jueves, 20 de febrero de 2014

Mediación y Orientación familiar


Tras la publicación del anterior artículo: "Mediación en la ruptura" aparecen nuevas cuestiones que nos llevan a postergar un poco el plan previsto en la exposición de esta temática. Ya seguiremos después, primero vamos a responder a las cuestiones planteadas:
- ¿Es la Mediación familiar sólo para parejas que se van a separar o divorciar con toda seguridad?.
- ¿Podría darse el caso de dos cónyuges que inician la Mediación familiar y en ese proceso descubren que pueden retomar su relación, superarla e incluso hacerla completamente nueva?, ¿qué y cómo hacer entonces?.
- ¿Existe la Mediación familiar exclusivamente para parejas que tienen problemas relacionales a los que no hallan salida por sí mismos pero no quieren llegar a la separación ni el divorcio?. ¿No sería esto "Orientación familiar"?.
- ...

¿Por qué existe la "Mediación familiar"?.

Con la respuesta a esta pregunta daremos explicación a la primera duda arriba expresada sobre si "la Mediación familiar es sólo para las parejas que han decidido ya separarse o divorciarse irrevocablemente". Quien nos ha hecho esta pregunta argumenta que: "La mayoría de cosas que he leído al respecto apuntan a que todo lo que plantean los equipos de mediación familiar lo hacen suponiendo de entrada que esa pareja se va a separar o divorciar y que una vez iniciado el proceso éste ya es irreversible: la meta es llegar a esa ruptura ".

Vamos a matizar:

1.   La meta no es llegar a esa ruptura, aunque lo pueda parecer o sea ésa la imagen que algunos puedan dar. La meta es "lograr entendimiento entre los cónyuges para poder afrontar su conflicto de manera respetuosa consigo mismos y con sus hijos y, al mismo tiempo, llegar al final que ellos decidan evitando más daños emocionales y ahorrando gastos en esos trámites de separación o divorcio llevados a cabo de otro modo que no sea de "común acuerdo entre ellos solos".
2.   La mediación familiar existe para generar condiciones que permitan a las partes establecer un diálogo fructífero y provechoso para ambos, desbloqueando cuestiones que antes resultaban inabordables y, sin embargo, imprescindibles para solucionar los problemas fundamentales que impedían alcanzar sus objetivos.

¿Podría darse el caso de dos cónyuges que inician la mediación familiar y en ese proceso descubren que pueden retomar su relación, superarla e incluso hacerla completamente nueva?, ¿qué y cómo hacer entonces?.

1.   Podría darse, por supuesto, aunque es realmente difícil ya que supuestamente llegamos a la mediación familiar "cuando ya hemos agotado todas las alternativas y posibilidades de retomar esa relación de otro modo".
2.   En la respuesta a la cuestión anterior ya apuntábamos esta posibilidad. Un buen equipo de mediación familiar no va a dar carpetazo a ninguna pareja que, dado el caso, descubra que se hallan en disposición de retomar su relación antes de que pareciera ya perdida ni mucho menos les van a inducir a terminar con el proceso de separación o divorcio con la advertencia de suspender su ayuda caso de que ellos quieran renovar su relación de pareja.
3.   Si este cambio se produce, se puede plantear al mismo equipo de mediación su apoyo y si éste ha llevado las cosas de manera que se ha llegado a este punto... es de suponer que podrá perfectamente seguir aportando su ayuda al respecto.

¿Existe la mediación familiar exclusivamente para parejas que tienen problemas relacionales a los que no hallan salida por sí mismos pero no quieren llegar a la separación ni al divorcio?. ¿No sería esto "Orientación familiar"?.

1.   Existe, por supuesto. Instituciones como la Iglesia Cristiana Católica y otras instancias civiles apoyan decididamente esta opción ya que constatan que "muchas parejas, cada vez más, entran en trámites de separación o divorcio por causas o razones que son perfectamente superables sólo con la adecuada orientación, asesoramiento y formación en relación con la opción que un día tomaron para ser matrimonio y padres de sus hijos".
2.   La "Orientación familiar" efectivamente es para esas parejas o familias enteras que quieren afrontar sus problemas relacionales con la participación de un tercero que les pueda ORIENTAR en el proceso de clarificación de los conflictos, afrontarlos, emprender caminos de solución, revisar resultados y proponer nuevas metas y medios para seguir avanzando, aportando de paso estrategias que la pareja o familia pueda seguir de manera autónoma para esta situación u otras nuevas que puedan darse en el futuro.

Algunas insistencias.

En todo proceso de "Orientación y Mediación familiar" es necesaria la participación VOLUNTARIA de todas las partes implicadas en el conflicto, especialmente la pareja.

El proceso lógico a seguir sería:

1.   Tratar de resolver los conflictos familiares o de pareja por sí mismos mediante un diálogo sereno, respetuoso,... con todas las cualidades que favorezcan llegar al entendimiento deseado y al beneficio de todos, salvaguardando especialmente la debida atención sobre los hijos.
2.   Si esto no es suficiente o bien se observa que no somos capaces de llegar a esa finalidad que buscamos debido a múltiples circunstancias y cuestiones personales, podemos recurrir a la "Orientación familiar" y dejarnos ayudar, orientar por profesionales que nos lleven a plantearnos nuevas formas de afrontar los escollos que arrastrábamos.
3.   Y si aún así seguimos sin avanzar e incluso detectamos que vamos a peor... planteémonos muy en serio la "Mediación familiar".

Procuremos en todo este caminar:

1.   Velar primordialmente por el bien de nuestros hijos: que en momento alguno nuestras diferencias o conflictos lleguen a ser jamás un mal para ellos; los hijos pueden comprobar nuestras diferencias de opinión -eso es algo natural y bueno que lo constaten- pero no es positivo el que afrontemos nuestras diferencias con faltas de respeto mutuo, violencias de todo tipo, porque aparte del mal ejemplo que les aportamos les estamos infringiendo un daño muy grave que les será muy difícil curar y superar.
2.   Impliquemos al resto de la familia en esa atención y cuidado de nuestros hijos y reivindiquemos también respeto al proceso que ambos decidamos seguir, sin presiones hacia ninguna de las partes ni descalificaciones y demás que en lugar de ayudar sólo sirven para generar mayor conflictividad.

Desde la fe.

No son pocos ni tampoco son cuatro analfabetos quienes afirman con rotundidad que "quienes disfrutan del don de la fe pueden afrontar esta situación, como muchas otras problemáticas, de manera muy distinta, con otras perspectivas, a como lo hacen quienes carecen de esta fe".
No vamos a extendernos ahora en este punto (lo haremos más adelante) pero sí vamos a mencionar algunas de las claves que pueden ser un gran apoyo, una gran ayuda que nos lleve a mirar esta situación de conflicto de una manera completamente nueva:

1.   Orar por quien es nuestra pareja; por ella misma, no para que haga lo que yo quiera que haga. Sencillamente oremos por nuestra pareja.
2.   Amar a nuestra pareja. El amor cristiano no es sólo un sentimiento, es una tarea, es un compromiso también, es el camino de la felicidad; de ahí tanta insistencia de Jesús de Nazaret con el asunto del amor a Dios y al prójimo "como a nosotros mismos".
3.   Vivir coherentemente con lo que pensamos y sentimos desde la fe. Ése es nuestro centro de atención, no lo que el otro haga o deje de hacer.
4.   ...

PARA NUESTRA REFLEXIÓN:
  • ¿Qué dudas mantenemos sobre este tema o vemos que no han sido debidamente clarificadas en las cuestiones que aquí han tratado de responderse?.
  • Si estamos viviendo un proceso de separación o divorcio y estamos utilizando el recurso de la "Mediación familiar" ¿qué experiencia podríamos compartir aquí para ayudar a otros que puedan estar pasando por la misma situación?.
  • ¿Qué podríamos compartir sobre la experiencia de la "Orientación familiar" y que pueda ser también valioso para los lectores de este artículo?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: