jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Qué es el "Duelo"?

En el inmenso tema de las emociones y los sentimientos está también el "duelo".
¿Qué es el "duelo"?.
La palabra "duelo" significa "dolor" y este dolor no se vive en un instante puntual sino que se prolonga en el tiempo manifestándose en diversos sentimientos: angustia, tristeza profunda, sorpresa desagradable, ansiedad, desasosiego, frustración,...

¿Alguien puede llenar con palabras el inmenso vacío que se experimenta cuando alguien a quien queremos, y por quien hemos sido queridos, ha muerto?, ¿alguien o algo podrá alguna vez llenar ese inmenso vacío y restablecer nuestro mundo interior?.
Sin embargo desde el mismo instante en que conocemos esa noticia, de esa "marcha", de esa ruptura,... andamos buscando restablecer nuestro equilibrio. A este proceso que vivimos en el que la causa es una ruptura, separación, pérdida, cambio drástico en una relación... le llamamos duelo.
Toda separación de alguien con quien hemos mantenido o tenemos vínculos afectivos trae consigo un sufrimiento que podemos racionalizar de alguna manera pero no siempre superamos ni en el modo ni tampoco en el plazo de tiempo deseable. Cuanto más intensa o profunda haya sido la relación que se interrumpe más difícil se hace aceptar que deje de existir o cambiar en el modo de realizarse.
Distintos "duelos".
El duelo no se produce sólo por la muerte de alguien con quien hemos compartido una relación afectiva significativa; hay distintos tipos de duelo según las causas que lo producen:
  1. Pasar de una etapa a otra de nuestras vidas. A menudo esta experiencia se refleja en los sueños (soñamos con nuestra propia muerte, que alguien nos mata o caemos desde una altura que acabará con toda seguridad con nuestra vida -siempre nos despertamos antes de llegar al suelo-) y con ello estamos manifestando consciencia de que una etapa de nuestra vida está tocando a su fin, muere, y nos abrimos a otra nueva.
  2. Se rompe una relación (de pareja, amistad,...) y obviamente pasamos por una situación en que nos cuesta ubicarnos en la nueva realidad; desasosiego, dudas, reproches y autorreproches, rabia, rencor,  sentimiento de culpa,... llenan nuestros pensamientos y sentimientos expresándolos de mil maneras diferentes.
  3. En el proceso que lleva a una mujer a practicar un aborto voluntario y a la situación que vive posteriormente. Se habla muy poco de ello, más bien parece que haya fuertes presiones para silenciar este dolor, negarlo o tratar de maquillarlo de alguna manera, como si el aborto fuera sólo una cosa más; no es "sólo" la muerte de un ser humano, es la participación activa en esa muerte (somos seres humanos a partir del instante mismo en que un espermatozoide fecunda el óvulo). Existe también el aborto involuntario que también causa dolor, frustración,... pero es mucho más fácilmente asumible y superable comparado con el otro aborto.
  4. Cuando somos padres sentimos el duelo con el hijo/a que ha crecido, ya no es niño, es todo un joven y está empezando a dar muestras claras de que está labrando su propia historia; ya no somos su referencia imprescindible -al menos aparentemente, incluso da muestras de rechazo de cuanto le decimos-. ¡Cuántas tensiones! produce este proceso, cuántos miedos, dudas, sentimientos de inseguridad,...
  5. Al morir, perderse o desaparecer una mascota (perro, gato, un pajarillo,...) con la que convivíamos en casa y con la cual  intercambiábamos afectos. Cuanto más intenso ha sido el trato con esta mascota... más se sufre su ausencia y más dura el recuerdo.
  6. Un diagnóstico sobre una enfermedad, lesión,... que tenemos y que ha sido por fin detectada y descrita con todo detalle; nos comunican el tratamiento, lo que podemos o no hacer, cómo hemos de tratar de vivir a partir de ese instante. Ya todo lo anterior pasó y hay que emprender otra forma de afrontar la vida.
  7. Y, por supuesto, la experiencia de la muerte, esta ruptura radical, brutal,... con quien convivimos, charlamos, nos vimos y compartimos tanto,... que tanto nos cuesta aceptar,... porque supone que "ya no podremos volver a mirar a los ojos a esa persona, ya no nos será posible abrazarla ni recibir sus besos y abrazos, tampoco escuchar su voz, sentir sus caricias ni tampoco captar sus enfados... que ahora nos suenan como anécdotas graciosas y sin carga negativa alguna". Ya todo cambió... radicalmente.
Distintas opciones.
1.   A veces nos empeñamos a toda costa en aferrarnos a la experiencia vivida antes de la separación de ese ser querido y nos negamos a aceptar, interiormente, que las cosas ya no puedan ser como eran antes. Nos cuesta pisar la tierra suelta con  los pies desnudos, nos cuesta creer de verdad que aquella relación se hubiera truncado y no fuera posible despertar de la pesadilla ni dar marcha atrás en el tiempo.
2.   Otras veces buscamos fórmulas para "relacionarnos de otra manera"... aunque sólo sea unidireccionalmente... convenciéndonos a nosotros mismos de que de alguna manera esa persona que ya no está físicamente con nosotros mantiene contacto espiritual con nuestra existencia.
3.   En otras ocasiones hallamos fórmulas que nos permiten vivir con ese vacío y mantener nuestro dinamismo, incluso esta experiencia nos sirve para darle un giro positivo a nuestra vida y a las relaciones que siguen vivas y recíprocas en nuestra cotidianidad.
4.   ...
Cada una de estas opciones generales tiene o puede tener sus mil variantes, sus idas y venidas, avances y retrocesos o estancamientos,... cada una de esas variantes tiene también un modo de abordarse que tiene que ver con:
  • La persona que sufre esa separación y sus recursos internos (si posee una fuerte autoestima, confianza en sí  misma, fortaleza interior, ilusión por vivir, proyectos vitales en los que cree y que motivan su vida cotidiana,...).
  • La relación que tiene con otras personas de su entorno (si tras esa ruptura, interrupción de la relación, la otra persona queda sola... o bien tiene a su lado otras personas que le puedan acompañar en el duelo).
  • El tipo de relación que tuvo con la persona que se fue o murió (vínculos afectivos que le unieron con la persona que ya no está).
  • Las circunstancias en que se produjo esa ruptura, truncamiento de la relación anterior (no es lo mismo que alguien muera de repente, sin suponer que eso fuera a suceder "tan de repente" que cuando hemos compartido una enfermedad muy prolongada en el tiempo y que por fin "se lo llevó").
  • ...
Todas estas variantes y otras tantas o más que podríamos señalar determinarán la forma de ayudar a afrontar el duelo. De cualquier modo, afrontar el duelo es siempre complejo pero necesario: el hecho de la muerte de un ser querido es una de las experiencias que más marcan la existencia de las personas, es una de las vivencias más difíciles de vivir y de acompañar.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN EN FAMILIA:
Todos tenemos experiencia de alguno de estos duelos, de una buena parte o bien de todos ellos y, por supuesto, podemos hablar mucho de todo ello. Reunidos en familia podemos plantearnos esto y ayudarnos a asumir la nueva realidad:

  • ¿Qué experiencias tenemos cada cual de duelo en el ámbito personal?, es decir: ¿qué echamos de menos en nosotros mismos y que nos duele haber perdido o dejado atrás?.
  • ¿Aceptamos nuestros respectivos sentimientos o hacemos burla de ellos? (a veces hacemos comentarios jocosos a nuestros hijos cuando expresan sus sentimientos por tal mascota que murió o se perdió y no han vuelto a ver). ¿Cómo nos parece que debiéramos reaccionar al respecto?.
  • ¿Cómo podrían los demás miembros de la familia ayudarme a superar mis duelos?. ¿Cómo puedo yo ayudarme a mí mismo y a los demás a superar esta situación?.
PARA AMPLIAR, CONTRASTAR O PROFUNDIZAR: