miércoles, 21 de mayo de 2014

Primeras comuniones

Estamos en mayo y en muchísimas parroquias españolas se lleva a cabo la celebración de la "1ª Comunión" para miles y miles de niños y niñas de todo el país.
Es un mes de "corre-corre", de agobios, cálculos económicos, formalismos,... para muchísimas familias y también para determinada corriente periodística no de ahora sólo sino desde hace ya demasiado tiempo; aquí tienen un ejemplo: Artículo de EL PAÍS.

Una historia real.

A fecha de tal de tal en "una parroquia" en la que no supieron ponerse de acuerdo los padres para la elección de un solo fotógrafo que tomara las instantáneas de la celebración ocurrió que "el día de esta celebración coincidieron el equipo de fotógrafos que mayoritariamente se aprobó en asamblea de las familias y también un amigo de los padres de uno de los niños.
Éste último con astucia llegó con bastante antelación a la parroquia, instaló todos sus artilugios bajo el supuesto de que "formaba parte del equipo que iba a hacer este trabajo", razón por la cual no le pusieron pega alguna; cuando llegó el equipo aceptado mayoritariamente obviamente se generó conflicto y tras mucho rifi-rafe donde intervino todo el mundo al final se llegó al acuerdo -para no alargar más el inicio de la celebración- de que ambos pudieran sacar sus fotos y vídeos "siempre y cuando no se entorpecieran uno al otro ni tampoco obstaculizaran el normal desarrollo de la celebración".
Nada se cumplió y de allí no salieron a tortas algunos de milagro y "porque estaban los niños delante".
Quien me contó esta historia que aquí resumo muchísimo me dijo que lo que pasó en la calle después y lo que fue de aquel grupo de niños "mejor ni hablar".
Hay preguntas obligadas: ¿es esto de verdad la 1ª Comunión?. ¿Qué hay de auténtico en todo esto?. ¿Qué es y no es la 1ª Comunión?.

Lo que NO ES.

Esto que sufren muchas familias: esos agobios, gastos desorbitados y negocio de quienes comercian sin respeto alguno con lo más sagrado; esas formalidades materialistas nada tienen que ver con la 1ª Comunión.

Para recibir la 1ª Comunión:
  1. No es necesario ningún traje especial. ¿A qué vienen esos trajes de "novia chiquitita" con que nuestro culto a la imagen encorseta a las niñas?. Lo mismo respecto a los niños.
  2. No es necesario ningún reportaje fotográfico (salvo que ya tengamos claro los padres que nuestros hijos más nunca van a pisar la parroquia hasta que llegue el día de su confirmación o su boda por la Iglesia y entonces sí, entonces... parece que tiene sentido tanto aparatejo).
  3. No es necesario atiborrar de adornos todo el templo.
  4. No es necesario ningún banquetazo nada más acabar la celebración.
  5. No es necesario atiborrar a los niños y niñas de mil regalos a cuál más caro (por supuesto menos aún esas aberrantes "listas" de primeras comuniones que ya existen en no pocos comercios).
  6. ...
  7. No es necesario todo este montaje porque NADA DE TODO ESO TIENE QUE VER CON LA 1ª COMUNIÓN.
Lo que SÍ ES.

La 1ª Comunión es participar por primera vez en una celebración eucarística con la adultez en la fe de quien sabe que, tomando el pan y el vino tras la Consagración, está recibiendo en todo su ser a Jesucristo, se hace uno con Él y en Él y, por lo tanto, se hace uno también con toda la humanidad pues Dios es en sí mismo pero también en cada ser humano.
Se ha catalogado la Eucaristía como un "sacramento propio de la infancia" y no puede ser más errónea esta clasificación.
¿Es un sacramento de Iniciación?, sí, lo es, pero de INICIACIÓN EN LA FE y eso no viene atado a una edad cronológica concreta.
¿Sabemos realmente lo que significa "recibir a Jesús en la Eucaristía"?. Si lo supiéramos no haríamos lo que estamos haciendo.

Para recibir la 1ª Comunión:


  1. Es necesario tomar conciencia de que en ella recibimos al mismo Jesucristo.
  2. Es necesario saber que al recibirle a Él nos hacemos UNO con Él y por lo tanto también con toda persona (todos somos templo del Espíritu de Dios). (1ª Cor.3,16).
  3. Es necesario comprender que esta UNIÓN trae consecuencias prácticas: identificación con las actitudes y mensaje de Jesucristo, hacemos nuestra su vida, su pasión por el Reino de Dios, su AMOR desbordante especialmente por los excluídos, los pobres y empobrecidos,... hasta el punto de ser capaz de dar la vida en ello como lo hizo Jesús de Nazaret.
  4. Es necesario tener claro, por lo tanto, que esta adhesión a Jesucristo nos va a llevar a trabajar por la justicia, la paz, solidaridad y fraternidad humanas; nos compromete a denunciar las injusticias, ponernos del lado de quienes son oprimidos, excluidos de la sociedad,...; nos lleva a vivir la fraternidad universal donde nadie está fuera del amor de Dios, donde todos somos HIJOS y por lo tanto HERMANOS unos de otros. (Mt.25,31-40).
  5. Es necesario, al mismo tiempo, entender la actitud de humildad que nos lleva a reconocernos pequeños, limitados y necesitados de la bondad de Dios, de la fortaleza y sabiduría necesarias para vivir con decisión esa adhesión a Jesucristo con los hechos y actitudes coherentes. Razón por la cual le recibimos, le tomamos y nos ponemos en sus manos.
  6. ...
  7. Es necesario ser conscientes de quiénes somos, a Quién recibimos y todas las implicaciones que tiene este ENCUENTRO: nuestra fortaleza y nuestra misión.
"Seguimos con la inercia de lo que NO ES".

Sí y no.
Es verdad que hoy siguen vigentes muchos, demasiados, signos de lo que NO ES la 1ª Comunión. No vamos a buscar culpables porque todos somos responsables de ello y aquí acabaríamos todos con más de un chichón en la cabeza si a cada incoherencia le correspondiera un golpe.

Pero hay signos de esperanza:
  1. Cada vez son más los párrocos y comunidades parroquiales que llevan a cabo una catequesis seria sobre este sacramento y luchan denonadamente por ir barriendo afuera todo lo que NO ES la 1ª Comunión.
  2. Hay un esfuerzo por "educar en la fe" para llegar a la adultez de esa fe independientemente de la edad cronológica de la persona; de ahí que se haya ampliado ya en casi todas partes el período de Catequesis Infantil: de dos a tres años (cosa que a algunos tanto ha escandalizado y escandaliza).
  3. Las comunidades parroquiales proponen "continuar la Catequesis" tras la 1ª Comunión. ¿Por qué?... pues porque esos primeros tres años de Catequesis Infantil son de facto tan sólo una introducción sencilla en el conocimiento de los contenidos de la fe y su vivencia; ¿para qué?...: es necesario ahondar y acompañar la formación en otros aspectos del desarrollo personal con la formación en la fe en constante diálogo mutuo.
  4. Las familias también están empezando a tomar conciencia de lo que es realmente importante. Hay parroquias en las que han desaparecido "los semitrajes de boda" de los niños y niñas; por supuesto también los disfraces de almirantes o marineritos,... también se descartan los banquetes en lujosos restaurantes (a ello ha contribuido también la famosa "crisis") y se van viendo detalles muy significativos como que "al final de la celebración eucarística se reúnen en la plaza de la Iglesia los mismos niños con sus familiares celebrando allí una comida juntos compartiendo lo que cada cual ha traído de sus casas".
  5. ...
PARA NUESTRA REFLEXIÓN:
  • ¿Qué recuerdos tenemos de nuestra 1ª Comunión?. ¿Qué nos parece rescatable de aquella experiencia y qué cambiaríamos?.
  • ¿Corremos hoy, con nuestros hijos, el peligro de reeditar errores del pasado o incluso de caer en otros peores?, ¿cuáles?. ¿Cómo podríamos hacer para acercarnos a lo que creemos que debiera ser?.
  • ¿Qué resaltaríamos de las reflexiones expresadas en este artículo que acabamos de leer?. ¿En qué estamos de acuerdo, en qué en desacuerdo, qué añadiríamos o quitaríamos?.
  • ¿Qué propuestas haríamos para llevar adelante una mejor catequesis de la Eucaristía -no sólo de la 1ª Comunión-?.
Sepamos que si somos cristianos formamos parte de la Iglesia y en ella somos todos COMUNIDAD y el Espíritu de Dios está en todos, por lo tanto son válidas todas nuestras ideas. Nadie posee la verdad absoluta, más bien ella está presente en todos.
Si no somos cristianos (somos creyentes de otras confesiones religiosas o bien no somos creyentes de religión alguna) también podemos opinar, por supuesto, y contribuir a la mejora de toda experiencia humana.
 
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: