martes, 17 de marzo de 2015

Técnicas de proyección al futuro

«Trata a las personas como si fueran lo que deberían ser y ayúdalas a convertirse en lo que son capaces de ser».
(Goethe).
«Algunas personas ven las cosas como son y se preguntan ¿por qué?. Y otras sueñan las cosas como nunca han sido y se preguntan ¿y por qué no?».
Hablando en una reunión de padres con una profesora de Educación Secundaria, nos comentaba -sin dar detalles personales- que tenía un alumno con serios problemas de adaptación al grupo y con muy malos resultados académicos; hablábamos de "maneras de trabajar para esa adaptación y lograr mejores resultados" y cuando le preguntamos a la profesora cómo se iba a dar cuenta de que el chico ya estaba adaptado, de cuáles serían las señales que le indicarían que el problema que veía en él estaría resuelto, nos contestó que "necesitaría esa información sencillamente para tener claro qué quería conseguir con el alumno y poder focalizarse en ello".
Esta focalización constituye nuevamente unas gafas que la profesora se pone, otra mirada, otra forma de relacionarse con los problemas o con las situaciones que le bloquean. Lo mismo necesitamos nosotros los padres y madres. Ese simple cambio de mirada puede generar sus propios efectos.

Nos pasa a nosotros también.

Esto es lo que nos suele pasar si nos centramos en los problemas y sólo vemos problemas. Generalmente no somos capaces de plantearnos cómo nos gustaría funcionar, cómo nos gustaría que fuera nuestro ambiente familiar, cómo nos gustaría que fueran nuestros hijos. Caminamos hacia el futuro mirando para atrás, hacia los problemas, de espaldas a las soluciones y así es muy fácil tropezar o equivocarnos de dirección. A veces, sólo necesitamos darnos la vuelta, dar la espalda al problema, fijar nuestra mirada hacia aquello que queremos conseguir y, aunque sea aún parte del futuro, aunque tengamos que jugar con nuestra imaginación y nuestra capacidad para anticipar (esta vez en positivo y no en negativo como estamos mal acostumbrados a hacer), será mucho más fácil y rápido llegar allí donde queramos llegar.
Además de la capacidad para utilizar el lenguaje articulado, el ser humano es el único animal capaz de anticipar cosas a través del pensamiento, abstraerse del presente para imaginar hacia un futuro, sin que aún haya ocurrido, adelantando las acciones que podemos poner en marcha e intuyendo sus repercusiones. Sin embargo, esta única y preciada capacidad se ha convertido en nuestro más fiel adversario. Cuántas veces nos angustiamos pensando en un evento que aún no ha pasado, cuántas veces hemos visto a los hijos nerviosos por un examen que va a ocurrir dentro de unos días, cuántas veces nos hemos visto pensando en cómo será la entrevista con tal profesor en la que suponemos mucha tensión por cuestiones pasadas. Lo hacemos cada día, pero generalmente para anticipar lo malo que nos va a ocurrir. En muy pocas ocasiones pensamos en ese futuro para imaginarnos las cosas que queremos conseguir o cómo nos gustaría ser o simplemente cómo nos gustaría estar en nuestras casas y, si lo hacemos, a veces, nos tachan de ilusos.
Llegados a este punto hagamos un experimento; pinchemos sobre el siguiente enlace y leámoslo:
¿Ya leímos y comprendimos su contenido?. ¡Enhorabuena, hemos conseguido realizar una proyección al futuro en toda regla!.
Hay que reconocer que eso que hemos imaginado no existe, es obvio, pero la emoción que tenemos ahora sí, es nuestra y podemos hacer con ella lo que queramos.
  1. Reflexionemos sobre ello unos minutos.
  2. Después de este paréntesis soñador, pensemos en el hijo o hija que nos parece en alguna situación muy problemático/a.
  3. Imaginemos después, que el tiempo pasa y esa situación mejora, o bien porque pasan cosas que lo permiten o bien "por arte de magia", y desaparecen las dificultades. Todo empieza a funcionar y las situaciones se dan como a nosotros nos gustaría que se dieran, (esto vale no sólo para con nuestros hijos, sino también para con nuestra pareja, grupo de amigos, compañeros de trabajo, vecinos,...).
  4. Imaginemos esto por un rato. Estas preguntas podrán ayudarnos:
    • ¿Qué es lo que ocurre exactamente?, ¿qué es lo primero que notamos que es diferente respecto a la situación pasada?.
    • ¿Quién más lo nota?, ¿cómo reaccionan los demás: pareja, resto de los hijos, demás familia, vecinos, amigos, profesorado del colegio,...?.
    • ¿Y nosotros?, ¿qué hacemos, pensamos y sentimos al respecto?.
    • ¿Qué pueden decirnos en las reuniones o entrevistas que tengamos en el colegio o en nuestra comunidad de propietarios?.
    • ¿Cómo empiezan a ser nuestras relaciones con todas las personas con quienes nos relacionemos?, ¿qué cambios notan ellos en nosotros?, ¿cómo reaccionan ellos a esos cambios? (recordemos las preguntas circulares).
    • ¿Qué significa para nosotros que todo esto funcione ahora de esta manera? (recordemos que estamos en el futuro solucionado).
Objetivos de la "proyección al futuro".

Las técnicas de proyección al futuro se han convertido en la técnicas más utilizada en las intervenciones Breves Centradas en las Soluciones (Beyebach, 2008). Se trata de que, una vez verbalizada y negociada la demanda (es decir, sabemos qué queremos conseguir y, además, nos hemos puesto de acuerdo en que va a haber una relación de ayuda para conseguirlo), se concreten los objetivos del cambio.
Se trata de invitar a las personas a que se imaginen un futuro en el que el problema ya está resuelto y que lo describan con todo lujo de detalles (De Shazer, 1994). De esta forma se pueden negociar los objetivos finales de la intervención, generando una perspectiva de futuro desde la que resultará más fácil identificar los avances y las mejorías que ya se han producido.
Si se trabajan de forma consecuente, las técnicas de proyección al futuro redefinen profundamente el sentido de la intervención: ya no se trata de alejarse del problema, sino de acercarse a la solución, a las metas que se quieren alcanzar.
Además, describir un futuro sin el problema permite crear un contexto más positivo desde el que abordar la situación presente. Se pretende que las personas puedan trascender la situación actual que están viviendo y verla desde una perspectiva nueva.
Otro objetivo de las técnicas de proyección al futuro es generar esperanza en las personas y motivación para alcanzar sus metas. Estar imaginando un futuro en el que los problemas ya están solucionados puede tener un poderoso efecto sugestivo y motivador. Faber y Mazlish (2002) en su libro “Cómo hablar para que sus hijos estudien en casa y en el colegio”, denominan esta técnica de motivación “conceder a los niños/as sus deseos de fantasía”, afirmando que si conseguimos conectar al niño/a con ese futuro posible y deseado, la realidad será más llevadera para ellos.
Veamos un ejemplo de cómo traducir esto en el ámbito familiar:
Una forma particular de proyección al futuro es la pregunta milagro que a continuación describimos:
“Imagina que esta noche, mientras duermes, ocurre un milagro, y todo lo que querías conseguir lo has conseguido, pero no lo sabes pues estás durmiendo. Cuando despiertas y comienza el día... ¿en qué lo vas a notar, qué cosas diferentes vas a pensar, hacer, sentir, cómo lo van a notar los demás?…, ¿qué cosas diferentes van a ocurrir en la casa?, ¿y respecto a otros familiares?, ¿cómo lo van a notar los vecinos, compañeros de trabajo, amistades,...?... (preguntas circulares)”.
O bien: “Imagina que pasan tres meses o el tiempo que haga falta y ya has conseguido lo que deseas ¿qué ha ocurrido?, ¿qué es diferente?, ¿cómo lo notas?...”
La proyección al futuro es una técnica que puede quedar enmarcada en una conversación con los hijos, con la pareja, con el profesorado de nuestros hijos,... nos ayudará en gran medida a alcanzar los cambios que buscamos. Las preguntas que utilizamos con esta técnica pueden ir dirigidas a nosotros mismos o podemos enunciarlas conversando con los demás.
Nos servirá que nos hagamos las preguntas antes descritas pero también podemos aprovechar la relación con las personas, escuchar su visión sobre la situación, construir una demanda y realizar preguntas para que esta persona defina qué es para ella la situación solucionada, su forma ideal de sentirse y estar.
En situaciones de conflicto entre dos partes puede ser muy positivo que una tercera persona establezca una conversación con las dos anteriores para facilitar la creación de una visión compartida de la situación de ambos, de una demanda única y global, ayudándoles a verbalizar lo que para cada uno sería deseable en casa, en el colegio, en la calle,... Además, ambos se habrán escuchado, lo que supone un ejercicio de toma de perspectiva que acerca posturas y crea empatía.
El quid de la técnica reside en que no hablamos tanto del problema, sino de lo que deseamos conseguir, lo que resulta mucho más fácil para encauzar diferentes puntos de vista y acercar las discrepancias.

Cómo trabajar la "proyección al futuro".

Para trabajar la proyección al futuro y que los objetivos a los que queremos acercarnos sean factibles de conseguir, es necesario pasar por un proceso que describimos a continuación:
  1. Que los objetivos sean concretos y observables. Para esto, las preguntas que formulamos deben ayudan a la persona a concretar: “¿qué será diferente?”, “¿cómo lo notarás?”, “¿qué harás?”, “¿qué verás que los demás hacen?”.
  2. Que sean alcanzables. Deberán ser elementos o acciones que se puedan poner en práctica, reales y factibles. Las preguntas podrán ser: “¿Cuál será el primer paso?”, “¿qué ocurrirá primero?”, “¿quién lo notará primero?”, “¿de qué manera?”.
  3. Que sean positivos. Es más fácil visualizar y, por tanto, llevar a la práctica, elementos o acciones formulados en positivo, conductas que sí se pueden hacer, más que elementos o acciones formulados en negativo o que no se pueden o deben hacer. Se trataría de una descripción en positivo: es más efectivo decirle a un niño “tira los papeles a las papeleras”, que “no tires los papeles al suelo”. Cuando hacemos la proyección al futuro, las respuestas formuladas en negativo como las siguientes: “no hablará contestar de forma despectiva”, “no molestará a sus hermanos”, “no se levantará constantemente de la mesa”, “no pegará ni insultará a los demás en el colegio”, deben ser transformadas en positivo. Preguntaremos a continuación: “Y en lugar de eso, ¿qué es lo que sí hará?”, “Cuando deje de insultar y pegar, ¿cómo se relacionará con los demás, qué cosas hará, qué verán los demás compañeros diferente en él?”, “Si deja de hablar de manera despectiva, ¿qué será distinto?”.
  4. Que sean interaccionales. Ampliar esta proyección al futuro será no sólo saber cómo vamos a actuar, pensar y sentir cuando la situación sea como deseamos, sino también cómo afectará esa versión solucionada del problema a los demás. Y desde con el concepto de circularidad de fondo, cómo los demás seguirán influyendo para que esa versión solucionada se mantenga. Las preguntas podrían ser: “¿Cómo notarán los demás esos cambios?”, “¿Qué verán diferente los compañeros/as de trabajo?”, “¿Cómo van a reaccionar?”, “¿Qué notarán los profesores?”, “¿Cómo va a cambiar el discurso que tendrás con tus hermanos?”, “Y ellos cómo van a reaccionar ante el mismo?”.
  5. Que sean relevantes. Es importante asegurarnos de que ese nuevo relato que estamos construyendo en nuestra mente o que estamos construyendo con el otro en la conversación es realmente lo que deseamos que ocurra o es realmente importante o relevante. Es como una especie de chequeo explícito para saber que vamos por buen camino. Las preguntas al respecto pueden ser: “¿Será ésta una señal de que estás consiguiendo lo que deseas?”, “¿de que lo que te preocupa se está solucionando?”.
Un ejemplo de "proyección al futuro":
(Basado en la documentación del Curso "Comunicación y Convivencia en las relaciones familiaalumnadocentro". Desde la óptica del Modelo SistémicoNarrativo.
Autoras: Dácil Josefa Baute Hidalgo y María de la Cruz Pérez Bethencourt).

PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR:
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué elementos positivos para la educación de nuestros hijos y para la relación entre los diversos miembros de la familia nos ha aportado este artículo y los enlaces-web para ampliar, contrastar o profundizar?.
  • ¿Qué otros detalles podríamos aportar para completar lo expuesto?.
  • ¿En qué situaciones nos parece más provechosa esta técnica de "proyección al futuro"?.
  • Si algunas veces ya la hemos llevado a la práctica ¿qué frutos hemos obtenido?.
  • ¿Qué necesitamos como cualidades o habilidades previas para que esta técnica produzca el mayor beneficio posible?.