viernes, 4 de mayo de 2012

¿Cómo educar en valores?

Concluíamos el anterior capítulo con la pregunta: "¿Cómo educar a los hijos en valores?".
El primer paso ya lo dimos: conociendo cada uno de los valores.
El segundo paso es un carro de dos ruedas:
  1. Puesto que los niños aprenden "con el ejemplo" es imprescindible que observen en nosotros muestras claras e inequívocas de los valores que pretendemos enseñarles (tenemos en ello una gran responsabilidad y ésta es crucial, mucho más valiosa que todas las técnicas y saberes que podamos dominar para enseñarles la teoría):
    • Según como nos relacionemos con los demás... así harán ellos.
    • Tal como hagamos para pedir las cosas... así las pedirán ellos.
    • Así como tratemos de resolver un conflicto... así lo tratarán de resolver ellos.
    • De la misma manera que colaboremos en las tareas de la casa así colaborarán ellos.
    • Se fijarán en cómo perdonamos o si somos capaces de pedir perdón...
    • No pasarán por alto los comentarios que hagamos de los demás a sus espaldas.
    • Les impactará nuestro grado de altruismo o generosidad para con los demás.
    • Observarán si somos de los que saludan a los vecinos con cortesía o no.
    • Si tenemos paciencia o no, si somos impulsivos o reflexivos, si escuchamos... o no.
    • Verán lo que hacemos cuando vamos al campo o a la playa y cómo tratamos a la naturaleza.
    • Comprobarán el respeto y el amor que nos tenemos en la pareja.
    • ...
  2. La segunda rueda, en este orden de importancia, parte de dos principios que tampoco podemos ignorar:
    • Los valores han de adquirirse de forma razonada: se fundamentan en razones objetivas para preferirlos a otro tipo de preferencias, elecciones,...
    • Han de ser asumidos por la persona libremente, no pueden ser impuestos; sólo así se incorporan a la forma de ser de la persona y ésta los hace suyos.
Es decir...
Si estamos tratando de conseguir que nuestros hijos adquieran el valor de la "responsabilidad", pongamos por caso, tendremos que cuidar los siguientes aspectos:
  1. Empecemos por ser responsables nosotros de aquello que nos compete: cumplir con nuestro trabajo remunerado (si tenemos la suerte de tener ese empleo) cuidando la puntualidad, el descanso, la buena alimentación para poder rendir mejor en ese trabajo,... Nuestros hijos se fijan en lo que ven antes que en lo que oyen.
  2. Animémosles a asumir "responsabilidades" en el hogar:  pequeñas tareas que puedan realizar y de las que puedan responder, que podamos evaluar, revisar,... alabando los logros pero sobre todo su esfuerzo y empeño en llevarlas a buen término y siendo críticos también cuando ha faltado ese esfuerzo. Estas tareas deben ser proporcionales a sus capacidades:
    • Siendo responsables de esas cosas ellos van aprendiendo e interiorizando que "los resultados que obtienen están relacionados con las decisiones que toman" y que esos resultados con frecuencia están también en relación directa con el esfuerzo invertido.
    • Valorando su esfuerzo y la atención que en esa tarea han invertido, más que las posibles deficiencias, ellos van comprendiendo que el valor está en ellos mismos, no en las cosas y, por lo tanto se valorarán a sí mismos más que al resultado final.
    • Analizando con ellos las causas de "porqué algo no salió bien" comprenden que "nada sucede porque sí" sino que tenemos responsabilidad en ese resultado y revisando las causas de esos frutos aprenden que "lo importante es buscar la manera de que eso no vuelva a producirse", sin más dramatismos.
    • Reforzando sus logros o avances van dando cada vez más importancia a todo lo que ponen en juego para que se dén esos logros o mejoras.
    • Llevando constancia de este proceso con estos criterios los hijos van adquiriendo y asimilando este valor de manera racional y voluntariamente, lo van haciendo parte de sus vidas y lo convierten en hábito, y ello les servirá para hacerse plenamente responsables de sí mismos, con elementos de juicio propios y bien asentados.
    • ...
Quien dice en este valor de la "responsabilidad" dice en cualquier otro:
1º)- Dar ejemplo nosotros de lo que es y significa llevarlo a la práctica (de lo contrario nos desautorizamos nosotros mismos y hacemos inútil el esfuerzo por inculcar algo que es "in-creíble").
2º)- Buscar estrategias, maneras teórico-prácticas que ayuden a asimilar ese valor activamente, con la plena participación de nuestros hijos: que hagan vida de ese valor y revisemos y reconozcamos sus logros, avances y... pero sobre todo sus actitudes y el esfuerzo que invierten para conseguir sus metas.

PARA AMPLIAR Y COMPLEMENTAR: