preocupas lo mismo por mí”. Esto es un golpe bajo en toda regla.
¿Qué se puede hacer ante esto?. Pues proponle un plan inmediato donde él/ella se vea involucrado/a. De esta manera retomaréis el contacto, podréis hacer cosas juntos y hablar de vuestros problemas.

2.- Desprecio.

Cuando existe el desprecio tanto por una como por ambas partes, y de manera usual, se puede decir que la pareja no llegará a buen puerto. El desprecio se puede manifestar en forma de sarcasmo, insulto, o mímica. En cualquiera de sus formas provocará que la otra persona no se sienta apenas valorada.
¿Qué se puede hacer ante esto?.  Pues no queda otra que construir el respeto mutuo desde el principio de la relación y hacer énfasis en las cosas buenas que nos gusta de la pareja. Como por ejemplo: Qué bien te sienta el pelo largo o Me encanta verte reir así”, "Gracias por plancharme la camisa, yo hubiera tardado una eternidad", ... De esta manera conseguiréis, poco a poco, revitalizar entusiasmos dormidos y desarrollar unos lazos afectivos mucho más fuertes.

3.- Ponerse a la defensiva.

Comúnmente, cuando una persona hace algo mal, tiende a justificarse con hechos ajenos a los suyos, o poniéndose a la defensiva. Esto no es nada del otro mundo -como ya anotamos antes-. Sin embargo, si se recurre demasiado a este método, también puede denotar que nuestra pareja ya no nos quiere tanto. Esto suele ocurrir mucho para tapar infidelidades, u otros errores graves que no tienen justificación alguna, consiguiendo así no sentirse tan mal por el error cometido.
¿Qué se puede hacer ante esto?. Cuando surja un problema y nuestra pareja esté a la defensiva, lo mejor será intentar poner una solución entre ambos y dejar atrás reproches y orgullos. Expresiones como: "No me siento bien cuando nos ponemos en este plan y me gustaría que a partir de ahora, haya pasado lo que haya pasado, tratemos de hacer cuenta nueva ¿qué podemos hacer?denotan una actitud abierta al otro. Si una parte de la pareja ha cometido un error grave en su fidelidad al otro lo menos que necesita son reproches y machaqueo con los mismos; lejos de unir o reparar eso sólo conseguirá separar aún más. Es más constructivo imaginar juntos una solución que sea positiva para ambos y luego concretar las maneras de hacerla realidad.

4.- El muro de piedra.

Esto es uno de los últimos factores que aparecen cuando ya la pareja está en las últimas. El muro de piedra se manifiesta también de múltiples formas. No hay apenas comunicación, se cae en la rutina, no se comparten los mismos hobbies…
Éste aparece después de un largo período de crisis, malos rollos, o cuando ha habido un hecho irreconciliable entre ambos. Tras esto, en muchas ocasiones lo que viene es la ruptura.
¿Qué se puede hacer ante esto?Si de verdad te importa tu pareja… ¡¡actúa!!. Háblalo primero con ella y dialogad sobre cómo podéis retomar la relación. Cada cual necesita practicar la comprensión y la escucha: lo que a cada cual le gusta y le disgusta del otro. Es necesario llegar a un acuerdo de mínimos, por lo menos, para empezar y, a partir de ahí ir buscando alcanzar nuevas metas.  No hay situaciones irreversibles cuando los dos quieren salir de ellas; lo que hace que después de esto llegue la ruptura es la permanencia en ese silencio sepulturero del que ninguno de los dos parece querer salir.

PARA AMPLIAR:


PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Hemos hallado alguno de estos cuatro síntomas en nuestra relación de pareja?. ¿Qué hemos hecho al respecto hasta ahora para afrontarlo?.
  • Si tuvimos problemas al respecto y los resolvimos o estamos consiguiendo resolverlos ¿qué nos ha servido para ello?, ¿qué hemos hecho para ir recuperando nuestra relación?.
  • ¿Qué podemos hacer y cómo para actualizar nuestro ideal de pareja todos los días y así prevenir o evitar caer en situaciones como las descritas en este artículo?.