martes, 5 de abril de 2016

Violencia intrafamiliar

La violencia es uno de los peores actos que los seres humanos pueden cometer, y la violencia intrafamiliar o doméstica no sólo es triste sino sumamente dañina, pues se supone que los miembros de una familia se refugian entre sí y crean espacios de armonía y desarrollo. ¿Cómo es posible entonces que ocurran actos de violencia física y verbal dentro de este núcleo sagrado?.
Hoy vamos a tocar este tema para tomar conciencia y evitar los comportamientos destructivos, que merman la paz y la armonía familiar, impidiendo el desarrollo normal de los más pequeños.

¿Qué es la violencia?.

Cualquier acto de discriminación, agresión verbal o física de una persona hacia otra, compone un acto de violencia.
La misma por ende tiene diferentes ramas:
  1. Violencia de género: Cuando se ataca al sexo opuesto. (No es sólo violencia de género cuando la sufre una mujer, también cuando la sufre un varón).
  2. Violencia infantil: Ocurre cuando un adulto agrede a un menor de edad, abusa de él de cualquier modo o cuando esas violencias son entre niños/as.
  3. Violencia sexual: Cuando una persona obliga a otra a realizar un acto sexual en contra de su voluntad. (Caso extremo de violencia sexual sería cuando una persona, varón o hembra, es víctima de trata con fines de explotación sexual).
  4. Violencia económica: Cuando se le retiene, no se le abona o se quita el dinero o cualquier medio material a otra persona.
  5. Violencia psicológica o emocional: Las agresiones en éste caso suelen ser verbales (burla, expresiones irónicas expresadas con malicia, insulto, desprecio,...) o no-verbal (hacer el vacío, expresión de gestos que denoten aversión, rechazo,...) y atacan las creencias, modo de vida, sentimientos y/o autoestima de otra persona.
  6. Violencia física: Asalto a la integridad física de los demás haciendo uso del propio cuerpo o de un arma.
Si cualquiera de estos actos ocurren dentro del núcleo familiar, se llama violencia doméstica, y requiere de atención inmediata de especialistas y autoridades legales. Denunciar estos casos es sumamente difícil, muchos no quieren admitir que su familia tiene un problema, o tienen miedo de las posibles consecuencias.

¿Qué tipo de comportamientos violentos pueden ocurrir en el núcleo familiar?.

La mayoría de los casos de violencia intrafamiliar denunciados o que han salido a la luz han sido perpetrados por el varón contra la mujer. Esta violencia ha tenido como causas: el consumo excesivo de alcohol o drogas, pérdida de empleo o sentimientos de inferioridad, depresión o problemas psicológicos. Cada persona es diferente, pero generalmente tiene que ver una apreciación distorsionada de sí mismo como hombre o jefe de familia, que lo llevan a arremeter contra su esposa o sus hijos.
Otra forma de violencia intrafamiliar que muchas veces es ignorada, es la violencia contra los adultos mayores, que puede rayar en la negligencia, en ocasiones las familias sienten que los abuelos son una carga, los irrespetan, dejan de atenderlos adecuadamente, no atienden sus necesidades básicas: bañarlos o darles de comer, los dejan solos sin poder valerse por sí mismos, etc. Lo cual puede interpretarse también como tortura especialmente por quien sufre estas desatenciones.
Aunque parezca extraño o raro, cada vez se ven más casos de violencia contra los hombres, con la incorporación en la vida laboral y de participación ciudadana de la mujer también ha llegado una nueva forma de violencia, en parte ocasionada por los recelos del varón y en parte también por actitudes de menosprecio de la mujer hacia el varón; los varones en ocasiones son víctimas de maltrato verbal, psicológico, económico e incluso físico. Sin embargo el índice de denuncias hacia el varón es muy inferior en comparación con la ejercida contra la mujer.
Muchas parejas sufren quiebres en su relación, lo cual afecta también a sus hijos, las discusiones, insultos y maltratos entre la pareja, crean un ambiente negativo y sumamente dañino para el desarrollo de los hijos y eso también puede ser interpretado como violencia doméstica.
Por último, se dan situaciones cada vez más frecuentes que requieren atención psicológica especial: aquellos niños que ejercen un comportamiento excesivamente violento, que maltratan, insultan e incluso hieren físicamente a sus padres; estas conductas no pueden ser ignoradas pero tampoco abordadas a la ligera pues a veces se trata de problemas hormonales o neurológicos que requieren tratamientos adecuados a las características que se detectan.

Consecuencias de la violencia doméstica.

Las primeras víctimas en casos de violencia intrafamiliar son los niños, ya que no han tenido la oportunidad de desarrollarse y ver los problemas desde una perspectiva más independiente o segura, así que sufren a todos los niveles manifestándose en lo académico al impedir explotar su potencial, pero a nivel personal toman el ejemplo que han tenido y llevándolo a su propio presente y futuro, haciendo del problema un circulo vicioso.
Las mujeres por otra parte suelen ser afectadas físicamente a veces de forma brutal, inimaginable (desde moratones o lesiones en cualquier parte del cuerpo, hospitalización debido a las heridas, hasta incluso la muerte), debido a las agresiones.
En el caso de las personas mayores, sufren también en lo físico pero sobre todo en lo psíquico: personas que libraron mil batallas durante la vida para sacar adelante a sus hijos se ven ahora maltratadas por su propia familia, desamparadas,... experimentando el desengaño y la desesperanza, la soledad profunda ya que están en una edad en la que no es posible la total autonomía y dependen de sus cuidadores.
En todos los casos las personas sufren altos niveles de ira o depresión, y son proclives a entrar en problemas aún mayores en su desesperación por escapar: alcoholismo, abandono de sí mismos, suicidio,...

¿Qué hacer ante casos de violencia doméstica?.
  1. Tomar conciencia del problema sabiendo leer los indicadores: tanto en el caso de ser agente de dicha violencia como paciente o receptor de esa violencia.
  2. Buscar ayuda dentro de la propia unidad familiar abriéndose no sólo a la autocrítica sino también a la opinión de la pareja, de los hijos, de los abuelos,...
  3. Si esto no es suficiente o incluso resulta contraproducente: buscar ayuda externa para sanar la relación familiar, ya que la perspectiva de alguien ajeno a la unidad familiar puede servir como mediador ante los problemas, haciendo que las diferencias no se salgan de control; de ahí la propuesta de acudir a un terapeuta familiar.
  4. Cuando el problema desborda incluso las posibilidades de la terapia familiar a través del recurso de la mediación familiar (ha habido graves altercados, se han roto los lazos afectivos, ha habido constantes lesiones y el alcohol o las drogas están involucrados,...) es necesario denunciar el caso ante la policía u organismos competentes en violencia doméstica. En estos casos lo que prima es proteger a los más indefensos o vulnerables.
¿Cómo sanar después de ser agente o víctima de violencia familiar?.

Aquéllos que tengan suerte de escapar siempre recordarán el período en que sufrieron las calamidades de un núcleo familiar violento, pero eso no quiere decir que no puedan sanar sus heridas, existen muchas formas de hacerlo pero la más recomendada es buscar grupos de apoyo con los que como mínimo puedan desahogarse y relativizar sus experiencias confrontándolas con las de los demás.
Cuando es uno el que fue agente de esta violencia, la ha reconocido y quiere reeducar su conducta y modo de relacionarse con su familia, lo más importante es centrarse en el presente, en la oportunidad que abre cada nuevo día, dejar el pasado atrás y no rumiar los errores del pasado (éstos sólo deben servir para saber lo que no se ha de repetir, no para machacarse constantemente cuando en realidad ya ocurrieron; no sirve de nada la actitud de culpabilizarse a todas horas sino la de buscar maneras de ser feliz y ayudar a los demás a serlo también).
Cuando se ha sido víctima de esta violencia y se observa que la parte que fue agresora está haciendo esfuerzos constatables por superar su conducta, el proceso a seguir es similar al del agresor: dejar el pasado atrás, no sacarlo a colación constantemente; no sirve de nada echarlo en cara a la mínima ocasión; eso sólo provocaría reabrir de nuevo todos los males y volver a repetir las historias ya sufridas. Hay que centrarse en el presente y, en todo caso, poner el acento en los progresos, en los cambios positivos y resaltarlos, además de proponer actividades o propiciar experiencias que sean realizantes para todas las partes.
Existen varias estrategias para lograr que las víctimas se sientan seguras de nuevo, los niños perdonan mucho más rápido y tienden a vivir en el presente y el futuro, para ellos lo mejor es relacionarlos con entornos positivos, en la naturaleza, con la música y los colores.
Para los adultos se requiere de actividades que les animen a volver a involucrarse con el mundo, tal cómo la técnica grounding. Sin embargo ponerse en manos de un profesional siempre será la mejor estrategia y quien podrá sugerir actividades especiales para cada caso específico.
Autora: Catalina López Zuluaga
Medellin, Colombia

PARA AMPLIAR:
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • Si hay algún tipo de violencia en nuestra familia, ¿cuáles creemos que son sus causas?. ¿Cómo podría hacer cada uno y también en conjunto para ayudar a afrontar esa violencia y superarla?.
  • Si hemos vivido situaciones de violencia familiar o doméstica del tipo que fuere y lo superamos... ¿cómo lo conseguimos?. ¿Qué diríamos a quienes se hallen en alguna situación similar?.
  • ¿Qué elementos o ideas o propuestas -del artículo y también de los enlaces para ampliar- nos han parecido especialmente valiosas para el tema que la autora Catalina López Zuluaga aborda en este artículo?.
  • ¿Cómo aplicar estas ideas a nuestra experiencia y con ello evitar en el futuro cualquier violencia en nuestro ámbito familiar?.