jueves, 31 de mayo de 2012

Los cuentos y la educación en valores.

¿Qué es un cuento?.
Podemos definir el "cuento" con muy pocas palabras como "una narración breve de hechos imaginarios".
Para ampliar y conocer con más detalle esta definición pueden consultar:
Los cuentos se escriben y se transmiten a través de la cultura o ámbito social en cuyo contexto se ambientan; hablan de concepciones personales de quien los inventó, hablan de valores y contravalores a menudo enfrentados a lo largo de toda la trama... y no siempre hay un final feliz o plenamente satisfactorio,...

¿Se puede educar en valores a través de los cuentos?.
Hay opiniones para todos los gustos: quienes opinan que "NO se deben emplear como instrumentos educativos" consideran que los cuentos clásicos que hoy conocemos arrancan de un contexto cultural e ideológico muy distinto del actual y, por lo tanto, lo que hacemos al contarlos hoy tal cual es reproducir aquellos elementos culturales que "ya no son acordes con los tiempos de hoy", incluso hay quienes opinan que debieran desterrarse si no todos gran parte de ellos por considerarlos nefastos para una adecuada educación de las nuevas generaciones.
Otros, aún señalando lo mismo que estos otros, sin embargo no los descartan en modo alguno sino que "los consideran igualmente válidos en cualquier momento de la Historia", por la sencilla razón de que "lo que nos lleva a obtener una enseñanza u otra de un cuento no es lo que dice en realidad sino la interpretación que de él hagamos y los elementos que de él queramos destacar".
Esto último nos da pie, en este artículo, para redundar en la respuesta a la pregunta que abre este capítulo: "Sí se puede educar a través de los cuentos, en una dirección u otra, siempre dependiendo del uso que hagamos de ese instrumento": lo hemos podido ver en nuestra propia experiencia y no son pocos quienes afirman lo mismo con argumentos sobrados y siempre desde una perspectiva positivista. Visiten, si no, los siguientes enlaces-web que les invitamos a leer en su totalidad:
Acompañar.
Es la palabra clave, en todo, siempre,... también en la educación en valores a través del cuento. No es darles un libro de cuentos a nuestros hijos para que lo lean y ya está. Acompañarles en este proceso es:
  1. Sentarnos con ellos y leérselos -si acaso todavía nuestro hijo o hija no sabe leer todavía- mientras casi los escenificamos, los dramatizamos, "viviendo" lo que estamos leyendo.
  2. O bien siendo los hijos quienes los lean en voz alta, resolviendo dudas acerca del vocabulario encontrado y realizar al final un ligero comentario sobre lo formal del cuento: personajes, contexto de la historia: ámbito en que se desarrolla, inicio de la trama, desarrollo y final.
  3. Juntos, en diálogo constante, vamos pues reconstruyendo la historia fijándonos ahora en lo que ese cuento le dice al niño, lo que para él significa: acoger plenamente sus percepciones y valorarlas.
  4. Ayudarle a resolver dudas que tenga al respecto recurriendo a los propios elementos que el cuento presenta.
  5. Resaltar aquellos valores que se observan en el proceder de los personajes del cuento (a veces esos valores no son exclusivos del personaje central sino que andan repartidos y es muy constructivo señalar esta particularidad: es una forma de ayudar a caer en la cuenta que "en todo y en todos podemos encontrar razones para ser apreciados y valorados).
  6. Aplicar a la vida cotidiana -que el niño o niña conoce muy bien- los valores que se ha  detectado en el cuento en sus sucesivos momentos o circunstancias en que pueden vivirse esos valores: en la escuela,en casa, en la calle,... con sus amigos, los vecinos, la propia familia,...
Cada cual, en su realidad concreta y momento de crecimiento de sus hijos, sabrá cómo realizar esto. El cuento, pues, no es la clave sino que es un instrumento que podemos emplear para ir comunicando una serie de valores que sabemos irán ayudando a los hijos a construir su mundo interior que le permita sustentarse en la vida en relación consigo mismo y también en relación con los demás. El cuento nos permite transmitir esa sabiduría de forma atractiva y cercana al mundo de fantasía que los niños y niñas viven con tanta intensidad en sus primeros años.
Beneficios.
No se le escapa a nadie que al realizar esto de estas maneras se aportan elementos no sólo en la adquisición de valores sino tambien:
  1. Fomentamos el gusto por la lectura a través de los libros.
  2. Con nuestra dramatización sobre lo que leemos estamos descubriéndoles la enorme vida que hay en las palabras escritas relacionando esa palabra con el movimiento, las emociones y la  coherencia entre todas esas expresiones.
  3. Introducimos a nuestros hijos en el "comentario de textos".
  4. Nuestros hijos se ven acompañados en su aventura de zambullirse en el cofre del tesoro, la caja de sorpresas, que es cada libro, cada historia que se nos presenta.
Los momentos, lugares y demás para sentarnos y realizar este diálogo lo elegimos nosotros y nuestros hijos; se suele asociar la lectura de un cuento "al final de la jornada", cuando ya nos vamos a dormir, pero en realidad cualquier momento y lugar puede ser bueno en tal de que:
  1. Contemos con un mínimo de tranquilidad: no estar pendientes de otras historias.
  2. Un espacio cómodo o donde nos sintamos cómodos.
  3. Evitemos ruidos o sonidos que impidan o dificulten la concentración.
  4. Pongámonos de acuerdo papá y mamá en respetar al máximo esos pequeños espacios: no estamos sólo leyendo un cuento, estamos educando a través del diálogo sobre ese cuento con nuestros hijos.
PARA AMPLIAR, PROFUNDIZAR O CONTRASTAR: