viernes, 20 de junio de 2014

Asignatura de Religión: de la L.O.E. a la L.O.M.C.E.

Es el curso 2013/14 se aprueba la L.O.M.C.E.
No pocos han vociferado por activa y por pasiva, sobre todo desde plataformas como I.U., P.S.O.E. y sindicatos como UGT, CC.OO. y STE, durante el proceso de redacción y aprobación de la L.O.M.C.E. que "esta reforma educativa era una ley de ordeno y mando de la Conferencia Episcopal Española en el sistema educativo español".
A la vista de lo que dice REALMENTE esta ley -y no lo que algunos dicen que dice- se deduce clarísimamente que "no ha habido una ley de Educación en España más ambigua y contraria a garantizar el respeto al marco legal -que ampara a la asignatura de Religión y al derecho de las familias a elegir la "formación que quieran para sus hijos"- que esta ley:
  • La excluye del cuerpo de la ley de Educación: figura únicamente como una simple disposición adicional (las disposiciones adicionales pueden suprimirse en cualquier momento y a capricho del gobernante de turno). En esto no ha variado: sigue igual a como era en la L.O.E. pero se constata el mismo desprecio que de esta área hace gala nuestra clase política ya sea de izquierdas o de derechas.
  • En la L.O.E. al menos se especificaba unos mínimos para todo el Estado Español. En la L.O.M.C.E. esos mínimos desaparecen y se deja todo al arbitrio de las comunidades autónomas y de sus gobernantes de turno, incluso a las decisiones tomadas por las directivas de los centros docentes. Esto es de entrada un clarísimo retroceso en comparación con lo existente hasta la fecha.
  • La única mejora destacable es el "establecimiento de una asignatura "alternativa" para aquellos alumnos cuyos padres no hayan elegido Religión para sus hijos" (antes era "o parchís y pérdida de tiempo absoluto" o "Religión", ésa era la realidad de la inmensa mayoría de los centros escolares, lo cual era una estafa a las familias de estos alumnos que no recibían ninguna atención educativa mínimamente adecuada y una forma de crear competencia desleal contra la asignatura de Religión).
¿Dónde quedan pues todos esos alegatos que tienen de todo menos objetividad y respeto a la verdad, a la realidad tal cual es?.

Entendemos que alguien no elija Religión pero ¿cómo justificar la intolerancia de algunos de éstos contra quienes sí la quieren?.

España es un ejemplo de pluralismo y también de tolerancia en todos los ámbitos de la vida social, política, cultural, religiosa,... pero no siempre ni de manera corresponsable se ha llevado bien ese pluralismo y tolerancia.
Sin embargo es urgente que nos planteemos con seriedad todas las organizaciones sociopolíticas, culturales y religiosas, pero especialmente las relacionadas con la EDUCACIÓN la pregunta con que abrimos este capítulo: ¿Qué tolerancia estamos viviendo si resulta que nos negamos a aceptar que otros puedan elegir lo que nosotros no queremos, siendo que esa elección no hace daño a nadie y sí aporta un gran bien a quienes la eligen?.
Si tengo una responsabilidad de gobernar para todos ¿por qué soy sectario y pongo trabas o anulo la posibilidad de que la mayoría de la ciudadanía pueda disfrutar de algo que tiene por derecho?.
En Canarias hay al menos un 83% de las familias que eligen LIBREMENTE la asignatura de Religión para sus hijos en E. Infantil y Primaria y ese 83% espera y desea -porque tiene derecho a ello-:
  1. Que la asignatura de Religión se pueda dar en igualdad de condiciones que el resto de áreas. Mas... ¿qué igualdad de condiciones se pueden esperar cuando la asignatura queda reducida a algo meramente testimonial: a una sola sesión semanal que ni siquiera va más allá de 45 minutos?.
  2. Que su profesorado esté bien considerado, sea competente para su cometido y pueda disponer de los mismos medios (también de tiempo) para ejercer su labor de manera digna porque eso redundará en beneficio del alumnado.
  3. Que la materia cumpla su papel de dar a conocer con amplitud y profundidad el hecho religioso y ayude a comprender y valorar mejor el contexto cultural en el que estamos; fomente el diálogo fe-cultura en el mismo ámbito de aprendizaje y el diálogo      interreligioso cuando tan necesario se hace habida cuenta de los fundamentalismos excluyentes que amenazan la convivencia pacífica de las diferentes sociedades que componen este país; ayude a los niños y niñas y jóvenes a abrirse a la relación con la divinidad y a la búsqueda y reflexión de cuestiones de sentido de su vida y de su lugar en el mundo, de manera que puedan orientar sus vidas de acuerdo con ese sentido.
  4. Que se les respete y se deje de acosar constantemente, como se viene haciendo desde hace años, al profesorado que ha recibido como encargo cumplir con el cometido de dar Religión en la escuela "a quienes han elegido esta materia libremente".
Nuestra reflexión.

Es fácil deducir, pues, que en esta cuestión no se trata de que estén unos y no los otros o viceversa; en esta cuestión como en tantas otras es necesario que nos planteemos que "es posible, necesaria, positiva y constructiva para todos, la presencia de todos, sin exclusiones".
  1. Buena parte de las disensiones que hay al respecto del tema de la Religión en la escuela están basadas en sofismas tan baratos como falsos difundidos desde plataformas sociopolíticas que obedecen más a pre-juicios y experiencias del pasado y a sus dogmas ideológicos que a la realidad; se afirma, por ejemplo, desde esas plataformas que "el Estado Español es un estado laico"... cuando en realidad no es así, ya que la Constitución Española en su Art.16.1 define a este Estado como "aconfesional"... y ello tiene sus matices, sus claras diferencias.... pero esas plataformas insisten en engañar a la ciudadanía y transmitir ese concepto machaconamente; ¿qué pretenden con ello?, ¿qué se puede esperar como fruto de esa actitud?.
  2. Si hay unos derechos incluso internacionales que comprometen a todas las naciones firmantes y además hay una Constitución que ampara el derecho a "recibir la enseñanza religiosa" de acuerdo con las creencias de los padres y madres... en ese caso hay que dotar de recursos que puedan garantizar y dar dignidad a esa formación que esos derechos anuncian.
  3. Quien no quiera esa formación o enseñanza en el hecho religioso, sencillamente no se acoge a ese derecho y no tiene Religión, pero no por ello ha de negar la libertad de quienes sí quieran hacer uso de su derecho ni tampoco tratar de reducir a la mínima expresión su ejercicio pues al hacerlo se estaría -como así es de hecho- atentando contra ese derecho y libertad.
  4. No existe intención de quienes quieren Religión para sus hijos en la escuela de que todos entren por ahí sino que respetan plenamente el derecho de no elegirla; es un absurdo pues que sí suceda a la inversa.
Nuestras propuestas.

No basta con quejarse de lo negativo, hay que aportar también soluciones o caminos que podamos andar todos sin excluir a nadie. Se trata de buscar y encontrar puntos de encuentro, entendimiento y maneras de construir una sociedad más democrática, tolerante, justa y comprometida consigo misma, no con ideologías que atan y dividen o enfrentan a las personas unas contra otras.
Consecuentemente proponemos lo siguiente:
  1. En primer lugar, sería necesario un debate sosegado sobre esta cuestión liberado de todo prejuicio ideológico y que se ajuste a los Derechos Humanos y libertades que se hallan recogidos en los códigos nacionales e internacionales al respecto, para llegar a conclusiones mucho más objetivas y no tan atrincheradas como las que hoy se observan.
  2. En segundo lugar, debieran todas las estructuras e instituciones sociopolíticas, culturales y educativas comprometerse a no faltar a la verdad al respecto; hay una intencionalidad ideológica y esta ideologización de la cuestión impide o hace muy costoso el entendimiento entre las partes. Razón por la cual se hace necesario partir siempre de conceptos objetivos y no mediatizados por las corrientes ideológicas.
  3. Lo que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias plantea para el curso 2014/15 no es en sí negativo, es una buena idea porque -al menos sobre el papel- lo que propone aparentemente al menos es "reforzar los contenidos educativos dentro de la escuela y en especial algunas áreas instrumentales",... pero lo hace a costa exclusivamente de una área: la Religión, arrebatándole el 50% nada menos de su carga lectiva.
  4. La mejor solución sería permitirle al profesorado de Religión poder realizar su trabajo conforme se está haciendo en la actualidad pues es eficaz para poder responder a su cometido con dignidad y también para atender debidamente el encargo que reciben directamente desde las familias de aportar a sus hijos la formación en el hecho religioso y dar a conocer con amplitud y la adecuada profundidad las consecuencias prácticas de los contenidos de la fe.
  5. Pero si esto no pudiera ser de ninguna de las maneras, podría salvarse esa propuesta de la Consejería de Educación sin tener que enviar al paro a ese conjunto de 400 docentes en la Comunidad Autónoma de Canarias si al profesorado de Religión se le permitiera asumir actividades educativas de manera formal, institucionalizada, en los centros de manera que pudieran desempeñar su principal cometido (dar Religión en la escuela) pero colaborando también de manera oficial, reconocida y remunerada debidamente en el desarrollo del Proyecto Educativo de los centros.
  6. El profesorado de Religión tiene titulación y preparación pedagógica sobrada para poder desempeñar en los centros docentes cualquier función educativa. Por lo tanto, en lugar de tenerle acosado constantemente y tan mal aprovechado como ha sucedido hasta la fecha se debería aprovechar su potencial para mejorar la atención educativa en los centros, mejorar la calidad de la enseñanza y generar auténtico espíritu de equipo multidisciplinar y comprometido en la formación INTEGRAL del alumnado, respetando y fomentando el desarrollo del articulado internacional que sustenta el desempeño de su principal cometido (dar Religión en la escuela y en condiciones dignas para él y para las familias) y también asumiendo los avances y propuestas que redunden en beneficio de todo el alumnado de los centros estén o no en Religión.
  7. ...
Podrían caber unas cuantas más pero sólo con estas ideas podría generarse un clima mucho mejor que el que hasta ahora ciertos sectores tanto han contribuido a crispar generando tal situación que acaba perjudicándose a todos y en especial a los principales protagonistas: el alumnado y sus familias. La escuela existe por ellos,... no por los sindicatos, políticos y gobernantes y sus ideologías, ni siquiera por el profesorado y menos aún por ciertas directivas que toman los centros escolares como si fuesen de su propiedad.
La pregunta es: ¿estamos todos por la labor de crear integración, tolerancia, respeto mutuo y trabajo colaborativo... o por lo que se está viendo en ciertos grupos más obedientes a sus respectivas ideologías que a las necesidades y derechos de la ciudadanía?.