sábado, 3 de mayo de 2014

"Dice que si no me acuesto con él... me dejará"

A eso se le llama "chantaje emocional".
Cuando un joven le dice esto a una joven convendría plantearse:
  • ¿Qué cree este joven que hará ella tras expresar ese chantaje?.
  • ¿La ama realmente?, o... ¿sólo está buscando su disfrute o satisfacción personal?.
  • ¿Cuál sería la conducta realmente respetuosa del joven para demostrar con ella que la ama y no pretende únicamente utilizarle?.
  • ¿Es razonable plantearse a partir de estas cuestiones la hipótesis de una "guerra de sexos"?.
Puntualizando.

Empezando por el final: No estamos hablando de "guerra de sexos"; sencillamente estamos constatando una realidad y también llamando a una respuesta comprensiva de las diferentes conductas que se observan en ambos sexos sin entrar en juicio moral alguno.
En segundo lugar, es obvio que "cuando coaccionamos a otra persona" mediante chantajes como el que abre este artículo no estamos respetándola, nos estamos dejando llevar únicamente por el ego, nos centramos únicamente en nosotros y no aceptamos en la otra persona la misma libertad que exigimos para con nosotros.
Por lo tanto, si coacciono, si chantajeo, si amenazo con una ruptura sólo porque no acepta esa otra persona la relación sexual que a mí me apetece... obviamente no la estoy amando, sólo le estoy intentando utilizar cuando me comporto con ella con esa actitud.

Pero hay unos afectos.
Ésa es la base, el mundo subyacente, que afectará a la decisión final adoptada; en esa decisión última influirán también otros factores importantísimos:

Autoestima.
Si la joven tiene una baja autoestima, muy probablemente accederá a las pretensiones del chico sin apenas crítica alguna. Su razonamiento sería tan simple como decir: "Si no me acuesto con él me dejará, me lo ha dejado muy claro; yo le quiero y necesito que él me quiera para sentirme bien,... por lo tanto si accediendo permanece conmigo le diré que sí; me sentiría fatal si me dejara".
¿Dónde queda ella realmente en este silogismo?; para ella es tan importante el sentirse importante para alguien... que hace consistir esa apreciación externa en el fundamento de su estabilidad.
Si tiene una alta autoestima, su planteamiento será más o menos el siguiente: "Si no me acuesto con él dice que me dejará; yo creo que merezco mayor consideración y respeto a mis propias decisiones en el momento que yo decida y cuando yo esté segura de que quiero hacerlo, no porque él me lo exija como condición para seguir juntos; yo le quiero pero él también debe entender que para quererme debe ser capaz de aceptar que nos queramos sin necesidad de acostarnos; por lo tanto, esto será lo que le voy a a tratar de hacer entender, si lo entiende... bien, si no... que tome la decisión que quiera".
En este caso la joven pone el centro de control en sí misma, no fuera de ella; afirma su amor por el chico pero no se deja manipular por ciertas expresiones que pueden corregirse.

Asertividad.
Es la cualidad de la comunicación que hemos de enseñar a nuestros hijos para expresarse sin herir a nadie respetándoles plenamente y, al mismo tiempo, para hacerse respetar no permitiendo que les hieran en modo alguno.
Una respuesta asertiva a la amenaza de: "O te acuestas conmigo o te dejo" consistiría en:
  1. Hacer mención a la proposición y a los efectos o consecuencias que eso produce en la persona que recibe esa proposición pero sin juzgarle ni culparle de nuestra incomodidad en momento alguno:
    • Ej.: "Cuando me propones hacer el amor... me siento incómoda porque no es eso lo que yo quiero hacer, de momento".
  2. Clarificar nuestros sentimientos hacia la pareja y plantear propuestas, alternativas a su propuesta:
    • Ej.: "Te quiero, pero me gustaría que tuvieras paciencia conmigo; me gustaría poder hablar de esto más adelante y mientras tanto poder expresar lo que sentimos el uno por el otro a través de otros gestos".
  3. Valorar la proposición por lo que significa de "querer expresar a través de ella los afectos" reforzando así el valor de la persona:
    • Ej.: "Te agradezco mucho, sin embargo, que me hayas expresado esta idea pues significa dejar muy claros tus sentimientos y deseos y eso es muy importante para mí porque me permite poderlo hacer con esa libertad y sencillez que tú expresas".
¿Y si aún así el chico insiste e insiste machaconamente?.
Si ello sucediera... analicemos entonces cómo se le está respondiendo para que siga creyendo que "podría ser lo contrario de lo que se le está diciendo".
Debe haber claridad, serenidad y expresión de seguridad en la respuesta.
¿Y si efectivamente el chico la deja?, es un palo muy fuerte para ella.
Momentáneamente, pero no lo es mirando la situación en perspectiva: "Alguien que no es capaz de respetar al otro y utiliza el chantaje emocional para conseguir sus fines personales -que no de pareja-... ¿puede considerarse una pareja digna?".

Nuestra tarea como padres.

En situaciones como ésta en la que nuestros hijos o hijas se debaten en este fuerte dilema es importantísimo que ellos se sientan acompañados por nosotros y que en este acompañamiento:

  1. Les ayudemos a analizar conductas y actitudes sin juzgar jamás a las personas.
  2. Evitemos posicionarnos a favor o en contra de nadie sino únicamente críticos con aquello que a todas luces muestra una falta de respeto y consideración de la libertad de la otra persona.
  3. Ayudemos a clarificar posibles respuestas no desde nuestra perspectiva sino desde la de nuestros hijos.
  4. Ver alternativas, analizar pros y contras de cada una de ellas, sus posibles consecuencias, los fines que pretendemos con esas respuestas y los valores o escala de valores que subyacen en esas decisiones.
  5. Siempre y en todo caso relacionar toda decisión con el sentido que esas decisiones tienen, así como tomando siempre como referencia las ansias de felicidad profunda que anidan en todos los corazones: "¿Te aportará verdadera felicidad esa decisión?".
  6. Y, finalmente, adopten la decisión que adopten, que nuestros hijos sepan que siempre van a contar con nuestro apoyo incondicional tanto para continuar en la sabia decisión adoptada como si acaso comprobaron su equivocación y quieren rectificar.
PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:

La cuestión que abría este artículo ya nos dice claramente que "es la chica la que se ha de enfrentar a la disyuntiva" y responde a una situación que se produce con frecuencia en el ambiente de los adolescentes y jóvenes que se abren con gran ímpetu a las relaciones afectivo-sexuales. Sin embargo, estas consideraciones pueden servir para multitud de circunstancias en las cuales se ejerce cierto "chantaje emocional", coacción y manipulación de alguien sobre otra persona. Sea como fuere:
  • ¿Nos sirvió este artículo para detectar conductas manipuladoras o chantajistas?. ¿Qué hemos entendido con claridad tras la lectura de lo antedicho?.
  • ¿Nos parecen válidas las orientaciones que planteamos, dirigidas a los padres y madres, para acompañar adecuadamente a nuestros hijos en esta situación u otras similares?; ¿qué otras añadiríamos o en cuál de ellas haríamos más énfasis y por qué?.
  • ¿Hay en nuestras relaciones familiares padres-hijos suficiente confianza y naturalidad para que pueda darse este diálogo?, ¿cómo lo hemos conseguido?. Si no lo tenemos ¿qué creen ustedes que sería necesario para construirlo?, ¿cómo?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: