jueves, 28 de febrero de 2013

Lo que nos pasa


Javier Elso, catedrático en la Universidad de Deusto dijo:
No era algo desconocido, pero ahora las cifras lo demuestran, cada vez más aumentan las consultas de adolescentes a las urgencias psiquiátricas de los hospitales: depresiones, estrés, trastornos mentales… ¿Es que nuestra sociedad pide demasiado a los jóvenes?. ¿O es que la crisis de los actuales agentes educativos les ha dejado sin orientación y soledad?".
Estas son algunas de sus afirmaciones:
-Hay altos porcentajes de adolescentes que han crecido sin metas personales claras y centradas”.
-“
Las causas son que "quienes antes educaban a los jóvenes hoy no están en condiciones de hacerlo plenamente":
  • La Iglesia tiene poca capacidad de acercarse a los jóvenes. Lo hace sólo con algunos grupos reducidos, muy concretos, y en contadas ocasiones.
  • Las Familias: En España sólo una de cada tres familias tiene cierta capacidad para ayudar a sus hijos a construir un sistemas de valores, para educar bien.
  • La Escuela. Ésta se encuentra, en este momento, con problemas muy graves para poder cumplir su función. La escuela encuentra grandes dificultades en la función de formar personas; personas que tengan una cabeza capaz de saber qué es lo esencial e importante y que es lo accesorio, capaces de pensar por sí mismos, capaces de dar metas y referentes para vivir, de enseñar a pensar a la gente. Necesitamos mucha más filosofía y mucha menos tecnología.
Chicos y chicas escuchan, leen, ven y reciben muchas cosas pero no tienen el modo de poder organizar bien su cabeza, es como un puzzle sin modelo ni ejemplo a seguir. Tienen ellos que crear sus propias normas y valores.
Y esto no es nada fácil para ellos. Algunas veces pensamos que son egoístas pero es que no tienen otra cosa para construir su personalidad que ellos mismos. Nunca antes habíamos encontrado en la historia una generación de adolescentes que haya tenido que crearse sus propios ideales por estar tan solos.
-“Difícilmente una persona va a poder educar a otros si ella misma no tiene suficiente educación”.
UN GRUPO DE MUCHACHOS DE C.O.U. DIJO QUE EL PERFIL PSICOLÓGICO DEL HOMBRE DE HOY ES:
- Amenazado por muchas situaciones críticas.
- Frustrado en sus esperanzas.
- Pasivo en sus ocios.
- Enjuiciado, valorado, utilizado.
- Hombre, objeto de consumo: vale según el precio de sus servicios.
- Masificado, apetente de consumir.
- Idólatra de las cosas creadas por él.
- Guiados no por los propios gustos sino por la publicidad.
- Sin conciencia de sí mismo, sin decisiones.
- Religiosamente enajenado: se refugia, no se compromete.
- Incapacitado para amar: egoísmo compartido por dos, no amor-entrega.
- No se comunica con la naturaleza: la saquea.
- Pasivo:-lo que se hace solo-, como ideal de vida.
- Como trabajador es parte de un engranaje.

Fabricamos máquinas que funcionan como hombres y hombres que funcionan como máquinas
¿Demasiado pesimista?. Pero si en esto hay algo de verdadero hay que ponerse en guardia. ¡Es tan importante!.
Frente a esta situación:
La Constitución Española establece como fin de la Educación “el pleno desarrollo de la personalidad humana”. (art. 27,2).
La UNESCO habla de que los objetivos de la educación son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, aprender a ser.
Mas... ¿qué es una personalidad desarrollada?.
Estos podrían ser los rasgos de una personalidad madura:
  1. Es maduro quien se acepta a sí mismo.
  2. Es maduro quien tiene capacidad de entrega.
  3. Es maduro quien posee una filosofía, unas convicciones, que unifican su vida.
  4. Es maduro quien es libre e independiente, logrando así una autonomía razonable.
  5. Es maduro quien ha logrado una visión positiva de sí mismo.
  6. Es maduro quien dice de sí lo que sabe y siente de sí mismo.
  7. Es maduro quien sabe identifi carse con los demás.
  8. Es maduro quien se mantiene abierto a la vida, a la experiencia.
LA EDUCACION EN LA FAMILIA, EN LA ESCUELA, EN CUALQUIER INSTITUCIÓN TIENE QUE PROPONERSE LA META DE AYUDAR A SER PERSONAS MADURAS Y BUSCAR EL MODO DE REALIZARLO, PROGRESIVAMENTE, CON LOS NIÑOS Y NIÑAS QUE ESTÁN A SU CUIDADO.
PERO...
Muchos actuamos con miedo, con desconcierto y con poca preparación en la educación de nuestros propios hijos: 
  • Miedo: porque el futuro es incierto.
  •  Porque se querría tener la receta fácil que garantizará el futuro. Pero hay que confiar en la vida y en la capacidad de los hijos para salir adelante, ayudados por los suyos.
  •  Desconcierto: Por los cambios educativos, por la precipitada alteración de los valores y los modos de vida actuales.
  •  Poca preparación: muchas veces los padres proceden por instinto, o por repetición de lo que se hizo con ellos cuando eran niños, o por rechazo de lo que no nos gusta en otras familias cercanas.

Se ha dicho que la única profesión que no se nos impone sino que elegimos nosotros porque queremos, que es ser padres, es la que no tiene unos estudios especiales y todos aprenden a serlo a través de la experiencia vivida con sus hijos. Ésa es la realidad aunque no debiera ser así; necesitamos educarnos a nosotros mismos, formarnos, buscar maneras de interactuar con nuestros hijos de manera que podamos orientarles, ayudarles en el desarrollo de sí mismos sin poner en riesgo su futuro.

PARA EL DIÁLOGO EN FAMILIA:
  • ¿Tenemos en nuestra pareja un proyecto de lo que queremos en relación con nuestros hijos, de lo que queremos ofrecerles?. ¿Estamos los padres de acuerdo al respecto?.
  • ¿Cómo lo vamos llevando a cabo?.
  • ¿Dialogamos sobre nuestros hijos con frecuencia y regularidad, tanto de lo académico como de lo no-académico?,... ¿o sólo cuando hay problemas?.
  • ¿Estamos dispuestos a formarnos para ejercer mejor nuestra función materno-paterna?. ¿Qué opciones encontramos que nos están sirviendo?.
  • ¿Dejamos que a nuestros hijos los eduquen otros o somos nosotros quienes llevamos la pauta?.
  • ¿Qué apoyos necesitamos?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: