miércoles, 22 de febrero de 2012

Mediación y negociación en el ámbito escolar

Los mismos conflictos que pueden observarse en la sociedad se detectan también en diferentes grados y circunstancias en el medio académico. La escuela, el instituto,... no son algo ajeno al resto de la sociedad: es expresión de la realidad envolvente también.
¿Hay conflictos en los colegios?.
Hay infinidad de ellos y con amplia diversidad. Por citar algunos grupos de conflictos:

  • Falta de motivación: el alumnado se ve haciendo cosas que no le atraen y no desea realizar, no halla en ello sentido.
  • Problemas de convivencia con sus iguales: por diferencias de carácter o de ideas, por cuestiones de competencia o comparación,...
  • Dificultades en la convivencia con el profesorado u otras personas adultas: falta de entendimiento  con ellos y choque de diversas perspectivas.
  • Contradicción entre lo que percibe en la escuela con lo que observa en casa.
  • Rechazo de las normas en general, cuando ellas no le permiten hacer lo que quiere hacer en un momento dado.
  • Disparidad de ritmos de trabajo no coincidentes: aquéllos que son propios del alumno (los que adopta de forma espontánea) y los que vienen dados para que determinadas actividades puedan hacerse en los tiempos máximos previstos.
  • Los derivados de problemas personales o familiares que obviamente translada a la escuela y los manifiesta de mil maneras diferentes.
  • ...
¿Qué hacer y cómo en cada situación en que aflora un conflicto?.
Las claves ya las hemos ido mencionando, tanto en el cuerpo de cada artículo publicado como a través de la documentación, vía enlaces-web, que hemos ido sugiriendo y a modo de síntesis rescatamos los siguientes elementos que no deben faltar en todo proceso de "abordar una situación conflictiva y tratar de ayudar a las partes implicadas a resolverla":
  1. Facilitar la descarga emocional, aportando todo el reposo y serenidad personal que cada cual necesite para situarse en la base, en el punto  de partida para analizar la situación conflictiva con un mínimo de objetividad.
  2. Adoptar los  elementos que en el artículo "¿Cómo arreglamos esto?" ya mencionábamos: actitudes que debe mantener en todo  momento el mediador (la parte neutral y orientadora en la resolución del conflicto) y las estrategias que le pueden servir para clarificar al máximo el conflicto y emprender su solución.
El mediador en la resolución de estos conflictos puede ser cualquiera del profesorado -a ser posible no implicado directamente en el conflicto, obviamente- pero también puede ser otro alumno o grupo  de alumnos (especialmente cuando el conflicto se sitúa en el marco de la convivencia con sus iguales). Hay al  respecto muchas y valiosas experiencias que van dando cada vez mayor relevancia y consistencia a ese modelo frente al tradicional profesorado-alumnado.
La negociación y la resolución de conflictos.
Sugerimos leer con atención los siguientes archivos que nos darán una visión amplia y muy bien documentada al respecto:
Tras estas lecturas habremos comprendido esencialmente que:
  1.  Para que el alumnado pueda entenderse y mantener el respeto que se debe a sí mismo y a los otros es necesario comprometerse a unas reglas aceptadas de común acuerdo, o  bien propuestas por la  parte mediadora cuando estas reglas sean imprescindibles SÍ o SÍ, y que permitirán desarrollar a continuación elproceso de solución de la situación conflictiva.
  2. Es más importante la atención a "mantener la disciplina" en el proceso de resolución de un conflicto que "aplicar de inmediato un castigo o arresto" por los hechos sucedidos (eso podrá venir después -o no- y de acuerdo con las conclusiones a las que se haya llegado).
  3. Esta disciplina no es sólo para aplicarla en situaciones de conflicto sino también para ser vivida en todo proceso educativo: normas claras, sencillas, concretas, aceptadas por todos y evaluables (y cuantas menos... mejor).
  4. Importa mucho también que la autoridad del profesorado no esté en entredicho (en un proceso de mediación el prestigio del mediador es pieza clave) y para ello deberá cuidar mucho la coherencia con todo aquello que él  mismo proponga a los alumnos, el cumplimiento de sus responsabilidades de forma adecuada y un trato siempre respetuoso con toda persona.
  5. Saber contar con las familias y con el resto del profesorado cuando la resolución del conflicto manifestado así lo aconseje.
  6. Llegar a una buena relación entre las partes al final de una negociación no tiene porqué significar estar de acuerdo en todo; lo esencial es aprender a ser tolerantes en las diferencias siempre que éstas no sean excusa para infringir daño en la otra parte.
  7. Hay que procurar llegar a lo que sea bueno para la relación entre las partes, aunque no exista reciprocidad exactamente equitativa entre ellas.
  8. Seis claves en todo proceso de negociación:
    • RACIONALIDAD: Aunque las partes implicadas actúen sólo emocionalmente, nosotros hemos de actuar equilibrando constantemente esas emociones con la racionalidad.
    • ENTENDIMIENTO: Aunque ellos no hagan por entendernos... nosotros sí tratemos de demostrar que les entendemos o lo queremos al menos.
    • COMUNICACIÓN: Mantener siempre una actitud de "escucha"... aunque ellos no la tengan.
    • CONFIABILIDAD: Aunque las partes contendientes traten de engañarnos, ni confiemos en ellos (máxime si vemos claramente su engaño) ni tampoco les engañemos: sencillamente seamos de fiar.
    • NO COERCIÓN: Aunque ellos practiquen la coerción, nunca emplear métodos coercitivos ni dejemos que su coerción nos influya; más bien seamos persuasivos.
    • ACEPTACIÓN: Estemos atentos a ellos y sus cosas aunque ellos "passen" tres kilos de nuestros asuntos; demostrar interés por sus personas siempre, con honestidad, es fundamental para generar confianza.
  9. Cuidar el diálogo, las cuestiones a plantear (las respuestas de las partes contendientes tendrán que ver con lo que planteemos y la  forma en que lo hagamos): Tener claro un esquema o estructura que permita manejar el proceso de resolución del conflicto sin olvidar jamás los objetivos propuestos y manjando la  mayor información posible acerca de dicha situación conflictiva.
  10. Practicar la flexibilidad: ningún conflicto es igual a otro, por muchos parecidos que haya entre unos y otros; eso nos permitirá ayudar en la obtención de soluciones incluso mejores que las previstas por nosotros.
  11. Establecer las estrategias (ya mencionadas en los artículos publicados en este blog) necesarias para la resolución del conflicto en cuestión.
  12. Llegar a acuerdos realmente beneficiosos para ambas partes plenamente asumidos, revisables y evaluables.
Esto mismo sería aplicable en el medio familiar: entre nosotros, los padres y madres, y nuestros hijos, pero ya entraremos en ello en el siguiente capítulo.
PARA AMPLIAR, REFORZAR O COMPLEMENTAR: