lunes, 29 de julio de 2013

Vivir sin drogas, vivir plenamente

No hemos elegido este título para este artículo por hacerlo bonito sino porque responde a lo que queremos transmitir con él.

¿Qué estamos buscando?.
  1. Si necesitamos las drogas (llámese bebidas alcohólicas, tabaco, anfetaminas,... cualquier droga) para "pasarlo bien" y durante un rato o unas horas ser o parecer lo que querríamos ser, sentir o aparentar en la normalidad de nuestras vidas... es porque algo en nosotros nos está pidiendo un cambio pero si ponemos ese cambio en manos de algo exterior a nosotros... estamos situando el control de nosotros mismos fuera de nuestro alcance ya que puede ser manipulado por cualquiera.
  2. Si estamos insatisfechos con aspectos de nuestra personalidad que desearíamos fueran de otra manera... pues ¡adelante!, busquemos las maneras de trabajar eso que queremos cambiar... ¡pero desde nosotros mismos! y llevando en nuestras manos las riendas.
  3. Si no nos gusta la relación que tenemos con nuestros familiares, nuestros profesores, nuestros jefes o compañeros de trabajo... busquemos las maneras para poder entendernos mejor... en lugar de huir y refugiarnos en lo que sólo significa echarnos tierra a los ojos.
  4. Si sólo nos mueve la curiosidad, experimentar y vivir el  morbo de tomar algo con tan mala fama que se halla fuera de la norma establecida... entonces quizás nos venga bien recordar cómo fue que evitamos agarrar con las manos un hierro enrojecizo por haber estado expuesto al fuego: nos dijeron que eso abrasaba y que no se nos ocurriera ni tocarlo; ¿aún así un día lo agarramos fuerte?, no ¿verdad?. Entonces ¿por qué entregamos el control de nuestras vidas al capricho de unas sustancias y al poder manipulador de quienes se enriquecen con ellas llevándonos al más absoluto absurdo?.
  5. Si queremos ser felices -a fin de cuentas eso deseamos todos y todas: SER FELICES- ¿no podríamos buscar alternativas infinitamente mejores que esta prisión que se desliza sola hacia el abismo?. ¿A quién le interesa que desistamos de buscar esa felicidad plena?.
Queremos SER FELICES.
Es una obviedad. Es tan claro el asunto que parece absurdo ponernos a hablar de esto a estas alturas. "Parece absurdo", parece, pero ¿lo es?.
Si la felicidad no es una meta sino un camino por el que transitar -como dicen muchos autores- entonces ¿qué querrá decir esto?, ¿en qué se traduce?.

Disposición interior.
En primer lugar esto: disponernos interiormente, escuchar nuestros propios sentimientos, atender a nuestras necesidades más profundas,... crecer de dentro a fuera.
Pistas¿Qué actitudes puedo ir desarrollando que me llenen realmente, que no me dejen vacío sino satisfecho, bien conmigo mismo?. ¿Qué me hace sentirme coherente, entero, íntegro y uno solo (unidad de pensamiento, sentimiento, palabra y acción)?. ¿Responden mis acciones, palabras y pensamientos a lo que quiero realmente para mí?; y si no fuera así... ¿cómo hacer todo eso más digno de mi persona?. ¿Hallo sosiego y paz en mi interior?, ¿estoy a bien conmigo mismo y con mi entorno?,... y si no fuera así ¿cómo hacer para hallar este estado interior?.

Coherencia personal.
"Divide y vencerás", reza el dicho y que han aplicado todos aquéllos que han pretendido imponerse sobre los demás para hacer prevalecer sus intereses sobre los ajenos.
Si andamos, del mismo modo, divididos en nosotros mismos, si no hay correspondencia entre lo que sentimos, decimos y hacemos... y cada uno de esos movimientos va por caminos opuestos al resto... estamos completamente vendidos, a merced de todo y de todos.
"Vive como piensas... o acabarás pensando como vives"; ¿podría sucedernos esto?.
Pistas: ¿Creo en lo que pienso?, ¿confío en el buen análisis que he hecho de mi realidad?; si no fuera así, ¿qué dudas tengo?, ¿cómo resolverlas?. ¿Estoy convencido de que lo que me conviene hacer es lo que voy a desarrollar?; si es así ¿cómo lo voy a llevar a cabo?, ¿que voy a poner de mi parte?, ¿qué ayudas voy a necesitar?. ¿Qué hacer tras los intentos fallidos, cuando lo que quería hacer no lo llegué a cumplir?, ¿me culpabilizo y hundo en mi victimismo... o decido simplemente analizar las causas del error para intentarlo de nuevo tomando medidas nuevas y obtener resultados nuevos?.

Orientación positiva.
"Mantener el Norte", mantener el rumbo en la dirección que queremos seguir. No importa tanto el punto en el que nos encontramos, importa muchísimo más la dirección en la que nos movemos. ¿Lo estamos llevando a la práctica?, ¿cómo?.
Pistas: ¿Dónde o en qué situamos nuestra mirada?, ¿qué queremos conseguir, a qué queremos llegar?. ¿Qué cualidades busco o creo que debe tener toda decisión a tomar, toda acción para conmigo mismo y los demás o con el entorno natural?, ¿cuáles me parecen más esenciales y por qué?. ¿Aplicamos esas cualidades a todo nuestro proceder, nuestras relaciones con nosotros mismos y con el entorno social y natural?; si acaso no las aplicamos ¿por qué no?, ¿para qué nos podría servir el aplicarlas constantemente?.

Alteridad.
Ponernos en el lugar del otro, mirar la vida desde perspectivas distintas a la propia, contemplar al otro como "otro yo", empatía,..; eso nos podrá ayudar a valorar no sólo "lo que a nosotros nos parece más apetecible" sino también "comprender que toda acción o actitud acarreará consecuencias en los demás también", máxime si esas personas dependen en mayor o menor grado de nuestras decisiones o bien existen afectos o lazos afectivos de por medio.
También nos servirá para "salir de nuestros espacios de seguridad, a desinstalarnos, salir de nuestras comodidades y egocentrismos, abrirnos más a la realidad global y a la posibilidad de crecer mucho más, enriquecernos constantemente". ¿Vivimos la alteridad?.
Pistas: Cuando me hago un plan ¿cuento con los demás para que participen en él?, ¿qué papel les concedo: simples espectadores... o copartícipes constructivos de ese plan?. ¿Pienso en todas las consecuencias positivas y negativas que puede acarrear para los demás las decisiones que yo vaya a tomar?, ¿por qué y para qué pensar en esas consecuencias en los demás?. ¿Qué efectos produce en nosotros, cómo nos sentimos cuando buscamos la felicidad AYUDANDO A LOS DEMÁS a vivirla también?. ¿Todo vale en tal de que "yo" sea feliz?, ¿hay en el egocentrismo verdadera felicidad... o es más plena cuando ésta se extiende a nuestro alrededor?.

Conclusiones.
Con estas cuatro notas: "Disposición interior, coherencia personal, orientación positiva y alteridad" hemos intentado describir el proceso que nos puede ayudar a descubrir la felicidad no como una meta únicamente sino como algo que ya está en nosotros; obviamente, si la vivimos en todo aquello que realicemos podremos llegar al final de cada tarea, cada etapa de nuestras vidas y poder decir: "Quise ser feliz y lo logré". No hablamos de filosofías baratas ni de teorías perdidas en el Olimpo de lo inaccesible sino de actitudes y hechos que están totalmente a nuestro alcance.

¿Qué tiene esto que ver con la educación de nuestros hijos?.
En la medida que vivamos el camino de la felicidad estamos ya educando a nuestros hijos, les estamos mostrando formas concretas de hacerla realidad a cada instante.
Y siguiendo el proceso que estas cuatro notas antes mencionadas nos muestran y enseñándoles a tenerlas en cuenta... estamos también educando en la construcción de una vida feliz.
A modo de síntesis:
  1. No necesitamos las drogas, nos necesitamos a nosotros mismos; valorar más nuestro interior, escucharnos más a menudo y con toda atención nuestras ansias de felicidad. Nos hacen falta momentos y espacios concretos, específicos para interiorizar, reflexionar y meditar sobre la vida que vamos viviendo y cómo nos ubicamos en ella.
    • ¿Quiero ser feliz?. ¿Me van a dar las drogas esa felicidad... o puede ser otra la elección?.
    • ¿Queremos que nuestros hijos sean felices?. ¿Qué caminos practicar para ayudar en ello?.
  2. Necesitamos hacer unidad con nosotros mismos: no podemos estar viviendo de espaldas a nuestros deseos de felicidad y al camino que la construye; honestidad con nosotros mismos, integridad, hacer coherentes nuestros pensamientos con nuestras palabras y hechos y actitudes y que todo ello apunte hacia frutos de felicidad.
    • ¿Me creo lo que pienso, hago caso a lo que siento en lo profundo de mí?, ¿cómo lo evidencio?.
    • ¿Establecemos con nuestros hijos un diálogo sereno en el que somos capaces ambos de razonar sobre esta necesaria coherencia, integridad, y plantearnos después actitudes y hechos coherentes con nuestros deseos más profundos?.
  3. Plantearnos cada momento, cada acción,  toda intención, plan,... desde los objetivos que queremos conseguir, lo que queremos lograr desde la perspectiva de la felicidad: "¿Es esto justo, necesario, saludable y bueno para mí?"... y si la respuesta fuera un "no" en cualquiera de esas cualidades... estemos alerta porque entonces estamos torpedeando totalmente su consecución.
    • ¿Es justo, necesario, saludable y bueno para mí el consumo de drogas?, ¿qué sería justo, necesario, saludable y bueno para mí?.
    • ¿Es justa, necesaria,  saludable y buena para nosotros los padres la relación que tenemos  con nuestros hijos?, ¿cómo lograr que esa relación se impregne de estas cualidades?.
  4. "Lo más importante en la vida es ser feliz, pero la mejor manera de serlo es ayudando a los demás a ser felices también". Vivir la vida con perspectiva, pensando en nosotros pero teniendo en cuenta a los demás también (el otro es "otro yo"). Dice la Biblia cuando menciona su mayor regla, la más excelsa de todas y en la que se resume todo: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"; a menudo pasamos como de puntillas por esta máxima y creemos que sólo tiene dos movimientos: el amor a Dios y al prójimo y no nos equivocamos pero fijémonos que habla de nosotros mismos también: en la medida que queramos nuestro bien sabremos que es en esa medida que la Palabra nos invita a amar al otro, hijo de Dios como lo somos también nosotros.
    • Cuando decido consumir una sustancia que acabará afectando a mi salud ¿tengo en cuenta que ello afectará también a quienes me rodean?.
    • ¿Somos los padres ejemplo para nuestros hijos en esto?, ¿podemos predicarles "que no consuman tal o cual sustancia" si nosotros nos atamos a la televisión, al tabaco,... u otras cosas que restan importancia a la relación que debiéramos tener entre nosotros?. Nuestra conducta también afecta, más que nuestras palabras.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: