domingo, 28 de agosto de 2016

Educar para orientar

La obra maestra del escritor ruso Fyodor Dostoevskij narra la historia de los hermanos Karamazov. Son tres hombres muy distintos – Dimitri, un vividor apasionado; Iván, un intelectual ateo; y Aliosha, joven de corazón inquieto y transparente. El relato nos plantea un drama: ¿quién puede introducir al hombre en la existencia, orientarle a vivir, entregarle la llave que le abra a la alegría del mundo y le acompañe en su camino  hacia la meta?.
La ultima escena de la novela nos presenta a Aliosha con un grupo de muchachos de los que se ha hecho amigo. El joven tiene un don especial para tratar a los adolescentes. Sabe que atraviesan un momento crucial. Se están abriendo ahora, poco a poco, al misterio de la vida: el juego y el estudio, la amistad y la nobleza, la aventura y la compasión. También descubre en ellos, con dolor brotes de cizaña: el rencor, el insulto, acaso un germen de odio. Además los chavos acaban de vivir una experiencia difícil: la muerte de un compañero y la tragedia de su pobre familia.

Aliosha se dirige a sus amigos y les dirige un discurso encendido. Compara la educación con la capacidad de sembrar memorias buenas y nobles. El maestro asienta recuerdos en el corazón de los alumnos; y estos recuerdos serán anclas que, en los momentos de oscuridad, reaparezcan para recordar la inocencia y asegurar que es posible la vida buena. Y les dice: "Sabed que no hay nada más noble, más fuerte, más sano y más útil que un buen recuerdo, sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia, del hogar paterno".

Pensemos.

Este discurso de Aliosha nos ofrece un punto de partida para meditar sobre la importancia de educar para Orientar, la vida de nuestros adolescentes y jóvenes en el caminar de la vida diaria.
La sociedad tiene la obligación de preocuparse por los adolescentes y jóvenes, hoy más que nunca los padres deben retomar su papel, para con empeño y dedicación esforzarse por infiltrar en los adolescentes y jóvenes, valores como la responsabilidad, el respeto, el valor por la vida, la honestidad, la justicia, entre otros más, con la esperanza de Orientar al adolescente y al joven hacia horizontes que le permitan desarrollarse como personas.

El papel de la familia en la educación de sus miembros es una tarea fundamental, ya que nos permite Orientar socialmente a los adolescentes y jóvenes en relación con su vida y proyecciones futuras, no hay que olvidar que es en la familia donde se forja, el carácter, es donde el individuo aprende a relacionarse con el entorno, es en la familia, donde se adquieren los valores que permiten que el individuo vaya forjando su personalidad, es en la familia misma donde se tejen los vínculos afectivos y donde se desarrolla el sentimiento de pertenencia a la familia y a la comunidad.

El Papa Francisco es consciente de la importancia que la familia tiene en el papel de educar- Orientar al señalar en la audiencia general del 20 de mayo de este año que: “una característica esencial de la familia, o sea su natural vocación a educar a los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los demás”
Tenemos que ser conscientes que la importancia de las funciones parentales no reside únicamente en el hecho de nutrir y cuidar a los hijos, sino también en brindarles la educación que les permitan desarrollarse como personas buenas y solidarias.

Hoy con preocupación nos percatamos que cada vez más los padres suelen autoexcluirse del papel Orientador de los hijos, motivados por diversas circunstancias: el trabajo excesivo al que muchas veces se ven sometidos impidiéndoles compartir espacio y tiempo con la familia, o en ocasiones movidos  por el surgimiento de “expertos” que han ocupado el papel de los padres incluso en los aspectos más íntimos de la educación, algunos más acallados por la opinión de los “Intelectuales” que muchas veces han visto o señalado la educación familiar como verdadera o presunta responsable de los daños psicológicos a las jóvenes generaciones, pues la educación familiar es catalogada muchas veces como autoritaria, marcada por favoritismos o en algunos casos conformismo e incluso a veces represión afectiva que genera conflictos en los miembros de la familia.

Ante esta situación ¿qué hacer entonces?.

Lo primero es retomar el rol o papel educador que le corresponde a la familia, lo segundo, es procurar una educación que esté basada en la escucha atenta que le permita a los adolescentes y jóvenes hablar de las relaciones con sus amigos, de sus proyectos, sueños y esperanzas; una educación basada en la comprensión y en el amor.
Autor: Luis Alberto Santiago Marroquin, Pbro.

PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿Qué ejemplos pondríamos en los cuales se ve claramente que los padres "delegamos" en exceso la labor educativa de nuestros hijos en la escuela, psicólogos, etc... en lugar de asumir nosotros ese papel?.
  • ¿Qué ideas de las expuestas por el autor de este artículo, Luis Alberto Santiago Marroquín, nos parecen claramente identificadas con el papel orientador de los padres y madres?.
  • ¿En qué consistiría cocretamente cada una de las tres ideas que el autor propone en el último párrafo de su escrito?. ¿Cómo concretar cada una de ellas en acciones que sean orientadoras del proceder de nuestros hijos?.
  • ¿Qué podemos hacer en nuestra unidad familiar para tomar la iniciativa, orientar adecuadamente los pasos que nuestros hijos vayan dando  y asumir plenamente el papel que nos corresponde?.