lunes, 22 de febrero de 2016

Estrategias y recursos para superar la soledad (II)

(Continuación del artículo: "La soledad en el anciano", de Marta Rodríguez Martín).

Salir al paso de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto. Ésta debe sensibilizarse ante este problema, generando y desarrollando programas terapéuticos de prevención y control de la soledad y la depresión que deberán detectarla, neutralizarla y, sobre todo, prevenirla.
Según el estudio citado del Dr. De Ussel, "la soledad de las personas mayores se previene o se supera cuando se realizan actividades incompatibles con los pensamientos que la generan, especialmente si éstas favorecen el cultivo de unas relaciones sociales y familiares satisfactorias".
Hay tantas respuestas como personas, por lo que hay que proponer soluciones que tengan en cuenta a cada individuo, así como soluciones colectivas. Expongo, entre otras, algunos recursos que pueden ser útiles a la hora de luchar y/o prevenir la soledad.

1) Recursos personales/individuales.

El estudio realizado por CIS-IMSERSO afirma que, ante la soledad, las personas mayores suelen ver la televisión (28%) o salir a pasear (23%). Sin embargo, las actividades que conllevan relacionarse con los demás son poco habituales. Sólo un 5% de las personas mayores, cuando se sienten solas, habla con sus vecinos, un 3% sale de visita o acude a bares y cafeterías y un 2% acude al hogar del jubilado. Las personas que sufren soledad sí suelen ser más pasivas: se resignan (13%) y ven la televisión (31%) con mayor frecuencia que las que se sienten acompañadas (9% y 26%, respectivamente).
Las estrategias para afrontar la soledad son diferentes para cada persona; están en función de los recursos y de la sensibilidad e intereses de cada uno. No obstante, el desarrollo de actividades domésticas, la televisión, la radio, el retorno o aumento de las prácticas religiosas, las comunicaciones telefónicas, los centros destinados a mayores (clubes o centros de día), la participación en actividades culturales, turísticas o de ocio y, más raramente, las segundas parejas, constituyen recursos que salen al paso de la necesidad de vivir estimulado y de no sucumbir en la soledad.

2) Recursos familiares.

2.1. La familia juega un papel fundamental, se la puede considerar el principal soporte social del anciano, considerando las relaciones y el amparo en los seres queridos como un recurso clave en la lucha contra la soledad. El rol de abuelo podría ser una muy buena solución para conseguir una mejor relación familiar.

2.2. Otra opción es la del apadrinamiento de mayores. Esto podría ayudar a complementar las carencias afectivas de los mayores ingresados en residencias a través de familias voluntarias que los visiten o llamen por teléfono. El apadrinamiento permite que, a través de un compromiso, sobre todo moral, una familia o una única persona cubran las necesidades afectivas de quienes más lo necesitan. Se trata de un programa mediante el que personas voluntarias hacen compañía a mayores que viven en residencias y cuya red familiar es nula o escasa. La Asociación Edad Dorada Mensajeros de la Paz cuenta con uno de estos programas, denominado "En Familia", que permite "la puesta en contacto de familias con personas mayores que viven en residencias y que apenas tienen o carecen totalmente de apoyo emocional por parte de sus familiares naturales".

3) Recursos sociales.

3.1. Tener un núcleo de amistades con el que poder intercambiar información, realizar actividades de ocio y tiempo libre puede ser muy importante a la hora de combatir el sentimiento de soledad.

3.2. No son menos importantes las actividades de voluntariado, donde la solidaridad y el deseo de ayudar a otros se vuelve también hacia uno mismo, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil en relación con otras personas y significativo para quien puede estar en situación de mayor vulnerabilidad. El voluntariado ha sido propiciado y recomendado por el Plan Gerontológico de 1993 donde, en los objetivos dedicados a la participación de las personas mayores, nos propone la necesidad de "motivar a las personas mayores tanto a nivel individual como grupal para su participación voluntaria en el desarrollo de programa y prestación de servicios sociales", y en el actual Plan de Acción para las Personas Mayores 2003-2007 donde en el Objetivo 1 nos recomienda "Promover la autonomía y la participación plena de las personas mayores en la comunidad, en base a los principios del envejecimiento activo" y expone entre sus estrategias "mejorar y potenciar la participación social de las personas mayores, consolidar los órganos de representación y participación existentes y crear otros nuevos" y dispone como medidas a adoptar el fomento del voluntariado de los mayores.

4) Trabajador social.

Una muy buena opción es la de poder contar con el apoyo de un trabajador social. Su función es de coordinador, pero también de supervisor y facilita una prevención efectiva a nivel de la persona mayor. Puede detectar un cambio de estado que precise la intervención de un profesional de la salud pero, sobre todo, tiene una visión global de la persona que considera la situación real en la que se encuentra en un momento dado y las evoluciones de estas situaciones. Constituye muy probablemente una buena baza en la prevención y lucha contra el aislamiento y la soledad.

5) Relaciones de vecindad.

Otro recurso interesante es el fomento de las relaciones de vecindad. En el estudio realizado por CIS-IMSERSO se da a conocer la frecuencia de contactos de los mayores con vecinos, destacando ésta en un 80% ante las amistades y compañeros.

6) Sistema educativo.

Una iniciativa innovadora que se podría utilizar igualmente como apoyo sería poder conservar el acceso a un sistema educativo. Algunas iniciativas valoran la experiencia de las personas mayores que pueden contar los oficios antiguos a los niños en las escuelas, pero este tipo de intercambio no está todavía bastante difundido, no demasiado valorado.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué recursos y estrategias de los anotados en esta entrada valoramos especialmente y por qué?.
  • ¿Qué otros apuntaríamos y qué se podría conseguir con ellos?.
  • ¿Cómo acompañamos a nuestros mayores en este proceso de afrontar mejor su "mayoría de edad"?, ¿en qué creemos que necesitamos cambiar para ayudar mejor?.
  • ¿Qué nos piden nuestros mayores?, ¿qué nos parece que pueden hacer ellos mismos al respecto?, ¿y nosotros para responder a sus demandas?.