lunes, 21 de abril de 2014

¿Cómo hallar la "pareja adecuada"?

Cuando alguno de nuestros hijos nos dice: "He conocido a una persona estupenda, me encanta como es,...", y vamos entrando en el tema... y descubrimos que "esa persona no es cualquiera, es alguien que le ha entrado a nuestro hijo/a al corazón". Inevitablemente se nos enciende la luz de alarma; es muy bonito esto, pero también tiene su cosa.
Por instinto protector tratamos de averiguar cómo es esa persona, en concreto; queremos evitar que esa relación pueda hacer daño a nuestro hijo o hija; queremos tener la seguridad de que nuestros hijos no van a sufrir en esa relación.

Todos sabemos por experiencia lo que nos sucede cuando "nos enamoramos" en esa primera etapa: es como un gran fogonazo que nos envuelve de tal manera que parece que ya no estamos en este mundo; nuestro mundo es esa persona maravillosa y nada más. Idealizamos todo en ella y no encontramos un solo motivo para desconfiar de esa relación.
Viéndolo ahora desde la distancia, desde nuestra madurez, el proceso que hemos seguido, vemos las cosas de otra manera; hemos pasado por tentativas erróneas, hemos sufrido el desamor alguna vez, hemos disfrutado y gozado también,... y muy probablemente viendo ahora a nuestros hijos empezando su camino en el amor de pareja... tengamos muchas pegas o cuestiones que plantear.
¿Hacemos mal?, ¿hay que dejar que se den cuenta por sí mismos si esa relación les conviene o no, pasen por lo que tengan que pasar?. Si acaso vemos la necesidad de aportar nuestro criterio ¿cómo plantearlo de manera que no provoquemos el efecto contrario al que deseamos?.

Algunas bases fundamentales.
  1. Empecemos por mantener siempre buenos puentes entre nuestros hijos y nosotros; que nuestra comunicación sea amplia, llena de confianza, abierta.
  2. Gracias a esa calidad en la comunicación podremos ir orientando a nuestros hijos en esa relación sin necesidad de imponer nada: basta con ayudarles a pensar, resolver las dudas que les vayan surgiendo.
  3. Establezcamos con ellos criterios de actuación que garanticen o ayuden al menos a preservar el respeto a ellos mismos y a sus ansias de felicidad.
  4. Enseñemos a nuestros hijos las diferencias entre "amor" y "pasión"; eduquemos en la vivencia de una auténtica relación afectivo-sexual y en la práctica de la comunicación asertiva para evitar la manipulación, autorrespetarse y respetar.
  5. Hagamos por conocer a su "amigo especial" o "amiga especial" con la excusa de una "merienda en casa o en un lugar en el que quedemos todos". Es una manera de ampliar perspectivas, contrastar informaciones, resolver juicios y pre-juicios,...
  6. ...
¿No hay recetas para detectar rápidamente si "alguien le conviene o no"?.

No hay recetas pero sí orientaciones. Apuntamos en primer lugar un espacio-web donde hallaremos muy buenos criterios que son universales y que recomendamos:
Hay algunas otras claves que podemos apuntar aquí y que tienen en común una idea fundamental: "No podemos pretender cambiar a los demás para que sean como nosotros queramos que sean".
Si vemos en una persona cosas o formas de ser o actuar que nos parecen nada claras o muy negativas pero estamos tan colgados por ella que pensamos que "ya cambiará"... o "ya le haremos cambiar"... estamos empezando con mal pie. Si queremos esa relación tendremos que aceptarle tal cual es y, si no estamos dispuestos a ello, mejor es que seamos sinceros con nosotros mismos y con esa persona y dejemos esa relación.
A partir de ahí, podemos valorar las siguientes ideas:

10 tipos equivocados de pareja.
  1. La de ideas religiosas, o increencia, impositivas que no respetan la propia identidad, creencia o increencia. Dice 2ª Corintios 6,14 “No os atéis a los no creyentes, porque ¿qué tienen en común la justicia y la impiedad, qué compañerismo hay entre la luz y la oscuridad?". Compartir la fe es importantísimo porque establecerá la base sobre la que fundamentar todo lo demás, pero si no hay encuentro en ella, si ya en el noviazgo no hay tolerancia clara, mutua,... muy probablemente habrá después subyugación de una parte a la otra.
  2. La de las constantes mentiras. Si descubres que la persona con la que estás saliendo te ha mentido acerca de su pasado, o que siempre está borrando su rastro para esconderte secretos, corre hacia la salida más próxima. El matrimonio debe construirse sobre el cimiento de la confianza... y la mentira destruye toda confianza.
  3. La que va de "playboy". Si te casas con una persona que iba de cama en cama antes de la boda y aún saliendo contigo anda flirteando con la primera que se ponga por en medio... ten por seguro que irá de cama en cama y flirteando también tras la boda.
  4. La que no cuida su familia anterior. J. Lee afirma que "hay muchos cristianos firmes que vivieron en su pasado un fracaso matrimonial. Desde su divorcio han experimentado cómo el Espíritu Santo les restauraba y ahora quieren volver a casarse. Los segundos matrimonios pueden ser muy felices". Aquí la precaución viene de cómo ha tratado esta persona a su familia anterior, a sus hijos con otras parejas. "Si descubres que el hombre con el que sales no ha cuidado a sus hijos de relaciones anteriores, has descubierto un fallo fatal. Un hombre que no repara sus errores ni apoya a sus hijos anteriores no te va a tratar responsablemente", dice el articulista.
  5. La persona adicta al alcohol u otras drogas. Si tu pareja está en esta situación y no quiere emprender un programa terapéutico para salir de esa adicción insístile en que busque ayuda profesional, o... cambia tu relación con esta persona. No caigas en una relación codependiente, en la que esa persona dice que te necesita para estar sobria. Nadie cambia si ella misma no quiere cambiar.
  6. La que pudiendo trabajar y teniendo ofertas las rechaza sistemáticamente sin razones objetivas. Si aún así sigues con ella tendrás que saber que te vas a ver sola en el empeño de mantener a tu familia. El matrimonio es vivencia de comunidad, de compartir, es compromiso de uno con el otro, bidireccional; no es cosa sólo de una parte.

  7. La narcisista. Todos miran la belleza física como un modelo a seguir (los medios nos bombardean constantemente con ese tipo de belleza y es fácil dejarse llevar) pero si vemos que nuestra pareja se pasa la vida en un gimnasio sólo para sacar músculos o delante del espejo a todas horas... nos da la idea de una persona tan centrada en su apariencia y sus propias necesidades que nunca podrá amarte sacrificialmente, como Cristo ama a la Iglesia [Efesios 5,25].
  8. La persona abusadora o maltratadora. Las personas con tendencias abusadoras no pueden controlar la ira cuando hierve en su interior. Si la persona con la que sales tiene tendencia a levantar la mano sobre ti o sobre otros no te sientas tentada a racionalizar su comportamiento. Esta persona tiene un problema, y si te casas con ella tendrás que navegar constantemente en ese campo minado evitando detonar más explosiones. Las personas iracundas dañan todo su entorno además de a sí mismas, a veces verbalmente, otras físicamente.
  9. La de tendencias infantiles. Son esas personas que andan siempre comparando a la pareja con su padre o su madre y, en lugar de confiar en la pareja, andan pidiendo a su familia de origen que solucione sus necesidades: "llama a su madre para que le haga la comida, la limpieza y le planche la ropa,..." menos aún se pondrán ellos a hacer estas tareas (creen, además, que estas tareas son "cosa de mujeres").
  10. La maniática del control. Hay algunos varones que creen en la superioridad masculina y tratan de imponerla a toda costa pero tras su fachada de autoridad marital esconden una inseguridad profunda y un orgullo que puede convertirse en abuso. En 1ª Pedro 3,7 se pide a los maridos "tratar a sus esposas como iguales".
Otra cuestión es que nuestro hijo o hija sea feliz así observando esas conductas. Dicen que "sarna con gusto no pica". Tampoco hemos de confundir jamás nuestra felicidad con la suya; si nuestros hijos son mayores de edad... razonemos todo lo que creamos necesario razonar con ellos... pero aceptemos con respeto finalmente sus decisiones.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Nos ha servido lo expuesto hasta aquí para responder a la pregunta con la que empezaba este artículo?. ¿En qué sí, y en qué no?.
  • ¿Qué experiencia tenemos al respecto y que podríamos compartir con los lectores de esta entrada de manera que ilustremos nuestra conclusión sobre ello?.
  • ¿Descartar a alguien como pareja es abandonarla a su suerte?. Supongamos que en el transcurso de una "relación de pareja" se descubre que esa persona tiene problemas de adicción al juego, a la bebida o a otro tipo de drogas; descubrimos que así no podemos aspirar a tener una relación de pareja realizante para ambos; intentamos animarle a emprender un proceso terapéutico adecuado y se niega o bien abandona a las primeras de cambio todos los intentos. ¿Qué hacemos?, ¿cortamos todo tipo de relación?, ¿mantenemos al menos la "relación de ayuda"?, ¿es posible una "relación de ayuda" cuando se parte de una "relación de pareja" aunque sea incipiente?. ¿Cómo ayudar a esa persona estemos o no estemos por medio?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: