domingo, 27 de abril de 2014

Noviazgo

Así se le llama a esa etapa en que una pareja decide formalizar sus encuentros y relaciones de mutuo acuerdo con la intención de conocerse, también de disfrutar de dicha relación, pudiendo llegar o no finalmente a la unión formal expresada en el matrimonio.
Al respecto hallamos distintas acepciones. Apuntamos aquí algunas que invitamos a leer con detenimiento:
Habremos observado que aunque plantean elementos comunes, también hay sus diferencias entre distintos medios aunque hablen del mismo elemento.
Nosotros vamos a extendernos aquí en lo que entendemos que es o convendría hacer del noviazgo para que pueda decirse que sabemos lo que hacemos cuando decidimos llegar al matrimonio, y más al "matrimonio cristiano".

Noviazgo no es "aquí te pillo y aquí te mato".

La afirmación de que "vivimos en el siglo de la inmediatez, del ya y ahora, del cambio constante y cada vez más rápido,..." no es mentira alguna. Se está produciendo un progresivo deslizamiento a la adolescencia del ser humano en vez de hacia su madurez; se muestran patrones en los medios de comunicación que responden únicamente a lo temporal y circunstancial, sin trascendencia, sin perspectivas de futuro y mucho menos de estabilidad. Toda la vida social, laboral, política, económica,... está impregnada de esta característica de lo efímero.
Cuando a un joven, que se jactaba de "ligarse cada fin de semana a una piba distinta de la del fin de semana anterior", le pregunté:
- "¿No crees que estás jugando con los sentimientos de esas chicas?, ¿piensas que no les va a afectar el descubrir que sólo estás jugando con ellas, las estás utilizando?". Él me respondió:
- "Eso es su problema. Yo las camelo, me las follo y luego si quieren llorar que se vayan al valle".
- [...].
El joven exageraba algo, las cosas no eran exactamente así (en su caso), pero sí es cierto que "por ahí andan los tiros de la cuestión".
No hay consciencia de compromiso, se busca el placer por el placer, pasarlo bien sin más incluso "a costa de", utilizando al otro, sirviéndose del otro,... no para construir una relación juntos. ¿Qué calificativo tiene esto?, ¿qué futuro puede tener esta trayectoria cuando se prolonga en el tiempo?, ¿cuántos golpes, decepciones, dolor y engaño habrán sufrido quienes quisieron ver en esas "relaciones" algo más que un rato de cama aunque fuera en un coche, una discoteca o un parque en horas de madrugada?.
No pocos jóvenes lo reconocen abiertamente:
- "Es que... ¿para qué quedamos si no?, lo que queremos es pillar y si la tía está buena... mejor".
Las cuestiones de fondo son: ¿Nos construye?, ¿esto nos lleva a la felicidad de ambos?. ¿Es esto justo, bueno y lo mejor para ambos?. Contestemos con honestidad y más allá del primer impulso.

Noviazgo de verdad.

Se suele catalogar de "tradicional" a la familia formada por un hombre, una mujer y los hijos que ambos deseen tener y deciden este hombre y mujer comprometerse el uno con el otro para toda la vida; ese calificativo de "tradicional" suele venir acompañado de calificativos deliberadamente despectivos y se les asocia con sistemas abiertamente rechazados por quienes dicen ser "modernos y progresistas".
Se tilda de "moderna" a la familia formada por un hombre y mujer que establecen relaciones temporales, sin compromiso formal alguno duradero en el tiempo; o bien dos hombres o dos mujeres que amándose también el uno al otro sin embargo no pueden procrear por sí mismos; o bien cuando constituyen familia miembros que lo fueron de otra (separados, divorciados,...),...
Honestamente mostramos nuestra disconformidad con ese simplismo a la hora de catalogar las distintas fórmulas de familia que se han producido hasta la actualidad. Cada realidad es ella misma en sí misma, además de estar en relación con todas las demás la cual -esta relación- contribuye recíprocamente en su formación y crecimiento constante.
Entendemos por "noviazgo" a lo que siempre ha existido, con diversas fórmulas, en la inmensa pluralidad que la humanidad ha expresado con sus culturas, religiones, costumbres,...
Noviazgo, aún en esa diversidad, ha pretendido ser:
  1. Un tiempo gracias al cual la pareja va encontrándose, conociéndose, expresándose tal cual es cada cual.
  2. Sin coacciones, sin obligaciones, sin apariencias, sin escudos o corazas,... pero respetándose mutuamente y haciéndose respetar.
  3. Tras el cual la pareja puede determinar finalmente que "esa chispa, esa química inicial, esa pasión interior que brotó en cada uno de ellos y se encontró en una mirada cómplice, un gesto o unas palabras que llegaron dentro"... encendió una llama aún mayor, más íntegra, capaz de alumbrar la vida entera y renovarse constantemente a lo largo de ella.
  4. Cuando se tiene la confianza de que ello es así... es entonces cuando la pareja puede decir que está preparada para entregarse definitivamente el uno al otro sin dejar de ser cada cual él o ella misma.
Si en ese proceso, ese caminar que puede durar meses como años (algunos lo hacen durar semanas únicamente), se descubre que "no son felices juntos y que hay más contras que pros y estos "contras" son realmente serios... obviamente ese noviazgo pudo haber sido muy pasional en algunos momentos pero... muestra a las claras que esta pareja no puede aventurarse a comprometerse a ser matrimonio".
Y no pasa nada, es preferible mil veces esta "ruptura" antes del matrimonio que después de celebrarse éste.

Cursos prematrimoniales.

La Iglesia Cristiana Católica organiza procesos formativos que tratan de:
  1. Aportar a las parejas, que están viviendo ya su noviazgo, conocimiento de lo que significa el matrimonio: vida de pareja, paternidad responsable, educación de los hijos,...
  2. Llamar la atención sobre las claves esenciales de toda relación de pareja: comunicación, relaciones afectivo-sexuales, resolución de conflictos,...
  3. Concienciar a los novios sobre los compromisos que adquirirán al constituirse en "matrimonio cristiano", tanto en relación consigo mismos y sus hijos como con el resto de la comunidad cristiana y humana.
  4. Responder a las cuestiones que las parejas necesiten plantear y para las cuales necesiten respuestas que les orienten en su vida matrimonial y familiar.
Si la pareja, en su noviazgo, vive con sentido de la responsabilidad -cada cual consigo mismo- este proceso o tiempo que no se mide cronológicamente sino que atiende a procesos madurativos personales y de pareja, entonces podrá decirse que ha vivido un "noviazgo de verdad".

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Viven de la misma manera el noviazgo una pareja de 16 ó 17 años que otra de 30 ó 31 años que otra de 50 ó 51 años?. ¿A qué creemos que se deben esas diferencias?. ¿Qué tienen en común?.
  • ¿A qué nos parece que se deben esa gran cantidad de embarazos no-deseados que se producen en la adolescencia y juventud?. ¿Es suficiente con informar sobre métodos para prevenir el embarazo?, ¿qué más es necesario?.
  • ¿Qué tipo de noviazgo estamos dispuestos a proponer a nuestros hijos?, ¿cómo les vamos a ayudar a llevarlo con criterios de respeto al otro como también a sí mismos?.
  • ¿Qué opinamos sobre los "cursillos prematrimoniales"?, ¿es suficiente con eso?. ¿Cómo habría que tomarse ese recurso para ser realmente efectivo?, ¿cómo lograr que esa formación de las parejas les oriente mejor para su vida matrimonial y familiar?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: