martes, 4 de junio de 2013

Este videojuego ¡es la bomba!

Hasta hace relativamente poco, tan sólo unos 20 años, hablar de "videojuegos" era hacer mención casi exclusivamente a las videoconsolas que interactuaban sobre todo con monitores de televisión. Hoy se han diversificado tanto los ámbitos y medios a través de los cuales se puede "jugar" con videojuegos que los podemos hallar ya en todos los medios digitales e informáticos:
  • Videoconsolas + televisión.
  • Televisión.
  • Ordenadores.
  • Aparatos de telefonía móvil.
  • Prácticamente ya en todos los aparatos electrónicos (iPod, tablets,...), basta con que tengan conexión a internet.
  • Redes sociales.
  • ...
El videojuego supone una nueva forma de concebir el entretenimiento y, como tal, puede concebirse en sí como algo tan positivo como otros elementos que hemos ido conociendo. Así que en principio no tendrían porqué ser objeto de preocupación para nadie.
La cuestión es, como en todo, "el uso que hacemos de él".
Uso de los videojuegos en edades en infancia y adolescencia.
Con demasiada frecuencia los niños los utilizan como mecanismo de escape a dificultades en la escuela o en el hogar, obstaculizando así el desarrollo adecuado donde el niño confunde la realidad con la fantasía. Cuando el uso de los videojuegos no se controla se puede llegar incluso a generarse adicciones:
ADICCIÓN: “Estado mental y físico patológico en que uno necesita un determinado estímulo para lograr una sensación de bienestar”.

Por desgracia, no son pocas las familias que reconocen esta patología en sus hijos:
  • No se concentran en los estudios: no cesan de pensar en el videojuego tal y cual.
  •  Adopta -el hijo/a- conductas y actitudes cada vez más similares a lo que se observa en determinados videojuegos.
  • Sólo hay tranquilidad en el hogar si por fin los padres acceden a que el  hijo/a se ponga a jugar con estos videojuegos; mientras tanto es todo una tensión a veces insufrible, constantes tiras y aflojas, nerviosismo,...
  • Hay cierta obsesión en seguir modas: tener el último modelo y "pasar" todas las pruebas en determinado tiempo,... y si no se consigue parece como si nos halláramos ante una gran desgracia.
  • ...
Clasificación de los juegos.
En la siguiente clasificación anotamos (entre paréntesis) las edades en que recomendaríamos la siguiente tipología de juegos; anotamos también a continuación los efectos que estos videojuegos pueden producir (a veces nocivos).

  1. Juegos de aventuras: (7 a 8 años). No presentan conflictos.
  2. Juegos de acción: (8 a 9 años). Pueden ayudar a generar movimiento tanto físico como mental,  salir constantemente del estatismo pero también pueden provocar nerviosismo y ansiedad.
  3. Juegos de estrategia: (8 a 9 años). Estimulan el razonamiento lógico y la reflexión.
  4. Juegos de deportes: (14 años). Son complejos para los niños.
  5. Juegos de simulación: (14 a 15 años). Pueden ayudar a desarrollar el pensamiento reflexivo, incluso la actitud empática debidamente orientados, pero también pueden plantear en la vida real situaciones peligrosas cuando no son confrontados previamente.
  6. Juegos educativos: (18 meses a 16 años). Orientados específicamente a ese fin: EDUCAR. Son los más recomendados.
Ventajas.

  • Estimulación de funciones psicomotrices.
  • Agilidad de reflejos.
  • Destrezas óculo-manual.
  • Organización espacio-temporal.
Inconvenientes.

  • Problemas posturales, problemas de vista.
  • Aislamiento, poca integración social.
  • Nerviosismo y ansiedad.
  • Valores inadecuados.
  • La excesiva estimulación de concentración puede llegar a provocar falta de atención hacia su entorno.
  • Problemas de agresividad o timidez.
Recomendaciones.
  1. Tiempo de uso controlado. Los videojuegos, como tampoco la televisión, son un juguete sin más; consumen tiempo, generan sensación de obligación de permanecer en sus sucesivas fases: "se hace imprescindible dedicar un mínimo de tiempo a pasar una fase" para poder acceder a otra que también exigirá un tiempo determinado. La suma de esos tiempos y el afán competitivo que generan acaba por absorber toda la atención.
  2. Comunicación constante entre padres/hijos.En esto, tanto o más que con la televisión, se nos necesita al lado de nuestros hijos; si cuando hablábamos del juego y los juguetes decíamos que "es más que bueno que JUGUEMOS con nuestros hijos",... en esto de los  videojuegos... con mayor razón todavía. Hacer diálogo de lo que vemos y sentimos en relación con el videojuego es una forma ineludible de evitar daños y sobre todo de ir enseñando a nuestros hijos a utilizarlos adecuadamente.
  3. Controlar los juegos que el niño/adolescente adquiere. Hay una filosofía que subyace en todos ellos: no hay nada inocuo; dicen que "la violencia forma parte de la vida real y, por lo tanto, el que los videojuegos sean violentos responde únicamente al reflejo de lo que se observa en la sociedad". Aunque es cierto que en la sociedad hay violencia sin embargo es rotundamente falso que en ella todo se resuelva con violencia (como así se observa en la inmensa mayoría de los videojuegos); por lo tanto, nuestro papel  como educadores de nuestros hijos es "ayudarles a generar juicio crítico frente a esa obsesión por inculcar en las mentes infantiles y juveniles esa forma de entrar y responder ante un conflicto".
  4. Desviar la atención hacia otras actividades. Si acaso observamos que es excesiva la fijación por los videojuegos y no hallamos en ellos lo que realmente nuestros hijos NECESITAN en su proceso de desarrollo personal, es buena la estrategia de "utilizar la técnica del despiste": poner ante nuestros hijos OTRAS ALTERNATIVAS, otros medios que podemos emplear para divertirnos tanto o más que con un videojuego (y luego hagamos todo  lo  posible para hacerlas reales... de lo contrario nos harán caso una vez pero no a la siguiente).
  5. Buscar ayuda profesional. Si aún con todo nuestro afán por reconducir una conducta obsesiva con el videojuego no logramos mejoría alguna, incluso observemos que la situación empieza a írsenos de las manos, no dudemos en acudir a personal especialista en el tema. No estamos hablando ya sólo de "una forma de ocupar el tiempo libre", estamos  hablando de salud mental y de armonía en el hogar, de sano crecimiento personal de nuestros hijos y de su preparación para el futuro que empieza hoy.
Conclusiones.
  • Los videojuegos no son negativos en sí mismos, incluso pueden llegar a ser una buena herramienta educativa debidamente orientados y respetando la psicología evolutiva de nuestros hijos (no cualquier videojuego vale para cualquier edad).
  • No son buenos los excesos pero tampoco las prohibiciones. Es decir, está claro que todos los excesos son perjudiciales pero a la hora de hacer entender esto hemos de cuidar las formas en que tratamos de educar en el uso de los videojuegos; no sirve prohibir por prohibir.
  • La selección es fundamental. Si previamente hemos ido ayudando a nuestros hijos a adquirir y formar criterios a la hora de elegir sus instrumentos de juegos y, entre ellos, los videojuegos, esto no nos será difícil; también ayuda el que esa formación se vaya generando "sobre la marcha": analizando juntos padres/hijos las ventajas, inconvenientes y dudas de utilizar tal o cual videojuego; no obstante, siempre y en todo caso, es nuestra la decisión última de dar luz verde a unos videojuegos y roja a otros.

PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:

  • Desde la experiencia que tenemos en el hogar en relación con los videojuegos ¿qué otras ventajas e inconvenientes hallamos, además de lo aquí expuesto?.
  • ¿Estamos de acuerdo con las conclusiones y las recomendaciones que ofrecemos en este artículo?, ¿con cuáles no?, ¿qué otras recomendaciones plantearíamos?.
  • Si alguna vez hemos tenido problemas con "los videojuegos y nuestros hijos" ¿cómo los hemos resuelto?. Nos parece muy importante que valoremos la EXPERIENCIA; las ideas, la teoría puede estar muy bien, pero somos conscientes de que no hay nada más valioso que la experiencia hecha ciencia.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: