domingo, 2 de febrero de 2014

Padres y madres que educan bien

Solemos fijarnos mucho, cuando tratamos de educar, en lo que hacen mal nuestros hijos o aquéllos que están a nuestro cargo; tendemos a fijarnos mucho más en lo negativo que en lo positivo. Ello no significa que lo positivo no exista (está y en muy alto grado).
Pero igualmente nos sucede entre nosotros. Nos fijamos en nuestras carencias, dificultades, meteduras de pata,... y no resaltamos suficientemente todo lo bueno y abundante que hay en nuestro quehacer de dada día.
De eso va este artículo. No pretendemos "animar", tampoco "hacer la pelota",... sencillamente reconocer ese buen hacer y expresar gratitud por esos motivos de esperanza que esa bondad nos aporta a todos los padres y madres del mundo, a todos los maestros y maestras, a todos quienes hacemos de la educación vocación y compromiso en nuestras vidas.
Sabemos que las personas “que se portan bien” no obtienen apenas refuerzo. Las noticias están llenas de malhechores a los que se les concede notoriedad y no quince minutos de gloria, sino horas y horas, mientras que las buenas noticias nunca tienen cabida en los informativos.
En el mundo de la educación ocurre algo similar: los educadores que realizan su trabajo de forma excelente, los niños que se esfuerzan, que consigan los objetivos, no reciben el refuerzo que merecen. Y no me refiero a incentivos económicos o similares. Otro tanto sucede con los padres y madres que cada día educan a sus hijos convenientemente.

La mayoría educa bien.

Rindamos un homenaje a esos cientos y miles de familias que educan razonablemente bien y que constituyen la gran mayoría de la sociedad.
Los maestros y maestras solemos quejarnos de la falta de implicación de los padres y madres en el trabajo educativo en relación con las tareas escolares pero lo hacemos cuando observamos fallos o carencias, dificultades en los niños y niñas que están a nuestro cargo durante el horario lectivo; sin embargo hay una gran parte de padres y madres que SÍ están demostrando ese "saber estar" y apoyar los esfuerzos que desde el ámbito docente estamos desarrollando.
Prueba de ello son los siguientes detalles:
  1. Los niños y niñas vienen al colegio; el absentismo es la anécdota, apenas hay nadie que falte a clase.
  2. Este alumnado viene, en gran mayoría, bien arreglado: aseados, bien vestidos (sin lujos pero bien vestidos), habiendo dormido las horas adecuadas,...
  3. La mayoría trae las tareas terminadas (aquéllas que se llevaron a casa el día anterior porque no dio tiempo en clase para terminarlas).
  4. A pesar de la disminución de ayudas y la gran precariedad laboral que existe en nuestro país... los padres y madres, en su mayoría, hacen un gran esfuerzo por comprar a sus hijos el material escolar que sea necesario.
  5. En el comportamiento de los niños y niñas en el colegio se nota que muchos padres y madres se esfuerzan en enseñar a sus hijos la importancia de las normas, marcan límites, fomentan el respeto tanto hacia los adultos como hacia sus iguales.
  6. El alumnado cuenta que colaboran en las tareas de la casa y cuando lo hacen siempre hablan de los padres y madres: les consideran su inspiración y su modelo.
  7. ...
... Y así podríamos seguir apuntando más y más detalles que nos pueden hacer pensar y afirmar claramente que… la gran mayoría de las familias educan bien a sus hijos. Si no fuera así, nuestra sociedad sería un auténtico caos.

La actitud marca la diferencia.

Nuestros hijos no son perfectos, ni los primeros de la clase, ni los más guapos ni los más listos… No se trata de esas cuestiones. Somos padres también imperfectos, que cometemos errores, que probamos, que ensayamos… La diferencia está en la actitud. Y estas son algunas de las notas que marcan esa actitud de muchos padres y madres:
  1. Los hijos son el centro de preocupación. Piensan en sus hijos, son el centro de su preocupación, piensan en cómo educarles, en cómo hacerlo bien y en cómo hacerles mejores personas.
  2. Les dedican tiempo. Les dedican tiempo, tiempo de calidad, y también en cantidad. Juegan con ellos, los llevan o los traen del cole, del parque, de sus actividades, siempre que tienen ocasión. Sus hijos nunca perciben que estorban a sus padres y que en cuanto hay ocasión “los empaquetan”. Los padres no les dedican sólo el tiempo que les sobra… Sus hijos están realmente en el punto más alto de las prioridades.
  3. Son incondicionales. Quieren incondicionalmente a sus hijos. Los aceptan como son, y no pretenden ni les preocupa ser más que los de su vecino. Sus hijos también perciben esa aceptación y no se sienten como “caballos de carrera” en una competición en la que lo importante es el ego de sus padres.
  4. Exigentes. Son exigentes, no por competitividad sino porque creen que sus hijos puede mejorar. Por eso les corrigen, les elogian, les enseñan, les explican.
  5. Educan en valores. Los padres y madres que educan bien les inculcan valores, valores que ellos mismos viven y practican con el ejemplo.
  6. Con dudas y deseo de aprender. Son padres que no se consideran más listos que nadie y que todo lo saben. Por eso, no tienen inconveniente en pedir consejo, en dudar, en colaborar con los educadores de sus hijos, en leer y preguntar.
  7. Y además. Una característica, entre otras muchas que cabría resaltar, que los define también: Los padres y madres que educan bien, saben disfrutar de sus hijos y hacen que sus hijos disfruten también de sus padres.
Sería ahora mismo muy hermoso firmar cada cual su nombre al pie de este escrito si en algo o en mucho nos vemos reflejados porque si algo o mucho de esto estamos llevando a la práctica... estamos por buen camino. Quizás muchos no lo harían pero... sí les propongo lo siguiente: ¿qué les parece si nos contamos unos a otros cómo llevamos a cabo esta gran andadura educativa con nuestros hijos?.
Les invito a compartir experiencias, sencillas o complejas, fáciles o difíciles, que nos han aportado POSITIVIDAD en la educación de los hijos, así como aquellos pensamientos y reflexiones que este artículo basado en gran parte en alguna reflexión que Jesús Jarque ha publicado en su blog "Familia y Cole" que recomendamos por su excelente servicio a la labor educativa y al buen entendimiento y colaboración entre la familia y la escuela.


PARA AMPLIAR CONTRASTAR Y PROFUNDIZAR: