jueves, 24 de diciembre de 2015

La depresión en los adolescentes

Ser joven en la actualidad: Ser joven nunca ha sido fácil. Y eso que todo el mundo siempre repite lo mismo: “Ojalá tuviese yo veinte años”.
Hace pocas semanas, en la cadena primera de la televisión nacional italiana, Roberto Benigni recordaba como Goffredo Mameli compuso las letras del himno nacional italiano con veinte años. Al cabo de un par de años murió por causa de unas heridas que le hicieron durante uno de los muchos combates en los que participó en ocasión de los motes románticos del Risorgimento italiano. John Simon Ritchie – tal vez mejor conocido por el pseudónimo Sid Vicious – murió también con 22, tras haberse convertido en el icono universal de la cultura Punk.

Egon Schiele murió con 28, Piero Manzoni con 30 y Amedeo Modigliani con 36. Y podríamos seguir con un listado interminable, desde Nerón, el cual se suicidó con 30, hasta James Dean, desaparecido con 24.
A lo largo  del último siglo millones de páginas se han escrito sobre la “condición juvenil” y especialmente sobre la así llamada teenage culture, algo que, a partir de la segunda postguerra mundial, se ha convertido en uno de los fenómenos masivos sociales y culturales más relevantes de los países occidentales. Y hay que reconocer que el concepto de juventud se ha ido dilatando a lo largo de la historia, hasta convertirse en un concepto hoy en día muy relativo. Hoy en día, nos sentimos “jóvenes” con 45 años (o incluso más), “chavales” con 35, “niños” con 20.
En realidad, ser joven hoy en día sigue siendo bastante complicado, puesto que en muchos casos esta condición existencial se encuentra acompañada por una falta estructural de condiciones laborales aceptables; una carencia casi absoluta de perspectivas claras de cara al futuro; un sentido de precariedad profundo y permanente; un híper consumismo invasivo; una autorreferencialidad perversa que roza en ocasiones el autismo social; la incomunicación y el aplastamiento de la percepción del tiempo sobre una dimensión única: la del presente. Un presente absoluto, perpetuo y constante. Remoto y tiránico.

La depresión en los adolescentes.

Mayo Clinic define a la depresión en los adolescentes como “una condición seria que afecta las emociones, pensamientos y comportamientos”. En el estricto sentido médico, la depresión de un joven no es diferente a la depresión de un adulto, sin embargo, sí son distintas las problemáticas de ambos que llevan a padecer tal depresión. Se define al trastorno depresivo mayor como “aquella depresión en la adolescencia que no puede superarse simplemente con la fuerza de voluntad”.
La depresión es una condición médica seria que puede tener consecuencias graves. Más allá de esto, si se detecta este problema a tiempo, con tratamiento médico no necesariamente químico y terapia psicológica, se puede resolver.

Síntomas de depresión en un adolescente.

Los padres deben estar muy atentos ante la presencia de determinados síntomas de la depresión como los siguientes:
  1. Sentimientos de tristeza.
  2. Pérdida de interés o placer al realizar las actividades normales.
  3. Irritabilidad, frustración, sentimientos de enojo, tanto ante problemas medianamente graves como ante situaciones insignificantes.
  4. Insomnio o exceso de sueño.
  5. Cambios bruscos en el apetito. La depresión puede producir la disminución del apetito que trae aparejada la pérdida de peso o bien, el aumento del apetito y también del peso.
  6. Inquietud, nerviosismo, agitación constante.
  7. Lentitud para pensar, hablar y para moverse.
  8. Fatiga, cansancio y pérdida de energía.
  9. Pensamientos frecuentes de muerte y suicidio.
  10. Ataques de llanto en cualquier momento y sin motivo aparente.
  11. Problemas, dolores y molestias físicas frecuentes.
Causas de la depresión.

Algunas de las causas más comunes de la depresión en un adolescente pueden ser:
  1. Factores hereditarios: la depresión es común en personas cuyos miembros biológicos de la familia también tienen la condición.
  2. Traumas de la niñez: los eventos traumáticos ocurridos durante la infancia, tales como el abuso sexual o psicológico, o la pérdida de un miembro cercano de la familia, pueden causar cambios en el cerebro que hacen que una persona sea más susceptible a la depresión.
  3. Los neurotransmisores: son sustancias químicas del cerebro que se vinculan con el estado de ánimo y juegan un papel fundamental en la aparición de la depresión.
  4. Las hormonas: los cambios hormonales también pueden desencadenar la depresión.
  5. Eventos de la vida: acontecimientos como la muerte de un ser querido, problemas financieros o económicos, pueden desencadenar la depresión.
  6. Pensamiento negativo aprendido: la depresión adolescente también se relaciona a las pautas negativas aprendidas, es decir, al hecho de desarrollarse y crecer sintiéndose impotente, en lugar de desarrollar un pensamiento sano que contempla la idea de que es posible encontrar soluciones a los desafíos de la vida.
Tratamiento.

Si un padre o familiar de un adolescente observa cualquiera de los síntomas anteriores, es conveniente acudir cuanto antes a un profesional de la salud, para evitar que la depresión siga avanzando.
En la actualidad existe una gran variedad de tratamientos para combatir la depresión, entre ellos encontramos la psicoterapia y el uso de medicamentos.
Si la depresión del joven presenta un estado grave, se recomienda llevarlo con urgencia a que realice un tratamiento ambulatorio. En caso de que el cuadro no sea tan grave, se puede comenzar con la visita a un psicólogo o psiquiatra, quienes podrán orientar adecuadamente el proceso que el joven necesite seguir para superar esa depresión.
Algunos tratamientos caseros y cotidianos útiles para que tengan en cuenta los padres pueden ser:
  1. Anime a su hijo a seguir el tratamiento psicológico, manténgase a su lado.
  2. Aprenda, lea e investigue sobre la depresión.
  3. Preste atención a las señales de advertencia y cambios en su hijo.
  4. Asegúrese de que su hijo haga ejercicio, la actividad física es eficaz en el tratamiento de la depresión.
  5. Ayude a su hijo a evitar el alcohol y otras drogas.
  6. Asegúrese de que su hijo duerma lo suficiente.
  7. ...
  8. Y sobre todo, intensifiquemos la relación afectiva, hagamos evidentes nuestros afectos, comprensión y apoyo incondicional.
El ambiente positivo en el hogar y unas relaciones humanas positivas dentro del ámbito familiar y de sus amistades son los mejores campos de juego para ayudar a salir de esa situación cuanto antes, además de serlo también para la prevención.

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué nos ha aportado la lectura de este artículo?. ¿Y los diferentes enlaces-web que hemos sugerido para ampliar, contrastar o profundizar?.
  • ¿Hemos vivido en nuestra familia situaciones de depresión en nuestros hijos adolescentes?, ¿cómo las resolvimos?.
  • ¿Nos parecen adecuadas las orientaciones de esta documentación para ayudar a nuestros hijos adolescentes para superar una depresión?. ¿Qué otras estrategias añadiríamos?.
  • ¿Qué medidas nos parecen mejores que otras y por qué?.
  • ¿Qué opinamos sobre los tratamientos de la depresión a base de medicamentos?. ¿Cómo evitar que la medicación acabe generando dependencia?.