martes, 27 de mayo de 2014

Eucaristía

"Sacramento de las iglesias cristianas que consiste en consagrar el pan y el vino (memorial de la muerte y resurrección de Jesús) y en su distribución entre los fieles".

"Ceremonia religiosa de la iglesia católica en la que se celebra el sacramento de la eucaristía y se hace el memorial de la muerte y la resurrección de Jesús; consta de una primera parte en la que se leen las lecturas bíblicas del día y el sacerdote hace la homilía y una segunda parte en la que tiene lugar la consagración del pan y del vino y se reparte la comunión".

Así se define este sacramento en los diccionarios y realmente ahí está el centro de su celebración: "haced esto en memoria mía". Es decir, actualizamos en cada celebración eucarística la celebración de la Última Cena, sí, pero sobre todo recibimos una llamada a ACTUALIZAR en nuestras vidas el ejemplo de Jesucristo a lo largo de toda su vida (y parece que de esto nos hemos percatado poco).


Y ¿qué pasó en la Última Cena?.


TRES ELEMENTOS MUY DESTACABLES:

1.- Gesto del lavatorio de los pies. Actitud de SERVICIO.

En la antigüedad, como hoy en muchísimas poblaciones del mundo, las calles no estaban asfaltadas ni empedradas; el calzado habitual de la gente eran sandalias con lo cual los pies se llenaban enseguida del polvo de los caminos y calles.
Unos se lavaban los pies a la llegada a su casa y otros no, como hoy, pero en las casas de los ricos ese aseo era prácticamente obligatorio y a cargo de los criados o esclavos; lavar los pies era tarea de los "últimos" en aquella sociedad tan jerarquizada.
Ésa es la razón por la cual los discípulos de Jesús se escandalizan cuando le ven con intención de lavarles los pies a ellos: saben que esa tarea es de sirvientes, criados o esclavos ¿cómo iban a aceptar aquello?.
Pero Jesús dice al final: "Así como hice, hagan también entre ustedes. El que quiera ser el primero sea el servidor de todos".

2.- Mandamiento Nuevo. AMAR como Jesús nos amó.

En ese mismo espacio Jesús les indica lo que hoy es el centro y esencia del cristiano: "Ámense unos a otros COMO yo les amé".
Y ¿CÓMO nos amó Jesús?. Basta con observar toda su trayectoria desde el momento de la Creación pues Él es la encarnación de Dios (Emmanuel: Dios-Con-Nosotros) pero especialmente desde su concepción en María hasta su muerte en la cruz.
Basta leer hoy sus palabras y, sobre todo, observar sus hechos y actitudes que hacen plena unidad con todo su predicación.
Ahí es donde se expresa "cómo nos amó Él". Por lo tanto, así nos hemos de amar unos a otros hasta las últimas consecuencias: hasta ser capaces de dar la vida por el otro. "Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por los amigos".

3.- Pan y vino. ENTREGA total.

El gesto de partir el pan y repartir el vino (elementos que constituían el elemento central de toda comida) y que Jesús entrega a sus discípulos diciéndoles que "ese pan y vino son Él mismo que se entrega a todos para Salvación de la humanidad" es el culmen de aquella cena, la "Cena de Señor" como así fue llamada durante siglos lo que hoy conocemos como celebración eucarística.
Y realmente así lo hizo a continuación. Jesús sabía que de seguir en su prédica se exponía a ser torturado y muerto a manos de quienes no querían tolerar aquel mensaje pero aún así jamás se acobardó, no se escondió sino que fue coherente hasta el final. Su muerte en la cruz no es signo de fatalidad sino de triunfo porque indica hasta qué punto tiene valor su mensaje y hasta qué punto nos compromete y vale la pena luchar para que éste llegue a toda la humanidad.
Última Cena y Eucaristía.

Ambos términos, por lo tanto, vienen a significar lo mismo, aunque hoy las celebraciones eucarísticas abarquen más elementos que se han ido agregando a este núcleo fundamental antes descrito a lo largo de la historia de este sacramento.
No faltan opiniones que reclaman volver a lo sencillo, únicamente a lo esencial y extendernos en ello todo lo que sea necesario, pero sin más añadidos. Reclaman además una actualización del lenguaje tanto simbólico, verbal,... de manera que sea finalmente lo más accesible posible para todas las gentes.
Otros, sin embargo, añoran los tiempos en que la Misa se "decía" en latín aunque muchísimos no entendieran nada. (De ahí viene la expresión "Oír Misa": la gente la oía pero no la entendía). Aún así abogan por esto por su aureola de "misterio" (el sacerdote incluso celebraba de espaldas al pueblo) y de esta manera se vivía de alguna manera el encuentro con el "Misterio".

Lo importante, según opinión mayoritaria, es:
  1. Ser fieles a lo que el Maestro de Nazaret quiso que entendiéramos de aquella celebración y lo "revitalizáramos en cada una de nuestras celebraciones eucarísticas".
  2. Actualizar, efectivamente, los lenguajes a nuestras realidades actuales; encarnáramos el mensaje en la realidad concreta que vivimos en nuestras respectivas comunidades, sin desvirtuar jamás su esencia pero haciéndolo cercano a nuestro lenguaje y experiencia humana.
  3. Podemos conservar los añadidos pero de manera que no desdibujen lo esencial.
  4. Revisar ciertas expresiones desde hace siglos incrustadas en la celebración eucarística que identifican la muerte de Jesucristo en la cruz como un "sacrificio" al estilo de las víctimas propiciatorias propias de las religiones antiguas en las que esos actos eran necesarios para "agradar" a sus divinidades. Esto desorienta mucho a los fieles que entienden a Dios como un Padre amoroso de sus hijos y, por lo tanto, no cuadra con esas fórmulas que contradicen ese sentido y que bien poco o nada tienen que ver con el Dios en el que creemos los cristianos y que viene muy bien explicado en la teología actual y en la exégesis bíblica.
Lo esencial.

Lo esencial para todo cristiano que quiera vivir el significado de la Cena del Señor es descubrir que "cada vez que participa de este sacramento tiene la dicha de:
  1. ENCONTRARSE con Jesucristo como hicieron los discípulos de Emaús y en ese encuentro adquirir la capacidad de entender todo sobre Él y sobre su lugar en el mundo.
  2. REVITALIZAR sus fuerzas, hacer rebrotar los tallos verdes de todo su dinamismo; Jesucristo es Camino, Verdad y Vida.
  3. COMUNICAR el gozo desbordante que produce ese encuentro y esa revitalización de sus energías para disponerse al ANUNCIO ("Misa" significa "misión", envío a la misión).
  4. FUENTE, ÁMBITO Y VIVENCIA de la COMUNIDAD. La Eucaristía es el sacramento de la UNIDAD: reconciliación con uno mismo, unidad con los hermanos, adhesión plena e identificación con Jesucristo y compromiso coherente en la construcción de la fraternidad universal en la que todos somos HIJOS de Dios y por lo tanto HERMANOS unos de otros".
¿Cómo no va a ser esencial para un cristiano este sacramento?.

PARA NUESTRA REFLEXIÓN:
  • ¿Qué nos ha aportado este artículo a lo que ya sabíamos sobre el sacramento de la Eucaristía?.
  • En esta entrada hay cuestiones claramente objetivas como la definición que dan los diccionarios sobre este sacramento y también los "tres elementos muy destacables" de la Última Cena  y "lo esencial", pero ¿qué opinión aportaríamos sobre el apartado "Última Cena y Eucaristía"?. ¿Qué añadiríamos, quitaríamos o cambiaríamos de su contenido?.
  • ¿Cómo explicar esto a los niños y jóvenes?, ¿cómo animarles a descubrir el valor de este sacramento?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: