martes, 30 de septiembre de 2014

Super Nanny en casa

"Super Nanny" es ya un personaje muy popular en los hogares gracias a la televisión y lo es porque nos vemos reflejados en la situaciones que se expresan en los capítulos que van emitiendo.
A veces se observan ciertas situaciones que nos parecen casi imposibles:
 "¿Estarán haciendo teatro?, ¿cómo es posible que se produzca semejante situación?". Y luego, cuando el asunto se soluciona... la expresión es la misma: "¿Cómo es posible pasar de aquello a esto?, esto parece imposible".
Pues bien, ambas situaciones, la inicial y la final son posibles, se dan y se pueden dar; ¿dónde están las claves?.
Supernanny tiene también sus detractores por considerar sus episodios excesivamente conductistas; ejemplo de ello es el artículo escrito por Ramón Soler en su artículo "Sobre Supernanny (1ª parte)".
Sin negar que tenga aspectos mejorables o que pueda afrontarse los mismos problemas con muy diversas técnicas o estrategias (porque efectivamente así es) sin embargo constatamos un gran valor que nos anima a practicarlo: "sacarle provecho a los refuerzos positivos" como instrumento para alcanzar nuestros fines, aunque sea sólo inicialmente.

Buscamos recetas.

Es verdad, buscamos recetas, "algo que ponga solución rápidamente a los problemas" y en este caso a los que se observan en relación con la conducta de nuestros hijos.
Observamos que en "Super Nanny" se emplean varias estrategias que parecen muy efectivas:

ACTITUDINALES:
1.   No dejarse llevar jamás por los primeros impulsos ni por los sentimientos de frustración ante conductas negativas de los hijos. Mantener siempre la calma.
2.   Tener siempre muy claros nuestros objetivos, no perderlos jamás de vista. De esta forma lograremos permanecer siempre orientados hacia ellos y podremos alcanzarlos más tarde o más temprano.
3.   Expresar seguridad y confianza plena en los métodos que empleamos aplicándolos constantemente ante situaciones que deberán responderse con esos métodos de corrección.
4.   Ser constantes también, insistentes en la aplicación de incentivos y sanciones ante conductas positivas o negativas; sin estar cambiando constantemente, así es como evitamos desorientar a los hijos.
5.   Busquemos la corresponsabilidad plena en la pareja: padre y madre, además del resto de la familia, vamos en esto al unísono y nos apoyamos unos a otros al máximo, sin resquicios.

INSTRUMENTALES:
1.   Utilizamos los "puntos", "pegatinas" (gomets) para reforzar unas conductas y sancionar otras. (Ha demostrado ser la más imitada en muchos hogares).
2.   Acompañamos nuestras actitudes con gestos y expresiones corporales que refuercen las acciones que realizamos.
3.   Empleamos "acuerdos" bien redactados de las normas esenciales que vamos a seguir: pocas, claras, concretas y eficaces. Normas que luego firmaremos todos y sobre las cuales pondremos atención a diario.

Objetivos vs Realidad.

Llevamos esto a la práctica y sin embargo observamos que "no es la cosa tan simple como nos dicen los episodios televisados; ¿tendrán truco esos episodios?".
No tienen truco, sencillamente "esos cambios que observamos en la pequeña pantalla no se producen de la noche a la mañana": requieren de constancia en la práctica de las estrategias antes mencionadas y llevado además a cabo con seriedad,... los frutos se observan al cabo de semanas, meses,... y una vez generados es cuestión de mantenerlos y seguir reforzando lo positivo corrigiendo lo negativo. De seguro que hay altibajos también, alternancia de éxitos y fracasos,... pero con constancia, firmeza y amor a los hijos... todo llega.

"Sí, pero yo he hecho todo eso y... no funciona".

Analicemos las causas y hallaremos con facilidad los errores cometidos. Algunos de los más comunes, según apunta Jesús Jarque en su blog "Familia y Cole" son:

1. Conductas genéricas y poco objetivas. Ej.: “Portarse bien“, “Ser bueno“… Eso no se concreta en nada y es muy subjetivo. Al final el niño no sabe exactamente cómo tiene que comportarse. En otros casos se proponen conductas imposibles de cumplir para algunos niños: “comer con la espalda recta y correctamente sentado“, “estar callado“…

2. Se valora un período muy largo de tiempo. Ej.: "Has de conseguir que nadie te tenga que llamar la atención en toda la mañana". ¿Qué niño en cinco o seis horas no pasa por gran diversidad de comportamientos que pueden pasar de malos o muy malos a buenos o muy buenos?, ¿cómo lograr pues que nadie tenga que llamarles la atención alguna vez?. Al final el reforzador se concede por un juicio muy subjetivo y relativo.

3. Se demora el reforzamiento. Ej.: Queríamos reforzar su interés por la lectura expresada durante 20 buenos minutos que estuvo con su libro favorito, pero se nos pasa el momento y cuando le vemos jugando con un juguete nos acordamos y entonces vamos y le decimos: "Te pongo este gomet en la ficha de control por lo bien que leíste esta mañana". Si tardamos mucho tiempo en mostrar el refuerzo lo que ocurre es que lo desligamos de la acción o conducta que queremos reforzar y, por lo tanto, este refuerzo pierde eficacia.

4. Otros errores. Imponemos una moral negativista: Ej.: "No hagas esto, no hagas lo otro, no digas, no juegues aquí,..." en lugar de dar opciones o entablar diálogo para que él mismo proponga alternativas. Reforzamos positivamente o quitamos refuerzos según nuestro estado emocional: A veces pasa que estamos tan entusiastas que todo nos parece perfecto y lo premiamos todo dejando pasar por alto lo negativo; otras veces estamos malhumorados y a la mínima aseguramos que todo es un desastre. En otras ocasiones se nos olvida reforzar y cuando los hijos nos lo recuerdan les mentimos diciendo que no lo habíamos hecho "porque hubo errores también"; ellos son observadores y saben cuando mentimos y cuando no;...

Cómo reforzar conductas.

Las conductas deben estar formuladas en positivo y deben ser abordables por los niños. En algunos casos se refuerza parte de la conducta ideal que se quiere conseguir, como una forma de aproximación sucesiva. Éstos son algunos ejemplos:
  1. Levantarse al primer aviso por la mañana.
  2. Llegar a la mesa para el desayuno ya bien vestido, aseado y la habitación ordenada.
  3. Ayudar a poner la mesa.
  4. Pedir las cosas por favor.
  5. Ayudar a recoger la mesa una vez que todos han comido.
  6. Limpiarse los dientes.
  7. Salir de casa a determinada hora ya pactada con la mochila bien preparada.
  8. Mostrar la agenda del colegio a papá o mamá nada más llegar del cole con los deberes apuntados y las fechas de los compromisos que tengan que cumplir.
  9. Regresar del colegio sin haber extraviado nada.
  10. Lavarse las manos antes de almorzar, merendar o cenar.
  11. Tomarse la merienda en el espacio correspondiente.
  12. Dedicar al juego, televisión o algún videojuego el tiempo previamente pactado.
  13. Recoger los juguetes sin dejar ninguno fuera de sitio.
  14. Ponerse a hacer las tareas del cole o a estudiar sin que nadie se lo haya ordenado.
  15. Realizar las tareas del cole solo.
  16. Dejar la mochila perfectamente preparada para el día siguiente antes de acostarse.


Cada conducta de éstas se reforzará inmediatamente después de ejecutarse; especialmente en la fase inicial cuando estamos introduciéndolas o bien corrigiéndolas. A medida que va pasando el tiempo y se observa que esto ya se ha convertido en hábito entonces estos refuerzos pueden cambiar y espaciarse e incluso desaparecer, pero de igual modo esto debe hablarse también con los hijos; contemos siempre con ellos.
Pongámonos de acuerdo padre y madre, quienes vayamos a interactuar con los niños y los refuerzos que vayamos a emplear; establezcamos criterios claros de actuación que cumplamos de la misma manera.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué vemos de positivo, en qué nos han ayudado hasta ahora los episodios de Super Nanni?. ¿Nos ha servido el artículo que aquí hemos presentado?, ¿en qué especialmente?.
  • De los "errores" aquí señalados ¿con cuál o cuáles nos identificamos más?, ¿qué otros apuntaríamos?.
  • ¿Nos parecen válidas las estrategias que ofrecemos para ser eficientes y eficaces en nuestra labor educativa de las conductas?. ¿Qué otras estamos llevando a la práctica y nos están sirviendo para lograr nuestros objetivos?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: