viernes, 20 de septiembre de 2013

Y ahora... ¡a estudiar!

Pero... ¿qué es estudiar?.
Estudiar es el trabajo del que "se prepara para la vida y para la ejecución de aquel trabajo o actividad en el que serán necesarios unos saberes, habilidades, aptitudes y destrezas que le permitirán resolver mediante el hábil manejo e interacción de todos sus conocimientos teóricos y prácticos cualquier situación o problema que se pueda plantear"; estudiar implica a toda la persona; en los estudios orientamos todas nuestras facultades, habilidades y conocimientos hacia un objetivo.

Por lo tanto, ¿es estudiar sólo el "entender un texto, memorizar y recordar... hasta que llegue el momento en que nos llegue el examen o nos lo vayan a preguntar"?.
Si no promocionamos los demás elementos de nuestra persona... pronto llegará el cansancio y los esfuerzos se nos harán cada vez más penosos. Necesitamos fomentar nuestras simpatías, gustos, intereses,... en relación con el trabajo académico, organizar el modo de adquirir los saberes, animar nuestra fuerza de voluntad y ver la manera de conseguir que esta voluntad juegue a nuestro favor.

Para estudiar con eficacia, dice Pedro Chico González en su libro "Estudiar con eficacia", se requieren tres cualidades esenciales:

1.- VOLUNTAD.
Es la capacidad de querer. Pedro Chico afirma que "cuando se quiere una cosa, aunque resulte difícil,se consigue con más facilidad".
¿Por qué sudece esto?. Sucede así porque esta voluntad pone en juego las otras fuerzas de la persona: la atención, el  esfuerzo, la resistencia, fidelidad al plan previsto,...
"Quisiera estudiar"... es un deseo suave que no decide nada; "quiero estudiar", expresa decisión firme aunque no equivale todavía a estudiar; "voy a estudiar, ahora mismo y aquí"... indica la reacción de la voluntad que se hace realidad. ¿Con cuál nos quedamos?.
Quienes optan por la postura más comprometida son quienes acaban rindiendo bien en los estudios y para eso hace falta unir pensamiento, palabra y acción.

2.- AFECTIVIDAD.
Forzar el gusto o simpatías por una materia o por unos estudios en concreto parece harto difícil si ello no surge de manera espontánea de la persona, pero al menos sí podemos trabajar el tema de las "antipatías, aversión o rechazo hacia esas materias o estudios".
Cuando observemos que nuestros hijos expresan de diferentes maneras que "una materia, un profesor, unas circunstancias cualesquiera relacionadas con sus estudios,... no son de su agrado, hay cierta aversión"... ¡cuidado!, abordemos la cuestión:
  1. Analicemos con nuestros hijos las causas de esa aversión, desmenucemos bien el caso.
  2. Busquemos juntos alternativas o soluciones que estén en la mano de nuestros hijos para superar esto.
  3. Apoyemos por todos los medios esas soluciones y animemos su perseverancia en ellas.
  4. Si vemos necesario o imprescindible contactar con ayudas externas... hagámoslo; lo último es la resignación.
Cuando un estudiante se queja de una materia, una persona, un lugar o circunstancia,... se debilita en el estudio, disminuye su rendimiento,... en consecuencia llegan malos resultados que acaban por alimentar más todavía su aversión a eso que le desagradaba.

3.- INTELIGENCIA.
Es la cualidad humana que nos lleva a ser reflexivos, lógicos y pensadores. Ella es la responsable del "saber estudiar", llevará a nuestros hijos a analizar sus experiencias, observar su realidad y recoger las enseñanzas que se adquieren:
  1. "¿Son buenos, o nos parecen buenos, nuestros procedimientos de estudio?": ¿nos hemos planteado ya esta pregunta con seriedad?.
  2. ¿Sé realmente estudiar?, es decir: ¿trabajo cada materia de la manera más adecuada para obtener de ella el mejor provecho?.
  3. ¿Quiero estudiar de verdad?, es decir: ¿aunque ello me cueste, hacerlo con constancia y sin dejarme deslumbrar o desanimar por los resultados inmediatos?.
  4. ¿Domino mis sentimientos y mis apetencias o caprichos del momento?, ¿soy capaz de "moverme no por mis gustos o dis-gustos" sino que "logro que me guste lo que hago y es de mi responsabilidad"?.
Saber estudiar, querer estudiar.
Ambas cosas equivalen a "armonizar nuestras POSIBILIDADES y las ASPIRACIONES que tenemos". Necesitamos guardar un sabio equilibrio entre ambas porque las desproporciones entre ellas cuanto más abultadas más peligrosas para nuestra constancia en el empeño.
Si hay que primar, no obstante, una de ellas, pongamos el acento en las ASPIRACIONES ya que ellas descansan en nuestra mente y ésta si juega a favor nuestro podrá ayudarnos a superar muchas "limitaciones".
¿Se acuerdan ustedes de aquellos "tests psicotécnicos" que nos hacían antes de hacer C.O.U.?; a veces servían para minar la moral de los estudiantes cuando se les decía:
- "Mira, lo que los tests han dejado al descubierto es que tú tienes muy pocas POSIBILIDADES, porque has obtenido unos resultados muy bajos en tal y cual y que cual".
Y recalcaban la  idea de que "hay que ser modestos, conformarse con la evidencia presente de las capacidades detectadas y no cometer la locura de meterse en estudios superiores porque el fracaso era el resultado más previsible".
Sin embargo... más de uno y más de diez también hicieron caso omiso de esos augurios, emprendieron sus estudios en C.O.U. y luego universitarios y triunfaron en ellos. ¿Cómo lo lograron?, pues sencillamente: o bien aquellos tests psicotécnicos estaban muy mal hechos o bien fue que esos estudiantes demostraron que puede más la disposición mental que las posibilidades aparentes.

Saber estudiar es:
  1. Tener claras las ideas sobre lo que pretendemos alcanzar, lo que queremos, y plantearnos estos objetivos con realismo.
  2. Aprovechar las propias cualidades, nuestros recursos personales interiores.
  3. Explotar al máximo los recursos materiales de que se dispone.
  4. Buscar las ayudas que convenga para lograr los objetivos que nos propongamos.
  5. Utilizar los procedimientos más eficaces:
    • Averiguando antes qué momentos del día son aquéllos en los que más y mejor rendimos.
    • Ordenando las actividades a realizar alternando grados de dificultad diferentes y también unas áreas con otras (sin atracones innecesarios de una materia sobre las demás).
    • Teniendo en cuenta circunstancias ambientales que puedan favorecer o perjudicar nuestra labor y aportar soluciones al respecto.
    • Concentración, esfuerzo, dosificación descansos-trabajo,...
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: