jueves, 11 de julio de 2013

El negocio de la droga y nuestras alternativas

Como decíamos en el capítulo "Causas y consecuencias del consumo de drogas" puede haber infinidad de razones por las cuales una persona decida consumirlas; en ese artículo apuntábamos aquéllas que observamos más generales y llamábamos especialmente la atención sobre las que tienen que ver con nuestro ser interno.
Tenemos unos intereses muy claros que se pueden resumir en uno solo: el que nuestros hijos estén BIEN, que sean felices (ellos también lo desean) y no hay gozo mayor para un padre o una madre que ver a sus hijos felices, entusiasmados de vivir la vida por dificultosa que a veces pueda ponerse.
Pero... ¿tenemos todos esos mismos intereses?, ¿compartimos los mismos criterios?, ¿hay una misma escala de valores para todo el mundo?.

Sociología e intereses económicos relacionados con las drogas.
La respuesta a las preguntas anteriores es un NO rotundo.
Veamos algunos ejemplos:
En este "negocio" el valor de la vida humana es 0, su dignidad es 0,... sólo es considerada en cuanto consumidora; un número, una fuente de ingresos... sin más.

Juventud, tiempo libre y drogas.
Nuestros hijos tienen su trabajo: los estudios; necesitan su descanso y para ello, como todos, pueden disfrutar del tiempo libre; buscan divertirse, ocupar ese tiempo libre de forma satisfactoria.
Por otra parte, se hallan en un momento de fuerte irrupción de multitud de sensaciones, deseos de "comerse el mundo",  explorar, conocer, acercarse a la experiencia adulta de sus vidas; se da un impulso natural a la experimentación de todo aquello que quieren dominar, a veces excesivamente impulsivo, poco reflexivo.
Hay quien sabe muy bien todo eso y no lo emplea para hacer BIEN a nuestros hijos sino... para otros fines bien distintos.
En ese marco de DESPERTAR de esa manera tan fuerte, casi explosiva, hacen acto de presencia los "señores de la droga" (dicho de forma muy breve):
  • Ofrecen "el dorado" a cambio de nada. Con palabras tranquilizadoras y ridiculización de las orientaciones de los padres ofrecen la puerta abierta "sin entrada". ("La entrada" la pagas a plazos después y cada vez con mayores exigencias).
  • Cuando eres tú quien ya pide esa sustancia, te dan acceso a "contactos" que te facilitarán esa sustancia. Tú pagas y listo, sólo eres para ellos un cliente más, un adicto más... y su negocio durará mientras puedas pagar, les importarás mientras llenes sus bolsillos de dinero. Si acabas en un hospital, la cárcel (el síndrome de abstinencia lleva a acciones desesperadas por conseguir dinero: llegan los tirones, robos con violencia,...)... o el cementerio... es problema tuyo.
  • La bajada de escaleras a los pozos más profundos ya sólo es cuestión de tiempo y de aquella noche de macrofiesta de repente te ves botado como una basura en plena calle. (El proceso puede durar años pero el resultado nunca es mejor que el punto de partida sino bien al contrario).
Este proceso es más complejo, por supuesto, y también muy distinto de unos a otros según multitud de condicionantes y circunstancias pero en cualquier caso lo que es denominador común a todas las variables es que "en este entramado la persona no cuenta, sólo cuenta el beneficio económico que se puede obtener de ella; se acaba mercantilizando todo... hasta su dignidad".

Problema familiar, problema institucional.
Hay infinidad de opiniones bien fundamentadas que coinciden en la siguientes conclusiones:
  1. No habría problemas derivados de las drogas si los jóvenes contaran con una verdadera educación en valores, empezando por comprender que su propia vida es un don que hay que cuidar y que nada en el mundo puede merecer abocarla a un basurero.
  2. Es tarea principal de los padres el aportar a sus hijos esa educación en valores, empezando por dotarles de una fuerte autoestima y habilidades sociales que les sirvan para poder enfrentar los diferentes retos con los cuales se puedan encontrar.
  3. La droga no es el problema, el problema es todo aquello que nos lleva a convertirnos en dependientes de ella: los problemas que hay de fondo; por lo tanto la cuestión debe centrarse en "cómo afrontamos esos problemas" y los resolvemos.
  4. Compete también a los poderes públicos y a sus instituciones el aportar a la sociedad respuesta adecuada a sus necesidades; no puede ser solución el prohibir botellones y al mismo tiempo promover espacios -dicen- que "para la diversión" pero cargados hasta los topes de alcohol y drogas de diseño. Si los efectos de la drogadicción (incluído el alcoholismo) son un problema de salud, la administración pública debe generar recursos que apuesten por "otras maneras de ayudar a organizar el tiempo libre y la diversión".
¿Qué podemos hacer en la familia?.
Cada padre y madre sabemos perfectamente lo que hay en el hogar, conocemos la calidad de nuestras relaciones entre nosotros y con los hijos. ¿Nos satisface la cosa tal como está?, ¿podemos mejorarla?, ¿queremos?. ¿Cómo empezar, cómo continuar,... a dónde queremos llegar?.
Es conveniente que nos planteemos estas cuestiones pues de ellas arrancarán las acciones concretas, actitudes y hechos, que irán llevándonos a lo que queremos conseguir.
A modo de sugerencias abiertas a todo el mundo planteamos las siguientes ideas:

  1. AMAR a nuestros hijos y DEMOSTRÁRSELO. Puede parecer una obviedad, algo innecesario de decir porque... ¿se puede tener un hijo y luego no amarle si le amamos ya desde antes de que naciera?. Pues no, no es una obviedad; les amamos y nuestra vida sería nada sin ellos -eso decimos muchos-... pero ¿cómo se lo estamos demostrando?, ¿cómo es nuestro caminar junto a ellos?, ¿cómo hacemos evidente nuestro cariño y nuestro interés por ellos?.
  2. AUTOESTIMA. Es el fruto que produce una relación cuando la persona amada comprueba que vale por sí misma, mucho más que por lo que tiene, aparenta o es capaz de hacer. No se puede tener autoestima si no se tiene experiencia de haber sido amados. Una persona sin autoestima es presa fácil para cualquiera que trate de manipularle: basta con hacerle sentir bien de alguna manera convirtiendo esos gestos bien estudiados en trampa para fines nada filantrópicos.
  3. COMUNICACIÓN franca, honesta y abierta con nuestros hijos sobre éste y cualquier otro tema. Procuremos la suficiente confianza mutua como para poder compartir lo que al respecto queramos compartir unos y otros. No tengamos con ellos "temas tabú", ningún tema debe ser tabú pues el hecho de que no los hablemos no significa que desaparezca la necesidad de hablar de esos asuntos; si no lo hacen con nosotros... lo harán con otras personas y quizás algunas de esas personas no sean precisamente las más indicadas para orientar los pasos de nuestros hijos.
  4. COHERENCIA con lo que decimos. Hagamos unidad entre nuestros "pensamientos, sentimientos palabras y acciones". Esa unidad producirá en nosotros felicidad, verdadera alegría y paz con nosotros mismos; haremos evidente ese bienestar y podremos proponer a nuestros hijos ese mismo camino. Si nosotros no somos buen ejemplo para nuestros hijos ¿de qué vamos a hablar?, ¿qué discurso van a poder escuchar con atención?, ¿seríamos creíbles?.
  5. EDUCAR EN VALORES. Es un clamor popular que aumenta su fuerza de día en día. Hace ya años que se viene afirmando que "la actual crisis económica es en realidad el resultado de una gran crisis de valores"; no falta razón a tal afirmación. ¡Cuán diferentes serían todas nuestras relaciones, también las laborales, socioplíticas y económicas, si estuvieran verdaderamente cimentadas en valores humanos bien asentados!. Ahí está la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración del Milenio, la Carta de la Tierra, la Doctrina Social de la Iglesia, los mismos Evangelios,... que nos muestran claramente el camino a seguir y las actitudes a adoptar que harían de la humanidad algo NUEVO de verdad. ¿Cómo los estamos fomentando en nuestro propio hogar?, ¿cómo los estamos viviendo?.
  6. EDUCAR EN EL USO INTELIGENTE DEL TIEMPO LIBRE. ¿Cuando nuestros hijos ya tienen sus 15 años?. Nunca es tarde, pero hay que empezar antes: ¡desde el primer instante de su vida!. En primer lugar nuestros hijos observarán en qué empleamos nosotros el tiempo libre y ésa será la principal lección que ellos adquirirán y la que más les va a influir; en segundo lugar estará las habilidades que les enseñaremos para darle la vuelta "al aburrimiento" para generar iniciativa, ¡enseñémosles a buscar alternativas! evitando darles todo hecho o corriendo alocados a darles todo lo que nos pidan para no oirles decir: "Papá, mamá,... me aburro"; respondámosles: "Muy bien y... ¿que podríamos hacer para pasarlo mejor?". Enseñémosles a vivir felices sin correr detrás de las cosas sino sabiendo disfrutar de sí mismos, de su creatividad, iniciativa, capacidad de organizarse solos o en compañía de sus iguales pero sin depender de montaje alguno.
  7. REIVINDICAR MEDIDAS Y RECURSOS ADECUADOS. Pagamos impuestos públicos supuestamente "para recibir servicios públicos a los que todos podamos tener acceso" y también "para que esos servicios produzcan bien en las personas". ¿Conocemos esos recursos que las administraciones públicas ponen a nuestro alcance?, ¿consideramos que lo que hay es suficiente?,... si no fuera así... no nos quedemos de brazos cruzados, planteemos con decisión nuestras propuestas, hagamos que los espacios montados para el negocio dejen de ser las únicas alternativas que los medios de comunicación mencionen para la diversión.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
  • ¿Qué opinamos de estas 7 sugerencias para realizar en familia?, ¿son realizables?.
  • ¿Cuáles son para nosotros ahora mismo las más urgentes de llevarse a cabo?, ¿qué orden de realización estableceríamos?.
  • ¿Plantearíamos otras sugerencias?, ¿cuáles y por qué?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: